miércoles, 23 de diciembre de 2015

Hécate, Diosa de la Oscuridad, la Magia y la Luna

Logia Magan - Varios Autores
(Traducido por Shaagar de Glimpses of the Left Hand Path)


Terrible señora de la noche y de la brujería, con serpientes en su pelo y una antorcha en su mano, rodeada por aullantes perros – tal es la representación de Hécate en las artes visuales y los relatos mitológicos. El culto de esta antigua diosa se originó en Tracia, tuvo muchos seguidores entre los carios de Anatolia, y su adoración se extendió por Grecia. Fue por medio de los mitos y leyendas griegos que se introdujo en la cultura occidental. Hécate fue representada como una mujer sentada en un trono, como tres mujeres unidas por la espalda (una doncella, una ninfa y una anciana), o como un personaje con tres cabezas. También había estatuas representándola como una mujer con la cabeza de un caballo, un perro o un león y un toro1

Hécate posee muchos aspectos y muchos poderes. A menudo sus cultos se referían al concepto de vida y muerte, la transformación mística a través de la muerte y el renacimiento. Ella era benevolente y generosa hacia la naturaleza y los humanos, al igual que despiadada, responsable de todas las atrocidades nocturnas y de la magia destructiva. Regía la tierra, el cielo y el mar y también decidía sobre los destinos humanos. Sus adoradores le rogaban para obtener felicidad, riqueza y prosperidad. En Atenas, las casas tenían un pequeño altar en honor a Hécate y fue altamente respetada entre la gente. De acuerdo a la Teogonía de Hesiodo, era hija de Titanes: Perseo y Asteria, una deidad benevolente que fue la nodriza de los hijos de Zeus. La Hécate de Hesiodo fue la favorita de los dioses y los humanos, la diosa que siempre escuchaba y respondía los ruegos de la gente. Podía dotar al hombre de riqueza, poder y fama, protegía a los soldados en las batallas y a los marinos en el mar. Vigilaba la justicia en las cortes y garantizaba la victoria en las competiciones. Y finalmente, también estuvo asociada con la luna y adorada como patrona de la agricultura2

Por otro lado, fue considerada como la diosa de la oscuridad y la muerte. Se creía que aparecía por la noche en los cruces de caminos acompañada por perros, demonios necrófagos y espíritus fantasmales. Podía asumir una forma terrible, rondando por las tumbas y anunciando infortunio a todos los que la veían. Así, uno de sus nombres fue Antaia (aquella a quien se encuentra). También fue llamada Trivia, dado que aparecía en tres caminos que se entrecruzaban. En muchas culturas los cruces de caminos son considerados las ubicaciones en la tierra del punto en donde los mundos y las dimensiones se encuentran y entrelazan: el mundo del Espíritu, el mundo de la Materia, el lugar de los dioses y la realidad mundana de los humanos, lo terrestre y lo divino. Durante sus vagabundeos nocturnos, era extremadamente peligrosa y la gente se mantenía apartada de los lugares donde podía aparecer, dado que traía la muerte a todos aquellos que encontraba. Pero a aquellos que osaban buscarla, les mostraba la vía correcta, el único de los tres caminos entrecruzados que debe seguirse, el sendero de la iniciación en sus oscuros misterios. 

Hécate fue a menudo vista en lugares desolados: en la cima de las montañas, en la profundidad de los bosques, y en áreas olvidadas. Su reino era el de los animales salvajes: sabuesos, lobos, ciervos y serpientes. Su brujería a menudo incluía misterios de transformación en bestia, una práctica parecida a la tradición chamánica de cambio de forma. Como la diosa, que asumía formas de animales, los seguidores de su camino podían cambiar en forma de criaturas bestiales asociadas con su tradición. En su séquito podemos encontrar a Empusa, el terrible necrófago que se alimentaba de carne humana y cazaba a sus presas en la forma de una bella mujer. Hécate fue también la diosa del inframundo –guardaba las puertas del Hades junto al infernal perro Cerbero. Se creía que regía sobre la venganza y la expiación. En las encrucijadas sus adoradores dejaban pasteles y miel como ofrendas, y a veces también se le sacrificaban animales, especialmente perros negros. Su culto fue diferente al de otros dioses que se practicaba en abiertos, públicos festivales. Las ofrendas eran dejadas secretamente por la noche. Se depositaban para los animales salvajes, las criaturas de la noche, sus siervos y compañeros. 

