sábado, 25 de marzo de 2017

Robando el Fuego del Cielo X

Por Stephen Mace

(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XV. El Santo Ángel Guardián

Pero ya sea que elijas aprenderla o no, la Qabalah no tiene mucho que ver con la magia de la que estamos hablando, la cual tanto nos ayuda como nos daña. Nos ayuda porque los símbolos que diseñamos nosotros mismos son inevitablemente más poderosos que aquellos que tomamos de segunda mano, y nos daña porque nos priva del marco de trabajo de esos símbolos de segunda mano a los que aferrarnos. De hecho, tenemos que sentir nuestros propios marcos de trabajo y descubrir justo cómo unirlos, ya que si es diferente de lo que creemos que es, podemos desgarrarnos. Solo seríamos como un coche cuyo conductor no distingue un embrague de un volante.

Lo que obviamente necesitamos en todo esto es alguna ayuda, difícil de conseguir cuando estás trabajando dentro de tu propia mente. No puedes invitar a un experto para que te enseñe las vistas, el experto tiene que estar ya allí. Pero el experto está ahí, y puedes encontrarle/la si miras –lo que los hechiceros llamamos tu Santo Ángel Guardián.

El Santo Ángel Guardián es un ser astral, una inteligencia independiente de quien el hechicero puede obtener conocimiento, inspiración y refuerzo de propósito. En la moderna práctica oculta, la teoría del Santo Ángel Guardián deriva en gran medida de The Book of the Sacred Magic of Abramelin the Mage (Dover, 1975) de S. L. MacGregor Mathers(1), publicado por primera vez en 1898. El trabajo de Mathers es una traducción  de un manuscrito francés del siglo XVIII que afirma ser una traducción de un original hebreo, escrito por Abraham el hijo de Simón, para su hijo Lamech en 1458. Está dividido en tres partes. La primera es la historia de Abraham y cómo dedicó sus primeros años en la búsqueda de la verdad oculta, obteniéndola finalmente después de encontrar al ermitaño Abramelin. La segunda es una transcripción de Abraham de las instrucciones de Abramelin para hacer magia. La tercera contiene talismanes que el mago puede usar con seguridad después de que haya obtenido el conocimiento y conversación de su Santo Ángel Guardián. Este conocimiento se gana como premio a una reclusión mágica de seis meses, durante la que la aspiración por su Ángel debería ser la única preocupación del mago. Una vez el conocimiento de su Ángel se ha obtenido, gana poder sobre las legiones de espíritus buenos y malos y puede usar los talismanes de la tercera sección con impunidad. Su Ángel también puede proveerle cualquier otro conocimiento mágico que pueda necesitar, cualquiera que sea la ocasión.

Ahora los escépticos pueden pensar aquí que la idea de un Santo Ángel Guardián es absurda, una reliquia de una era supersticiosa de la que estamos bien de estar fuera. Pueden sentir que nuestra magia hasta ahora es un caso interesante de automanipulación psíquica, pero decir que existe un Ángel para todo el mundo... ¡eso es infantil! Puede ser, pero como el Buen Señor nos dijo, debéis volveros como niños para entrar al Reino de los Cielos. Y de algún modo, el escéptico pierde el punto. El punto es que nuestros yoes inconscientes son supremamente proteicos, capaces de asumir cualquier aspecto simbólico que proyectemos sobre ellos, y si un hechicero insiste (digamos a través de seis meses de dedicada aspiración) que su inconsciente produzca una personificación de sí mismo, finalmente lo cumplirá. Una vez esta personificación esté bien desarrollada, el hechicero tendrá una forma de comunicarse directamente con su psique profunda, algo que la mayoría de las personas no puede hacer incluso después de mil dólares gastados en psicoanálisis. Con la guía interna de su Ángel, puede rastrear su psique hasta sus raíces en el inconsciente colectivo, la Mente de Dios, el Absoluto, el Tao, el Ain Soph (un término qabalista), el Kia (un término de Spare), o cualquier otra forma en la que quiera llamarlo. En este sentido podemos decir que si somos el Ojo de Dios, nuestros Ángeles son nervios ópticos. Son las cuerdas de las que podemos tirar para levantarnos a casa.

Austin Spare nunca mencionó al Santo Ángel Guardián en sus escritos, aunque debe haber leído sobre él ya que fue estudiante de Crowley en 1910, y Crowley hizo de esto la pieza central de su sistema. No obstante, un hechicero puede fácilmente adaptar las técnicas de Spare para llamar a su Ángel, y esto sin el largo retiro de su vida de negocios que el método Abramelin requiere. Yo, sin embargo, no invocaría a mi Ángel con la técnica de Spare y después le pediría a ella que me ayudara a usar los talismanes de Abramelin. Un Ángel de Spare puede tener la misma estructura psíquica que un Ángel de Abramelin, pero sus orientaciones simbólicas estarían a siglos de distancia.

