viernes, 14 de abril de 2017

Meditación Sigílica

Por Anousen Leonte

(Traducido por Manon de Sigil Meditation)


Introducción

Este librito trata sobre el tópico del uso de los sigilos en la meditación. He escrito en otra parte sobre cómo usar sigilos como una forma de lanzamiento de hechizos, así como una base para la evocación de espíritus. Para completar la trilogía, el tópico final es sobre cómo usar los sigilos como base para la meditación y la expansión mental. Los otros libros deberían leerse antes que este.
Es verdad que hay un elemento de expansión mental en el uso de los sigilos para los hechizos y la evocación, pero ambos procesos tienden a ser activos y enérgicos. Todavía lo es más la magia sigílica que la evocación, aunque la evocación implica ritual, escenario e interacción con un espíritu sobre una base personal o casi personal, todos los cuales son elementos externos o elementos que, por lo menos, tienen a la mente enfocada en cosas externas. El acto de evocación solo está diseñado para convocar a un espíritu y comunicarse con él, y aunque puede resultar en expansión mental, también puede resultar en algo diferente. No está “hecho” para la meditación por sí. Aunque la tecnología y el arte que subyace a la magia sigílica y la evocación es algo que puede usarse para ir incluso más allá.
La orientación normal de nuestra mente es la de prestar atención al mundo material, buscando alianzas y recursos y huir de los peligros. Asumiendo que no has practicado meditación de antemano, si te tomas unos pocos momentos para sentarte completamente quieto y vaciar tu mente, probablemente verás que  instantáneamente tus pensamientos empiezan a correr más allá de tu control, y aunque puedas desear la quietud y el vacío, no se producirán fácilmente. El entrenamiento en la meditación supera esta barrera y aporta a la mente el requisito de la receptividad para percibir y actuar de forma no local.
Cuando se lanza un hechizo con un sigilo, por ejemplo, hay un elemento de meditación cuando el sigilo se carga y “hunde”. El remolino de actividad de la mente se contiene y esto permite que el sigilo sea influido e implementado por las más profundas actividades y funciones de la mente subconsciente. Uno podría decir que cuando se detienen las energías superficiales, las energías de lo profundo se manifiestan. Por lo tanto, un hechizo sigílico adecuado siempre tiene ligeros elementos que llevan la mente a un único punto de enfoque, vaciándola o, por lo menos, alineándola y energizándola de una manera que es más intensa de lo normal.
La evocación no requiere la misma intensidad que el lanzamiento de hechizos, pero aquí, también el enfoque es necesario. Mientras que un hechizo sigílico es simple y requiere gran fuerza, la evocación es compleja, pero solo requiere una pequeña cantidad de fuerza. Este es el motivo de que la evocación use elementos que aturden y persuaden a la mente para entrar en un estado más profundo, sin requerir una gran cantidad de esfuerzo por parte de la misma mente. Al usar un altar, diferentes herramientas mágicas, incienso, luces de colores, un sigilo de un espíritu, encantamientos (mantras) repetidos, etc., la mente no puede sino caer en un nuevo y reverencial estado de consciencia – aunque ligero, comparado con la naturaleza más profunda de la misma meditación. Todos los elementos de la evocación trabajan para calmar la mente, enfocarla y excitar sus aspectos supranormales. Ya no se piensa más en la nutrición, las alianzas y enemigos, en