De todos modos, fue por encima de todo, la patrona de las brujas y la diosa de la magia negra. Ella las revestía con poder sobre las fuerzas de la Naturaleza, revelaba los secretos de las hierbas y enseñaba cómo preparar pociones mágicas. Era la señora de la necromancia y la magia funeraria. A sus seguidores se les aparecía con antorchas en las manos, o en forma de animal – una yegua, un perro o un lobo. Condujo a sus adeptos a través del camino de las más profundas y oscuras capas de lo irracional. Su culto fue perseguido por las religiones patriarcales porque conllevaba prácticas que parecían tortuosas y peligrosas, especialmente las que conectaban con la sexualidad femenina. Sus misterios estaban basados en el culto a la sexualidad en su aspecto salvaje y primigenio. Las brujas que adoraron a Hécate usaron la hechicería para aumentar su atractivo sexual y atraer presas potenciales. Su actitud hacia el sexo era predatoria – trataban a sus parejas como presas, se aprovechaban de ellas hasta dejarlas secas y exhaustas, privadas de energías vitales. El culto de Hécate, por ello, se asoció con el culto a la sexualidad femenina desatada – haciendo peligrar a las estructuras patriarcales de la comunidad. En este sentido, Hécate fue una de las diosas “más oscuras” del panteón occidental. Su culto, es la via sinistra, la exploración del lado oscuro de la naturaleza humana, el elemento salvaje, el oscuro instinto de las tradiciones primordiales del sendero de la mano izquierda. 

Hécate también se asoció con la luna y, debido a ello, fue considerada una diosa de la luz de la luna. Este es el motivo por el que fue llamada Mene, derivando el nombre de Selene, la diosa de la luna y el inframundo. Sus misterios pueden así asociarse con el periodo menstrual femenino que ha sido vinculado a las fases de la luna desde tiempos antiguos. Hécate, de todas formas, fue una diosa ctónica. Uno de sus atributos principales es una llave que abre la puerta del Hades. La antorcha ilumina los oscuros corredores y túneles del inframundo. Ella es la guía que conduce a los adeptos a través del reino de los muertos, la diosa de la iluminación a veces representada como una llama viviente, iluminando la oscuridad de las tinieblas y el olvido. 

En la literatura, las brujas a menudo invocan su nombre en los ritos y hechizos. En Macbeth de Shakespeare, Hécate es la Reina de las Brujas invocada por las “sobrenaturales hermanas” en sus siniestras profecías. Shakespeare a menudo menciona a esta diosa misteriosa en sus obras con temática mágica, tales como Macbeth o El Sueño de una Noche de Verano. En la literatura se la vincula comúnmente con la noche y la brujería. Igualmente La Bruja del título del mismo nombre del dramaturgo inglés Thomas Middleton se llama Hécate. Esta diosa oscura es a menudo descrita como la personificación de la magia negra. Esta imagen está enraizada en la tradición medieval, cuando Hécate era la diosa de la muerte y de la luz de luna, la señora de los muertos, la Cacería Salvaje y los guerreros, presidiendo la nocturna reunión de las brujas y sus malevolentes hechizos. 

El propio nombre “Hécate” es de origen desconocido. Se ha sugerido que podría significar “aquella que está lejos”. También hay un parecido entre la palabra “Hécate” y el término egipcio “hekau”, significando “magia.” O también puede ser un derivado del nombre de la egipcia Heqet, la diosa de los nacimientos con cabeza de rana. De acuerdo a Robert Graves, su nombre significa “cien” y se refiere al Gran Año de cien meses lunares, cuando una vez gobernó el Rey Sagrado. Su sangre era el símbolo del renacimiento terrestre3. Hécate tiene muchos otros apelativos también. Aparte de los ya mencionados, también fue llamada Aphrattos (“Innombrada”) o Pandeina (“Pavorosa”). 

