viernes, 23 de junio de 2017

Viaje Chamánico I - Introducción

Por Sandra Ingerman
(Traducido por Manon de Shamanic Journeying:
A Beginner's Guide)

Cuando muchos de nosotros pensamos en la palabra “chamán”, nos trae a la mente un curandero espiritual impregnado en conocimiento secreto y poderes misteriosos. Por ello ¿cómo una chica ordinaria de Brooklyn se vio involucrada en el chamanismo en la década de los ochenta?
En 1980, estaba asistiendo al Instituto de Estudios Integrales de California, donde obtuve mi máster en asesoría psicológica. Por razones financieras, tenía que trabajar sesenta horas a la semana – y hacía doce créditos por trimestre – por lo que buscaba créditos fáciles. Un día estaba en la oficina de la escuela y un amigo entró y me dijo que un hombre venía en avión desde Connecticut para dar un taller de fin de semana sobre algo llamado chamanismo. No sabía qué implicaba el taller, pero me dijo que podía conseguir de forma fácil dos créditos asistiendo a él. Me registré inmediatamente – sin siquiera haber visto las lecturas requeridas. El taller empezó en Halloween de 1980.
El hombre del avión resultó ser el Dr. Michael Harner, antropólogo y autor de The Way of the Shaman, conocido por haber revivido la tradición del viaje chamánico en la moderna cultura occidental. Mientras investigaba para su libro, el Dr. Harner hizo un descubrimiento crítico que se convirtió en la base de su extensa enseñanza en Occidente. Descubrió que el viaje chamánico es una práctica común a todos los chamanes y culturas a lo largo de la historia, indiferentemente de sus distinciones geográficas o culturales.
Durante un viaje chamánico, el chamán entra en un estado alterado de consciencia para viajar fuera del tiempo y el espacio a lo que Carlos Castaneda llamó la realidad no ordinaria – o lo que yo creo que es un universo paralelo. Típicamente, el chamán escucha algún tipo de percusión rítmica, que lleva el alma a una realidad no ordinaria. En estos viajes, el chamán recupera información de los espíritus ayudantes que se hacen accesibles en la realidad no ordinaria para dar ayuda curativa y proveer información a pacientes, familia y su comunidad.
Durante el taller de fin de semana, aprendí que la práctica del viaje chamánico puede ser usada por cualquiera a día de hoy con el fin de obtener respuestas a cuestiones personales, aprender diferentes métodos de curación, ayudar a otros en la comunidad y trabajar sobre el mundo en asuntos globales. Tan pronto como encontré a mi espíritu ayudante durante mi primer viaje, me di cuenta de que esta práctica no solo me ayudaría a encarar los desafíos en mi vida, sino también aumentaría mi crecimiento personal y evolución. Desde entonces, en concierto con mis conocimientos en psicoterapia, mi meta ha sido encontrar la mejor forma de aplicar y compartir esta poderosa y antigua técnica.
La práctica del viaje chamánico es una forma para que nos sintamos personalmente potenciados en nuestras vidas. Nos aporta una forma de tener revelación directa y es un enfoque simple para acceder a la guía espiritual. Es una forma de hacernos salir de nuestras cabezas, así como para expandir nuestro conocimiento y consciencia.
Cuando empezamos a saber que tenemos la habilidad de solucionar los problemas por nosotros mismos, eso eleva nuestra autoestima de una forma equilibrada. Ir a encontrarnos con nuestros espíritus guías nos hace sentirnos valorados y conectados al espíritu que vive en todas las cosas. Nos sentimos amados por el poder del universo y nunca más nos sentimos solos.
Al trabajar con los espíritus ayudantes, aprendemos la verdadera definición del poder. El verdadero poder es ser capaz de usar nuestra energía para crear transformación para nosotros mismos, para otros y para el planeta.
El viaje chamánico es una senda gozosa para recuperar el conocimiento sobre el cómo llevar nuestras vidas de vuelta a un lugar de armonía y equilibrio. Nos ayuda a despertar a nuestro completo potencial creativo. En la medida que lo hacemos, nuestras vidas cambian de una forma que aporta buena salud y bienestar tanto a nosotros como a otros. He visto personas que han estado deprimidos despertar a la alegría de la vida. La gente ha empezado a danzar y cantar después de toda una vida de reprimir su chispa creativa. He visto personas reconstruir sus vidas después de sufrir una enfermedad debilitante y una pérdida personal. He visto personas recuperar su “voz”. Solo necesitamos tener el deseo y un corazón abierto para hacer este trabajo. Todo el mundo puede viajar y abrirse a las nuevas dimensiones de la vida que los espíritus están esperando mostrarnos.
Es importante entender que no estaré entrenándote para convertirte en un chamán. Tradicionalmente, no es típico que alguien se ofrezca voluntariamente para el papel de chamán o se autoidentifique como un chamán. Más bien, alguien es elegido por “los espíritus” para convertirse en un chamán y actuar en servicio de su comunidad. En las culturas chamánicas, se considera realmente mala suerte llamarse uno a sí mismo chamán, porque esto se ve como una fanfarronería, y la visión chamánica sobre el poder es que si fanfarroneas respecto a que lo tienes, lo perderás. En su lugar, tu comunidad te reconoce como un chamán basándose en los resultados exitosos que logres para el beneficio de tus clientes y la comunidad mayor. 
En Viaje Chamánico: Una Guía para el Principiante, aprenderás una de las más fundamentales técnicas usadas por los chamanes a través del mundo para conectar con los ayudantes espirituales, acceder a una guía espiritual y curativa personal, ayudar a otros y al planeta, y reconectar con la naturaleza y sus ciclos y ritmos: el viaje chamánico. Esta práctica está diseñada para darte acceso directo a tu propia guía espiritual. Creo que en los tiempos en los que vivimos, somos llamados cada uno a desarrollar herramientas para resolver nuestros propios problemas, herramientas que nos permitan volvernos más potenciados e ingeniosos.
Muchos de vosotros usaréis este método para vuestra propia curación personal, crecimiento y evolución. Después de una amplia práctica, algunos seréis guiados a empezar a usar este trabajo para ayudar a otros en vuestra comunidad y en vuestros trabajo para ayudar al planeta. Este programa está diseñado para aportaros una introducción a la técnica del viaje de tal manera que vuestro propio destino pueda desplegarse. El CD(1) acompañante contiene tres sesiones de tamborileo para ayudaros a  empezar con vuestra práctica de viaje. Una vez hayáis terminado la lectura de Viaje Chamánico: Una Guía para el Principiante, estaréis preparados para usar el CD como un acompañamiento para vuestros viajes a la realidad no ordinaria.

(1) Los enlaces al contenido del CD con las tres pistas de tamborileo chamánico se incluirán más adelante en el capítulo correspondiente.

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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



sábado, 17 de junio de 2017

Robando el Fuego del Cielo XX

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XXIII. El Ritual del No Nacido

