martes, 1 de diciembre de 2015

Convirtiéndose en Mago

Por Phil Hine

(Traducido por Shaagar Snekersson de Condensed Chaos)

Convertirse en mago lleva tiempo, práctica, y experiencia. No es solo cuestión de leer unos cuantos libros, probar unos cuantos ejercicios, rituales y cosas por el estilo y después autonombrarte mago. Lamentablemente, es demasiado fácil para nosotros convencernos acerca de nuestra capacidad para algo. Cuando Aleister Crowley escribió que “la magia es para TODOS”, pocos parecen haber considerado que posiblemente estaba exagerando. Un minucioso examen de la vida de Crowley, en particular de la cantidad de sus seguidores que trataron de ser magos y fracasaron; cuyas vidas acabaron en la locura o la miseria – esto indica claramente que la magia NO es para todos. Un mago es una persona que reconoce que el mundo a través del que se mueve es un lugar extremadamente complejo; que todo lo que aparentemente es claro y nítido, en realidad esconde una agitada complejidad cuyas profundidades puede ser que nunca llegue a dilucidar. Tal persona, necesariamente, está continuamente en guardia contra aquello que pueda limitar su capacidad para adaptarse y sobrevivir en este mundo. Un mago está constantemente atento a sus estructuras internas, y de aquello que está a su alrededor. Lucha constantemente por extender sus posibilidades de acción, paciente, aunque atento a la necesidad de, a veces, ir demasiado lejos en todas direcciones. La magia, en algunos sentidos, es la ciencia de los extremos. Mucha gente es atraída hacia lo oculto tratando de escapar de la responsabilidad de ser humana. Muchos parecen querer obtener poderes mágicos inmediatamente, sin sacrificio o responsabilidad hacia ese poder. Pero el tipo de habilidades que un mago debería desarrollar no se pueden comprar libremente como un menú especial de sábado por la noche. Los 'poderes' mágicos son, literalmente, el resultado de práctica, estudio, y la aplicación de teorías y técnicas en la propia vida. Es más, este proceso te cambia. Con el poder, viene la comprensión de la responsabilidad. Es mi responsabilidad como escritor decir que nadie nunca se convirtió en mago por leer libros. Seguro, puedes aprender de otros, pero no te conviertes en mago hasta que empiezas a dar un giro a algo que has leído o aprendido, y lo aplicas con éxito a tu propia vida. Cualquier persona se puede convencer a sí misma desde la seguridad de su propia cabeza; a veces ayuda tener unos pocos seguidores o amigos que están de acuerdo – pero el test en este caso es ir a cualquier otro sitio y ser un mago allí. Uno de los 'poderes' más significativos que desarrolla un mago es cierta serenidad – un cierto grado de seguridad en sí mismo en cuanto a la seguridad en su estilo. Un buen mago mantiene esta serenidad, sin importar dónde está, o quién tiene cerca de él. Este es un poder que otros magos pueden reconocer y respetar, dado que dice mucho más acerca de una persona de lo que pueda decir ella misma. En los círculos mágicos, hay a veces cierto grado de confusión sobre la distinción entre magia 'básica' y 'avanzada'. La primera se asocia con los 'principiantes', mientras que la última se asocia con adeptos o magi. Algunas personas parecen opinar que las técnicas 'básicas' de magia deberán practicarse por un periodo establecido, y después abandonadas en favor de algo más arcano. En el enfoque Caota, el término 'básico' se aplica a cualquier técnica o práctica que es simple, eficaz y la cual, una vez entendida puede ser aplicada durante toda la vida, sin importar cuánto llegues a avanzar como mago.

Preparándose para la Práctica Mágica

Aprender cualquier técnica y habilidad mágica requiere Práctica, como lo requiere el aprender a leer, escribir o conducir un coche. La práctica es difícil, especialmente hoy en día cuando nos estamos acostumbrando paulatinamente a los cursos, remedios y terapias 'instantáneos'.

Un taller de fin de semana no te convierte en 'mago', algo más de un fin de semana conduciendo un coche te convertirá en un conductor eficaz. Convertirse en experto requiere tiempo, esfuerzo y autodisciplina. Cuando se aprenden técnicas mágicas, a menudo pasamos por el proceso de ampliar nuestro rango de aptitudes cotidianas, a menudo de formas que podría ser que no se nos hubieran ocurrido previamente. Esto requiere un nivel de determinación que, a veces, podrá parecer penoso, o de 'más esfuerzo del que vale la pena', y los beneficios solo pueden ser obvios a largo plazo.

Hay dos elementos que merecen ser considerados en lo que concierne a la Práctica. El primero es que estamos aprendiendo nuevas habilidades que formarán una base sólida para trabajos más avanzados. No tiene sentido tratar de trabajar por completo en el 'plano astral' si no puedes estar sentado ni cinco minutos seguidos o mantener una imagen en el ojo de tu mente sin que esta vague en otro asunto. La práctica requiere disciplina, y el crecimiento de la autodisciplina es en sí un poderoso aliado mágico. Aunque solo sea por medio de hacer algo que te habías prometido a ti mismo que harías – estás aumentando tu confianza en tu capacidad para hacer cosas – y la confianza es la clave para una magia de éxito.

El segundo elemento a considerar al establecer un objetivo de práctica regular, es que te estás fortaleciendo contra lo que probablemente es tu más mortal adversario mágico – tu propia inercia. Si tienes una conversación contigo mismo en la que expresas que eres “perezoso, incapaz de concentrarte y que nunca puedes finalizar una tarea”, ¡entonces la única manera de romper tal limitación autoimpuesta es establecer una práctica regular y llevarla a cabo! Podría ser que te sorprendieras de tu propia ingenuidad al tratar de escaquearte de hacer la práctica: que sería mucho mejor quedarte en la cama que levantarte y meditar, que ya lo harás dos veces mañana por no haberlo hecho hoy, que probablemente no tienes bastante tiempo 'libre'.