Entre otras diosas, se la identificó con Artemis, Selene, Deméter o Perséfone. Fue ella la que contó a Demeter la abducción al inframundo de Perséfone por parte de Hades. Por medio de su boda con Hades, Perséfone se convirtió en la señora de los cambios cíclicos de la Naturaleza – al final del otoño, desciende al inframundo, lo que marca el principio del invierno y la muerte estacional de la Naturaleza. En la primavera vuelve, trayendo nueva vida al mundo. Cuando emerge de la tierra de los muertos, Hécate llega para saludarla, y así se convierte en su compañera en el proceso simbólico de la muerte y renacimiento de la Naturaleza. Como diosa de la magia y los ritos oscuros, también puede ser vinculada a la celta Cerridwen, la señora dela brujería, cuya cualidad principal es el caldero de la sabiduría. La imagen iconográfica de una bruja en forma de mujer preparando una poción mágica en un caldero es una reactualización de este antiguo mito. La poción de la bruja era una fuente de gran conocimiento, desconocido a los no iniciados. Hay una leyenda que cuenta que un sirviente de Cerridwen probó unas gotas de su elixir, que le dio un profundo conocimiento, talento poético y capacidad de ver los eventos pasados y futuros4

La iniciación en los misterios de Hécate es el descenso a la Oscuridad donde el antiguo conocimiento yace oculto, esperando a ser redescubierto. Ella nos conduce a través de oscuros caminos hacia las puertas del infierno, donde el terrorífico Cerbero guarda secretos largo tiempo olvidados de poder e inmortalidad. La llave de la puerta está en la mano de la diosa y su antorcha es la llama de la iluminación, brillando en la profundidad del alma del adepto. 

Trabajos con Hécate 

A continuación, mostramos una serie de tres trabajos dedicados a Hécate, preparados para establecer comunicación con esta diosa oscura en sus tres aspectos: la protectora de la Naturaleza silvestre, la reina de la brujería y la guía del inframundo. El proyecto fue originalmente desarrollado en un grupo de tres participantes femeninas de la Logia Magan y precedida por prácticas preparatorias tales como meditaciones, dibujar imágenes de Hécate (la triple diosa), decorar el templo con los atributos de la diosa y una caminata nocturna por los cruces de caminos con el objetivo de dejar ofrendas a sus espíritus. 

Hécate – Protectora de la Naturaleza 

El trabajo empieza con una meditación en el mantra wiccano “Isis, Astarte, Diana, Hécate, Demeter, Kali, Inanna.” Después de esto los participantes deben hacer una caminata hacia los cruces de caminos (preferiblemente en un bosque, donde el trabajo debe tener lugar) y dejar una ofrenda. La ofrenda puede ser tradicional (pasteles y miel) o se puede reemplazar por incienso (tomillo). El ritual se puede realizar en un cruce o en un lugar tranquilo y desolado. 

La elección de las herramientas rituales se deja a la elección de los participantes. El altar, de todas formas, debe incluir un cáliz lleno de agua pura. 

¡Que empiece el ritual! 

¡Invocamos a Hécate señora y madre de la Naturaleza salvaje,
de los bosques y las praderas que nos rodean! 
¡Buscamos unión con la tierra en la que estamos! 
¡Con el aire que respiramos! 
¡Con el agua que bebemos! 
¡Y con el fuego que arde en este altar! 
¡Nuestro deseo es oír la llamada de la Diosa en nuestras almas! 
¡MELEZ! 

¡Señora de la Luna, los bosques, las montañas y los lagos! 
Tus manos nos moldean como arcilla. 
Posees los secretos del alma. 
Apareces en la noche en los más oscuros bosques. 
Tú haces vivir, respirar y palpitar con su ritmo salvaje a la tierra. ¡Ven con tus sirvientes: perros, lobos, búhos, serpientes 
y otras bestias de la Desolación Nocturna! 
Deja que nos unamos a tu danza con los sacerdotes 
de olvidados santuarios y desolados lugares. 
¡Óyenos! 
¡Abrázanos! 
¡Revélanos el misterio de la vida y la muerte! 

Visualiza ahora un bosque desolado y tres mujeres que danzan: una joven, una madura y una anciana. El círculo está rodeado por animales salvajes que llegan del bosque y se reúnen alrededor. 

¡Hécate! 
Rodéanos con tu oscuridad 
en la que oiremos la canción de sirenas 
y el aullar de bestias salvajes. 
Deja que tus susurros fluyan 
a través de nuestros espíritus y nuestra carne. 
¡Deposita un beso en nuestras frentes 
por el que moriremos y nos levantaremos renacidos! 