A lo largo de este ensayo, la magia que hemos ofrecido ha sido extremadamente individual, con leyes solo del æon y la psique para guiar el enfoque personal de cada hechicero. Por ello puede parecer extraño para mí escribir sobre un ritual tan gastado como lo es el No Nacido –más aún ya que tiene al menos 2000 años de antigüedad y fue muy querido por Mathers, Crowley y todos sus camaradas rosacruces. Lo hago así porque funciona. El Ritual del No Nacido funciona tanto porque su estructura está bellamente armonizada para producir el necesario efecto psíquico, como porque es tan antiguo como es. Su antigüedad le da un cierto aire venerable y también nos asegura que no necesitamos adoptar el enfoque rosacruz del mismo como dogma. Puedes estar seguro de que el antiguo alejandrino que lo escribió, o copió de un texto incluso más antiguo, no sabía nada de Christian Rosenkreutz –ni de Qabalah, la cual no se había inventado todavía. Así que igual que la gente del tipo Aurora Dorada adaptaron el Ritual del No Nacido a sus propósitos, podemos hacerlo encajar con los nuestros, ya que nos da lo que la persona que recorre este sendero necesita: una forma de mantener a sus espíritus obedientes y en su lugar.
Aunque los orígenes del Ritual del No Nacido se extienden hacia atrás al Egipto helénico, el texto no fue conocido entre los ocultistas europeos hasta 1852, cuando Charles Wycliff Goodwin publicó una traducción de él en su Fragment of a Graeco-Egyptian Work upon Magic. Unos cuarenta años después el rito fue parcialmente reimpreso por E. A. Wallis Budge en su Egyptian Magic, y de esta forma atrajo la atención de los miembros de la Aurora Dorada. Aleister Crowley lo adaptó para usarlo como una invocación preliminar para su Lesser Key of Solomon: Goetia, y haciéndolo así transformó una pieza indigesta de erudición en un hechizo que huele a poder.
Conforme Crowley avanzaba en su carrera mágica, encontró que esta “Invocación Preliminar del Goetia” era de gran efecto práctico, especialmente para el propósito de invocar al Santo Ángel Guardián de uno. Mientras adquiría más experiencia con él, Crowley adaptó aún más el ritual dándole a sus largas cadenas de intraducibles “nombres bárbaros de evocación” atribuciones qabalísticas, y también escribió un comentario línea a línea sobre los varios estados mentales que deberían establecerse conforme uno se desplaza a través de su media docena de fases. Todo esto lo publicó bajo el título Liber Samekh, que es el Apéndice IV de Magick in Theory and Practice.
En este punto algunos de vosotros podríais estar preguntándoos “¿Quién lo necesita?” Después de todo, cualquier hechicero que use el método de Spare será capaz de hacer contacto con su Ángel a través del uso de sigilos, dibujo automático y letras sagradas, así que ¿por qué molestarse con el No Nacido? Dos razones: 1) aporta una unión más intensa con el propio Ángel de la que por otra parte sería posible, y 2) sirve como herramienta para llamar a los poderes psíquicos para inspección, sometiéndolos a la disciplina de la voluntad de uno. Es este segundo propósito el que es más relevante para la técnica de Spare. Mientras que un mago qabalístico empieza su trabajo con toda su cadena de mando espiritual en buen orden –dioses gobernando a arcángeles, arcángeles sobre ángeles y así hacia abajo hasta las inteligencias y espíritus– y solo necesita introducirse a sí mismo y tomar su propio lugar en ella, el que trabaja esta magia debe organizar su caos personal sin ayuda, y necesita toda herramienta que pueda conseguir. Por ello doy el Ritual del No Nacido tal y como aparece en Liber Samekh. El rito en sí es intencionado, mi comentario no. El texto empieza con el pacto:

Yo te invoco, el No Nacido.
A ti, que creaste la Tierra y los Cielos.
A ti, que creaste la Noche y el Día.
A ti, que creaste la oscuridad y la Luz.
Tú eres ASAR UN-NEFER (“Yo mismo hecho Perfecto”),
A quien ningún hombre ha visto en ningún tiempo.
Tú eres IA-BESZ (“la Verdad en la Materia”).
Tú eres IA-APOPHRASZ (“la Verdad en Movimiento”).
Tú has diferenciado entre lo Justo y lo Injusto.
Tú hiciste al Macho y a la Hembra.
Tú produjiste Semillas y Fruto.
Tú hiciste que los Hombres se amasen unos a otros, y se odiasen unos a otros.

Yo soy ANKH-F-N-KHONSU tu Profeta, A Quien Tú confiaste Tus Misterios, las Ceremonias de KHEM. 
Tú produjiste lo húmedo y lo seco, y lo que nutre a toda la Vida creada. 

Óyeme, porque yo soy el Ángel de PTAH-APO-PHRASZ-RA: este es tu verdadero nombre, transmitido a los Profetas de KHEM.

El pacto en un ritual define el poder a ser invocado, identifica al hechicero, y afirma su derecho a invocarlo. Al aplicar el epíteto “El No Nacido” a su Ángel, Crowley lo identifica con lo Superior –sea que a esto lo llames Dios, Ain Sof, Kia o Tao. Con las tres siguientes líneas el Adepto declara que su Ángel creó el Universo para servir a su Autorrealización, y la quinta lo define como él mismo hecho perfecto. Pero ya que esto solo es un título para el Ángel, Crowley aconseja que tan pronto como el Adepto conozca el verdadero nombre de su Ángel, debería sustituirlo aquí en lugar de ASAR UN-NEFER.
El mismo pensamiento se aplica a las palabras ANKH-F-N-KHONSU y KHEM. En la traducción original de Goodwin “Moisés” es dado como el nombre del mago e “Israel” como la fuente de los misterios. Crowley sustituye ANKH-F-N-KHONSU como un nombre para sí mismo y KHEM como el antiguo nombre de Egipto, reflejando el trasfondo egipcio del Liber Legis. Yo personalmente uso uno de mis propios nombres mágicos en lugar de “Moisés” y “Kia” en lugar de “Israel”, reflejando así mi tendencia hacia Spare.
PTAH-APO-PHRASZ es una elaboración de ASAR UN-NEFER y puede ser tratado de acuerdo al Adepto que posee un arsenal bien surtido de letras sagradas.
Las siguientes cuatro secciones empiezan cada una con un mandato seguido por una lista de nombres bárbaros. Destinados estos a inflamar la mente del mago con poder, y después de cada conjunto viene una “Carga” a ese poder, el mandato del propio hechicero dirigido a él. Para el registro lo daré todo como Crowley, aunque sin su interpretación de los nombres. Mientras lo hojeas, intenta tener en cuenta que estas cuatro secciones son las que más se abren a la adaptación personal. Crowley las atribuye a los Cuatro Elementos –Aire, Fuego, Agua y Tierra respectivamente– e interpreta los nombres bárbaros de acuerdo a los mismos. En mi versión personal descarté los nombres bárbaros por completo y los sustituí por mis letras sagradas –ordenadas estas en cuatro categorías. Pero más sobre ello más adelante.
Crowley empieza con Aire:

Óyeme:–
AR, ThIAF, RhEIBET, A-ThELE-BER- SET, A, BELAThA, ABEU, EBEU, PhI-ThETA-SUE, IB, ThIAF
Óyeme: y haz que todos los Espíritus se sometan a Mí, de modo que todo Espíritu del Firmamento y del Éter, sobre la Tierra y bajo la Tierra, sobre Terreno seco y en el Agua, del Aire en Torbellino y del Fuego que se precipita, y todo Hechizo y Azote de Dios Me guarde obediencia.

Y después va el Fuego:

Yo Te invoco, Dios Terrible e Invisible: Que moras en el Lugar Vacío del Espíritu:–
AR-O-GO-GO-RU-ABRO, SOTOU, MUDORIO
PhALARThAO, OOO, AEPE.
El No Nacido.
Óyeme: y haz que todos los Espíritus se sometan a Mí, de modo que todo Espíritu del Firmamento y del Éter, sobre la Tierra y bajo la Tierra, sobre Terreno seco y en el Agua, del Aire en Torbellino y del Fuego que se precipita, y todo Hechizo y Azote de Dios Me guarde obediencia.

Después Agua:

Óyeme:–
RU-ABRA-IAF, MRIODOM, BABALON-BAL- BIN-ABAFT, ASAL-ONAI, AphEN-IAF, I, PhOTETh, ABRASAX, AEOOU, ISChURE. 
¡Podero y No Nacido!
Óyeme: y haz que todos los Espíritus se sometan a Mí, de modo que todo Espíritu del Firmamento y del Éter, sobre la Tierra y bajo la Tierra, sobre Terreno seco y en el Agua, del Aire en Torbellino y del Fuego que se precipita, y todo Hechizo y Azote de Dios Me guarde obediencia.

Y finalmente Tierra:

Yo Te invoco:
MA, BARRAIO, IOEL, KOThA, AThOR-e-BAL-O, ABRAFT. 
Óyeme: y haz que todos los Espíritus se sometan a Mí, de modo que todo Espíritu del Firmamento y del Éter, sobre la Tierra y bajo la Tierra, sobre Terreno seco y en el Agua, del Aire en Torbellino y del Fuego que se precipita, y todo Hechizo y Azote de Dios Me guarde obediencia.