A veces las limitaciones que nos imponemos parecen tener vida propia. Resisten el cambio luchando contra los cambios que estamos intentando hacer en nuestras vidas. Podría ser que, si no encontramos una nueva tarea lo bastante difícil e imponente en nuestra vida diaria, no la tomemos lo bastante en serio. Solo cuando nos enfrentamos a algo que amenaza nuestros modelos establecidos nuestras limitaciones buscan preservarse a sí mismas, de modo que el hecho de que puedas estar apareciendo con excusas atractivas para evitar las prácticas puede ser tomado como una buena señal. Pero la única manera en que cambiarás el patrón es intentar, probando hasta que lo cambies. Esto a menudo requiere determinación, tenacidad y un fuerte empecinamiento – todas en sí mismas cualidades que son útiles para el mago en ciernes.

El Diario Mágico

El Diario Mágico es un aliado para la práctica, un registro de trabajo y un confesor. Los astrónomos dicen a menudo que “si no fue registrado, no ocurrió,” y este es un buen axioma a seguir. Mantener un diario mágico es un buen habito a establecer, permitiéndote registrar todos tus intentos en diferentes ejercicios y técnicas, cualquier idea y percepción que surja a partir de ellos y cualquier otra cosa que encuentres significativa. Años más tarde, puedes mirar atrás hacia tus primeros intentos y retorcerte incómodamente, pero igualmente, hallarás que tener un registro de trabajo en este formato es muy útil, dado que las ideas mágicas e intuiciones a menudo vuelven sobre sí mismas hacia los experimentos iniciales. No es algo desconocido para los magos el empezar a desarrollar una idea, dejarla a un lado y volver a ella años más tarde con comprensión y percepción reciente acerca del asunto. Lo mismo tiende a pasar con los libros. Puedes leer un libro y no tener ni idea de lo que el autor está contando – entonces, posteriormente, vuelves a él y hallas que, a la luz de tu experiencia acumulada, tiene mucho más sentido. También vale la pena tener en mente que, dado que muchos magos aportan sus propias intuiciones y puntos de vista personales en el desarrollo de sus enfoques y en sus campos de especialidad, un diario es el registro de tus actos que un día, ¡los historiadores pueden considerar un documento valioso!

Debes escoger el método de mantener un diario que te sea más conveniente – como una libreta con las páginas en blanco, una carpeta de anillas, o incluso en un ordenador. El tipo de información que debe ser incluido en los registros del diario incluye:

1. Qué se ha hecho 
2. Duración 
3. Dónde se hizo 
4.Cualquier incidencia meteorológica pertinente, fase lunar, conjunciones astrológicas (si piensas que son significativas para ti) 
5. Cómo percibes que fue 
6. Cualquier idea que surja 
7. Cualquier otro comentario 

Algunos maestros y grupos de magia insisten en que los estudiantes deben estar preparados para presentar sus diarios para un escrutinio. Puede ser un buen estímulo mantener tu diario 'como si' alguien fuera a mirar en el en algún momento.

Tiempo

La práctica regular lleva tiempo, que es una comodidad que no todos tenemos en el mismo grado. Por ejemplo, muchos libros de magia práctica recomiendan que asiduamente hagas una práctica determinada a la misma hora, cada día. Esto está bien cuando tu estilo de vida te permite planificar tu vida rigurosamente, pero para otros, es imposible. Al establecer tus propias pautas para la práctica, es esencial que seas realista acerca del 'tiempo libre' que puedes asignarle. Si de ningún modo puedes practicar diariamente, entonces planifícalo de un modo que sepas que tienes una mayor oportunidad de llevarlo a cabo. Planificar las prácticas solo es útil si sabes con toda certeza que encontrarás tiempo libre para ceñirte a ellas. Si estableces una agenda que no sea así, entonces es probable que no seas capaz de mantenerla – lo cual no mejorará tu confianza. He hallado que como promedio, es mejor practicar un ejercicio por un corto periodo de tiempo frecuentemente, que por un periodo largo infrecuentemente – de modo que cinco minutos de meditación a diario son más beneficiosos que media hora cada tres semanas. Igualmente, es más fácil empezar algunos ejercicios probándolos durante unos pocos minutos y después incrementar paulatinamente la duración antes que probar y cansarte en exceso. No hay motivo para correr antes de poder caminar, en especial en lo que concierne a la magia, donde es muy fácil que te pegues un trompazo.

Haciendo una Pausa

Un punto que debe tenerse en cuenta es que es muy fácil llegar a una situación en la que encuentras que te has 'sobrecargado' con trabajo mágico. Esto no es bueno, dado que está incrementando la posibilidad de que te quedes empantanado en la inercia. Si encuentras que este es el caso, tómate entonces unas 'vacaciones' del trabajo mágico activo. Esto es especialmente útil si ves que estás leyendo demasiados libros de magia sin darte tiempo a asimilar sus contenidos. Tomar un respiro de las tareas mágicas activas puede ser un acto mágico por propio derecho. Establece un periodo durante el cual no leas ningún texto de ese tipo, ni realices ninguna actividad salvo, tal vez, algo de meditación diaria. Paradójicamente puedes encontrar que te es difícil de hacer, en especial si le has dado una gran cantidad de importancia a “llegar a ser” un mago. Al darte un corto respiro, encontrarás que puedes abordar la practica con renovada frescura.