lugar se da a sí misma a contactar con inteligencias desencarnadas, seres supracomplejos y fuerzas etéreas. Este tipo de práctica era, pienso yo, la que aumentaba la función cerebral de los primeros seres humanos, dándoles la inspiración para cosas tales como las matemáticas, la astronomía, el mito, la arquitectura y muchos otros rudimentos de la civilización. Es una forma completamente no animal de ser, incluso aunque seamos animales, corporalmente. El antiguo hechicero babilónico, egipcio o chino apartaba sus ojos de cualquier cosa material y empezaba a enfocarse en un mundo de impresiones puramente mentales, y es  un mundo como tal el que nos permite contemplar las ideas en y por sí mismas, sin requerir una referencia correspondiente en el mundo material. Esto le habría permitido pensar en términos de números como cualidades distintivas (el número dos, en lugar de dos manzanas) que, a su vez, le permitía pensar en ideas de la misma manera. En la medida en que practicas más y más la evocación, verás esto por ti mismo, porque la práctica inclina la mente a percepciones más sutiles y refinadas.
Aunque, hay un aspecto incluso más profundo que este, y aquí es donde la meditación entra en juego. El lanzamiento de hechizos dirige la mente hacia el mundo exterior (lo más frecuente), mientras que la evocación dirige la mente a fuerzas entre los mundos. La meditación dirige la mente fuera del mundo por completo, permitiéndole acceder a otros mundos. Evocaciones muy profundas pueden conducir a esto, pero la meditación puede hacerlo a través de una ruta más simple y directa. Sin embargo la meditación a menudo se usa simplemente como un método de calmar la mente o tomar consciencia de verdades religiosas (como en el Budismo e Hinduismo), por lo que tiene un aspecto mágico y experimental que no ha sido comentado en su totalidad – o, si lo ha sido, no lo he leído.
Por ejemplo, si sigues el Budismo Zen, tiene un cuerpo de enseñanzas y conclusiones acordadas por la secta de budistas zen. Meditas de una forma prescrita, y confirmas en tu experiencia las enseñanzas del Zen. Tienes un destino y por lo tanto, tienes un mapa que seguir, y muchos han recorrido la misma ruta antes que tú para confirmar hacia dónde te encaminas. Lo mismo ocurre con la meditación hindú o cualquier otro tipo de yoga espiritual.
Sin embargo, ¿qué pasa si no tienes un destino en mente y estás, por el contrario, intentando explorar? ¿Qué pasa si no hay un corpus o canon de conclusiones que quieras confirmar? ¿Qué pasa si simplemente quieres deambular por el bosque de la posibilidad?
Igual que la magia sigílica da una forma de usar todo tipo de lanzamiento de hechizos en un formato simple, y la evocación a través de la magia sigílica da una forma de contactar potencialmente con cualquier tipo de espíritu a través de un método básico comprobable y repetible, la meditación sigílica da un medio de explorar los mundos internos y mundos sutiles externos a través de una práctica. Transmite un tipo de espiritualidad que no tiene un set de conclusiones, pero está basado en la exploración y experimentación puras – una espiritualidad sin mapas, podríamos decir. No obstante, si estás deambulando, todavía necesitas saber cómo moverte y cómo dirigirte en una dirección particular. Simplemente sentándote y vaciando la mente harás maravillas, pero es como aprender a volar y después no hacer nada sino elevarte y revolotear. Si pudieras volar, ¿por qué no ir a cualquier lugar o todo lugar al que quieras?

