miércoles, 17 de agosto de 2016

02 - Trabajo de Trance

Por Christopher Penczak
(Resumen Traducido y Extractado por Manon de City Magic)


(Nota del Traductor: Este libro fue escrito en 2001, de ahí que haya varios aspectos sobretodo tecnológicos de dicha época, que resultan anticuados comparados con los que disfrutamos hoy en día, de ahí que al leer este interesante extracto del libro, no pienses solo en lo desfasado que está, sino traslada lo que el autor describe al contexto tecnológico actual a tal fin y podrás así ver que lo que él cuenta, es todavía más pertinente a día de hoy de lo que lo fue en la época en la que lo escribió.)

Segunda Parte

Éxtasis

Todo el mundo tiene una llave diferente para abrir los reinos mágicos. Todo el mundo camina por un sendero diferente y tiene diferentes intenciones. Algunas tradiciones comparten técnicas similares, pero sus prácticas pueden ser tan variadas como el número de practicantes.

Diferentes formas de trabajo de trance han sido la clave para mi trabajo mágico personal. Los trances meditativos ligeros bajan tus ondas cerebrales desde el nivel beta, tu consciencia de vigilia normal, a entre siete y catorce ciclos por segundo, o nivel alfa. Mientras estás en este estado alterado, puedes activar tus sentidos psíquicos, percibir energía como color, luz o sonido y hacer cambios en el mundo físico al cambiar estas energías recién percibidas. Entras en una nueva relación con la realidad al alterar tu percepción.

Empieza meditando. La meditación es una forma simple y efectiva para alterar tu percepción de la realidad. Es un aquietamiento de la mente consciente, el ego, para transcender la realidad normal y hacer una corrección o unión con las fuerzas divinas. Suena más difícil de lo que es. Hay muchas técnicas para hacerlo. Algunas se enfocan sobre un objeto, la respiración, o un mantra, una palabra o frase repetida. Empezaremos simplemente con el objeto, la llama de una vela. Muchos notan que el tiempo pasa mucho más rápido o lento cuando están meditando, como si estuvieran en un mundo diferente. Ellos lo están, o al menos parte de ellos lo está.

Si nunca has meditado o hecho ningún ejercicio de visualización antes, encuentra un lugar tranquilo donde no seas interrumpido. Apaga las luces, el timbre del teléfono y enciende una vela. Siéntete libre para encender un incienso que sea relajante y meditativo para ti.

Ejercicio 1 - Meditación Simple

1. Conectándote a la llama: empieza mirando a la llama. Sentado a una distancia cómoda de ella. Para algunas personas, la luz puede ser demasiado intensa. Si ese es el caso, mira más allá de la llama. Mira a la luz y a las sombras que hay detrás de ella. Deja que tus ojos se enfoquen y desenfoquen. Vuelve toda tu atención hacia el fuego que hay delante de ti. Siente la llama desprendiendo luz blanca. La luz llena la habitación en la que estás y te protege de todo daño. Algunas personas dicen una corta oración como invocación a cualquier deidad personal.

2. Relajación: mientras miras a la vela, pensamientos errabundos vendrán a tu mente. Puede que tengas dificultades con el simple hecho de enfocarte en la vela. Esto es normal. Entrénate para relajar tu cuerpo completo, empezando en la parte más alta de tu cabeza y moviéndote hacia abajo. Relaja los músculos de tu cabeza, cara, cuello y hombros. Siente tu mandíbula relajada. Es como si suaves ondas de agua estuvieran fluyendo hacia abajo por tu cuerpo. Presta atención a las sensaciones de liberación y después déjalas ir, moviéndose hacia la siguiente parte de tu cuerpo. Relaja tus hombros y brazos, manos y dedos. Siente toda la tensión saliendo de tu pecho y torso. Trabaja a través de tu tronco, hasta que toda tensión haya sido liberada. Trabaja hacia abajo a través de tus piernas hacia los dedos de tus pies. Tu cuerpo entero se relaja.

3. Yendo más profundo: cuenta hacia atrás desde 12 hasta 1, contando cada respiración, mirando tranquilamente a la llama de la vela. Con cada número, vas más hacia adentro en tu estado meditativo. Que todo pensamiento ajeno se vaya conforme cuentas. Conforme surja, reconócelo y libéralo. Agradece a tu mente consciente por compartir, pero que se tome ahora un descanso durante un rato. Di a tu ego que no tiene que estar "en el asiento del conductor" para esto. Todos los sonidos exteriores solo sirven para profundizar en la experiencia. Reaccionarás a ellos solo para tu seguridad y mayor bien. Siente una suave sensación de calma llenando tu cuerpo. Estás cómodo y relajado. Como si fuera una perezosa tarde de ensoñación. Esa sensación de ensoñación es el estado alfa. Has alcanzado tu estado meditativo con facilidad.

4. Estando abierto: ábrete a cualquier sentimiento, sensación o experiencia que estés teniendo, sin juzgarla. Solo busca un periodo de relajación aquietando el diálogo interno. Esto puede ser difícil. Si te sales de este estado, hazte regresar suavemente relajando tu cuerpo y contando hacia atrás. Solo sé. No tienes que hacer nada. Siéntete simplemente en el centro de tu propio universo, tu propia perspectiva.