Etapas de Aprendizaje

Al aprender una nueva habilidad, pasamos por tres etapas, de las que está bien ser conscientes. Cuando iniciamos alguna práctica nueva, hay (afortunadamente) un alto nivel de entusiasmo. Los resultados de la práctica son buenos, y podemos percibir los beneficios de lo que estamos haciendo. Hasta ahora todo bien. En algún momento sin embargo, pasamos a la fase 'seca' de la adquisición de la habilidad. En este punto se convierte en ABURRIDA. Es el momento en que aparecen todas las excusas para no hacer algo, todas las pequeñas cláusulas de escape a las que recurrimos están a plena potencia. Es el 'fardo' que los estudiantes de grados largos experimentan, y la fase en la que parece más fácil abandonar que perseverar. De hecho, muchas personas se apartan del desarrollo mágico en esta etapa, al hallar de repente que los beneficios que han estado experimentando se agotan y desvanecen. Nuestro consejo es apretar los dientes y resistir – no durará para siempre (aunque a veces pueda parecerlo). Si puedes superar el 'fardo' entonces puedes quedar sorprendido de ver que, gradualmente, te vas sintiendo diferente con lo que estás haciendo – que puedes ver los beneficios de algo que, durante un tiempo, sentiste que no tenía sentido y era aburrido e, incluso, que ahora lo disfrutas. Mucho de nuestro aprendizaje inicial es así, aunque tendemos a olvidar cómo nos tuvieron que presionar nuestros profesores para que leyéramos, escribiéramos y sumáramos – el proceso va pasando de ser un nuevo y agradable 'juego', a ser una tediosa imposición, acabando por ser algo que un día nos damos cuenta que realizamos 'sin esfuerzo'. Una gran cantidad de habilidades y capacidades mágicas, desde la meditación a la clarividencia, son aprendidas de este modo.

Autoevaluación

Es la capacidad para hacer juicios sobre tu propia progresión. Como la magia puede ser a veces un sujeto nebuloso con vagos términos de referencia, la autoevaluación puede ser difícil. Una gran parte de algunos sistemas mágicos es el desarrollo de un entorno simbólico de referencia, en el cual el estudiante puede ubicarse en términos de dónde está, dónde estuvo y a dónde está yendo. Como verás en la siguiente sección acerca de los 'Peligros Mágicos', es demasiado fácil para los magos desarrollar un hinchado sentido de la propia iluminación, pero de forma similar, es igual de fácil negarte a ti mismo el haber conseguido algún tipo de progreso. El diario mágico es de gran ayuda en esto. Puedes pensar que no has progresado en un lapso de tiempo dado, pero puesto que has estado manteniendo un registro de tu práctica, entonces deberías ser capaz de ver alguna diferencia entre cuando la empezaste, y el momento actual. Ser capaz de evaluarte es un importante, aunque a veces infravalorado aspecto del desarrollo mágico. Algunos estudiantes se dirigen a sus profesores o 'gurús' para preguntarles 'dónde están', lo cual puede acarrear sus propios problemas, especialmente si uno llega a esperar que el gurú tome plena responsabilidad de todo. Algunos supuestos profesores están muy deseosos de hacerlo. En lo que concierne a esto, el único que te conoce mejor, por supuesto, eres tú mismo. Así, debes apretar los dientes y estar preparado para reconocer (en tu diario) tus áreas débiles y las conversaciones que tienes contigo mismo para convencerte de lo que “no puedo hacer…” Puede ser útil dividir la página en dos columnas y listar las fortalezas y debilidades propias que percibes; qué desearías cambiar y cómo sientes que la magia puede ser capaz de ayudarte a cambiar. “Conócete a Ti Mismo” era la admonición de los Misterios Eleusinos griegos, y aún es uno de los axiomas principales para los magos.

¿Es Peligrosa la Magia?

Aunque raramente se admite, hay ciertas trampas a las que los magos son propensos, e incluso el más avanzado de nosotros puede acabar en ellas. Algunas de las trampas asociadas con la práctica mágica son:

Aislamiento

El aislamiento precede a la locura – aunque la mayoría de los libros 'Cómo…' acerca de la magia están escritos para el practicante solitario. Aunque los magos tienden a ser individualistas, es bueno recordar que también somos seres sociales y que raramente crecemos aislados de otros – de ahí el motivo principal para la existencia de órdenes mágicas, grupos, y cursos. Aunque no a todo el mundo le gusta trabajar en grupo es, no obstante, útil tener a alguien con quien poder discutir tus ideas, progresos, problemas y sentimientos. Incluso si la gente no comparte tus intereses, un oído comprensivo es útil a menudo. La magia no trata acerca de retirarse del mundo, sino de una manera de convertirte en alguien más efectivo en él. Si no puedes comunicar a otra persona qué está pasando en tu interior y del mismo modo eres incapaz de 'escuchar' las opiniones de otros, entonces es muy fácil acabar en alguna de las otras trampas.

Magus-itis

Algunos libros de magia tienden a dar la impresión de que un Magus es alguien que puede hacer 'cualquier cosa' desde cruzar el abismo por la noche hasta equilibrar su talonario de cheques. La Magus-itis abarca el síndrome que afecta a las personas que, a pesar de lo que sus colegas opinen de ellas, se sienten como si hubieran alcanzado algún estado exaltado, lo cual habitualmente es sinónimo de comportarse como un completo gilipollas. Es muy fácil para los magos el convencerse a sí mismos de que son lo mejor después de la invención de las 'rebanadas de pan', y por ello están 'por encima' de cualquier otro, que tendrían que ser respetados automáticamente y que son, obviamente, más 'importantes'.