El Punto en la Meditación Sigílica

La meditación sigílica es a todo lo demás lo que la evocación sigílica es a los espíritus y entidades. Mientras que la evocación trae a manifestación a otro entidad consciente, y resulta en sentir a esa entidad, hablar con ella y empaparse de la esencia y energías de esa entidad, la meditación sigílica hace casi lo mismo, solo que con trozos de información inconsciente. El beneficio de la meditación sigílica no está tanto en la información que emerge, sino más bien en las formas no conceptuales e intuitivas en que la mente responde al sigilo. Si evocaras, por ejemplo, el significado de un diseño abstracto que se encuentra en una antigua pintura rupestre, puede que sientas y veas algo, pero debido a que la tecnología de la evocación está diseñada con otros seres conscientes en mente, puede que no ocurra mucho. Históricamente, la gente no evocaba trozos ciegos de información, y nada en un rito de evocación en sí mismo implica este tipo de acto. Sin embargo, la meditación siempre ha tratado de enfocar y resolver la mente sobre verdades particulares – es decir, cuando no ha sido diseñada simplemente para calmar la mente. Los espíritus son evocados y las verdades son meditadas. Esta es la diferencia esencial. Cuando se evoca a un espíritu, estás ante la presencia de alguien, no de algo, y la experiencia es más conversacional que receptiva. Cuando se medita sobre un sigilo que contiene información, no obstante, el acto simplemente es un medio de obtener información, y no hay diálogo, interacción, etc., en su sentido normal, limitado por el tiempo. Estás puramente recibiendo nuevas impresiones. Podrías tomar la “consciencia de un gorrión” como un punto de inicio, por ejemplo. La intención es conseguir un sentido en tu propia mente de lo que se siente siendo un gorrión, y en lo que consiste su consciencia. Haces el sigilo, realizas algunos ejercicios preliminares de respiración, enciendes una luz azul, después empiezas a concentrarte.
Después de que la mente empiece a calmarse, una corriente de imágenes e impresiones surge – algunas obviamente asociadas con los gorriones y otras no. Empieza como un tipo de ensueño superficial y flotante pero después, conforme continúas, tu concentración se vuelve más penetrante y al final, tu mente cambiará a la perspectiva de un gorrión. Tienes la sensación de que tus pensamientos empiezan a ser menos analíticos y se manifiestan más como toscos pedazos o paquetes de impulsos, moviéndose en rápida sucesión. Estos “paquetes” caen en cascada los unos sobre los otros, pero a veces la consciencia cambia a algo diferente por completo, con ninguna conexión aparente entre las dos. Todo pensamiento lingüístico y autorreflexión empieza a retroceder a un segundo plano, y frente a ti hay una serie de intensos deseos, miedos y sensaciones, aunque cada uno disperso casi tan pronto como surge. Estas impresiones en sí mismas son simples, aunque la arquitectura de dicha consciencia es muy compleja – más compleja de a lo que estamos acostumbrados. Una vasta serie de percepciones, evaluaciones, asociaciones, conexiones y mandatos se extiende sobre estos toscos impulsos, y ves tu mente moviéndose más rápido de lo normal. La sesión de meditación continúa por esta veta hasta que finaliza. 
¿Qué has conseguido a partir de esto? Una nueva experiencia y perspectiva, quizá, y no mucho más. Pero no deberíamos pensar a la ligera sobre las nuevas experiencias y perspectivas – especialmente cuando la magia está implicada. Aunque no hayas conseguido un efecto material, habrás conseguido un efecto psicológico, y simplemente abriéndote a un marco de referencia al que no estás acostumbrado. Ver a través de los ojos de un gorrión – aunque imperfectamente – se convierte en una experiencia que puedes añadir a tu lista de experiencias, y dicha experiencia, de una forma directa, puede dar forma y fuerza a tu magia. En el caso del lanzamiento de hechizos, la contemplación de la rápida e intensa naturaleza de una consciencia de gorrión, puede establecerse mientras se carga un sigilo e incrementar su eficiencia. En la evocación, nuevas formas de diálogo y experiencia se abren, como se abrieron previamente a través de la extraña experiencia de la consciencia de un gorrión. Notarás que cuando evocas a un espíritu, te habla a través de imágenes e impresiones seleccionadas que tenías, y aunque algunas veces las transforma o coloca en nuevos arreglos, a menudo habla de una forma modelada a partir del lenguaje, transmitiéndose así para poder ser entendido. Sin embargo, cuando tienes éxito con una meditación sigílica, esta no habla como el lenguaje – es, en su lugar, un encuentro con experiencias e imágenes que son anteriores al lenguaje, o están más allá del lenguaje. Aunque tan pronto como se encuentran en tu memoria, se vuelven parte de tu vocabulario mágico. Puedes percibir más porque tienes más experiencias en tu repertorio, y las palabras empiezan en cosas que no son palabras, igual que la palabra “azul” no tiene significado si no trae a la mente el recuerdo del color azul. Por ello también, la “consciencia de un gorrión” es una idea abstracta y distante de la que no tenemos el más ligero atisbo hasta que, a través de la meditación sigílica, la encontramos realmente (o algo similar).
Otro beneficio de la meditación sigílica es ganar una comprensión más profunda de paquetes de información filosófica, mágica o mítica. El I Ching es un maravilloso recurso para esto, ya que es uno de los más antiguos libros en existencia que ha sido continuamente leído y puesto en uso hasta el día presente, y posee  todos estos elementos.
Como un experimento, podrías consultar el I Ching y determinar un hexagrama sobre el que meditar. Digamos que es el hexagrama 36, “el oscurecimiento de la luz”. A continuación  lo convertirás en un sigilo:


Después, medita sobre él. Mientras estés sentado ahí, mirando cuidadosamente al sigilo, repentinamente tu mente se enfocará y sentirás una apacible aunque ominosa presencia a tu alrededor – como un bello lago en la noche, iluminado por una luna creciente, pero que está lleno de serpientes venenosas. Te gusta mirarlo, pero no querrías nadar realmente en él, ni siquiera acercarte a él. Entonces otra imagen cruza tu mente: dos extrañas bestias trabadas en combate sobre una colina adyacente. Una mata a la otra y empieza a devorarla, comenzando por la piel. Esta imagen se transforma en una escena de una mujer tocando el violín en una antigua habitación de madera, y la puerta está cerrada. Después, inexplicablemente, un recuerdo olvidado de la infancia sale a la superficie y te impacta la conexión oculta entre estas imágenes, así como la manifestación de sus significado en tu pasado. Ves la sutil profundidad de “el oscurecimiento de la luz”, y descubres intuitivamente algo del hexagrama, más allá del pensamiento racional. Y, finalmente, al entender estas imágenes, su flujo, su conexión y el significado manifiesto que tienen, también obtienes un nuevo entendimiento de todo el texto del I Ching – aunque, para ser justos, la meditación sigílica sola no te dará una completa comprensión del texto.
La meditación sigílica es la aplicación mística y filosófica de los principios de la magia y la evocación sigílicas. La meditación sigílica recibe, la magia sigílica envía y la evocación sigílica conversa. Todas estas prácticas fluyen y se combinan las unas con las otras, pero dividiéndolas en tres tipos podemos percibir y hacer uso de una cualidad predominante.
Habiendo dicho esto, la meditación sigílica es mucho más similar a la evocación sigílica, y hay veces en las que se puede obtener una experiencia similar con ambas. En mi primera guía sobre la Magia Gnóstica, que trataba sobre el panteón valentiniano, cada uno de los espíritus de los Æones tiene tanto una personalidad con la que comunicarse como un significado cosmológico/filosófico. De evocar la personalidad resulta un tipo de experiencia, y de evocar el aspecto cosmológico y filosófico, resulta otra experiencia diferente. La última es más parecida a la meditación, solo que siempre hay un elemento más activo en la evocación que en la meditación – o, al menos, potencialmente es más activo. Para entender esta diferencia en la práctica, puedes tomar un sigilo de uno de los Æones valentinianos que se corresponda con su personalidad y evocarlo. Anota toda la experiencia cuidadosamente. Después haz la misma evocación con un sigilo que se corresponda a su significado cosmológico/filosófico. Después, repite el mismo proceso, solo que esta vez con meditación. Entonces tendrás cuatro “narrativas” de tu experiencia que puedes contrastar y comparar.
No deberías intentar la meditación sobre sigilos, no obstante, hasta que hayas evocado usándolos teniendo éxito. El mismo principio que está detrás de la evocación sigílica es el que tu mente usará cuando realices una meditación sigílica, y si no tienes éxito con una evocación sigílica, probablemente no tendrás éxito con una meditación sigílica. La evocación sigílica es mucho más fácil – especialmente para los principiantes – ya que hay más en el ritual de evocación para aquietar la mente hasta un estado receptivo. La meditación sigílica es un tipo de evocación, realmente, aunque está diseñada específicamente para objetos, significados e implicaciones, mientras que la evocación está diseñada para contactar con seres conscientes (o semiconscientes).
Para recapitular, la meditación sigílica te permite recibir información sobre lo que significa el sigilo de una forma receptiva y poderosa que es similar, pero diferente, a lo que se puede conseguir a través de la evocación. Si un sigilo no se corresponde con una entidad consciente, puede ser totalmente inerte durante una evocación, pero bastante vibrante a través de la meditación. Por ello la meditación sigílica abre la puerta a todos los elementos de la existencia, mientras que la evocación principalmente trata con otros seres conscientes y la magia sigílica está involucrada en hacer que los efectos ocurran.