Como debería ser obvio para cualquiera que pueda contar, el rasgo más conspicuo en todas estas es la Carga: “Óyeme: y haz que todos los Espíritus se sometan a Mí, de modo que... todo Hechizo y Azote de Dios Me guarde obediencia”. Y aunque pueda ser tedioso leerlo cuatro veces, contiene poder, especialmente cuando estás en el astral (donde se debe realizar este ritual) e imponiendo los nombres bárbaros sobre cualquier espíritu al que hayas dado a luz. Si puedes mantener tu voluntad en la Carga, vibrando cada palabra con absoluta concentración e intención, entonces los espíritus estarán atados a ella, sujetos a tus deseos dentro de los límites de tu voluntad.
Podría ser útil si ofreciera algo de lo que Crowley escribió sobre cómo atraer a estos espíritus a una posición en la que la Carga pueda afectarles directamente. Crowley aconseja que el Adepto asigne su voluntad a una forma fálica y después la lance más allá de su círculo astral, brillando con “la Luz apropiada al Elemento invocado”. Conforme pronuncia cada palabra, el sonido debería correr a lo largo de la vara para que se expanda en el éter y adquiera “autoridad” añadida. “Además, que el Adepto arroje toda su consciencia allí. Después, en la Palabra final, que traiga de vuelta su voluntad hacia su propio interior, fluyendo constantemente y que se ofrezca a sí mismo en su punto, como Artemisa a PAN, que esta concentración perfectamente pura del Elemento le purgue por completo, y le posea con su pasión”. Así, en unidad con el Elemento, el Adepto pronuncia la Carga, afirmando dominio sobre él y toda la libertad y responsabilidad que va con él.
Pero no estamos trabajando en términos de los cuatro Elementos aquí, o al menos yo no. Personalmente encuentro que Fuego, Agua, Aire y Tierra son tan arbitrarios como el Árbol de la Vida, por lo que tienen poco que ver con mi alfabeto del deseo.
Incluso así, encontré la división en cuatro útil. Pero en lugar de los cuatro Elementos, ordené mis letras sagradas en cuatro categorías generales: 1) estructuras de mi inconsciente, 2) poderes pasivos, 3) poderes activos y 4) aspectos del mundo externo. En cada una de estas secciones en el rito llamaba a uno de estos grupos –vibrando los nombres y visualizando las letras– y una vez sentía la presencia del poder, usaba otra letra para reunirlos para la Carga. Así ataba mis diversos aspectos –poderes positivos y demonios por igual– bajo el único mandato de mi voluntad, poniéndome en disposición para poder ser digno de invocar la bendita singularidad de mi Ángel. 
La invocación del Ángel ocupa el resto del rito. Empieza con otra lista de nombres.

Óyeme:–
AFT, ABAFT, BAS-AUGMN, ISAK, SA-BA-FT.

Crowley nos dice que el mago debería recitar estos nombres a manera de adoración, no de mandato. Expande su voluntad hacia arriba, pero con la última palabra no la trae de vuelta. En su lugar imagina que en “la Cabeza de su Voluntad, donde su consciencia está fijada, se abre una fisura (el Brahmarandra Cakkra, en la unión de las suturas craneales) y exuda una gota de claro rocío cristalino, y que esta perla es su Alma, una ofrenda virgen a su Ángel, exprimida de su ser por la intensidad de su Aspiración”.
Para el poseedor de un alfabeto del deseo, el problema aquí es la composición de una secuencia para reemplazar a los nombres bárbaros. Quizá lo mejor sería simplemente que preguntara a su Ángel (en entrevista iniciada a través de un medio como el que ofrecemos en el Capítulo XV) para describir (en términos de letras sagradas) Su concepción de la conexión entre el Ángel y el Hombre. Después el hechicero puede disponer los nombres de las letras en un canto mántrico que pueda colocar en esta sección para repetir mientras se esfuerza en elevarse, su figura astral en la forma de la letra sagrada de su Ángel. Debería seguir intentándolo hasta que empiece a sentir la presencia de su Ángel. Debería entonces solidificar esta percepción recitando la siguiente sección del rito:

Este es el Señor de los Dioses,
Este es el Señor del Universo,
Este es Él, a quien los Vientos temen.
Este es Él, Que habiendo hecho la Voz de Su mandato es Señor de todas las Cosas; Rey, Gobernante y Auxiliador.
Óyeme, y haz que todos los Espíritus se sometan a Mí, de modo que todo Espíritu del Firmamento y del Éter, sobre la Tierra y bajo la Tierra, sobre Terreno seco y en el Agua, del Aire en Torbellino y del Fuego que se precipita, y todo Hechizo y Azote de Dios Me guarde obediencia.

Los “Dioses” son los espíritus que componen la psique del Adepto. El “Universo” es todo fenómeno “externo” que pudiera imponerse a sí mismo sobre sus circunstancias. Los “Vientos” son sus pensamientos aleatorios, el “Yo” corriente que le mantiene encerrado en su existencia separada. La “Voz” es el medio para las palabras de poder –las letras sagradas– que el Ángel usa para manipular los varios mecanismos de manifestación, y que el Adepto puede usar para hacer su voluntad en la psique y, a través de ella, en el mundo.
La Carga se pronuncia en un tono de súplica, no de mando, y la voz del Adepto debería ser humana, no una vibración mágica.
Si el rito ha sido adecuadamente realizado, el Adepto debería ahora estar en la presencia de su Ángel (especialmente si ya se ha familiarizado con él a través de los sigilos y las letras sagradas y por ello ya conoce Su nombre), y la energía de esta presencia debería ser inmensa. Para elevar la intensidad, Crowley sugiere que el Adepto debería resistir el acercamiento a su Ángel hasta la última onza de fuerza, encerrándose dentro de su más íntimo santuario de la personalidad, debiendo así su Ángel destruirlo para acercársele, rodando sobre su ego con todo su poder. Mientras él se encuentra así sobrecogido, debería empezar a pronunciar el último conjunto de nombres bárbaros, que Crowley da así:

Óyeme:–
IEOU, PUR, IOU, IAFTh, IAEO, IOOU, ABRASAX, SABRIAM, OO, FF, AD-ON-A-I, DE, EDU, ANGELOS TON ThEON, ANLALA, LAI, GAIA, AEPE, DIATHARNA THORON.

Crowley interpreta estos como siendo una celebración de la unidad del Hombre con el Ángel, si usas letras sagradas, deberían significar lo mismo. De nuevo, deberías repetirlas como un mantra que no deja espacio para nada sino la Sagrada Unión.
Cuando la unión es completa, el Adepto tendrá la perspectiva de su Ángel, y por lo tanto será capaz de hablar desde su punto de vista. El rito continúa:

¡Yo soy Él! ¡El Espíritu No Nacido! que tiene vista en los pies, ¡Fuego Fuerte e Inmortal!
¡Yo soy Él! ¡La verdad!
¡Yo soy Él! ¡Quien odia que el mal haya sido obrado en el Mundo! 
¡Yo soy Él, que truena y relampaguea!
¡Yo soy Él, de quien Llueve la Vida sobre la Tierra! 
¡Yo soy Él, cuya boca siempre llamea!
¡Yo soy Él, el que Crea y se Manifiesta en la Luz!
¡Yo soy Él, la Gracia de los Mundos!
“El Corazón Ceñido con una Serpiente” es mi nombre.

El Adepto afirma su inmortalidad intrínseca, su libertad y su poder. Afirma que como dueño de su psique es dueño de su percepción y por ello puede ver la verdad. Afirma que es su deber redimir al mundo, a través de cualquier poder que su voluntad pueda permitirse. Afirma su unidad con la fuente de toda creación, y por lo tanto de toda creatividad y belleza. Desde esta posición es capaz de pronunciar la Carga de cierre a todos sus espíritus:

Ven aquí y sígueme: y haz que todos los Espíritus se sometan a Mí de modo que todo Espíritu del Firmamento y del Éter, sobre la Tierra y debajo de la Tierra: dentro del agua y sobre Terreno seco: del Aire en Torbellino, o de Fuego que se precipita, y todo Hechizo y Azote de Dios, Me guarde obediencia!
IAF, SABAF
¡Tales son las palabras!