Lamentablemente, los que sufren de Magus-itis tienden a ser vistos por los otros como un personaje que provoca desprecio, pena, diversión o alguien a evitar a toda costa. Su hinchado sentido de la propia importancia raramente es compartido por nadie más y sus bufonadas 'alejan' a otras personas de la idea de convertirse en magos. Las víctimas a menudo muestran un intenso deseo de ser un Gurú o un Profesor, presumiblemente para poder adquirir y cautivar a una audiencia que refuerce su sentido de estar en lo 'correcto' frente a toda evidencia en contra. Como encuentran difícil aceptar que cualquiera podría posiblemente estar a su nivel de 'iluminación', carecen de la capacidad de desarrollar la empatía, capacidad de comunicación y habilidades sociales que forman parte de un profesor eficaz. Resumiendo, si piensas que eres maravilloso, pero nadie parece estar de acuerdo con ello, entonces es hora de que te mires a fondo.

Obsesión

La obsesión no es un peligro que sea exclusivo de la magia. Puedes obsesionarte con cualquier cosa, desde el sexo hasta la observación de trenes, pero el factor común presente en todas las obsesiones es que no puedes hablar acerca de ninguna otra cosa. Obsesionarse con la magia es un tropiezo habitual; yo mismo lo he hecho – sacar el tema constantemente a todo el mundo, sin importar si están o no interesados y, si la conversación deriva hacia algo más allá de la magia, sentirse incómodo de repente.

Después está la conducta 'siniestra' que a veces se manifiesta, cultivando el glamour de ser un 'intruso', y mirar a la gente a los ojos. Esto es a menudo una muletilla frente a la carencia de habilidades sociales y un persistente complejo de inferioridad.

Tragedia Cósmica

Aquellos que penetran en el mundo de la magia a menudo sienten una sensación de tremenda urgencia, deseando enderezar el mundo, convertirse en 'iluminados' y hacer todo tipo de actos idealistas con una prisa tremenda. Del mismo modo, los propios miedos, preocupaciones y problemas toman una dimensión cósmica hasta el punto en que no estás meramente pasando 'una mala racha' sino que estás teniendo una iniciación cósmica que nadie más posiblemente pueda llegar a entender, y que es vital para el futuro de la raza humana.

Paranoia

Es sorprendente cuán rápidamente podemos, ya sea solos o en grupo, generar una atmósfera de paranoia mágica, que tiende a crear una situación donde algo 'extraño' es probable que pase – lo cual por supuesto es entonces considerado como 'evidencia' de que un ataque está siendo llevado a cabo. ¿Y entonces qué pasa? Correcto, empiezas a buscar 'enemigos'. Ah, pero, dirás, el ataque mágico es algo que ocurre. Bien, claro que sí, pero yo responderé que nueve de cada diez veces uno solo ha de mirar al espejo para hallar la fuente de las 'malas vibraciones'. Durante los últimos quince años, más o menos, solo he detectado tres ataques mágicos (lo que es sorprendente, dado el talento que parezco tener para cabrear a la gente) siendo cada uno de ellos corroborado por otras personas y que, afortunadamente, he sido capaz de hacer algo a tiempo. Pero he conocido una cierta cantidad de 'ocultistas' que estaban convencidos de que estaban bajo ataques de Satanistas, Logias Negras, Magos del Caos, etc. etc.

Agotamiento Gnóstico

El agotamiento Gnóstico ocurre cuando te has estado 'sobreexcediendo demasiado' mágicamente. A menudo es debido a demasiados rituales en un espacio de tiempo muy corto, o el resultado de no tomar tierra concienzudamente después de una sesión especialmente dura. Algunas personas opinan que si eres un 'buen' mago, esto no debería suceder. Personalmente, soy de la opinión de que si eres un 'buen' mago, has de esperar este tipo de consecuencias dado que tu práctica te impulsa a extraños estados de consciencia, extrañas sensaciones corporales y francas anomalías. Mi propia respuesta a los episodios de Agotamiento es ir y pegarme una buena dormida, y el apoyo de otras personas también ayuda.

Cuando es posible, la Magia del Caos usa explicaciones simples para las técnicas mágicas, relacionándolas con los aspectos de la experiencia diaria. La creencia en conceptos tales como los chacras, el plano astral, el karma, la reencarnación, el aura, las energías mágicas, los poderes cósmicos y cosas por el estilo es algo opcional y es materia del gusto personal. Pero no has de creer en ninguna de estas cosas para realizar magia que funcione. Ni la magia es algo que se mantiene aparte del resto de tu vida. La magia no es algo que hagas ocasionalmente tras puertas cerradas o en el espacio tras tus ojos cerrados, sino una manera de vivir tu vida – una manera de enfocar el mundo en el que te mueves y todo lo que hay en él.

Algunos Manuales Mágicos tienden a dar la impresión de que te conviertes en un mago por medio de experimentar con ejercicios prácticos, a partir de unas creencias determinadas y aprendiendo un vocabulario especializado con el que puedes hablar a otros magos. Por el momento quiero plantear la pregunta, “¿qué es lo que hace a un buen mago?” Como ya he sugerido, ser un mago es algo más que simplemente vestirse con una túnica negra, tratando de lanzar hechizos, invocar dioses y usar una terminología extraña que solo otros “iniciados” entienden. Ser un “buen” mago, al menos desde la relativista perspectiva de la Magia del Caos, es ser eficaz y adaptable a tantas áreas de la propia vida como sea posible. Para ampliar esta definición examinaré las cinco cualidades principales asociadas con los magos eficientes.