5. Céntrate: cuando sientas que esta experiencia ha terminado, cuenta conscientemente desde 1 hasta 12 y abre tus ojos. Conforme retornas, puede que sientas la cabeza ligera y no del todo conectada. Esta es una respuesta normal. Necesitas volver a centrarte en esta realidad. La meditación profunda o el trabajo con la energía provocan a menudo dicha liviandad. Ese es el motivo de que tantos practicantes de la Nueva Era tengan reputación de estar un poco "colgados". La mayor parte solo están un poco descentrados. Para centrarte, siéntate en el suelo y visualiza cualquier resto de energía fluyendo hacia abajo hacia el interior de la tierra. Si te sientes como si estuvieras flotando, imagina un rayo de luz pasando a través de la base de tu espina dorsal hacia abajo hacia la tierra, como una cadena de la que cuelga un balón. Algunas personas hacen algo físico, como levantarse, moverse a su alrededor, coger algo del mobiliario o abrazar a un árbol. Comer es otra forma excelente de centrarse. Por eso muchos rituales usan pan o pasteles como parte de la ceremonia, para centrarte a continuación. Experimenta y encuentra una técnica que funcione para ti.

Profundizando Más

Un trabajo de trance más profundo interioriza en mayor en otras realidades. Al entrar en un trance ligero, puedes entender y trabajar con otros niveles del espectro de la realidad. Puedes influir en la energía para hacer magia, para hacer cambios en tu vida. Yendo más adentro, abres las puertas y miras directamente a un extraño nuevo mundo, realizando todas las conexiones.

El trance extático abre las puertas de la percepción. Los trances extáticos son expositivos, requiriendo generalmente más movimiento físico y acción. Crean arrebato, un goce o armonía con el universo, que te permite ver las conexiones entre todas las cosas. Las capas de la realidad son expuestas y la escalera, o el árbol, pueden ascenderse hacia nuevos mundos. Trepar por el Árbol del Mundo es una práctica muy chamánica, pero todos los que trabajan con la magia pueden funcionar de esta manera. Todos podemos trabajar en un reino de elección multidimensional.

Los arrebatos pueden conducir a profundos viajes en los que te “deshaces” a ti mismo. Emprendes un viaje en el que dejas de identificarte con tu cuerpo físico y personalidad. El viaje para deshacerse es un primera iniciación.

Al identificarte con el espíritu en sí, trasciendes las limitaciones del ego y del cuerpo. Trasciendes las limitaciones del universo físico. La trascendencia es el éxtasis, ya que llegas a ver que esa realidad tiene un mayor alcance del que alguna vez pensaste. El trabajo del mago es funcionar bien en todos estos mundos. El viaje para deshacerse debería dar fuerza, no acabar con tu habilidad para relacionarte con tu comunidad, amigos y familia. Debes caminar entre los mundos, con un pie plantado firmemente en cada uno de ellos.

A menudo, el proceso es instigado por una enfermedad chamánica, tal como una fiebre, que fuerza al individuo a entrar en estados alterados con el fin de viajar. Una vez la iniciación es completa, la enfermedad física original generalmente se cura. Otras tradiciones trabajan con estados de trance profundo a través de la música, la danza, el canto, el sexo, la oración o el ritual.

Lograr un estado extático es como alcanzar las sensaciones de ensoñación de un ligero trance alfa. Con práctica, será cada vez más fácil.

El siguiente ejercicio usa una forma más tradicional de técnica inductora del trance. Es más expositivo que las simples técnicas de meditación, pero cae ligeramente cerca de ser extático. El sonido, particularmente el ritmo, altera la consciencia llevándola a un éxtasis por sí mismo.

Con sonido, tu mente tiene algo constante en lo que ocupar a su lado consciente, el ego. La mente espera la repetición y no necesita ningún nuevo pensamiento o análisis. Fluye con ella. Esto libera a tu ser espiritual, los otros aspectos de la consciencia, para percibir una realidad diferente y viajar allí. Algunos lo llaman proyección astral, otros viaje chamánico. Por ahora, simplemente nos enfocaremos en lo que el sonido le hace a la mente y a qué otras realidades se abre.

Para empezar, necesitarás algún acompañamiento sonoro. El sonido es sagrado y puede llevarnos a nuevos mundos. Se dice que los chamanes “cabalgan al son del tambor” hacia otros mundos. El estéreo y los walkman son los mejores amigos del chamán del siglo XX. Cuando la meta es trabajar con los espíritus de la ciudad, tienes que convertirte en un tecnochamán y hacerte amigo de todas las herramientas potenciales. Grabaciones de tambores, matracas, tonos, cantos y sonido blanco están disponibles en muchas tiendas de la Nueva Era. La música debería ser totalmente rítmica y atonal, ya que la melodía y la progresión de acordes puede distraerte. La letra hace las cosas difíciles. No querrás acabar cantando al unísono en lugar de viajando. El uso de máquinas y música pregrabada puede parecer contrario a la idea mágica de que todo debería ser natural. Conforme ahondas en el mundo mágico urbano, recuerda que todo es natural. La tecnología no es inherentemente mala. Solo debes estar alerta contra su mal uso a expensas de otros.