Dibuja en tu frente el glifo de la diosa luna: la luna creciente con tres puntos por encima. 

¡ISIS! ¡ASTARTÉ! ¡DIANA! ¡HÉCATE! 
¡DEMÉTER! ¡KALI! ¡INNANA! 

¡Señora de la Naturaleza! 
¡Madre! 
¡Reina de la Vida! 
¡Aphrattos! 
¡Pandeina! 
Te invocamos por medio de tu nombre 
y el nombre de tus hermanas: 
¡MODRON! ¡BONA DEA! ¡PERSÉFONE! ¡CEERES! 
¡MORGANA! ¡EPONA! ¡POMONA! ¡DANU! 

¡Ven a nosotros, Hécate! 
¡Tócanos con tu mano y libera los instintos salvajes 
que yacen durmiendo en nuestras almas! 

Bebe un poco del agua del cáliz y ofrece el resto a la tierra. 

¡Que así sea! 

Ahora visualiza que entras en el círculo y te unes a las mujeres danzantes. Empiezas a girar con la divina danza. Siente el beso de la Diosa en tu frente – él te transformará en un animal salvaje - y únete a tus bestiales compañeros en la caza a través de los bosques. 

Hécate – Reina de la Brujería y de la Luna 

Este trabajo intenta convocar los poderes nocturnos de Hécate, aquellos que tratan acerca de la brujería y la magia necromántica. El altar debe estar decorado con huesos y calaveras, preferiblemente, tanto humanos como animales. El cáliz debe llenarse con vino negro representando sangre. 

¡Que empiece el ritual! 
¡Invocamos a Hécate, reina de la brujería, de la noche y la luna! ¡Nuestro deseo es unirnos con la diosa 
y contemplar las profundidades de nuestras almas 
en busca de su Oscura Llama! 

¡MELEZ! 

¡Hécate! 
¡Diosa de la Oscuridad, triple diosa! 
Eres la Luna, la Cazadora y la diablesa de los muertos. 
¡Antaia! 
¡Aflicción para aquellos para los que no tienes piedad! 
Tus pechos están llenos de sangre 
– amarga y delicada. 
Fluye en el cáliz del que bebemos. 

Consagra el vino del cáliz, visualizando como la sangre de la diosa gotea en él desde sus pechos desnudos. 

Penetramos en tu templo cementerio. 
Descendemos hacia la Oscuridad. 
Tu camino conduce a los santuarios del Abismo. 
¡Descendemos las negras escaleras 
hacia la clara llama de la fría luz lunar, 
donde tus oscuros sirvientes, 
los necrófagos y los espectros de los antepasados 
se reúnen en infame festín! 

Visualiza que estás rodeado de sombras, necrófagos, cuyos ojos brillan en la oscuridad, espectros predadores esperando desgarrarte. Siente su respiración en tu nuca. Oye sus graves susurros en tu oído. 

¡HÉCATE! ¡CERRIDWEN! ¡ARJANRHOD! ¡CAILLECH! 
¡AL-ILAT! ¡PERSÉFONE! 

¡Señora de la brujería, las sombras y los espíritus infernales! 
¡Tu pelo esta hecho de serpientes! 
¡Tu carne es la llama de la luna! 
¡Tu respiración es la respiración de la muerte! 
¡Enodia! 
¡Trioditis! 
¡Señora de las Encrucijadas! 
¡Bebemos la sangre de tu cáliz, ofreciendo la nuestra! 

Bebe el vino del cáliz y ofrece unas gotas de tu propia sangre – derrámalo sobre la tierra o quémalo en el fuego, dejando el olor ascender a esferas más altas. 

¡Hécate-Mene! 
¡Dama de la Luna! 
¡Oímos el aullar de tus lobos reuniéndose! 
Te invocamos y penetramos en tu terrible santuario. 
¡Permite que tus sombras nos devoren! 
¡Deseamos renacer en tu fuego infernal! 

¡PROPYLAIA! ¡PHOSPHOROS! ¡SOTEIRA! 
¡TRIODIA! ¡CTONIA! 

¡Te saludamos! 
¡Que tu fuego sea la fuerza de nuestra autocreación! 

¡Que así sea! 