Las Cualidades del C.H.A.O.S. (CAOS)

Este acrónimo representa Confianza, Honor, Atención, Organización y Sensibilidad. Estas cualidades son útiles no solo en situaciones específicamente 'mágicas', sino en la vida en general y por ello son de aplicación 'global'. 

Confianza

La confianza es una característica asociada habitualmente con los magos. Es generalmente aceptado que un buen mago tiene 'confianza' – ¿pero qué significa realmente? La confianza es habitualmente descrita como una cualidad que la gente posee en diversas medidas. “Adquirimos” o “carecemos” de confianza, aunque también se considera que tener “exceso de confianza” es una característica negativa, de modo que en general, la confianza parece ser algo que está precisamente equilibrado. Para la exposición actual definiré a la confianza como una habilidad: la habilidad de estar relajado en el presente inmediato. Explicaré lo que quiero decir a continuación… Una persona que carece de confianza en general, tiende a no probar aquello que está fuera de su ensayado repertorio de conductas – teme las posibles consecuencias de mudarse a un área desconocida – ya sea debido a la imaginación, o en base a experiencias pasadas. De forma similar, una persona con exceso de confianza puede probar algo y fallar, dado que está limitado por el hecho de 'ver' en un futuro en el que ya ha tenido éxito y así su percepción del presente inmediato queda ofuscada. Si uno está relajado en el presente inmediato, entonces ni está proyectando ni anticipando futuros escenarios, ni está limitado por los límites creados por la experiencia previa ni el condicionamiento pasado. Aquí la capacidad de relajarse se refiere a ser consciente – atento, al presente inmediato, sin modelar rígidamente el presente al irse éste desplegando.

La confianza también es algo que depende de la situación. Tendemos a decir que la confianza es adquirida por medio de la práctica de algo. Uno puede practicar un ritual hasta que lo realice sin interrupciones, pero esto no implica automáticamente que estará totalmente confiado realizándolo mientras trescientas personas están observando. La gente tiene tendencia a ser confiada en las áreas que le son familiares y no tanto cuando entran en un nuevo territorio. Esto es particularmente cierto para la magia, que casi por definición precisa de movimiento por un territorio inexplorado. He observado a menudo cómo las personas muy 'expertas' en sus campos de actuación se ponen espectacularmente nerviosas e inseguras de sí mismas cuando están ubicadas en una situación “mágica”. Si carecemos de confianza en una situación, no estamos relajados, y por ello tendemos a cometer faltas. Hay una muy poderosa directiva del condicionamiento que dice que “los errores son malos”. Ser visto cometiendo fallos es malo para el ego de uno, y aún peor en términos de estatus social. Si hacemos algo, hemos de ser considerados “buenos” en ello, si no “expertos”. Cualquier otra cosa es un anatema para la propia imagen.

Esto es una trampa potencialmente peligrosa en la que se puede caer. Muchos confusos teoremas mágicos se las han arreglado para persistir contra los intentos de análisis o destrucción, precisamente debido a tal meme, cuando está representado por un personaje con estatus de autoridad, es extremadamente difícil de retar. Los gurús y los credos forman una red de seguridad para aquellos que, a pesar de que sienten la necesidad de dar un paso más allá de los límites de su realidad consensuada, sienten a la vez un tremendo temor de ello. Considera, también, la experiencia de 'viabilidad de la magia' como un asunto de confianza. Ocasionalmente se oye a gente subrayar que ellos tienen confianza en la viabilidad de la magia cuando les está 'funcionando', pero cuando la vida 'se tuerce', entonces explicaciones tales como el karma, las mareas, el ataque psíquico, etc. son sacados a relucir. Uno de los componentes principales de la confianza es un reconocimiento de que el mundo es caótico más que lineal. Tendemos a modelar los eventos de un modo lineal y después actuar como si todo se fuera a adaptar siempre a nuestras expectativas. Por supuesto, a menudo es difícil permanecer relajado mientras una crisis explota sobre nosotros, mientras emociones, recuerdos, proyecciones fantaseadas, diálogos internos y patrones de respuesta aprendidos luchan por la supremacía. Este reconocimiento del flujo caótico se puede discernir en los modos en que “encuadramos” las nuevas experiencias – particularmente, el nuevo aprendizaje. Las nuevas situaciones tienden a generar ansiedad a la hora de afrontarlas, debido a la poca familiaridad. Adentrarse en una situación donde hay muchas posibilidades y contingencias desconocidas, hace difícil el transferir confianza: esto es, estar relajado, y calmar las pequeñas dudas y miedos. Si uno puede trabajar dentro de la proposición de que tales nuevas situaciones no son 'difíciles' sino “noveles”, entonces cualquier sensación física puede ser reencuadrada como emoción. Cuando el interés y la curiosidad se enfrentan a una situación novedosa, tendemos a prestar más atención a lo que está ocurriendo en el entorno más que a los demonios del ego. En otras palabras, hay una tendencia común a, cuando se encara una situación nueva o poco familiar, etiquetarla como difícil o aterradora y retraerse de ella. Esto hace aumentar la ansiedad y de ahí que la dificultad sea uan profecía que se cumple a sí misma. Sí, por otro lado, lo no familiar puede ser abordado como novedad, entonces la consciencia se puede involucrar con la situación.

La confianza es también transferible. Si uno es hábil con ella, puede proyectarla, de manera que otros se confíen. Hay numerosos ejemplos de tales actitudes que pueden ser discernidas en todas las áreas de actividad humana. Este fenómeno juega un importante rol en los eventos mágicos en grupo.