Así tenemos el texto del Ritual del No Nacido y un relato de los efectos que este texto debería producir en la mente del Adepto mientras hace su camino a través del mismo. Pero los textos rituales no se mantienen por sí mismos, si lo hicieran, cualquiera que pudiera leer en alto sería omnipotente. El que recite el texto debe usarlo no como un fin último, sino como un apoyo para inducir los estados mentales que producen la magia real.
Por ello el que pronuncia el hechizo debe ser competente. Debe ser, como Crowley lo califica, un Adepto. Cualquier hechicero principiante puede diseñar un sigilo y –después de un año o tres de yoga y tal– empezar a hacer viajes astrales y hacer evolucionar su propio alfabeto del deseo. Pero solo después de que se vuelva competente en todos estos, debería intentar un ritual como el No Nacido.
Cuando el Adepto siente que está preparado, debería empezar un intenso estudio del ritual, leyendo el tratamiento que Crowley hace del mismo en Magick e incluso excavando en la versión de Goodwin, si se es de persuasión académica. Una vez se haya familiarizado con lo que otras personas han hecho con él, debería adaptar el ritual a su propia situación, haciendo que todas sus partes sean relevantes para su realidad interior, incluso si es cuidadoso para mantener su efecto general. Debería memorizar dicho texto personalizado, marcando cada frase y palabra de poder en su memoria, porque el ritual debe hacerse en el plano astral, un lugar en el que no se puede seguir una copia impresa.
Con el texto firme en su mente y sus pies astrales bien calzados, el Adepto está preparado para comenzar. Inmediatamente antes de empezar debería lavarse, ponerse cualquier vestimenta u ornamento (túnicas, anillos, coronas, etc.) que tenga poder para él, ungirse con aceite y encender el incienso. Si es experimentado en su uso, puede que quiera fortificar su estado anímico con vino y extrañas drogas. Después debería desterrar, entrar en el astral y empezar la invocación. Cuando haya acabado de pronunciar “Tales son las Palabras”, dará licencia para partir a cualquier espíritu presente, desterrará, retornará a su cuerpo en espera y desterrará una vez más. Después debería escribir todo lo sucedido en su diario.
Por supuesto nuestro Adepto podría no tener un éxito completo en su primer intento, sus poderes necesitarán una instrucción a largo término. Y mientras impone esta disciplina, puede que descubra que tiene demonios dentro de él de los que era inconsciente. Entonces necesitará preguntar a su Ángel sus nombres y letras para poder atarlos, y también los nombres y letras de los poderes que podrían ayudarle a contraatacar sus influencias. Resumiendo, uno debe hacer una serie de ritos. Crowley recomendó 560 repeticiones extendiéndose a lo largo del tiempo de diez lunas. Yo he conseguido buenos resultados con una décima parte de ese esfuerzo, en más o menos la mitad del tiempo. Pero conocer el nombre de mi Ángel supuso una tremenda ventaja.
Pero todavía tenía problemas vapuleando a todos mis espíritus para ponerlos en línea, incluso después de tener sus nombres y letras. Eran demasiado revoltosos, estaban demasiado atrincherados, eran demasiado poderosos. Esta falta de disciplina era más obvia cuando intentaba imponerles la Carga. El “Óyeme: y haz que todos los Espíritus se sometan a Mí...” se resbalaba por mis labios, pero no podía mantener mi mente en él, por lo que mi voluntad no podía ser muy vinculante. Los poderes eran demasiado perturbadores. Así que estando por debajo de los cuarenta y en buena forma física, decidí arriesgarme a preceder mi No Nacido con la Postura de la Muerte. Esto funcionó maravillosamente bien, despojando a mis demonios de su importancia y forzándoles a permanecer sujetos a la Carga. Por otra parte, descubrí que usándola imponía una desagradable irregularidad en mi ritmo cardíaco. No importaba cuándo hiciera la Postura, al acostarme a dormir esa noche mi corazón empezaba a patear como un potro salvaje. Todo estaba tranquilo, difícilmente notaría mi pulso y entonces lub-dub... lub-dub... … … PUM-PUM-PUM-PUM  lub-du blub-dub lub-dub... … … PUM-PUM-PUM y así hasta que me hiperventilaba un poco y la cosa se calmaba. Por ello dejé de hacer la Postura de la Muerte después de la novena, y en una semana mi corazón volvió a la normalidad.
Pero incluso las meras nueve Posturas de la Muerte fueron suficientes para dar a la Carga una oportunidad para hacer efecto, y los demonios que se habían aquietado por la Postura de la Muerte seguían así incluso sin ella. Hice tres o cuatro No Nacidos más, después lo abandoné porque se estaba poniendo demasiado visto.
Es correcto dejar una práctica porque la has hecho y se está poniendo aburrida. Es cuando es difícil, o da miedo, o es aburrida porque no puedes hacerla que tienes que forzarte a seguir adelante. Es seguir adelante o volver atrás, y si vuelves atrás demasiado lejos puede verte atrapado en la más tediosa trampa de todas.


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viernes, 9 de junio de 2017

Robando el Fuego del Cielo XIX

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XXII. La Ley

La ley es el gran baluarte contra el caos. Sea tribal, común, estatutaria o religiosa, la ley modera, conduce y preserva el orden, amortiguando el caos y evitando que nadie pise los dedos de otro. Dependiendo de cómo de bien la ley se adecue a las personas que regula, triunfará en ese intento. Cuando una cultura es segura, sus leyes son un mero bordado sobre un sólido tejido social. Cuando una cultura está en la agonía del cambio, sus leyes se vuelven por turno defectuosas, fútiles, fatuas y tiránicas. A la larga cada hombre y cada mujer –desde el más inferior al más superior– en algún sentido se convierte en un criminal, hasta que la autoridad se colapsa y un nuevo orden tiene la oportunidad de surgir.
Hubo un tiempo no demasiado lejano en el que la ley no era tan dudosa como lo es ahora. La ley era la forma de mantener el statu quo –el estado en el que la propiedad y la clase eran la señal del rango, y el rango era algo a ser perpetuado dentro de una familia a través de las generaciones. Las leyes que ordenaban esta organización eran invariablemente manejadas por ancianos hombres sabios: Moisés, Mahoma y Alberto Magno, Hamurabi, César y Napoleón Bonaparte, los Padres Fundadores. De una forma u otra todos establecieron o mantuvieron un orden social. La gente sabía su lugar, sabían cuándo estaban fuera de lugar, y sabían que todos los demás lo sabían también. Y así fue durante 5000 años.
Pero ya no. Económicamente, la revolución tecnológica se ha condenado a un espacio y ha logrado una órbita estable. Políticamente, los viejos imperios son solo estampas en álbumes y monedas en cajones de escritorios, e incluso los superpoderes parecen incapaces de mantener sus esferas de influencia intactas. En religión, todo está al extremo. Si eres cristiano, estamos entrando en los Últimos Días. Si eres marxista, las masas de todo el mundo se levantan para quitarse las cadenas. Si eres hindú, es el fin del Kali Yuga. Si eres judío ortodoxo, puede que esperes al Mesías pronto y si eres astrólogo, la Era de Acuario está justo a la vuelta de la esquina. Y si eres un hechicero, puede que pienses que es el advenimiento del æon de Horus.
Sé quien soy.
 
Sea como se mire, las viejas normas ya no sirven por más tiempo. Ni tienen mucha relevancia sobre cómo podemos vivir prudentemente nuestras vidas como hechiceros. El tiempo del patriarcado, de los ancianos sabios que nos dicen lo que hacer, ha terminado. Las cosas solo suceden con demasiada rapidez ahora como para conservarlas y si queremos sabiduría prudente, tendremos que encontrarla por nosotros mismos. A este fin ofrecemos la visión apocalíptica de Aleister Crowley, que realmente no es apocalíptica en absoluto, ya que solo anuncia un cambio de fase, no un fin de todas las cosas. La nueva fase requiere una nueva ley, que es lo que Crowley ofrece, y habiendo sido un hechicero tan significativo como él fue, nos corresponde al menos tenerla en consideración.
El advenimiento del æon de Horus fue anunciado por primera vez en abril de 1904. La anunciación fue hecha por Aiwass, una inteligencia no material y desencarnada que se manifestaba a través de una voz a Crowley, que estaba visitando el Cairo con su esposa embarazada, Rose. Esta anunciación no fue activada por algo que Crowley hiciera. Más bien, Rose insistió en que Horus tenía un mensaje para él, en el que le decía que debía invocarLe para recibirlo, dándole suficiente información simbólica como para convencerle de que algún poder superior estaba actuando a través de ella. Así que llevó a cabo sus instrucciones rituales y como resultado recibió el dictado del Liber AL vel Legis, el Libro de la Ley.
El Liber Legis consiste de tres capítulos, uno para cada uno de los tres dioses que gobiernan este nuevo æon: Nuit, el espacio infinito; Hadit, el punto de vista; y Heru-Ra-Ha, la consciencia, el orgasmo resultante de la unión de Nuit y Hadit. Heru es una deidad doble, con un aspecto activo y otro pasivo. El activo –voluntad o intención– es denominado Ra-Hoor-Khuit, que para los egipcios era una personificación del sol en su mayor calor. El pasivo –percepción– es Hoor-paar-kraat, el Niño en el Huevo, a quien los romanos llamaban Harpócrates, el dios del Silencio. Naturalmente Ra-Hoor toma la iniciativa al dictar el capítulo de Heru, aunque referencias a Hoor-paar-kraat pueden encontrarse a lo largo de todo el libro.
Pero no es nuestro propósito aquí ahondar en el profundo simbolismo interior del Liber Legis. Todo lo que haremos es ofrecer sus más fundamentales preceptos y mostrar que sirven como adecuadas guías para el hechicero mientras cae a través del Espacio Infinito.
1) “Cada hombre y cada mujer es una estrella”.