Meditación: 

Visualízate de pie en un cruce de caminos por la noche. Observas a una mujer frente a ti, vestida de negro, de ardientes ojos. Se inclina sobre un caldero, llena el cáliz con la poción del caldero y te lo da a beber. Cuando lo haces, sientes fuego arder dentro de ti. Entonces, las sombras y los demonios a tu alrededor se abalanzan y te desgarran. Dejas de existir. Lo único que aun puedes sentir es la llama que cristaliza en un nuevo cuerpo. Medita acerca de este proceso durante un rato. Después, finaliza el trabajo. 

Hécate – La Guía al Inframundo 

El tercer trabajo es el descenso al inframundo personal con Hécate como guía. La corta apertura ritual es seguida por un trabajo de sendero. Se recomienda realizar estos tres trabajos en tres días seguidos, cada uno en un día diferente. El conjuro inicial de este trabajo está extraído de “The Cry of the 27th Aethyr” de The Vision and the Voice por Aleister Crowley. 

¡Que empiece el ritual! 

UNTU LA LA ULULA UMUNA TOFA LAMA LE LI NA AH
RIMA TAHARA ELULA ETFOMA UNUNA ARPETI ULU ULU
ULU MARABAN ULULU MAHATA ULU ULU LAMASTANA

¡Hécate! 
¡Diosa de las sombras y la brujería! 
¡Señora de la Oscuridad! 
¡Reina de todos los que moran en el Cielo! 
¡Reina de todos los puros sobre la tierra! 
¡Reina de todos los hechiceros del infierno! 
¡Triple Diosa! 
¡Te invocamos esta noche! 
¡Ven a nosotros! 
Condúcenos a los oscuros pozos del inframundo 
para encontrar la sabiduría de los antiguos. 
Guíanos a través de tu sendero, negro como la noche, 
eterno e inacabable. 

¡HÉCATE! 

¡Déjanos mirar en el espejo del alma 
a través de tus ojos que lo ven todo, 
profundamente en el infierno que esconde 
el secreto de la existencia! 
¡Déjanos probar tu poción transformadora! 
¡Manifiéstate como la fuerza de nuestra autocreación! 

Te llamamos por medio de tus nombres: 

Chtonian, Crateis, Enodia, Antania, Kurotrophos, Artemis de los
cruces de caminos, Propulaia, Propolos, Phosphoros, Soteria,
Prytania, Trivia, Klêidouchos, Tricephalus 

¡Ven a nosotros, Hécate! 

¡Que así sea! 

Meditación: 

Visualiza que estás solo en el bosque. Te das cuenta de que estás vestido con un largo ropaje negro. Tomas el camino que conduce al centro del bosque, siempre hacia adelante hasta encontrar los tres caminos que se cruzan. Miras a la luna y susurras el nombre “Hécate”. Frente a ti se abre un portal que conduce hacia abajo, hacia el infierno. Las escaleras descendentes brillan con extraña luz. En tu mano izquierda llevas una antorcha. Puedes usarla para iluminar la oscuridad mientras desciendes las escaleras. Puedes ver sombras moviéndose en las paredes del corredor y oír sus susurros. 

Ahora estás frente a una puerta. Está guardada por Cerbero, el monstruoso perro de tres cabezas, con una serpiente por cola e innumerables cabezas de serpientes en su espalda. Pones la mano en tu bolsillo – hay una llave y un látigo. Golpeas la tierra con el látigo y el sabueso empieza a obedecerte. Pones la llave en sus fauces y la puerta se abre. Vas hacia adentro. Ahora estás en una cámara iluminada por antorchas. En el centro de la misma hay un espejo. Te acercas y miras en él, pero no hay ningún reflejo. El espejo está durmiendo. Pones la mano en otro bolsillo y encuentras una daga. Cortas tu mano y dejas que la sangre fluya sobre el espejo. Ahora está vivo. Puedes ver imágenes moviéndose y cambiando en él. Miras al espejo y observas las visiones. Todo lo que ves es el reflejo de tu alma. 

Cuando el espejo deja de mostrar imágenes y queda en silencio, vuelve a la cámara, coge la llave y vuelve, por las escaleras hacia el bosque. Cierra el portal. 


1Manfred Lurker: Dictionary of Gods and Goddesses, Devils and Demons 
2Hesíodo: Teogonía 
3Robert Graves: Greek Myths 
4Edain McCoy: Celtic Myth and Magick


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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:

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