Calma y Penetración

La meditación, como se practica en Oriente, generalmente se divide en dos tipos: calma y penetración (o visión). La primera se aplica para relajar la mente, haciéndola receptiva y flexible, y la segunda se aplica a la consecución intuitiva de conocimiento. En la meditación sigílica, empezamos con calma mirando al sigilo y recitando un mantra basado en él. Después, conforme la mente se aquieta y se deja persuadir para entrar en un estado sereno, el significado del sigilo toma forma en la mente, emitiendo su significado intuitivo. Nuevos aspectos de lo que el sigilo representa se revelan entonces a la mente interior, haciendo que la mente se expanda inevitablemente.
De los dos, la calma puede ser instigada a voluntad, pero la penetración no. Puedes forzar tu mente para que se calme a través de ciertos métodos, pero a la penetración se le debe permitir surgir en el curso del tiempo. Es muy probable que tendrás muchas, muchas sesiones de meditación sigílica en las que solo encuentres calma, y aunque esto sea placentero también puede ser frustrante si estás intentando tener una experiencia real del sigilo. El día llegará, sin embargo, en el que haga “clic” para ti, y una inundación de nuevas sensaciones e impresiones llenará tu mente. Y una vez la mente sepa cómo hacerlo, entonces podrá hacerlo de forma regular y consistente.
La razón por la que no tenemos de forma natural una profunda e intuitiva penetración dentro de todas las cosas, es porque la mente está principalmente ocupada con otros asuntos. La evolución, quizá, nos ha diseñado para pensar principalmente en asuntos sociales y biológicos, y todo lo demás está en el asiento de atrás de estos dos. Una vez la mente está calmada, sin embargo, entonces puede contemplar con más claridad dentro de las energías, procesos y presencias sutiles, y aprender a incrementar dichas percepciones. Al mantenerse con sus asuntos biológicos del día a día, la mente de forma natural está en un estado de agitación y actividad, y tal es el motivo de que la primera meta de cualquier meditación sea revertir este estado a uno de tranquilidad y quietud.
¿Cuál es la mejor forma de calmar la mente? La mayor parte de los manuales de meditación de todas las tradiciones, aconsejan enfocarse en la respiración a través de la cuenta de 1-10, 1-8, 1-4 o alguna variación, o a través de la concentración sobre un objeto o pensamiento en particular con exclusión de todo lo demás. Este tipo de práctica preliminar puede ser muy útil y yo mismo empecé de esa manera, pero pienso que es innecesario al iniciar la meditación sigílica. Si se practica adecuadamente, la meditación sigílica debería calmarte desde el principio. La mayor parte de nuestra agitación viene del aburrimiento y la impaciencia, pues la mente siempre está buscando una estimulación constante. Quiere descubrir algo nuevo, o sentir algo bueno y si no hace ninguna de las dos, se vuelve inquieta, bombardeándonos con pensamientos. Pero cuando le das algo aburrido sobre lo que enfocarse, es verdad que finalmente se calmará y empezará a disfrutar de la quietud, aunque ¿por qué no darle algo interesante desde el principio? Este es uno de los beneficios de la meditación sigílica – si estás interesado en los sigilos, concentrarte en un sigilo abrirá inmediatamente tu mente a un estado de calma y concentración.
Para experimentar con esto, haz un sigilo de las letras de tu nombre. A continuación convierte tu nombre en un mantra sigílico. Por ejemplo, si tu nombre es Todd Benson, podrías teóricamente hacer un sigilo que se parezca a este:


Después convierte tu nombre en:

To enbos denesod ebnebos

Después coloca el sigilo ante ti y míralo mientras recitas el mantra. Puedes recitar el mantra en conjunción con la respiración, o independientemente de ella, y podrías usar un rosario para mejorar tu concentración si lo deseas. Sea lo que sea lo que hagas, no obstante, deberías seguir mirando el sigilo y enfocándote en él con exclusividad. Si vienen pensamientos a tu mente – y lo harán – recuérdate que tu pensamiento está solo en el sigilo, y calmadamente tráelos de vuelta a la tarea entre manos.
El uso de un mantra y un rosario ayudará a integrar las partes lingüísticas y físicamente sensibles de tu mente a la meditación en sí, pero hay unas cuantas otras cosas que deberías tener a tu disposición para obtener resultados en la sesión. El uso de luces de colores e incienso (o quemadores de aceite) es particularmente beneficioso, e iré en mayor detalle de estos en alguno de mis otros libros. Suficiente es decir por ahora que si tienes un aroma placentero durante tu meditación, y si la habitación está bañada en luz de colores, tu mente se deslizará con mayor facilidad dentro de un estado meditativo que si no lo estuviera. La sesión de meditación sigílica es como una evocación a este respecto. Mientras la haces, la mente pasará a través de diferentes fases, llegando finalmente a la “penetración”, que es donde el sentido y significado inherentes al sigilo empezarán a aparecer en la mente en la forma de sensaciones, imágenes, conceptos, sonidos, etc. Querrás anotar estas diferentes cosas – especialmente al principio de tu práctica – y será de ayuda tener un dispositivo de grabación durante la sesión para que puedas decir las impresiones en voz alta y referirte a ellas posteriormente. Muchas personas encuentran que las impresiones que surgen de un sigilo, algunas veces se olvidan una vez finalizada la sesión, aunque se recuerdan al escuchar la grabación. Y como con cualquier práctica mágica, siempre es aconsejable mantener un diario. En tu diario puedes anotar todas las impresiones que hayas tenido, así como dibujar representaciones visuales de ellas. Si eres músico, también puede que quieras recordar melodías, letras o tipos de sonidos que ocurran durante tu meditación, todo lo cual puede ser registrado en tu diario.
Una vez la sesión haya finalizado, deberías levantarte lenta y atentamente, manteniendo el mismo estado de mente que en la meditación. Después podrás escribir los aspectos relevantes de la meditación y escuchar tu grabación para llenar los huecos. Puede que también quieras hacer una redacción posterior más pulida, pero sea lo que sea que decidas, siempre es una buena idea mantener un recuento estructurado y secuencial de tus viajes, incluso aunque nunca vuelvas a leerlos, porque el mismo acto de hacerlo les añade un peso en tu mente inconsciente que hará el acto más poderoso.