El cuidadoso lector habrá notado que me refiero a mi propio Ángel como “ella”. La experiencia práctica muestra que el Santo Ángel Guardián, al menos en sus manifestaciones iniciales, a menudo parece ser del sexo opuesto al del hechicero que está bajo su tutela –los hechiceros tienen Ángeles femeninos, las hechiceras masculinos. Esto trae a la mente el concepto de Carl Jung del anima 'femenina' como una fuerza arquetípica en los hombres, y el animus 'masculino' en las mujeres, y sería de valor parar aquí para inpeccionar sus puntos de vista.

Un psiquiatra suizo que reina como Psiquiatra Patrón para los hechiceros a lo largo de América(2), Carl Jung (1875-1961) estuvo interesado en las 'ciencias ocultas' como un conjunto adicional de ventanas por las que mirar dentro del inconsciente. Pero no fue de ninguna de las maneras experto en hechicería. Su obra sobre la alquimia como un proceso de individuación y la sincronicidad como el “principio conector acausal” detrás de la adivinación es altamente respetada, pero no tenía conocimiento de los hechiceros ingleses cuya obra es el fundamento para el presente estado del arte. Así que sus conclusiones sobre el anima/animus, alcanzada independientemente a través de entrevistas con pacientes e investigación de los sueños (y no en los grimorios medievales), puede darnos otra perspectiva a lo que puede estar involucrado cuando intentamos comunicar con nuestros Ángeles.

Las dos características más importantes del anima/animus son su naturaleza arquetípica y su independencia. Que sean arquetípicos significa que todos tenemos uno, igual que tenemos hígado y bazo. Puede que no seas consciente de que tienes uno, pero lo tienes, y si te vas a meter en el lodo (como el hechicero debe hacer), tienes que saber dónde está. Que sean independientes significa que no tenemos control sobre lo que son, no más que el que tenemos sobre lo que heredamos o la neurosis de nuestra tía abuela. Pero podemos animarle a comportarse de una forma positiva, y desalentar sus perversiones –un punto importante ya que sus aspectos superiores pueden alcanzar a lo divino, y sus inferiores pueden llevarnos a las profundidades de la malicia humana.

En los hombres, Jung vio el anima como la fuente de todo lo que es femenino –su capacidad para el amor, su sensibilidad para la naturaleza, y su habilidad para relacionarse con sus mentes inconscientes. El anima de un hombre puede servir como su conexión a su psique profunda –la fuente de su intuición, su guía hacia un verdadero conocimiento del Yo.

Para la mujer, una animus saludable puede inspirarle vida con un rigor espiritual, llenando su suave exterior emocional con una confianza interior que pueda hacer frente a la dificultad y manejar sus poderes creativos con eficiencia intuitiva.

Tanto para hombres como mujeres, el anima/animus es nuestro punto de comunicación con el inconsciente. Jung lo llamó “el portavoz del inconsciente”, y que nuestro inconsciente esté sano o enfermo determinará la cualidad del diálogo. Es fácil para la psique profunda de una persona crecer torcida –distorsionada por la torpeza parental, la educación religiosa, los estereotipos culturales, o la indulgencia personal. En tales casos el anima/animus no se mostrará directamente, sino se hará sentir a través de las proyecciones. Proyectará sus distorsiones sobre la percepción que tiene el individuo del mundo externo, forzándole a ver justificaciones para sus tendencias dentro de su experiencia de la realidad. Las proyecciones son especialmente insidiosas ya que el anima/animus es una estructura profundamente inconsciente que la mayoría de la gente ni siquiera sabe que existe. Solo a través de técnicas como la proyección astral y el análisis de los sueños se hace patente la realidad contrasexual interior del Yo.

Para un hombre, un anima malsana puede infestar su mente con estados de humor enojadizos, derrotismo, hipocondría y compulsiones sexuales. El anima a menudo se proyectará sobre una mujer de carne y hueso, forzando al hombre a reconocer en la mujer un alma gemela, una por la que se lo puede sacrificar todo. Sin conocimiento alguno de las artimañas de su anima, le será fácil ver dicho asunto como la clave para su destino, incluso mientras desgarra su vida de parte a parte.

Para una mujer, un animus malsano es más apto para corromper su inteligencia que sus emociones. Se manifestará con opiniones inflexibles sobre la forma en que debería ser el mundo, una visión ideal que no permitirá argumentos, y que cuando sea desafiada será defendida con un oscuro y frío silencio o una fuerte escena emocional. Un animus enfermo podría incluso tentar a una mujer para que se retire del 'imperfecto' mundo, aislándola hasta que se marchite por inanición emocional. Como el anima, un animus malsano puede proyectarse sobre hombres, a los que la mujer idolatrará y después despreciará cuando se dé cuenta de que no dan la talla para su estándar de perfección.