Como se ha comentado antes, la confianza es una habilidad que se centra alrededor de la relajación. La relajación fomenta la atención en las condiciones sutiles del entorno. Como es bien sabido, la relajación también cortocircuita la “Lujuria de Resultados” la cual, en términos de confianza, es equivalente a la tendencia a generar soluciones fantasiosas. Pero dicha Lujuria puede ser más que simplemente preocuparse por el resultado de un sigilo. Ello puede abarcar la implicación de los individuos en el funcionamiento del grupo, la ansiedad por aquello que no es familiar, olvidar las líneas a pronunciar, etc. Un mago hábil en proyectar confianza puede actuar como un 'ancla' para los presentes, e interpretar la excitación corporal como emoción más que como ansiedad. Entender las dinámicas y ser bastante hábil en tener confianza es un requerimiento básico para la magia eficaz.

Habiendo subrayado la relación entre la confianza y la relajación, debe ser recordado que la Preparación también es necesaria. No solo debe prestarse atención a los cambios sutiles y a las fluctuaciones caóticas, sino que uno también ha de Estar Preparado. Esto significa conocer tu material, y tener un abanico de estrategias ante ti. Un enfoque al reencuadre de proyecciones basadas en la ansiedad es el usarlas para ensayar argumentos mentalmente. Investigaciones del Departamento de Defensa Americano indican que la gente que mentalmente ensaya su rango de respuestas a situaciones difíciles calmadamente, tienden a estar más relajadas cuando se colocan en la situación 'en vivo'.

Para un mago entonces, tener confianza es la capacidad de relajarse cuando encara situaciones con las que no está familiarizado o que provocan ansiedad. También se relaciona con la capacidad de experimentar lo no familiar como novedoso o excitante. La confianza es también la clave para una magia con éxito, y en breve expondré técnicas que lo demuestren. Si alguien está (aparentemente) confiado realizando él solo rituales mágicos, pero nervioso e intranquilo en cualquier otra situación, entonces es que no comprende el punto central de la Magia del Caos.

Un subproducto de la confianza es la Neofilia – la tendencia a estar abierto a nuevas ideas y conceptos. Generalmente, la gente que está relajada y confiada no sienten que se han de defender a ellos o a sus ideologías/creencias escogidas. Así, los buenos magos tienden a ser de mente abierta y a estar relajados – el fanatismo y la necesidad de proselitismo tienden a ser conductas de aquellos que carecen de autoconfianza, a menos que estén rodeados de lo seguro y familiar. 

Honor

La mayoría de sistemas mágicos cuasi-religiosos o trascendentalistas están caracterizados por un código ético externo a los individuos, establecido en algún 'libro divino', y que casi siempre es roto. Mucho mejor, entonces, desarrollar las propias reglas personales. Podría parecer una extraña afirmación para ser hecha por un Mago del Caos, pero creo que tener un código de honor personal amplía la propia capacidad como mago. Por ejemplo, a lo largo de los años he desarrollado mis propias 'reglas' personales acerca de los actos mágicos dirigidos hacia otras personas, y no me desviaré de ellas a menos que la situación cumpla sobradamente unos criterios específicos. Es más, ser visto como 'honorable' en unas situaciones específicas impresiona a otra gente, construyendo la propia credibilidad como mago eficaz y como alguien en quien se puede confiar. El sentido del honor determina las propias acciones, y es habitualmente por medio de las acciones, más que por las palabras o gestos, que uno es juzgado por los otros. Si gustáis, los puntos de honor por los que decidáis vivir son las bases de vuestro psicocosmos personal. También merece la pena recordar que la palabras tienen poder. Si crees que tus palabras pueden liberar poder y amarrar entidades a tu voluntad, de ahí se desprende que tus propias palabras pueden atarte también a ti.

Puntos de Honor

Tu Palabra es Tu Cadena. Evita meterte en una situación en donde tu integridad pueda ser cuestionada. Se consciente de que otras personas, en especial otros magos, están mirando continuamente a tu reputación. Puede llevar años establecerte como mago; pero puedes echar a perder tu reputación en una sola tarde.

Si así lo digo, lo probaré
Si digo que lo haré, lo haré
Si digo “Yo prometo”, estoy atado

Si dices que harás algo, entonces DEBES hacerlo. Si eres digno de confianza, la gente tendrá confianza en ti. Cuanto más confianza tengan en ti, más poderoso te volverás como mago. Igualmente, si, siendo realista, no puedes hacer algo, entonces es un signo de calidad decir que no lo puedes hacer. Este punto es especialmente pertinente si escoges realizar magia en nombre de otras personas.

Resolver Problemas. Si llegan los problemas, se deben afrontar tan pronto como sea posible. Cuanto más se tarda en hacer, menos probable es que sea resuelto. Si un problema relacionado con otras personas no puede ser resuelto, entonces contacta con ella tan pronto como sea posible, de todas formas. La prontitud al manejar los problemas es algo generalmente apreciado.

Admitir Errores. Es mejor admitir un fallo, libremente, sin reservas, que intentar taparlo. Esto también construye la credibilidad siempre que, por supuesto, hagas algo acerca del problema.

Estos puntos están relacionados en su mayoría en cómo actúas con otras personas. Desde la perspectiva de la Magia del Caos, la marca de un mago eficaz es la capacidad de actuar de un modo eficiente con otras personas, en un amplio abanico de situaciones de la vida. Si luchas por mantener estos puntos de honor (y otros) hacia las otras personas, entonces tendrás muchas más probabilidades de aplicártelas a ti mismo.