Este ejercicio se ve facilitado llevando ropa cómoda y una venda como una bufanda o incluso una almohadita de semillas de lino. Para el trabajo de trance profundo, se recomienda acostarse, en la medida en que creas no quedarte dormido. Acostarse relajará tu cuerpo y mejorará el riego sanguíneo para facilitarte la entrada a un trance profundo. Lleva ropa cómoda y usa una almohada bajo tu cabeza o piernas.

Ejercicio 2 - Trabajo de Trance con Sonido

1. Entra en un estado meditativo usando el Ejercicio 1.

2. Enciende tu acompañamiento musical. Acuéstate, ponte cómodo y pon la venda alrededor de tus ojos. La luz física puede distraerte del viaje. Escucha simplemente la música y déjala llevarte a dondequiera que lo haga.

3. Siente el pulso de la música como si fuera el ritmo del mundo. Siéntelo moviéndote, guiándote. Siéntete cabalgando en el tamborileo, como si fuera una gran locomotora que te llevara a un misterioso viaje.

4. Siente, mira y sé consciente de que estás viajando a través de la oscuridad, a través del ritmo, a través de un túnel. Siente la sensación de viajar rápidamente a través de un túnel.

5. Al final del túnel, hay una luz. Estás viajando simplemente hacia el final del túnel y mirando hacia fuera sin salir de él. Mira a tu alrededor y ábrete a cualquier imagen que veas.

6. Regresa del túnel. Viaja de vuelta, usando de nuevo el pulso de la música. Siéntete regresando. Cuando la experiencia esté completa, vuelve tu consciencia al mundo de vigilia y quítate la venda. Céntrate y apaga la música.

Esta simple experiencia puede concederte una nueva intuición sobre ti mismo a través de imágenes y mensajes importantes al final del túnel. También puede servirte simplemente como experiencia introductoria. Usaremos estas técnicas para atravesar el paisaje chamánico de la jungla urbana.

El sonido sagrado puede conducirte a otra avenida del trabajo de trance: la danza. Danzar – alrededor del fuego tribal o de una mesa de la sala de estar – puede llevarte a un estado de trance. El movimiento extático es una tradición muy antigua.

Ojalá todo el mundo hubiera tenido alguna experiencia con la danza anteriormente, sean pasos formales o la simple libertad de movimiento de tu cuerpo dejándolo ir a donde quiera. Al danzar, te pierdes a ti mismo. Siente la danza y experimenta una sincronización con el mundo por un corto tiempo.

La danza es un maravilloso medio no solo para abrir tus percepciones a otros mundos, sino para sincronizar tu cuerpo físico con tus propios cuerpos sutiles, el de las emociones, el de la mente y el del espíritu. Eleva la energía para tu magia.

Una forma segura para destruir este estado de trances es ser consciente de tus movimientos. Si no te sientes cómodo danzando, asegúrate de que estás solo y en un lugar donde puedas practicar este ejercicio sin sentirte consciente de ti mismo. Juzgarte durante este trance de danza, de hecho, puede ser contraproductivo. Deberías simplemente agradecer a tu mente consciente por la crítica y después pedirle que se siente muy quieta en un rincón.

Necesitarás también un soporte sonoro para esto. Esta vez, aunque el ritmo es importante, puedes ser más selectivo con la música que elijas. Si la música tiene letra, cántala al unísono. Fluye con cualquier música que tengas, en el equipo de música o en tu cabeza. Asegúrate de que la música es algo que resuena contigo, desde música New Age a composiciones tribales o étnicas, de rock & roll a disco. No importa en la medida en que te muevas con ella.

Ejercicio 3 - Trance a través del Movimiento

1. Prepara tu espacio haciéndolo seguro y confortable. Mueve el mobiliario para darte más espacio si lo necesitas. 

2. Céntrate. Siéntete cómodo, tranquilo y relajado.

3. Empieza la música. Ponla suficientemente alta, pero no en tal medida que te sea desagradable tanto a ti como a otros. O ponte auriculares.

4. Muévete de la forma que tu cuerpo quiera. Puedes empezar simplemente balanceándote. Mueve solo tus brazos y manos con la música, o solo tus pies. No intentes hacerlo todo a la vez, pero deja que la canción crezca dentro de ti. Siente los ritmos y no pienses en ellos en absoluto. Déjate llevar con tranquilidad.  Si eres consciente de ti mismo, cierra los ojos asegurándote de que no quede nada de lo que ser consciente.

5. Cuando sientas que el proceso se ha completado, para la música. Puede ser una canción, o todo un álbum. Toma tierra y céntrate.

Piensa en cómo te hizo sentir la danza. Si eras muy consciente de ti mismo y estabas centrado en el ego, repite el ejercicio hasta que puedas dejarte ir un poco.


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:

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