domingo, 2 de abril de 2017

Robando el Fuego del Cielo XI

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)


XVa. El Cuerpo Sutil

El cuerpo sutil es el cuerpo del espíritu que penetra el cuerpo de carne con consciencia, emoción y voluntad. Puedes activarlo con mayor facilidad a través de la respiración. Aunque otros fluidos –generalmente la sangre y el semen– juegan un papel en su manipulación hechiceril, la respiración es el motor que mueve la energía psíquica a través de sus conductos psíquicos. El movimiento esencial es la inhalación de poder hacia dentro y hacia arriba a través de la espina –activando esto la serpiente Kundalini en su base– el poder atraído hacia dentro simultáneamente con la respiración, seguido por la exhalación que hace que el flujo baje y salga. Para empezar a experimentarlo, siéntate en una silla con tu espalda recta y la cabeza erguida. Respira lenta y profundamente. Durante la inhalación, imagina la energía como Luz en la base de tu espina, y aprieta los músculos perineales que hay detrás del ano en secuencia como para inducirla a ascender –para darle masaje hacia arriba. Después con la exhalación, relájate y déjala fluir hacia fuera.

Este es el movimiento fundamental y te introduce al poder, pero lo siguiente a hacer es problemático, depende bastante de la ecuación personal y por ello es inminentemente adecuado para la implicación de tu Santo Ángel Guardián.

El problema es que los cuerpos sutiles con los que empezamos parecen casi rudimentarios: una serpiente Kundalini que asciende con excitación, chakras en los genitales, plexo solar y corazón, un Tercer Ojo no abierto. La operación más sofisticada del cuerpo sutil –cuando los flujos son regulares y útiles y operan a través de una anatomía sutil bien definida– solo viene después de que le hayas impuesto una disciplina. Y los detalles específicos de la forma que toma tu anatomía sutil dependen finalmente de las características que tu disciplina elegida enfatice. El Tantra budista e hindú, el yoga taoísta chino, las prácticas qabalísticas y rosacruces todos han definido similares, y aun así bastante diferentes, anatomías psíquicas. Todos tienen centros de energía o chakras encadenados a lo largo de una columna central que abarca la espina, todos mueven energía hacia arriba y hacia abajo con respiración atenga, y todos prescriben ejercicio regular de la Luz como un entrenamiento necesario. Pero asuntos tan básicos como el número de chakras pueden variar de cinco a alrededor de quince. Dicho honesto desacuerdo en los detalles debería servir como inspiración para hacer tu propia investigación, estudiando las antiguas tradiciones para conseguir ideas para métodos, que te gustaría probar, siguiendo después la guía de tu Ángel sobre si adoptar la práctica, adaptarla o dejarla a favor de otra cosa. Tu Ángel puede asistirte ayudándote a imponer el modelo hechiceril sobre tu anatomía sutil. Con la autoridad de tu Ángel para nombrar  y atar a las entidades psíquicas, puedes dirigir tus chakras, sus funciones características y también el poder que fluye entre ellos como si fuera espíritus, controlándolos de acuerdo a la usual metodología hechiceril. Así ganarás el poder para manipularlos a través de la voz –abriendo y cerrando los chakras, estableciendo circulaciones de la Luz, asumiendo y saliendo de las formas divinas, y aplicando o acumulando cualesquiera energías que así obtengas– todo a través de la vibración de las apropiadas palabras de poder.

Por supuesto que en el último capítulo declaré que la opinión experta mantiene que hay diez centros de energía de valor en la anatomía psíquica humana, y por ello me corresponde explicar lo que quería decir. Los chakras que entonces reconocía y todavía reconozco ahora, son de abajo hacia arriba como sigue:

1. La base de la espina: la fuente de Kundalini.
2. Los genitales: desde donde el poder creativo –sea biológico o espiritual– puede derramarse y enviarse al mundo.
3. El abdomen: para almacenar poder, sea del modo en que se haya obtenido, y si no es para ser inmediatamente usado.
4. El plexo solar: para enviar poder directamente dentro del mundo.
5. El corazón: para conexiones emocionales.
6. La garganta: para decir palabras de poder.
7. El tercer ojo: para percibir el mundo en términos de poder.
8. La línea del pelo: para coger poder desde el exterior, poder que es esencialmente libre pero que debe ser enviado inmediatamente de nuevo a través del plexo solar, sea para cargar un talismán, una eucaristía o a otra persona.
9. La base del cráneo: para protección –ojos en la parte de atrás de la cabeza.
10. La parte alta de la cabeza: para acceso al poder de lo Superior.