Atención

Las situaciones son más complejas y sutiles de lo que la mayoría de las personas desean reconocer. Vale la pena prestar atención a lo que está pasando a tu alrededor. Ten cuidado de confiarte en exceso o de estar demasiado tenso. Ten cuidado de cualquier cosa que embota tu atención hacia otros. La práctica del Descondicionamiento (que trataré en su momento) es importante al respecto. Debes ser capaz de distinguir entre el mundo tal y como es y cómo te gustaría que fuera. Un ejemplo que demuestra esta necesidad es el Feedback Conversacional.

Si estás hablando con alguien con un propósito específico en mente, tal como convencerlo de la necesidad de comprar un producto, entonces debería ser bastante obvio que necesitas prestar atención a la forma en que responde a lo que estás diciendo. Tal realimentación puede ser verbal (palabras, tono de voz) y no verbal (respuesta facial, postura corporal, etc.) y, para hacer que sea eficaz necesitarás ser capaz de interpretar correctamente las reacciones del otro y cambiar tus tácticas en consonancia. A menudo, por eso, la gente no presta atención a las respuestas, dado que su atención ha quedado desviada. Ello puede ser debido a la falta de confianza en la situación, o al exceso de ella. En otras palabras, ya han decidido el resultado (sea éxito o fracaso) y no desean permitir que nada de lo que la otra persona diga altere sus conclusiones. Otra razón puede ser que el que habla ha invertido demasiada autoimportancia en lo que está diciendo, no siendo ya importante la respuesta del oyente.

Podría ayudar al respecto, discutir la cualidad de la Intuición como una forma refinada de atención. Nos referimos a menudo a la intuición en términos de ser un misterioso “sexto” sentido de algún modo relacionado con los poderes psíquicos y cosas similares. Esto refleja cómo modelamos los patrones cognitivos que usamos para crear conclusiones, más que algo misterioso o paranormal. Parcialmente, la habilidad que denominamos intuición es la capacidad de llegar a decisiones sin moverse a través del proceso de la deducción lógica consciente. Otra parte fundamental de esta habilidad es nuestra habilidad para ser capaces de reconocer pistas sensoriales muy pequeñas y obtener un impresión general (una gestalt) de nuevo, sin usar la cognición lineal. Lo que es también de interés es que las respuestas “intuitivas” a menudo parecen surgir sin ser llamadas –cuando estamos relajados, o sin pensar en ese tema determinado. La intuición es también contextual. Cuando trabajaba como terapeuta en un ajetreado departamento psiquiátrico, me di cuenta que estaba empezando a hacer diagnósticos 'instantáneos' de los clientes, sin haber tenido acceso a las notas acerca de sus casos, estando en lo cierto en unos ocho de cada diez. Unos años más tarde, empecé a dirigir seminarios de entrenamiento mágico y hallé que en ese tiempo podía hacer unas distinciones bastante buenas entre gente que había, durante un ejercicio, entrado en un estado de trance bastante avanzado, y aquellos que estaban 'falseándolo'. En cada caso, sabía qué síntomas observar, y procesaba, muy rápidamente, una amplia variedad de señales de respuesta sin ser consciente de nada salvo el resultado cognitivo.

Al igual que la confianza, la atención puede ser considerada una habilidad. Un nivel de la misma es entrenarte a ti mismo a estar muy consciente de tu entorno en todo momento, mientras al mismo tiempo permaneces objetivo, vacío de preconceptos y expectativas y, sobre todo, relajado. Otro nivel de la habilidad es aprender a aceptar las impresiones que surjan en tu mente sin desentenderte de ellas, o, en cuanto a esto, aferrarte a ellas hasta el punto de que las impresiones posteriores son excluidas. Para ser efectivo, un mago necesita estar atento no solo a lo que le rodea, sino a sus propias emociones, complejas motivaciones, deseos, hábitos y diálogos internos.

Organización

Una definición contemporánea de magia es que es “una organización de la imaginación.” Para ser eficaz en el mundo, se requiere organización, con cualquier cosa que hagas. En el transcurso de la escritura de este libro, he tenido que establecer una secuencia de temas que quería desarrollar a través de la narrativa. De manera similar, para realizar un ritual mágico, tengo que preparar un entorno de organizada coherencia. Como se ha observado antes, hay una gran tendencia a ver los enfoques mágicos como sistemas. Están las variantes de la Cábala, la Wicca, el Chamanismo, el Satanismo, etc. Muchos de estos sistemas tienen modelos para representar y ordenar simbólicamente el universo. Algunos son altamente abstractos, como la Cábala occidental, mientras que otros tienen varios grados de interpenetración con la experiencia diaria. Generalmente usamos tales modelos para estructurar, interpretar y evaluar las experiencias mágicas. Algunos abanderados de alguno de estos enfoques han criticado a la Magia del Caos al sentir que el término Caos implica desorden y que los Defensores de la Magia del Caos están proponiendo una desorganizada aproximación a la magia. Esto es debido en gran medida al error de percepción del enfoque del Caos, que tiende a considerar el uso de sistemas de magia como un asunto de preferencia personal. Como ya he mostrado, el término Caos no necesariamente ha de referirse al desorden e, igualmente, ser organizado no ha de significar que tú has asignado a cada cosa un lugar rígido determinado y no te puedes desviar de ello, sino que te has preparado, listo para la acción.

¿Es la organización una habilidad? Obviamente, así es, dado que mejora con la práctica y tu efectividad en organizarte a ti mismo dependerá de tu habilidad para estar relajado y atento. Si haces de la organización un punto importante en tu código de honor, entonces otra gente te verá como eficaz y competente, lo que tenderá a incrementar tu efectividad aún más. Obviamente, aquí hay un bucle de realimentación en marcha. Si te has organizado en la preparación de una tarea, entonces encontrarás que es más fácil relajarse al realizar la tarea y en consecuencia estarás más confiado en lo que se refiere al resultado. Tu capacidad para estructurar tus pensamientos e identificar áreas clave en una situación que requieran una atención particular es también un punto clave para la hechicería práctica.