El modelo de las relaciones humanas en el nuevo æon es el de las estrellas en una galaxia. Cada una tiene su propio curso y movimiento, no hay estrellas jefe o instituciones estelares –ni gobiernos de las estrellas, por las estrellas y para las estrellas– para decirle al individuo que orbita cómo moverse. Lo que las estrellas humanas deben hacer es ganar la capacidad de percibir nuestros entornos humanos con la misma precisión desapasionada que las estrellas usan para responder a la gravedad de sus vecinas, y después aplicarla para guiar nuestro progreso a través de nuestro espacio humano.

2) “Hacer lo que quieras será el todo de la Ley”.

Entonces la ley para cada uno de nosotros es encontrar nuestros propios movimientos y seguirlos. Adhiriéndonos a nuestras órbitas respectivas, lo que Crowley llamó nuestra Verdadera Voluntad, estaremos en sincronía con el movimiento del Infinito, y todas las cosas –incluso el viento y los árboles– trabajarán para asistirnos.

3) “La palabra del Pecado es Restricción...“

No tienes otro derecho sino el de hacer tu voluntad. Hazlo y nadie se opondrá. Porque el puro querer, carente de propósito, liberado de la lujuria de resultado, es en toda forma perfecto. El Perfecto y el Perfecto son un Perfecto y no dos ¡no, no son ninguno!”

No tenemos más derecho que el de ser nosotros mismos, y esa es la mejor de nuestras habilidades. No tenemos derecho a alejarnos de nuestro poder en el alcohol, los deportes en la TV y el trabajo sin fin. No tenemos derecho a perder nuestras almas y la economía en una persecución sin sentido de la riqueza por su propio bien (como opuesta a la riqueza como premio a una vida productiva). No tenemos derecho a esperar que otros se conformen a nuestra idea de lo que deberían o no hacer con sus vidas. Pero una vez encontremos nuestras voluntades y las sigamos, no debemos temer a las interferencias. Si las circunstancias se nos oponen, tenemos el conocimiento seguro de que el impulso del universo está con nosotros, y solo necesitamos perseverar para ganar. Si se nos oponen individuos, personas bien conscientes de sus formas entrometidas, entonces el Liber Legis aprueba cualquier medio que pudiera ser necesario para eliminar su interferencia. Como dice Ra-Hoor en su Capítulo Tres:

4) “No temáis en absoluto, ni a hombres ni a Destinos, ni a dioses, ni a nada. No temáis al dinero, ni a la risa de gente loca, ni a ningún otro poder en el cielo o sobre la tierra o bajo la tierra. Nu es vuestro refugio así como Hadit vuestra luz, y yo soy la fortaleza, la fuerza, el vigor de vuestros brazos”.

Cuando encaramos una oposición directa y estamos seguros de nuestro fundamento y nuestro derecho a estar sobre él, podemos dejar que el poder de Ra-Hoor-Khuit explote contra ella con indiferencia del malestar de aquellos que golpea. Pero debe ser una oposición directa. Si es tu voluntad hacer ratoneras y alguien hace una mejor, para hacer tu voluntad debes trascenderte y a tus competidores para alcanzar nuevas alturas en el diseño de ratoneras. Pero no puedes conspirar para refrenar el negocio o sabotear las fábricas de tus competidores. Esto sería Restricción, la palabra del Pecado. De la misma manera, si quieres a una mujer (o un hombre), no puedes acosarla o conjurarla a sumisión. Por ello debes ser infinitamente sensible a lo que tu verdadero curso involucra, porque no tienes derecho sino a hacer tu voluntad.
Pero primero debes hallar lo que es.
Lo primero a considerar es que esto debe ser un esfuerzo. No hay nadie que te conozca mejor que tú, e incluso si alguien (digamos, tu madre) parece tener un mejor entendimiento de tu carácter que tú, eso cambiará tan pronto como empieces a usar las técnicas que damos aquí en Robando el Fuego del Cielo. Lo segundo es que puedes conocerte precisamente solo después de que hayas obtenido el Conocimiento y Conversación de tu Santo Ángel Guardián. Tu Ángel es el vínculo desde tu mente a la Mente de Dios, y solo cuando estás en comunión con ella (o él) sabrás precisamente lo que debes hacer para mantener tu equilibrio con el Todo Cósmico (o como desees llamarlo).
El tercer punto es que a menos que tengas algún indicio de antemano de lo que podría ser tu Verdadera Voluntad, nunca llegarás a encontrar a tu Ángel y mucho menos iniciar una conversación. Así que es necesario aproximarse al principio, para encontrar el ancho foso que se estrecha en el surco que se hace tan profundo que no podrías salir de él si quisieras, aunque no querrás porque el “puro querer, carente de propósito, liberado de la lujuria de resultado, es en toda forma perfecto”.
Y ¿cómo se empieza a bajar este foso?
Siendo tú mismo, principalmente, y descartando todos aquellos aspectos de tu vida que sean suficientemente placenteros, pero que no son realmente tú. Debes olvidarte de las burlas de tus colegas. Debes ser indiferente a los premios materiales que supones yacen al final de los varios senderos alternativos que puedes elegir. Pueden o no estar ahí, ya ves, e incluso si están, ¿en qué beneficia a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?
Una vez expulsado lo que no es tu voluntad, entonces, ¿cómo encontrar lo que es? Haciendo lo que te desafíe, encontrando lo que es divertido para ti y entonces haciéndolo. Cultivando el entusiasmo –que, incidentalmente, es una palabra cuya raíz griega significa ser inspirado o poseído por un dios. Según el Liber Legis, somos dioses y cuando hacemos nuestras voluntades nos comportamos como tales, y ganamos el derecho a reclamar prerrogativas divinas. Como Hadit nos dice:

5) “Recordad vosotros que la existencia es puro gozo, que todas las penas no son sino como sombras, pasan y concluyen, pero está aquello que permanece”.

Y también, del primer capítulo, lo que dice la diosa Nuit:

6) “Amor es la ley, amor bajo la voluntad”.

Debemos abrazar todo lo que encontremos mientras hagamos nuestras voluntades, no haciendo diferencia entre una cosa y cualquier otra cosa, y si estos hallazgos nos traen amor humano, podemos aceptarlo sin vacilación. Pero no podemos permitir que la integridad de nuestras voluntades sea emponzoñada por el sentimiento. Rendir lo que eres para gratificar a otro no solo es robarte a ti mismo el espíritu, sino cargar a ese otro con la responsabilidad de tu sostén emocional. A la inversa, rehuir aspectos del cuerpo de Nuit que encuentres en tu camino –sea el odio, la mojigatería, el miedo o el disgusto– es una tremenda debilidad. Cualquier cosa que encuentres, debes estar preparado para abrazarla, si esa es tu voluntad. Si no es tu voluntad debes abandonarla, no importa lo superficialmente atractiva que pueda ser. Si no puedes hacerlo, si tu visión está nublada por la lujuria hacia una cosa y la aversión hacia otra, tu pasión te sacará de tu sendero. Para fluir libremente a través de Nuit debes ser capaz de tolerar cualquier parte de su manifestación que pudieras encontrar, y ya que toda manifestación es parte de su exquisito cuerpo, debes volverte completamente desapasionado.