La solución de Jung aquí para los individuos es que primero se den cuenta de que su anima/animus es una fuerza que no está bajo control deliberado, en segundo lugar reconocer cómo usa el mecanismo de proyección para esconderse, y en tercer lugar hacerse consciente de sus necesidades y llegar a un acuerdo conscientemente con ella. El hombre debe darse cuenta de que el mundo imaginativo que el anima le aporta tiene su propia validez, y debe tenerlo en cuenta conforme planifica su camino a través de la vida. La mujer debe darse cuenta de que su hombre interior no ofrece verdades definitivas, solo un vívido atisbo de una realidad que está sujeta a cambio sin aviso previo. Solo entonces la firmeza masculina de su animus será capaz de ayudarle en su camino a través del caos del mundo, en lugar de involucrarla en una lucha predestinada contra él.

Para nosotros los hechiceros en búsqueda de nuestros Ángeles, las observaciones de Jung deben darnos una pausa. Nuestros hombres/mujeres interiores pueden tener aspectos autodestructivos, y debemos estar seguros de reconocerlos como los defectos que son y no darles el respeto debido a nuestros Ángeles. Por lo tanto, cuando un hechicero encuentra a un ser del sexo opuesto durante sus meditaciones, no debe saltar a la conclusión de que este es su Ángel, ¡aunque le asegure que lo es!En su lugar debería imponer la letra sagrada que represente a su Ángel sobre la figura astral de esta criatura, igual que lo haría con cualquier otra entidad que encuentre en el plano astral. Esto, sin embargo, no quiere decir que estos candidatos a Ángel vendrán fácilmente. Para llevar a cabo la técnica de Abramelin se necesitan seis meses, y aunque nuestro sistema sea un poco menos rígido, implicará un esfuerzo real.

Para usar nuestra técnica para encontrar a tu Ángel, primero expresa dicha aspiración en un sigilo alfabético, cárgalo con toda la creencia libre que puedas reunir y después haz un dibujo automático con él hasta que encuentres la letra apropiada, que deberías confirmar con una serie de adivinaciones hechas a lo largo de varios días. Una vez tengas el sigilo y la letra, deberías meditar sobre ellos, hacer trabajo astral en el que tu Cuerpo de Luz tome la forma de la letra sagrada, y sigue llenando el sigilo alfabético con creencia libre (y también con la energía experimentada mientras estás con la forma de la letra). Durante algunos días o incluso semanas puede que veas poco, pero si te mantienes en ello vendrá el momento en el que aparezca una deslumbrante luz en el espacio detrás de tu sigilo, y en pocas sesiones empezarán a aparecer seres del sexo opuesto. Cada uno de estos debe ser puesto a prueba superponiendo tu letra sagrada sobre él. Los que sean menos puros que ella se alejarán o desmoronarán: tu verdadero Ángel te dará la bienvenida. Tan pronto como tu Ángel asuma una persona definida, deberías preguntarle su nombre. No insistas en una respuesta inmediata, pero repite la pregunta en cada sesión porque una vez sepas cómo llamarle, la comunicación se hará mucho más fácil.

Pero deberías ser consciente de otro indicador importante de la veracidad del Ángel: la acción independiente. Por ejemplo, cuando confronté por primera vez a mi Ángel con su letra sagrada, ¡se convirtió en un pastel que ella se comió! Ciertamente no fue algo que yo hubiera planeado que ocurriera. Más recientemente, tengo el registro de un tiempo en el que estaba sintiendo un vago malestar espiritual del que fui a hablar con mi Ángel. Intenté preguntarle sobre un relato corto que estaba escribiendo, pero ella no estaba interesada. “Bien, ¿no es importante?” Le pregunté. Ella supuso que sí, pero... “Bien, ¿sobre qué quieres que hablemos?” Presioné.

¡LUZ! ¡BRILLANTE LUZ BLANCA HACIENDO ESPIRALES DESDE EL CENTRO DE MI FRENTE!

En absoluto estaba preparado para eso, y es innecesario decir, que el resto de nuestro intercambio de esa tarde fue sin palabras. Este episodio fue, de hecho, el evento que me hizo empezar a cartografiar mis chakras, un paso esencial en mi progreso mágico. (La experta opinión sostiene que hay diez chakras –desde la base de la espina hasta lo alto de la cabeza. ¡Encuéntralos, nómbralos, busca su poder y domínalos!)


Notas:

(1) Además de traducir grimorios medievales, Samuel Liddell “MacGregor” Mathers (1854-1918) fue uno de los fundadores de la Aurora Dorada y el principal arquitecto de su estructura de ritual y símbolo. Desenvuelto en la tradición europea de Qabalah Cristiana, y con la colaboración de Wynn Wetcott fue capaz de desarrollar un sistema coherente de gran poder a partir de una mezcla a menudo inconsistente de tradiciones. Fue una gran influencia sobre Aleister Crowley, desde la iniciación de Crowley dentro de la Orden en 1898 hasta que esta decayó cuando la Orden se desintegró dos años después.
(2) Compartiendo este estado de santidad con Wilhelm Reich.
------------------------------------------


Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



No hay comentarios:

Publicar un comentario