Lucha por la Excelencia. De algún modo, este es el eje de todo el tema de ser un mago. Ser un mago no es un estado del ser, sino una empresa dinámica. No hay un estado cero de haberlo “hecho” – solo hay más para hacer. Llegar a ser un Adepto, en muchas maneras, es equivalente a llegar a ser muy bueno en hacer muchas cosas. Cuanto más practicas magia, más descubrirás de ti mismo, de otras personas y del mundo en general. Haz lo que deseas hacer, hasta llegar a lo mejor de tu capacidad.

Erudición. Si aspiras a enseñar, a dirigir, o a inspirar, entonces no solo necesitas tener conocimiento sino confianza en tu campo escogido. Un valioso comentario de Robert Anton Wilson al respecto es que “la especialización es para los insectos”. Los magos poderosos tienen un amplio espectro de intereses que traspasa muy diferentes campos, pero no están atados a ninguno de ellos. De forma similar, no es suficiente tener acceso al conocimiento especializado. Se ha de tener gran cuidado en cómo ese conocimiento es expresado.

Sensibilidad

Ser sensible no significa que seas frágil; que como resultado de un comentario adverso, te apartas y pasas las siguientes seis semanas escondiéndote de todo el mundo. No, aquí me estoy refiriendo a un amplio rango de habilidades que incluyen la discriminación, la prudencia, el tacto, el cuidado y la empatía. Para ser sensible se requiere que tengas consciencia de las necesidades y emociones de otras personas. De hecho, la sensibilidad puede abarcar hasta el nivel de percepción que tendemos a asociar con los poderes psíquicos y los pensamientos intuidos que acaban siendo ciertos. Además, la sensibilidad es una habilidad que puede ser aprendida. En su nivel más simple, es el arte de escuchar lo que otros están diciendo. Mucho de lo que he escrito acerca de la atención es pertinente aquí, pero la Sensibilidad requiere que no solo estés atento de cambios sutiles en una situación, sino que puedas reaccionar apropiadamente – con inteligencia, prudencia y tacto. La habilidad de la sensibilidad es una ilustración avanzada de la distinción Yo-Otro tratada en el capítulo previo. A menudo estamos demasiado 'pillados' en nuestras propias autoimágenes como para prestar realmente atención a otra gente, o incluso para tomar en cuenta los sentimientos de otras personas en una situación dada. Si por ejemplo, estoy demasiado implicado con lo que pienso que otras personas piensan de mí, entonces no seré sensible con sus reacciones reales. Es más, no es probable que sea capaz de responder de un modo eficaz si estoy demasiado implicado con mí mismo. Por otra parte, la sensibilidad requiere relajación. También requiere que estemos atentos a las complejidades, especialmente dada la tendencia común a reducir cualquier situación de modo que encaje con nuestras expectativas. Por ejemplo es demasiado fácil creer que la gente que tiene intereses comunes con nosotros será similar en otros aspectos. Este no es obviamente el caso si nos paramos y lo pensamos, pero en una situación 'en vivo' es fácil olvidarlo y tener un error sin incluso darte cuenta de que has errado. Además, esto se relaciona con la división Yo-Otro. Si estás confiado y relajado, entonces estarás en una mejor posición para ser sensible con las diferencias de otra persona y ajustar tu propia conducta de acuerdo a ello. La sensibilidad es útil cuando sea que te encuentras en una situación en la que has de prestar atención a cualquier otra cosa más allá de tus diálogos interiores, donde el 'otro' pueden ser otras personas, animales, ecosistemas o espíritus. Los sensibles son los únicos que sobreviven.

Una manera muy práctica en la cual puede ser desarrollada la sensibilidad es cultivar el sentido del peligro. Podrías tenerlo ya, en especial si te da por vagar por barrios peligrosos en los núcleos de las ciudades. Demasiado a menudo, podemos experimentar ese 'aviso' interior y pasarlo por alto, al no haber ninguna razón lógica o racional que apoye la 'sensación' de peligro. En mi propia experiencia he hallado que ignorar las punzadas de mi sentido del peligro es un fallo. Esto no solo se aplica a situaciones sino también a personas. Esto último es más complejo, si tienes una súbita percepción de que alguien que acabas de conocer va a ser un 'problema' puede ser muy difícil actuar en base a eso, allí donde no hay ninguna explicación que lo apoye, pero yo siempre he hallado que es un error no hacerlo. El sentido del peligro tiene a menudo un elemento de presciencia – puede ser que el peligro no esté presente inmediatamente – pero está ahí afuera esperando. Si prestas atención a tu sentido del peligro y aprendes a confiar, entonces hallarás que a veces se expande, convirtiéndose en un aura de expectación – una premonición de que algo está a punto de pasar. Tal sensibilidad es un logro – surge como un subproducto de tu disciplina y atención. No trates de explicarlo o forzarlo para que esté ahí, simplemente escúchalo. Podría salvarte tu vida o la de algún otro. Un amigo mío estaba en un autobús con su novia, de camino a casa después de una fiesta. De repente ambos tuvieron la sensación indefinible de que algo iba 'mal' – y por ello no bajaron del autobús en la parada habitual sino en la siguiente. Llegando a casa, pasaron junto a la parada habitual, solo para encontrar que dos coches habían colisionado cerca de ella y chafado la señal de stop. Si hubieran bajado del autobús en ese punto, podrían haber sido matados al colisionar los coches.




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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



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