El problema es, hay muchos en este mundo que se toman sus pasiones y prejuicios muy seriamente, tan seriamente que se sienten privilegiados por determinar lo que es correcto para otras personas y después las fuerzan a conformarse a sus conclusiones. Desde padres que quieren que sus hijos se casen en sociedad, a políticos que prefieren que todos sus ciudadanos sean trabajadores heterosexuales que siguen la línea marxista-leninista, nosotros que buscamos nuestros verdaderos caminos tenemos a muchos que nos restringirían. Y mientras es prácticamente imposible ignorar su torpe mal, aun así es difícil oponerse a él. Si dudas esto, intenta vender el New York Times en Moscú, o enciéndete un porro mientras esperas a que un policía de tráfico te permita cruzar la calle. Las fuerzas de la restricción están luchando para mantener su versión del orden, y sus esfuerzos son apoyados por la fuerza de millones de voluntades. Es verdad que mucha de esta fuerza se ejerce por costumbre y no por convicción, pero aunque irregular puede aplicarse, aun así es demasiado potente como para que podamos confrontarla directamente. Incluso así, estas fuerzas son poderes del patriarcado y como tales van contra la corriente del nuevo æon, contra todo el movimiento del poder cósmico, que las romperá en trozos y las barrerá.
Por ello lo que Liber Legis ofreces es anarquía. Como toda anarquía, presume que la naturaleza humana es en última instancia benévola, aunque admite que en su presente estado está completamente corrupta. Con el fin de limpiarla, la hechicería ofrece disciplinas como las que hemos dado en Robando el Fuego del Cielo. Su aplicación llevará tiempo, sin embargo, por ello no propondremos ninguna de las opciones anarquistas tradicionales –lanzar bombas y similares. En su lugar sugerimos que cada persona empiece a buscar su propia Verdadera Voluntad y entonces, conforme comience a encontrarla, haga lo mejor que pueda sin consideración por la ley civil o la convención social. Hacer una oposición activa sería innecesariamente peligroso, ni Nuit ni Hadit ni Ra-Hoor-Khuit tienen nada bueno que decir de los mártires.
Otra razón para la no oposición violenta al viejo orden es que hay riesgos en la victoria así como derrotas. Las viejas formas nos protegen incluso mientras nos restringen y amenazan. Toma, como ejemplo, nuestra moderna organización económica. En su mayoría desanima la adquisición de poder en los individuos, simplemente porque sus mecanismos requieren engranajes complacientes y no hechiceros, esclavos en lugar de cazadores tras el poder. Por ello podemos ser tentados a derrocar esta organización en espera de construir algo más en tono con la nueva era. Esta es una buena motivación, pero los resultados del triunfo serían intolerables. No solo nuestra existente economía se alimenta, viste y ampara en los cientos de millones de personas que estarían muertas sin ella, sino que dependemos de ella para rechazar a extraños tiranos cuya lealtad al ídolo EL ESTADO mantiene toda libertad individual como un desacato. Ni, en el análisis final, los æones cambian de dichas formas catastróficas. Del segundo capítulo del libro, el de Hadit:

7) “¡Y es más! No creáis en el cambio: seréis como sois y no de otra manera. Por lo tanto los reyes de la tierra serán Reyes por siempre: los esclavos siempre servirán. Nadie será derribado ni levantado: todo siempre es como fue. Sin embargo, los hay enmascarados mis sirvientes: puede ser que ese mendigo sea un Rey. Un Rey puede elegir su ropa como desee: no hay una prueba segura, pero un mendigo no puede ocultar su pobreza”.

Por ello los capitanes de la industria no se preocupan por el relato de Hadit. El cambio en los æones no nos ha dado una raza intrínsecamente mejor de la humana. Ha cambiado meramente las normas por las que los humanos pueden mejorarse a sí mismos. Cuando un esclavo rehúsa servir, es cuando empieza a convertirse en un Rey. Pero los Reyes tienen que ganar sus tronos, y eso puede llevar años. Lo que la nueva ley hace es eliminar el sostén divino de las restricciones patriarcales y transferir ese sostén a la búsqueda individual de su propia individualidad. Su única barrera ahora es su propia concepción de lo que él es, y los hábitos de vida que la mantienen.
Por ello es claro que nuestra prescripción del cambio social es personal, haciendo la presencia del æon extremadamente subjetiva, existiendo como una realidad solo para aquellos que la han aceptado. Los otros permanecen esclavos, atados por cualquier remanente del patriarcado que todavía les mantenga en la esclavitud. La responsabilidad para iniciar la nueva era yace solo en cada uno de nosotros.
Lo que ofrecemos, entonces, es una selección natural. La Magia(k), en la definición de Crowley, es la ciencia y el arte de causar cambios que ocurran en conformidad con la voluntad. Por lo tanto todo el mundo es un mago, es solo que algunos tienen más habilidad en ello que otros. Esta habilidad puede aprenderse y Robando el Fuego del Cielo es uno de los muchos textos disponibles que ofrecen instrucción. El número de personas que desean obtener dicha pericia se ha multiplicado en recientes años, un signo obvio del advenimiento del nuevo æon. Podemos esperar que este número continúe creciendo y mientras lo hace estos competentes causantes de cambio, o al menos los efectos que ellos producen, deberían hacerse bastante patentes. A la larga deberían ser capaces de hacer evolucionar cualquier institución que la nueva era requiera –instituciones que no seré tan presuntuoso como para intentar describir. Solo digamos que si tenemos la habilidad, vendrá un tiempo en el que aquellos que siguen sus propios senderos equilibrados, serán una mayoría sobre el planeta. Cuando eso suceda –no importa qué tipo de cultura humana haya asumido– el poder en la raíz de todos nosotros, debería estar satisfecho y contento de que llegara a todos los que se molestaron por ponerlo en marcha en primer lugar.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



sábado, 20 de mayo de 2017

Robando el Fuego del Cielo XVIII

Por Stephen Mace
(Traducido por Manon de Stealing the Fire from Heaven)