Fases

En la meditación sigílica, te desarrollarás constantemente y tal desarrollo sucede al pasar a través de diferentes fases. Aquí daré un breve listado de estas fases y el orden en el que comúnmente aparecen, pero ten en cuenta que tu experiencia puede diferir. Estas fases siguen una progresión lógica pero la realidad no siempre es lógica, y no siempre sigue un sendero predeterminado, por supuesto, así que tómate estas fases como posibles postes guía más que como un paradigma absoluto. El valor de conocer dichas fases es que pueden darte una idea de cuánto has progresado, así como servirte de inspiración para ir más allá y en mayor profundidad. No obstante, ninguna de estas fases constituye la meta real de la meditación. Simplemente se relacionan con la manera en la que la mente se concentra más y más y entra en nuevos estados de consciencia.
También recomendaría no intentar forzar el paso de una fase a otra. Cuanto más activa es tu mente consciente, menos activo será tu inconsciente, lo cual dificulta más que ayuda a la meditación. Es mejor ir a través de la práctica consistente y mecánicamente, no deseando que ocurra realmente algo (si es posible) y no intentar forzar o hacer que algo suceda. Tu actitud debería ser como la de alguien que enciende una TV en un canal aleatorio y se sienta frente a él, sin otra preocupación que la de anotar lo que se muestra en él.

Fase 1. Distracción

La fase inicial es de distracción. Aquí, te encontrarás contemplando el sigilo en cierto grado, mientras que los pensamientos continúan recorren la mente. Generalmente, este estado empezará a hacerse más lento en la medida en que continúas con la meditación. No hay forma de evitarlo al principio, y se le debe permitir a la mente calmarse por su cuenta. Una manera de marcar tu progreso es ver lo rápido que cambias desde la distracción a la siguiente fase, la de foco.

Fase 2. Foco

Aquí, los pensamientos todavía pueden estar presentes, pero son mucho más silenciosos y menos intrusivos. La Imagen del sigilo, o el mantra sigílico, empieza a convertirse en el escenario central, acompañados por un sentido de calma e interés placentero. Más que deleitarse en el flujo de pensamientos, la mente se deleitará en la imagen del sigilo, y el deseo de experimentar el significado del sigilo crecerá. En este punto puede que también notes otras sensaciones tales como una sensación flotante en el cuerpo, sensaciones de hormigueo y si tus ojos están abiertos, puede que empieces a ver el sigilo deformándose o manchas de colores y luces “alrededor” de él. Estas son buenas señales, ya que la mente está dejando su modo normal de funcionamiento y entrando en algo más profundo y mágicamente potente.

