sábado, 14 de enero de 2017

Robando el Fuego del Cielo II

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

VI. Un Ritual de Destierro

La hechicería es el arte de capturar espíritus y entrenarlos para que trabajen en nuestro provecho. La arena donde esta trampa e instrucción toma lugar está dentro de la imaginación del hechicero, el campo donde la intención consciente se encuentra con la tendencia inconsciente. Pero antes de que el hechicero pueda usar este campo, necesita alguna forma de despejarlo, tanto antes de que empiece cualquier operación como después de que la finalice. Antes de que empiece debe cortar los pensamientos extraviados, canciones populares y resentimientos crónicos que puedan inmiscuirse en su trabajo. Cuando ha finalizado debe enviar a sus espíritus de vuelta a sus propias moradas, porque si no podrían merodear en su consciencia y entrometerse fuera de control, creando a la larga una obsesión. 

El hechicero tradicionalmente ha aclarado su imaginación con rituales de destierro, ceremonias breves de circunvalación diseñadas para limpiar el aura propia con luz y salvaguardarla de una contaminación posterior, al menos por un corto tiempo. Los magos del tipo rosacruz han adoptado generalmente el ritual del Pentagrama para esto, pero aunque es muy efectivo, depende simbólicamente del sistema qabalístico y por lo tanto no es adecuado para cualquiera que quiera evitar colgar ese lastre alrededor de su cuello. En su lugar ofrezco un rito que me dio uno de mis maestros, Frater O.T.L., que me dijo que era invención del hechicero inglés Austin Osman Spare (1886-1956). Durante todo mi estudio posterior de Spare, nunca lo he visto impreso, pero funciona y lo he usado durante años con buenos resultados. También tiene la ventaja de la simplicidad. Una vez lo sepas, puedes hacerlo en pocos segundos justo en tu imaginación, y no hay ni un solo símbolo místico en él. 

Para empezar, cierra tus ojos e imagina una línea vertical de luz blanca, pasando desde el nadir hasta el zenit justo a través del punto de vista posterior a tus ojos. 

A continuación imagina un punto de luz a unos sesenta centímetros frente a este punto de vista. Con este punto traza un círculo horizontal alrededor de tu cabeza, bajando tu espalda, por debajo de tus pies, y subiendo de nuevo hacia la parte alta de tu cabeza. Después traza otra elipse desde la parte alta de tu cabeza hacia abajo por un lateral, por debajo de tus pies, y subiendo por el otro lateral hacia la parte alta de tu cabeza. Cuando hayas terminado, tu punto de vista debería estar en medio de una jaula que se parezca a esto: 


Con tus fortificaciones ahora en su lugar, puedes limpiar tu imaginación. Para hacerlo convierte la línea que visualizaste al principio en un pilar de fuego y haz que se expanda a través de tus tres anillos. Conforme lo haces, arroja a las llamas las imágenes de cualesquiera pensamientos o fantasías persistentes y contempla cómo arden allí, quedando nada más que los tres brillantes anillos blancos. 

Y eso es todo. 

Aparte de servir para limpiar tu mente antes y después de las operaciones mágicas, el destierro es tu primera defensa contra los pensamientos obsesivos de tu interior, y de cualquier tipo de ataque psíquico desde el exterior. Los rituales de destierro también tienen el lado beneficioso de endurecer el aura del hechicero, formando un caparazón psíquico que mantendrá su consciencia unida y desviará las intrusiones penetrantes del mundo externo. Desterrando con frecuencia (cuatro o cinco veces al día durante el resto de tu vida), el hechicero desarrollará un aura tan dura que será capaz de abandonar muchos de los frecuentes hábitos defensivos que podrían haberse apegado a su actitud personal. El destierro es así una herramienta esencial para el aspirante a hechicero, y es vital convertirlo en un hábito.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



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