XXI. Problemas y Algunas Soluciones

Con el Sabbat de las Brujas tenemos la última de las técnicas mágicas de Robando el Fuego del Cielo. El técnico competente debería ser capaz de adoptarlas como son o si no, adaptarla a sus circunstancias y después usarlas para llevar a cabo su voluntad. Pero ¿qué queremos decir por competente?
Queremos decir alguien que tiene consciencia de sus pasiones internas (y a las que puede tender a dominar durante momentos de estrés), tiene control sobre sus propios pensamientos y la habilidad para mantener un pacto –establecer un curso de acción y llevarlo a cabo hasta su finalización.
Él (o ella) también necesita prudencia.
Para conocerse a sí mismo, controlar la mente y desarrollar la voluntad hay ejercicios. Para tener prudencia, está la Ley.
El conocimiento de sí mismo, por supuesto, es lo más difícil de todo, pero entre la proyección astral, el trabajo con los sueños, la meditación, la honestidad y la psicoterapia (para los casos especialmente difíciles y suculentos), deberías ser capaz de descubrir la fuente de cualquier punto doloroso existente en tu alma. Después solo será un caso de excavar la podredumbre durante un periodo de años, usando cualquier procedimiento que funcione para ti, esté basado en el sentido común o en los métodos de la magia. Suficiente es decir que los puntos dolorosos generalmente son quemaduras/reflejos de la infancia. Sea miedo, ira, culpabilidad o autocompasión, todos parece que tenemos al menos uno (he estado trabajando con la ira durante años), y no pueden ser ignorados. Carlos Castaneda los llama indulgencias, y ya sea que Juan Matus existiera o no, sus enseñanzas en Journey to Ixtlan y Tales of Power son relatos clásicos sobre cómo tratar con la indulgencia. Los recomiendo encarecidamente.
Otro acercamiento de valor aquí es trabajar con tus propios sueños, uno que recién estoy iniciando y por ello no intentaré explicar. Suficiente es decir que The Dream Game de Ann Faraday (Harper & Row, Perennial Libray, 1976) es un texto accesible y no dogmático, útil para hechiceros y legos por igual.
Controlar el pensamiento es más fácil que manejar la indulgencia, simplemente porque una indulgencia nos ayuda a hacer frente a su propia enfermedad, y por ello cuando la abandonamos perdemos una muleta. (¡La ira es tan divertida!) Pero cuando podemos controlar nuestros pensamientos ganamos un poder y esto sin ningún tipo de disfrute neurótico. Así que no hay inhibición por conquistar, solo inercia. Esta inercia puede ser considerable, pero los ejercicios son poderosos si se hacen correctamente. Los que ofrecemos son los que Aleister Crowley extrajo del arte hindú del yoga, y la siguiente destilación está basada en la Parte Uno de su Book Four (Weiser, 1980), que también recomiendo.
Yoga significa unión y como se practica en la India, significa unión con Dios. Hay muchos diferentes yogas. Algunos dan unión con Dios a través del conocimiento, otros a través del amor y la devoción, otros a través del trabajo. En el que los hechiceros están interesados –el raja yoga– da unión con Dios a través de la disciplina mental. La idea es que si puedes echar un vistazo lo suficientemente profundo dentro de tu Yo, encontrarás a Dios en el fondo, pero hay tantas distracciones entre medias que generalmente no podemos Verle. Las disciplinas del raja yoga están diseñadas para eliminar las distracciones. Los mundos del comercio y la sociedad humana son distracciones, por ello los yoguis viven como monjes. El cuerpo del yogui es una distracción, por ello le impone posturas hasta que dejen de dolerle. La respiración del yogui perturba su concentración, por ello impone sobre ella una rutina. La mente del yogui deambula, por ello la ejercita para permanecer quieta hasta que se queda quieta. Y así hasta que finalmente encuentra al Dios en el fondo y logra el Samadhi. Bendición.
Pero el hechicero no lo hace de esa forma.
¿Por qué? Porque es aburrido, principalmente, y cualquier idiota puede pensar en mejores formas de pasar su vida que sentarse absolutamente inmóvil durante seis horas cada día, y jugar a sacerdote durante las otras dieciocho. Incluso así, los métodos que los yoguis han desarrollado funcionan bastante bien, y podemos usarlos para entrenar nuestras mentes para nuestro trabajo hechiceril, incluso si no intentamos encontrar a Dios con ellos. Pero aunque no lo hagamos tanto como los yoguis, aun así debemos hacerlo, ya sea que queramos realmente o no. Media hora al día (15 minutos por la mañana y otros por la noche) es bueno para empezar, trabajando hasta una hora diaria más o menos. Este tiempo debería invertirse cada día (excepto cuando se está realmente enfermo), y continuar los ejercicios al menos durante dos años. Este trabajo es el fundamento de tu pirámide. Si lo descuidas, toda tu estructura puede caer como el Ojo de Dios está a tu alcance. 
Las ocho ramas (disciplinas separadas) del raja yoga son: 1) Yama, 2) Niyama, 3) Asana, 4) Pranayama, 5) Pratyahara, 6) Dharana, 7) Dhyana y 8) Samahdi. Las primeras dos son preparaciones, las siguientes cuatro son técnicas y las dos últimas son resultados.
1) Yama significa control. Incluye cualquier cosa que puedas necesitar reordenar en tu vida para que puedas meditar apropiadamente, desde apagar la radio a encontrar una novia menos cínica. Puede incluir dejar de fumar para que puedas respirar de forma más completa, o rechazar ciertos alimentos para que tu digestión te dé algo de paz. En la tradicional práctica hindú, Yama incluye cosas como la no aceptación de regalos y el celibato, pero eso es solo una tontería para las mentes simples y no tiene nada que ver con nosotros los hechiceros. Lo que Yama implica es que el trabajo es lo primero y si por alguna razón no lo es, has fracasado en Yama.
2) El “Ni” en Niyama es un contrario, por lo que si Yama es enfocarte en tu trabajo, Niyama es expulsar lo que necesitas para conquistar la dificultad del yoga en sí, así como las barreras del mundo y de tu mente erigidas contra tu propósito. Y habrá barreras. Aunque la experiencia inicial en meditación será eufórica, pronto se asentará en una resistencia real. La única forma de triunfar contra ello es continuar hasta que triunfes por fin y la euforia regrese redoblada. Niyama es perseverancia, aceptación, fuerza y entendimiento –todas las cualidades que le permiten a uno hacer caso omiso del dolor y salir adelante en el mundo con un mínimo de alboroto.
3) Asana es la primera práctica real de yoga, y es un entrenamiento para el cuerpo por el que lo sentarás y no te molestará mientras hagas tu meditación y trabajo astral. Haces Asana sentándote en una posición y no permitiéndote moverte durante tu meditación. Una vez domines una postura, tendrás una forma de sentarte que te permitirá disminuir la consciencia de tu cuerpo a voluntad. Esta habilidad es vital si vas hacer algún progreso en la hechicería.
Para empezar Asana, elige una postura. La posición real que tomes no importa, en la medida en que tu espalda esté recta y tu cabeza erguida, porque debes asegurarte de que puedes mantenerlas estables y también, que no caerás dormido. Los hindúes han inventado miles de posturas para Asana, pero puedes desperdiciar tu vida estudiándolas, no como la mayoría de los hechiceros. La posición del loto es magnífica si tienes tendones flexibles, si no, puedes simplemente sentarte en una silla. 
Asumiendo que has decidido tu postura (incluyendo la forma más placentera de poner tus manos, tobillos y pies), ahora estás preparado para empezar. Para hacerlo, siéntate adoptándola tanto tiempo como hayas decidido estar sentado así, y no te muevas. No te remuevas para rascar tu ingle. No pellizques la comezón de tu cuello con tu dedo pequeño. No cambies tus piernas para aliviar un calambre, o sacudas tu hombro para estirar un tendón. Los únicos movimientos que deberías permitirte son los necesarios para una respiración profunda y pequeños cambios de la mano para escribir en tu diario mágico y quizá operar un cronómetro. Solo manteniendo tu cuerpo absolutamente inmóvil puedes vencer a tu sistema nervioso hasta la sumisión –al menos para esta postura– permitiéndote así empezar un serio esfuerzo por controlar tu mente.
El progreso del estudiante medio de Asana pasa a través de tres fases, a las que podemos llamar simplemente inicio, media y final.
El inicio de Asana es bastante placentero. Notarás inmediatamente que sentarte inmóvil te hace consciente de la actividad de tu mente –de cómo tu cuerpo normalmente te impide darte cuenta de que tus pensamientos tienen mucho en común con una jaula llena de monos– y estarás ansioso por empezar a entrenarlos. Tus esfuerzos iniciales en Asana también tendrán un efecto calmante, y estará claro que uno debería ser capaz de sentarse inmóvil antes de que se pueda realizar cualquier ejercicio mental.