Fase 3. Impresiones

En un cierto punto después de profundizar el foco, el sigilo pasará de ser un objeto abstracto a ser un “punto de acceso” a nuevas percepciones. Es difícil para mí describir lo que ocurre exactamente aquí, pero es como si la mente se abriera al sigilo a través de la toma de una nueva postura energética, o que los poderes inherentes a la mente cambian y se concentran en la apertura al sentido del sigilo. Diferentes aspectos de lo que significa el sigilo se harán patentes en este momento, aunque puede que inicialmente no tengas idea de cómo se relacionan. Las imágenes empezarán a entrar en la mente – algunas vívidas, algunas oscuras – junto con nuevas sensaciones, ideas, pensamientos, etc. Es muy similar al estado entre la vigilia y la ensoñación, donde la mente parece divagar hacia ninguna dirección real, solo que en este caso las impresiones que vienen están únicamente relacionadas con el sigilo. Enfocarse en el flujo de imágenes y percepciones de la mente de una forma general, sin concentrarse en nada específico. Si algo parece particularmente digno de valor, dilo en alto para que el dispositivo de grabación lo capte, y después sigue adelante.
En este momento también puede ocurrir una sensación o impresión “subyacente” continua a través de toda la sesión. Esta es una sensación o conocimiento que está más allá de las impresiones cambiantes, y podría ser descrito como una toma de consciencia intuitiva del sigilo como una totalidad. Puede ser una sensación de belleza, nostalgia, paz, tristeza, ansiedad, temor, etc., o algo indescriptible. No todas las meditaciones sigílicas poseerán esta corriente subterránea, pero es un buen barómetro del significado del sigilo.

Fase 4. Expansión

Aquí las cosas empiezan realmente a suceder. Conforme las impresiones empiecen a hacerse más y más vívidas e intensas, la mente cambiará de nuevo de tal manera que el mundo externo parecerá “haber enmudecido” o “haberse desvanecido”, mientras que la mente siente que se ha expandido o hecho más grande. Todavía serás consciente de la habitación en la que estás, de tu cuerpo, etc., pero no se sentirán tan presentes como antes. Por el contrario, el flujo de las impresiones del sigilo se volverá predominantemente alto y aumentando en intensidad, llenando finalmente toda la mente. Más que sentir como si la mente habitara el cuerpo, el cuerpo se sentirá como habitando en la mente, junto con la habitación y todo lo demás. La mente, a su vez, se sentirá vasta, brillante y clara y las imágenes que se dan en su interior pueden empezar a enlentecer y tomar una forma definida, dejándote con un tipo de “sueño despierto”. Es importante mantener el enfoque sobre el sigilo/mantra durante esto, y no dejarse atrapar en la nueva perspectiva, porque si empiezas a concentrarte demasiado intensamente en las sensaciones e imágenes en lugar del sigilo entonces, la mente puede deslizarse hacia un estado onírico o podrías encontrarte retornando a la fase 3, fase 2 y por último, la fase 1.
Esta es la última fase que implica obtención de información a partir del sigilo. Las restantes dos fases son anomalías interesantes que ocurren después de la fase 4, pero no añaden ningún beneficio significativo.

Fase 5. Identificación

Después de permanecer en la fase de expansión durante algún rato, algo extraño sucede: el sigilo dejará de convertirse en el objeto de tu enfoque y, por el contrario, se sentirá como si fuera tu yo real. Nuestro sentido de identidad no es algo que esté restringido a nuestra mente o cuerpo, y aquí se localiza en el sigilo en sí, como si el sigilo fuera su centro real. Tomando el sigilo como el centro de la identidad, las diferentes impresiones asociadas con el sigilo se experimentarán como si surgieran de uno mismo en lugar de en uno mismo o a uno mismo, y la percepción del cuerpo y el mundo externo puede cesar por completo.

Fase 6. Abstracción

Como la identificación con el sigilo es impulsada más y más, finalmente la identidad desaparece. Entonces se dará un estado muy extraño en el que la mente parece haber disuelto todas las relaciones entre los diferentes elementos de la experiencia, dejando solo una oscura mancha de sensaciones e imágenes. El sigilo todavía está presente, pero no está ni “aquí” ni “allí”, y lo mismo sigue para el flujo de imágenes.
Más allá de esto, la meditación ya no es meditación sigílica, ya que el sigilo se disuelve junto con otras experiencias. El dormir, o un estado de inconsciencia, sobrevienen, y si estás sentado recto en este punto puedes dar cabezadas o finalizar por completo y de forma inadvertida la sesión, sorprendiendo tu cuerpo y mente de vuelta a su estado de vigilia normal.
Si tu sigilo está basado en un espíritu u otra entidad en lugar de en información en bruto, también estas fases serán de alguna manera diferentes en su foco general. Las fases de expansión e identificación, por ejemplo, ocurrirán tal y como se han descrito, solo que se darán en el contexto de un diálogo con el espíritu, o de identificación con él. No obstante, estos tipos de experiencias pueden recrearse en el contexto de la evocación, siendo la misma un método mucho mejor y más consistente cuando se trata de otras entidades.

