jueves, 25 de febrero de 2016

Dominio del Mundo Interior

Por Don Webb

Traducido por Shaagar del libro 'Guía del Tio Setnakht al Sendero de la Mano Izquierda'

(El presente artículo se ha publicado como apéndice al que subimos el 15/02/2016 en el enlace: Venciendo a Apep: Desintegrándose, dado que es mencionado en el texto y lo considero lo suficientemente interesante como para enriquecer al mencionado texto)



La base de la que parte el Sendero de la Mano Izquierda es que los seres humanos no son más que máquinas, pero potencialmente pueden convertirse en dioses. El primer aspecto que un humano ha de cambiar es su mundo interior. Se les ha enseñado –o más bien, han adquirido- una serie de pensamientos, nociones y conductas aleatorias y diversas, la mayoría de las cuales o bien lo entorpecen o en el mejor de los casos lo arrullan en un estado similar al sueño. Estas fuerzas sofocantes se agrupan principalmente en fuerzas que se oponen al cuerpo, la mente, las emociones y la voluntad. Cada una de estas ha de ser vencida.
Las fuerzas que se oponen al cuerpo son aquellas que acortan la vida, disminuyen la energía o atontan los sentidos. La mayor parte de las drogas recreativas, legales o ilegales, entran dentro de esta categoría como lo hace la mayor parte de la comida rápida. Ciertas actitudes culturales, tales como las presiones que hacen que las jóvenes se vuelvan anoréxicas, son igualmente de la misma naturaleza. Los factores medioambientales que envuelven a la gente (desde residuos tóxicos hasta ciertos tipos de iluminación fluorescente) también pueden debilitar. El Iniciado descubre estos factores mediante el análisis y los elimina de su vida. En su lugar él o ella adoptará un programa de entrenamiento para que el cuerpo haga aquello que desea. El mejor tipo de entrenamiento es aquel que o bien aumenta la autodefensa, como las artes marciales o la gracilidad, como la danza.
Las fuerzas que se oponen a la mente son aquellos hábitos nopensantes que hemos ido adoptando, creyendo que son pensamiento. Leemos los periódicos, vemos televisión y navegamos por la red aprendiendo qué difundir a través de nuestras mentes en imitación del pensamiento. El Iniciado empieza limitando su ingestión de medios de comunicación, y buscando aquellos medios que representen un reto a su manera de pensar presente. De este modo un liberal compra un periódico conservador, el aficionado paranormal lee el Investigador Escéptico, y así. Este reto deliberado es un primer paso. El segundo es un entrenamiento concienzudo, aprender a concentrarse, aprender a tener ciertos pensamientos a ciertas horas del día, y por encima de todo incrementar la memoria. Las fuerzas que se oponen a las emociones son aquellos hábitos emotivos creados por lo general por fuentes externas por motivos económicos. Nos encanta llorar, reír o tener miedo por películas por las que pagamos un buen dinero. Aprender a no llorar, reír o tener miedo en cualquier espectáculo multimedia es un comienzo. El iniciado del LHP tiene que vencer aquellas fobias (p. ej. miedo a volar, miedo a los perros, miedo a los perros voladores) que lo obstruyen. Ella o él aprenden a invocar ciertos estados emocionales por medio de un cuidadoso autoconocimiento y control de los sistemas de símbolos. El ser humano promedio sigue sus emociones; para el Iniciado del LHP, las emociones lo siguen a él o a ella.
Las fuerzas que se oponen a la voluntad son los hábitos de obediencia ciega a símbolos y señales externos. El Iniciado del LHP empieza su búsqueda no sólo por el rechazo a las ataduras sentimentales hacia las normas culturales, que la mayoría de la gente nopensante llama “buenas”, sino burlándose de tales ataduras de un modo Simbólico tales como una Misa Negra, un Sedej Negro[1], comer ternera (si has crecido como hindú), y formas similares. Esta postura antinómica no es diferente de las posturas de las que se burlan, pero causan irritación al público debido a que es un recordatorio a los durmientes de que pueden ser despertados y tales recordatorios son siempre dolorosos. Para aquellos de nosotros que llevamos ya tiempo en el LHP, a menudo olvidamos cuán dolorosa fue la luz para nuestros ojos cuando abandonamos la cueva. Después de que el iniciado ha roto con los sistemas de símbolos que enseñan obediencia, él o ella deben crear su propia cosmología. Es en este punto –cuando una imagen coherente y unificada del universo empieza a emerger de las cuatro áreas cuerpo, mente, emociones y voluntad- que el Iniciado tiene su primer bocado del Domino del Mundo Interior. 
Dominio del Mundo Interior significa una sensación de realidad y propósito en lo que uno hace. Todos hemos tenido estos momentos de poder, de saber que estamos vivos, y de que el mundo tiene sentido. Son momentos raros y habitualmente los atribuimos a desencadenantes externos, tal vez incluso a una fuente divina o misteriosa. Cuando descubrimos que podemos tener estos momentos a voluntad, entonces hemos empezado una tarea de Dominio del Mundo Interno que durará toda la vida. El nombre mágico de esta tarea es la Búsqueda de Sentido.






[1] Sedej: es un importante ritual festivo judío celebrado en la primera noche de Pésaj (el día 14 de Nisán).

1 comentario:

  1. Cuánto acierto hay en esos dos últimos párrafos.
    Gracias y enhorabuena por la labor que estáis desempeñando.

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