Este estado eufórico puede durar unos pocos días, pero no mucho.
La parte media de Asana es un reino en el que manda el dolor. La práctica se vuelve tediosa. Empiezas a notar que no estás realmente manteniendo la posición elegida – que estás permitiendo que tu cabeza se hunda, tus muslos cambien, tus pies se muevan de la posición. Así que te corregirás, y acertarás en tus correcciones, pero también te harás más sensible al dolor. Te picará, pero si rompes la disciplina para rascarte, instantáneamente empezará a picarte en otros tres sitios. Tus músculos tendrán calambres. Te volverás tan tenso que necesitarás diez minutos después de que ya sea hora de levantarse para poder realmente hacerlo, y eso aunque solo hayas estado sentado en una silla. Pero no debes intentar evadir este dolor, ya que solo lo prolongaría. Simplemente debes hacer los ejercicios que te hayas asignado y perseverar –hasta que los termines.
Y hay un final definido. Habrá un momento en el que el dolor se desvanecerá y serás capaz de decirte que has triunfado. Ni te picará ni tendrás calambres. Serás capaz de levantarte de tu meditación sin preocuparte de si tus miembros te sostendrán. Tu cuerpo simplemente ya no te molestará, y cualquier tiempo que te sientes en esa postura, al levantarte estarás renovado. Ahora tendrás una posición en la que realizar tu meditación y tu trabajo astral.
4) Pranayama es control de la respiración y está destinado a forzar la misma hacia un ritmo estable, un hábito que no perturbe la concentración. También, si la respiración es intencionalmente profunda, el meditador disfruta los beneficios de la hiperventilación, aunque no debería hacerlo a tal extremo que se pase.
En cuanto al recuento específico, para los principiantes se recomienda la respiración cuádruple: inhalar durante la cuenta de cuatro, retener durante la cuenta de cuatro, exhalar durante la cuenta de cuatro, estar vacío durante la cuenta de cuatro. Posteriormente puede que te guste respirar en una proporción de 1:4:2, inhalar:retener:exhalar. Recuerda, mientras más puedas retener tu respiración, más tendrás que hacer tu trabajo mental sin la distracción de la respiración.
Puede que tiendas a sudar mucho durante Pranayama y puede que descubras que tu cuerpo tiende a ponerse rígido, lo cual te ayudará a hacer tu Asana. No es algo por lo que preocuparse, pero trata de no caerte.
Asana y Pranayama son por ello los dos extremos mecánicos de raja yoga. Cuando puedas realizarlos adecuadamente, estarás preparado para intentar los siguientes dos fines, los ejercicios mentales de Pratyahara y Dharana. Se debería recalcar, no obstante, que la regularidad en la práctica es lo esencial, ya sea que te sientas como que estás meditando o no. Si te has decidido por dos medias horas de Asana cada día, entonces debes dedicarlas a sentarte inmóvil, o intentarlo, no importa el qué. Si te dices que harás solo media hora, treinta nerviosos minutos serán mejores que 25 sólido como una roca, y ni viajar o el funeral de una relación cercana deberían interferir con ello.
5) Pratyahara es meditación en sí, introspección en los porqués de que pienses en la forma en la que lo haces, de que respondas a las cosas en la forma en la que lo haces, por qué tu tren de pensamiento se mantiene en una pista en lugar de otra. Puedes meditar sobre la gente, las situaciones, los sueños, los objetos –restringiendo tu pensamiento a tu objeto hasta que no quede nada en todo el universo, y entonces expandiendo tu perspectiva hasta que veas la relación del asunto con todo lo demás en el universo, y cómo depende lo uno de lo otro para su existencia. Es una forma de encontrar tu lugar en el Todo Cósmico, ganando así perspectiva sobre cuál es la mejor manera de encontrar la Totalidad de Él.
6) Dharana. Pero para hacer progreso en Pratyahara, debes tener suficiente concentración como para seguir un pensamiento hasta cualquier dios o demonio que pueda yacer en sus raíces. Para obtener esta concentración, tenemos Dharana, que es concentración pura y simple y también es un trabajo duro. Es de valor no solo para la meditación, sino que ayuda a los poderes de concentración y también al trabajo astral, porque le da a uno la habilidad de mantener la propia presencia de mente durante un viaje –para mantener el paisaje astral enfocado y terminar en general lo que se ha empezado, cerrar lo que se ha abierto y no dejar nada sin hacer que deba ser hecho. La práctica de Dharana es la visualización de una única imagen mental. Para empezar, siéntate en tu Asana y realiza Pranayama de tal forma que tu respiración ni te distraiga ni te excite indebidamente. Después visualiza una forma geométrica simple y ¡no la dejes fluctuar! Podría ser un cuadrado rojo, una cruz verde, una campana azul –pero una vez hayas decidido su color, forma, tamaño y el tipo de telón de fondo, mantenla y no permitas ni cambios ni añadidos. No consientas que los brazos de la cruz verde encojan, o que el cuadrado rojo cambie a amarillo y naranja. No permitas que florezcan flores blancas sobre la campana azul, o que el telón de fondo gris se convierta en verde. Mantén la imagen estable en tu mente, no permitas otras cosas y no consientas que la imagen cambien de ninguna manera.
Al principio, si realmente estás bien disciplinado, podrías ser capaz de mantener la concentración nueve décimas partes de un segundo. Después la imagen cambiará de alguna u otra forma, la obligarás de vuelta y después te distraerás con algún extraño pensamiento y dejarás la imagen por completo, hasta que te des cuenta y te arrastres de vuelta.
La fuente más obvia de distracción son las sensaciones de tu cuerpo, pero después de que perfecciones tu postura se desvanecerán. A continuación vendrán los sonidos del mundo exterior, pero con el uso asiduo del principio de la hiperventilación, toman su lugar en un exagerado bombardeo de ruido, pudiendo así ser ignorados. Después de eso vienen los pensamientos generados por recuerdos del pasado reciente –lo que Reagan dijo en la tele, lo que hiciste en el jardín hoy, lo que parecía el centro de la ciudad la última vez que condujiste por él. Es sorprendente lo intricados que pueden volverse estos recuerdos, dejando claro que nuestras mentes absorben mucha más información de la que nos damos cuenta mientras la absorbemos.
La forma más engañosa de distracción es la simple y vieja ensoñación. Estarás haciendo Pranayama en tu Asana y decidirás concentrarte en una estrella naranja. Lo conseguirás, sus puntas cambiarán un poco y su color se tornará verdoso, pero en general lo conseguirás. Lo harás tan bien que serás capaz de mantenerla con solo parte de tu mente mientras otra parte empieza a pensar en algo más interesante, como dónde fuiste el último fin de semana con la dama en cuyos pantalones intentabas meterte. Eso te llevará a pensamientos sobre cómo será cuando finalmente lo hagas, o tu siguiente paso a dar y antes de que lo sepas olvidarás tu estrella naranja.
La única forma de luchar con esto es mantenerte estrictamente responsable de lo que estás haciendo. Aleister Crowley no dice que el hechicero debería hacer su Dharana con un bloc, lápiz y cronómetro para poder saber precisamente lo estable que se ha vuelto su mente. “Una de las dificultades esenciales en la práctica es que precisa una gran habilidad y experiencia volverse realmente alerta de lo que está sucediendo. Puedes seguir soñando despierto durante largos periodos antes de darte cuenta de que tus pensamientos han vagabundeado por completo”.
Crowley también subrayó que uno debería tener cuidado de evitar forzar la propia mente. “En mis primeros días a menudo estaba satisfecho con un minuto o dos a la vez, tres o cuatro de dichos periodos dos o tres veces al día”. Si empieza a molestar, regresa a Pratyahara –intenta quizá averiguar por qué los niños eran malos contigo en segundo grado.
Una fuente mayor de distracción que la mera ensoñación es cuando tu esfuerzo en la concentración interfiere con el objeto. Puedes distraerte pensando lo bien que lo estás haciendo, o cómo de más fácil sería hacerlo al norte de Maine. Este tipo de interrupción no es tan malo, una ligera variación en la unidireccionalidad de tu deseo.
Crowley menciona otras dos fuentes de distracción –alucinaciones auditivas (una variedad de interferencias psíquicas) y también el resultado deseado de la práctica, Dhyana y Samadhi.
7 y 8) Dhyana y Samahdi son los resultados de realizar las previas seis disciplinas con tal dedicación que no te dejes tiempo para otra cosa. No es mi sugerencia que debieras hacerlo, solo que uses la práctica para aprender de tus hábitos mentales de pensamiento y llevarlos bajo el control de tu voluntad. Por lo tanto puede que nunca experimentes Dhyana o Samahdi a través de las prácticas yóguicas. Será suficiente con decir que Dhyana es ver a Dios y Samahdi es la unión con Él.
Para acabar este capítulo tenemos una disciplina más de las de Crowley. Es una técnica para desarrollar la voluntad, un método incluso más mecánico que el yoga. Crowley lo llamó Liber III vel Jugorum y puedes encontrarlo en la página 427 de Magick in Theory and Practice. Consiste en que el estudiante haga pactos prohibiéndose la realización de acciones arbitrarias –por ejemplo tocarse la cara con la mano izquierda durante una semana, decir la palabra “de” por espacio de un mes, pensar en la primavera durante Enero y Febrero, o cualquier otra cosa. Ya que es virtualmente seguro que violará este pacto durante el periodo que esté en vigor (incluso docenas de veces), también debe prestarse a un castigo que le obligará a enmendar sus hábitos. La elección de castigo es arbitraria, pero ya que debe ser fácil de repetir a menudo (tan a menudo como tres veces en un minuto si ha jurado no decir “y”, “o” o “yo”), que reduce prácticamente el dolor físico. Crowley recomendaba el uso de una navaja de afeitar en el antebrazo, pero eso es excesivo(1). Un alfiler oculto en un dobladillo puede ser bueno para pincharte en la pierna, o si prefieres no agujerear tu piel, pon una gruesa gomilla alrededor de tu muñeca y date un buen “gomillazo” siempre que hagas la cosa prohibida.
Es importante que subrayemos que los actos que te prohibas deben ser arbitrarios. Si tuvieran algún valor moral o emocional, por ejemplo si te prohibieras tentempiés entre comidas o pensar en tu exmarido, estarías corrompiendo tu voluntad con tu deseo y también arriesgándote a la enfermedad mental que puede sobrevenirte cuando se reprimen oscuridades desagradables. Es mejor reforzar tu voluntad primero con prohibiciones que son enteramente inocuas. Después, cuando estés en forma, puedes usarla para evocar tus oscuridades desagradables para que aparezcan en toda su oscura malignidad, determinar sus nombres y letras y entonces atarlas a tu propósito.


(1) Es también un ejemplo del sentido del humor de Crowley y puede haber estado destinado como pantalla, un absurdo pretendido para asustar a aquellos aspirantes no talentosos con el sentido común.
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