lunes, 15 de febrero de 2016

Venciendo a Apep: Desintegrándose

por Setemheb
Traducido por Shaagar Snekkerson


Durante el conclave que se mantuvo en San Francisco el año 2000, el entonces Magus Webb comentó brevemente que uno de los aspectos únicos de la iniciación setiana era nuestra capacidad de tomar aquello que ocurre por debajo de la atención consciente, traerlo a la consciencia y después nuevamente soltarlo transformado para que lleve a cabo mejor su tarea.
Una de las áreas más poderosas en las que estamos sujetos a sistemas inconscientes es la de nuestros hábitos. Las conductas regulares y repetidas en la que nos involucramos determinan más que cualquier otra cosa la calidad de nuestras vidas. Como con la mayoría de los asuntos, de todas formas, los hábitos que tenemos son en gran parte el resultado de la casualidad y de los patrones que observamos en los que nos rodean.
Cambiar los hábitos no es para nada una tarea fácil. Para la mayoría de los humanos la perspectiva de realizar cambios en sus hábitos es tan desalentador que incluso a aquellos que se les dice que sus costumbres los matarán en un año o dos, pero que si realizan un cambio esta esperanza de vida podría ser ampliada, seguirán con sus letales hábitos hasta su letal término. Para un vistazo más concienzudo a este tema, ver Change or Die por Alan Deutschman.
Tu sistema cognitivo es capaz de cambiar con rapidez y de absorber nuevas materias. Esto lo convierte en una de los aspectos más fáciles para realizar cambios al Yo, pero también el lugar donde esos cambios son menos duraderos. Para que una nueva idea tenga cualquier efecto real en el sistema cognitivo necesita tener una tremenda cantidad de impacto que tome las riendas del cambio.
Contra aquello que el impacto cognitivo está trabajando es la inercia emocional. El sistema emocional, siendo en gran parte cíclico, tiende a tener un patrón relativamente establecido. Si pasas el tiempo suficiente haciendo gráficas acerca del tema es muy probable que observes que en algunos momentos del año estás más deprimido que otros, que ciertos momentos son mejores para empezar nuevos proyectos y que incluso acudes a los mismos manantiales emocionales una y otra vez a través de los medios de comunicación con el objeto de sentir aquello que tu sistema emocional espera sentir. Esta es una adaptación estable, y una que ha estado contigo durante el suficiente tiempo como para lograr que aún estés aquí. Como tal, ha puesto interés en mantener su estable inercia a pesar de lo que pienses tú acerca de querer cambiar.
Lo que aporta la inercia emocional puede ser considerado como ‘resistencia’. En términos de metáforas físicas, puede ser enfocado de tres maneras. La primera es la gravedad, donde tus acciones son dictadas en parte como resultado de toda la masa establecida de tus pasados hábitos. La segunda es como fricción manteniendo las cosas encalladas en el punto de contacto en el que se requiere una tremenda cantidad de esfuerzo para vencer la resistencia. En este caso la inercia emocional actúa como “pegamento” previniendo el cambio. La última es como la resistencia eléctrica, donde parte de la energía que está siendo transmitida a través de un sistema se pierde en forma de calor como resultado de la resistencia del material conductor a la conductividad . En este aspecto, los esfuerzos que estás haciendo para llevar a cabo un cambio están siendo quemados antes de que puedan tener algún efecto.
La ventaja de esto es que con el uso adecuado esta resistencia puede ser vencida y tu resistencia emocional reiniciada para proveerte de unos efectos beneficiosos, en vez de los perjudiciales.
Lo primero que necesitas observar para poder lograr esto es que no puedes simplemente abandonar los hábitos. Estos surgen como el resultado de rutas establecidas en tu neurología y tu fisiología que ya tienen su inercia por su lado. Abandonarlos tal cual sería imposible. De todos modos, reorganizando tu neurología y tu fisiología, estos hábitos pueden ser reemplazados por unos nuevos de un tipo similar.
No puedes solventar esa adicción a los copos de maíz que te sobreviene cada día a las 15:30 por medio de evitar cualquier tipo de carbohidrato, pero puedes aprender a comer alimentos con un índice glicémico ligeramente menor, como pueden ser las zanahorias, a las 14:30, una hora antes de que despierte tu ansia. No puedes dejar de fumar encadenándote a un radiador, pero puedes mantener un registro de cuándo sueles levantarte de tu mesa para hacer una pausa para fumar y salir a dar un paseo en vez de ello.
La verdadera clave para vencer hábitos es a través de la creación consciente de unos nuevos. La mayor parte del esfuerzo invertido en esto será en las fases iniciales de diseño e implementación. Como en un lanzamiento espacial, quemarás cerca del 85 % de tus esfuerzos en alcanzar la velocidad de escape desde tu pozo de “gravedad de costumbres”. A muchas personas este periodo les llevará unos 30 días antes de que el nuevo hábito empiece a ser una característica habitual de lo que realizan.
En términos de vencer la fricción, una de las maneras más efectivas de hacerlo es centrarse en primer lugar sobre aquellas áreas discutidas por el Ipsissimus Webb bajo el tema “Dominio del Mundo Interior” en Guía Esencial del Tío Setnakt al Sendero de la Mano Izquierda (que publicaremos en breve a fin de dar mayor comprensión a lo expuesto en este artículo. Nota del Traductor) como la primera cosa del día a llevar a cabo. Trabaja para pasar la primera hora del día atendiendo y entrenando los nutrientes y la fortaleza de tu cuerpo, la salud y el fluir de tus emociones, el contenido y las capacidades de tu intelecto y la claridad y autodiseño de tu daemon. Esto lubricará y hará flexibles a los aspectos de todo el complejo que forma tu yo a fin de reducir la fricción interna hacia el cambio. Piensa en este “Ritual del Dominio Interno” como una forma de higiene de todas las partes del Yo.
La razón para hacer esto al iniciar la mañana es porque es el momento del día en el que tienes más recursos relacionados con la fuerza de voluntad, al no estar minado aún por otros compromisos y distracciones. Además era durante la mañana temprano que los egipcios sentían que uno tenía el potencial de llegar a ser efectivo y establecer las condiciones para necesarias para el nuevo amanecer como Xeper[1] .
Una vez has fortalecido tu Mundo Interno, el siguiente lugar en el que se ha de centrar la atención de tus hábitos es sobre tu Dominio del Mundo Externo. De un modo ideal, esto tomaría la forma de destinar un par de horas de tiempo centrado sobre encarar las tareas y retos más importantes en  el mundo externo. Esto debe ser hecho con cero distracciones externas (teléfonos apagados, mensajes desactivados, correos electrónicos no atendidos) y estar basado sobre el cumplimiento de tus visiones a largo término. El tiempo específico variará dependiendo de la naturaleza de tu visión. Lo que alguien que quiere ser escritor de éxito necesitará hacer será muy diferente a lo que alguien que quiera ser un influyente deportista de artes marciales requiera. En todos los campos céntrate sobre aquellos problemas que se interponen en el camino de tus resultados a fin de reducir la resistencia a tus esfuerzos, después céntrate en establecer las estructuras que permitirán que surjan tus Victorias. Estas actividades formarán la base de tu “Ritual de Dominio Externo”.

Este texto ha sido traducido a partir del artículo original que se halla en el siguiente enlace:

La traducción del anterior artículo de esta serie, puedes hallarlo en el siguiente enlace:



[1] Don Webb define el concepto Xeper como algo parecido a “llegar a ser”. N. del T.

3 comentarios:

  1. Una excelente manera de ver la terapia cognitiva, en pro del autoconocimiento, gracias por las traducciones !

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