Pensamientos Finales

Si nunca has practicado magia antes y no conoces su realidad, podría entender por qué una práctica como esta te pudiera parecer irracional. En la superficie no hay un vínculo causal entre el sigilo que uno hace y la cosa sobre la que se desea meditar. Si yo, digamos, tomo un elemento de la tabla periódica, hago un sigilo a partir de él, después medito sobre el mismo, no hay una razón perceptible de por qué mi meditación debería tener algo que ver con ese elemento. Podría estar simplemente imaginando cosas sobre ese elemento usando un nuevo método como este, pero la verdad de dicho elemento y mi mente permanecen separadas y distintas.
Sin embargo, hay algunas cosas a considerar:
Primero, si los fenómenos psíquicos son reales, lo cual demostraría que puede haber un vínculo entre la mente y algún objeto sin requerir una base material obvia. Los gobiernos de EE UU y la URSS gastaron millones de dólares en la investigación del uso militar de los fenómenos psíquicos, y no lo habrían hecho si no hubiera algunos resultados comprobables y repetibles. También ha habido muchos estudios de los fenómenos psíquicos de organizaciones no gubernamentales, y si estás interesado puedes investigarlo. Si la información está ahí y si es correctamente interpretada, los fenómenos psíquicos son un hecho. Puede que no sepamos cómo funcionan, pero estás ahí, y cualquier modelo de la consciencia humana que no tenga en cuenta el poder psíquico y no físico, no puede ser un modelo perfecto.
En segundo lugar, a un nivel cuántico, hay una profunda conexión entre cosas que no es inmediatamente evidente a partir de su observación. Soy de la opinión de que cuando la consciencia sea finalmente modelada y explicada, se prestará más a una teoría panpsíquica del universo que al frecuente paradigma materialista. Por supuesto, podría estar equivocado, pero si el panpsiquismo es más adecuado, significaría que la materia y la mente no son dos cosas distintas, y que la mente es integral para el universo a gran escala más que ser meramente un epifenómeno que flota como crema sobre la superficie de ciertas disposiciones materiales. No tenemos bastante información, científicamente hablando, para estar completamente seguros de lo que es el cosmos, y, como tal, deberíamos mantener nuestras mentes abiertas a cualquier evidencia que se presente. Estas prácticas darán resultados si crees en ellas o no. Por lo tanto, hay una gran cantidad de valor en ellas, porque en la medida en que progreses serás capaz de ver la mente recibiendo información y provocando efectos, que no sería capaz de hacer a través de medios materiales normales.
En tercer lugar, ha habido muchos estudios hechos sobre los fenómenos psíquicos (psi), y aunque ha habido buenas críticas sobre la metodología de dichos experimentos, creo que un estudio imparcial de la información disponible mostrará que hay elementos de evidencia que un paradigma materialista no puede explicar. Un nuevo modelo debe surgir. Y la magia, sostengo, no es nada más que fenómenos psíquicos – aunque uno interactúe con entidades no materiales, en ocasiones.
Como cierre, pon a prueba la práctica. En pocos meses creo que verás resultados definitivos, si no antes. También es mejor practicar estas formas de meditación mano a mano con evocaciones regulares y uso de los sigilos en magia. Este tipo de meditación es beneficiosa, pero no es central. Aumenta nuestra habilidad para actuar y percibir de forma no local, pero no es necesariamente el mejor método en todo caso. Debería ser considerada como una herramienta entre muchas. Sin embargo, la consistencia es la clave: si la intentas varias veces y nada ocurre y entonces te rindes, no lograrás nada. Se necesita tiempo para enseñar y entrenar a la mente para que esté aquietada, e incluso más tiempo para enseñarla a ver más de lo acostumbrado. Aun así, los beneficios lo valen. Ya verás.
También hay muchos aspectos sobre la práctica de la meditación que no he abordado. Te recomendaría algunos libros básicos sobre la meditación para hacerte una idea de cuál es la mejor manera de hacerla y de superar los problemas cuando surjan. Solo he arañado la superficie de las cosas, y cualquier verdad sobre calmarse y desarrollar la penetración que se encuentre en este libro, podrá encontrarse en otros libros.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:


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