viernes, 5 de mayo de 2017

Robando el Fuego del Cielo XVI

Por Stephen Mace

(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XX. El Círculo Mágico y la Evocación
El lector con alguna experiencia previa puede en este punto estar sorprendido de que cualquier cosa pueda acabar convirtiéndose en el círculo mágico. Bien, quizá no como tal, pero lo hemos hecho –en el capítulo sexto , cuando hablamos sobre cómo tienes que desterrar y que has de hacerlo antes y después de cualquier trabajo mágico. El hecho es que un destierro adecuadamente realizado crea un círculo astral, uno que te servirá incluso en las operaciones más poderosas. Si estás trabajando en el astral o usando cualquiera de las técnicas no tradicionales que hemos dado, un círculo mágico es innecesario.
Los círculos físicos son requeridos, no obstante, en dos tipos específicos de trabajo: en sacrificios de sangre y en la evocación de un espíritu a aparición visible. Con el sacrificio de sangre la energía vital de la víctima es propensa a atraer entidades desde el exterior. Cuando evocas a un espíritu a aparición visible, le das tanto poder que si tuviera la oportunidad de tocarte, tu identidad personal podría ser arroyada o (al menos) tu sistema nervioso jodido. Pero entonces esta precaución es más relevante para la magia tradicional, ya que dicha evocación puede ser necesaria para cargar un talismán.
Aún así, Spare es conocido por haber hecho este tipo de trabajo al menos una vez, esto a petición de dos aficionados que querían ver un elemental. Según Kenneth Grant, Spare les dijo que tales poderes eran “autómatas” profundamente enterrados en el subconsciente, que lo mejor era dejarlos donde están y solo manipularlos a través de sigilos y letras sagradas. Pero insistieron, así que Spare consintió.
Empezó a trabajar dibujando un sigilo sobre una tarjeta en blanco y poniéndola sobre su frente mientras repetía un mantra. En unos cinco minutos una niebla verdosa empezó a entrar en la habitación, concentrándose en un lugar y espesándose hasta que estuvo lo bastante densa para ver (como Grant lo describió) “dos puntitos de fuego, brillando como ojos,  parpadeando en una cara idiota”. En este punto los dos espectadores se asustaron e insistieron a Spare que lo desterrara, lo cual hizo revirtiendo el hechizo. Según Grant, uno de estos diletantes murió en dos semanas, y el otro tuvo que ser internado en un asilo. Spare sintió que el elemental que había llegado era un aspecto limítrofe de la psique de una de las víctimas. Había visto su oportunidad de salir y tomar el control, y cogió fácilmente a los desafortunados amateurs por el cuello.
Spare, por supuesto, no fue afectado, porque su aura de hechicero era todo lo que necesitaba. A través de continuos destierros y años de trabajo mágico, la tuya puede ser igual de fuerte. ¡Según lo que siembres, así cosecharás!


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



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