sábado, 8 de abril de 2017

Robando el Fuego del Cielo XIII

Por Stephen Mace

(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XVII. La Postura de la Muerte
Con esta técnica avanzada para conjurar, el hechicero descubrirá que ya no está a merced de cada bola curva que el Destino lance en su dirección, que al menos puede arreglárselas para evitar las trampas de la existencia más “arruina vidas” puestas en su camino. Si se toma la molestia de usarla cuando debiera, esta magia debería darle el autocontrol necesario para manejar los miedos irracionales, la habilidad en adivinación y clarividencia para evitar empleos horribles y espantosos matrimonios, la sensibilidad para reconocer y escabullirse de situaciones imposibles, y el poder para invocar suficiente inspiración para ahuyentar todo menos el aburrimiento más fundamental. Y en caso de ataque directo, tendrá el ritual de destierro que dimos en el Capítulo VI, que por ahora debería ser capaz de encubrir una armadura psíquica en un momento de aviso, y que hará bien en fortificar con los apropiados poderes de su arsenal psíquico. No importa si es la esposa de su jefe haciendo comentarios maliciosos sobre las cortinas de su esposa o malvado hechicero Mortdread lanzando truenos azules contra su aura, su cascarón etérico servirá como un espejo de indiferencia para reflejar su rencor en su cara. Una brillante y firme aura, endurecida por años de destierros regulares y arder bajo la fuerza de las palabras de poder de un hechicero, es su mejor protección contra la obsesión, la posesión y el ataque psíquico.
Pero entonces por otra parte, la defensa contra un mundo hostil es útil solo hasta un punto, simplemente porque el mundo no es hostil, es nosotros mismos. No podemos activar solo nuestros escudos espirituales deflectores cada vez que encontramos alguna oposición. Tenemos que descubrir la fuente de resistencia, entenderla desde su propio punto de vista y aprender a tratar con ella como una fuerza de la naturaleza. Solo cuando podamos ver la justificación de nuestros oponentes para lo que hacen, podremos entender la parte que juegan en la totalidad y así descubrir la mejor forma de contraatacar o cooperar con sus propósitos.
Por supuesto que hay muchas maneras de lograr esta objetividad mística. El yoga, la privación sensorial y el ritual mágico premian al sincero practicante con vislumbres del gran cuadro, como lo puede el método de Spare de aplicar el Ni lo Uno-Ni lo Otro y, por supuesto, la guía de tu Santo Ángel Guardián. Pero Spare tenía otra técnica especialmente diseñada para darnos una mirada interior a las palancas y motores en funcionamiento en el subsótano de la Manifestación. La llamó la “postura de la muerte”.
La postura de la muerte es tanto un acto como una posición. El hechicero finge la muerte. Se entrega a una actuación, y si consigue entrar en el papel, puede perder su sentido de lugar en el mundo, y así dejar caer todas las creencias que necesitaba para mantenerse ahí. “Es el cuerpo muerto de todo en lo que creemos”, nos dice Spare en The Book of Pleasure, “y despertará un cadáver muerto... Conoce la postura de la muerte y su realidad en la aniquilación de la ley –la ascensión desde la dualidad”. Forzando a su ego a imitar la muerte, el hechicero puede 'dar un paso atrás' para ver los poderes que dinamizan sus propias acciones y las de otros y así descubrir cómo puede trabajar mejor para llevar a cabo su voluntad.
En The Book of Pleasure Spare dio instrucciones explícitas para asumir la postura de la muerte. El hechicero empieza mirando en un espejo, mirando sus propios ojos hasta que la imagen se difumina y se vuelve extraña. Sus ojos entonces se cerrarán y debería visualizar una luz, una 'X' que experimentará “curiosas evoluciones”. Indiferentemente de estas, debería mantenerla hasta que olvide todo esfuerzo, en cuyo momento entrará en una gran inmensidad, confinada por límites inalcanzables. En ella verá esta forma –(Glifo 1)– que es la letra sagrada de Spare para la dualidad que es la esencia de la consciencia. Flotando solo en esta extensión vacía, el hechicero sentirá la emoción que afirma la necesidad de asumir la postura. (Podrías descubrir, no obstante, que tu propia letra para la dualidad funciona mejor que la de Spare. La mía lo hace para mí, de todos modos.)


Tan pronto como la necesidad es clara, el hechicero abrirá sus ojos, de pie sobre las puntas de los dedos de los pies, apretadas las manos detrás de su espalda, estirados sus músculos, y la cabeza echada hacia atrás mientras respira “profunda y espasmódicamente”. Debería hacerlo hasta la amenaza del mareo, y destinado a que una extenuación le asista en la asunción de la postura en sí. Debería apuntar, sin embargo, que el propio corazón aquí se lleva desde la quietud hasta el esfuerzo y después es forzado (como veremos) de vuelta a la inmediata quietud. Aun no siendo experto, sospecho que será un esfuerzo para muchos, así que si tienes alguna duda sobre tu integridad cardiovascular, deberías consultar con un médico antes de que lo intentes. Una cosa es simular una agonía de muerte, y otra muy diferente estimularla.
Una vez mareado, el hechicero se dejará caer desde su tensión erguida a una relajación boca abajo, la postura de la muerte en sí. El estado que exterioriza es el de la muerte, así que silencia su respiración, cierra sus ojos y siente que su cuerpo se pone rígido. “...el cuerpo expresando la emoción del bostezo, suspirando mientras concibes sonriendo, que es la idea de la postura”. Hará su pensamiento tan inmóvil como su cuerpo aceptando todos los contrarios, uniendo los opuestos en aniquilación. “Percibe y siente sin la necesidad de un opuesto, sino a través de lo que se le parece”. En otras palabras, aparta todo potencial para la alienación incluyendo todo dentro de la categoría 'Yo'. Esto por supuesto, requiere práctica, los propios apegos y aversiones no son fáciles de armonizar. Spare recomienda una práctica diaria, hasta que el hechicero alcance “el centro del deseo”.
Austin Spare creía que nuestra sexualidad es nuestra profunda conexión con el Kia, su nombre para el innombrable Absoluto, al que comúnmente se le llama Dios. Concentrando toda nuestra consciencia dentro de este vínculo, podemos llevarnos de vuelta al Kia y vislumbrar la realidad desde cualquiera de sus numerosos puntos de vista, aunque solo sea por poco tiempo. En su libro The Magical Revival (Weiser, 1973), Kenneth Grant cita a Spare como escribiendo que la postura de la muerte es una “simulación de muerte por la completa negación del pensamiento, esto es, la evitación del deseo y el funcionamiento de toda consciencia a través de la sexualidad”. Y también: “Nunca somos completamente conscientes de las cosas excepto por el influjo de la voluntad sexual despertándonos”. Pero no podemos conectar con este flujo en la medida en que nuestros sentidos estéticos estén obstruidos con creencias más pequeñas que el Kia, deseos más pequeños que su deseo por el Auto-amor. La postura de la muerte es la forma que tiene Spare de matar todas las creencias parciales, todos los deseos parciales, aclarando lo superficial para que podamos reconocer nuestra identificación con la inmensidad que yace observando desde el interior.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



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