Tan importante como los centros de energía son los flujos entre ellos, la energía fluyendo hacia dentro con la inhalación y hacia fuera con la exhalación. Los chinos llaman al ejercicio de este flujo “circulación de la Luz” y afirman que ayuda a asegurar el poder, la salud y la longevidad. Las escuelas taoístas tienen un complicado procedimiento para esto que involucra varios tipos de energía y una disciplina sexual más bien elaborada. En mi propia práctica lo he simplificado en gran medida. Para la circulación, simplemente intento conseguir un flujo amplificado a todas las porciones de mi anatomía sutil, y almacenar cualquier residuo cuando he finalizado. Para la disciplina sexual sigo a lo que Aleister Crowley se refería como “castidad”. Las trataré en dicho orden.

La circulación de la Luz se conduce a través de visualización y respiración. En la inhalación atraigo la energía hacia dentro desde la base de mi espina, tirando de ella hacia arriba en la forma que describí al principio del capítulo. La llevo por la parte de atrás de mi cuello y más allá de la base de mi cráneo, sobre la parte superior de mi cabeza, bajando la frente hacia mi cara y después por mi barbilla para mezclarse con el flujo ascendente para formar un huevo giratorio de Luz alrededor de mi cabeza. Y este movimiento giratorio me ayuda a atraer energía de un tipo superior aunque más atenuado a través de la parte superior de mi cabeza. Las Luces de arriba y abajo se mezclan dentro del huevo, cuya energía giratoria tiende a formar espirales justo fuera de mis oídos, que atraigo al punto de vista que hay detrás de mis ojos. Con la exhalación revierto la dirección para dejar que la energía fluya hacia fuera a través de la base de mi espina y la parte superior de mi cabeza.

Una forma particularmente efectiva de establecer este flujo es definir cada una de las corrientes –el flujo hacia arriba por la espina, el flujo hacia abajo desde lo Superior, y el orbe giratorio alrededor de la cabeza– como espíritus separados, y entonces nombrarlas y atarlas a obediencia, igual que harías para los chakras individuales. Después, cuando te impliques en la circulación, canta sus nombres como un mantra para establecer el flujo y entrar en el apropiado estado meditativo. Una vez se practique bien la circulación, puede que descubras que la concentración sobre el huevo giratorio, así como sobre los músculos que hay alrededor de la espina son la clave para hacer que el flujo empiece. También puede que te sea necesario incluir tus brazos y piernas en la circulación, derivando la energía desde el flujo ascendente superior de la espina y enviándola hacia abajo y alrededor en la inhalación, e invirtiéndolo para dejar que se extinga en la exhalación. Estos flujos, también requerirán definiciones separadas como espíritus.

Debería también hacer notar que de acuerdo al maestro de yoga taoísta Mantak Chia (cuyas obras han aportado una gran inspiración para mi propia práctica), las circulaciones tales como estas, dejan invariablemente un residuo de energía diseminado a través de tu aura, y es esencial barrerlo dentro del chakra de tu abdomen para almacenarlo una vez hayas completado tus ejercicios. Para hacerlo, simplemente imagina tu abdomen como el eje de una rueda, con los radios extendiéndose a través de tu aura, y que los radios atraigan la Luz dentro del eje conforme haces rotar la rueda, entonando tu nombre para el chakra del abdomen mientras lo haces. Según Chia, el abdomen es el único lugar seguro para almacenar la energía psíquica. Si dejas poder en cualquier otro de los centros, dañarás dicho centro. Reunir poder dentro del chakra del corazón, por ejemplo, tiende a provocar dolor y moretones en el pecho. Abre y cierra el chakra del corazón a voluntad, úsalo como una puerta al Amor Universal, o envía y absorbe energía emocional. Pero cuando hayas acabado de trabajar con él, ciérralo y reúne cualquier poder residual dentro de tu abdomen.

Este método de reunir poder para almacenarlo, también es relevante para lo que veo como una disciplina sexual esencial, lo que Crowley llamaba “castidad”. La idea aquí es que tus fluidos sexuales están impregnados con poder y no debes desecharlos promiscuamente, no sea que ese poder dinamice a entidades independientes que lo usarían para hacer sus propias intenciones ocultas en oposición al buen orden y tu propia voluntad. Este no es un problema en la unión con una pareja, donde la energía entra en la interacción emocional entre dos personas, pero en el autoerotismo es una consideración crucial. Aquí el elixir debe ser dedicado a cargar un talismán o si no consumirse como una eucaristía. En el último caso debería mantenerse en la propia boca hasta que la energía haya sido hecha girar en el chakra del abdomen, y después tragarse. La diferencia en el nivel de energía de uno entre las ocasiones en las que se lo absorbe de esta forma y en las que se lo desecha, debería ser una amplia prueba de la eficacia de estas prácticas.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



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