jueves, 19 de noviembre de 2015

Magia del Caos: Sus Características Más Destacadas

Por Anousen Leonte
(Traducido por Manon de Chaos Magick: It's Salient Features)

**************

Nota: Aunque esta es una introducción básica a algunas de las ideas y rasgos únicos de la Magia del Caos, no es un libro de técnicas. Por el contrario, lo que yo quería hacer era escribir algo que diera mi opinión sobre algunos de los mayores aspectos de la Magia del Caos como práctica, y cómo su abordaje difiere de otras formas de magia, así como a la forma en que armoniza con ellas. Abordo las técnicas de forma más concreta en mis otros libros.

Introducción

Parece que conforme el tiempo avanza, la práctica de la magia experimenta varios cambios. La magia del antiguo Egipto, por ejemplo, no es la misma que la magia de hoy, aunque ambas pueden estar enraizadas en los mismos principios básicos. Con la proliferación de los modernos medios de comunicación e internet, estos cambios son incluso más rápidos. En el siglo XVIII y principios del XIX encontrarías que la magia europea consistía principalmente en la Kabbalah cristiana o judía junto con la magia planetaria e infernal de ciertos grimorios en latín, inglés, francés y alemán – aunque una subcorriente de magia popular y brujería nativa también estaba presente. Conforme se pasaba de mediados del siglo XIX al siglo XX, nuevas formas de magia emergían, revisando y reinterpretando las antiguas. Aquí vemos la emergencia de la Aurora Dorada, la Teosofía, Thelema, la Brujería Gardneriana y varios tipos de formas europeas de paganismo resurgentes. Siendo este el tiempo en el que emergieron también las ideas de la Magia del Caos – primero a través de los escritos de Austin Osman Spare a principios del siglo XX, y después de forma más prominente a través de los posteriores magos del Caos a partir de los años setenta, tales como Peter Carroll y Ray Sherwin. Yo argumentaría asimismo, que Robert Anton Wilson fue muy influyente en el fomento del desarrollo de la Magia del Caos, incluso aunque parezca haber trabajado principalmente con rituales inspirados en Thelema y Thimoty Leary. Kenneth Grant, también un Thelemita y fundador de la Typhonian Ordo Templi Orientis, fue amigo de Spare y muchas de sus ideas y estética se filtraron a través de él en la corriente de la Magia del Caos. A partir de ahí, ya que internet se hizo prominente en los años noventa, muchos aprendieron más sobre la Magia del Caos a través de listas de correo y páginas web que en los libros, y la Magia del Caos se convirtió en uno de los más visibles estilos de magia de la era de internet.
Sin embargo, ¿qué es realmente la Magia del Caos? Hay muchos libros y páginas web que la describen en términos de sus técnicas, historia y principios, e incluso examinan varias teorías detrás de la misma, pero ¿es eso realmente? Todos los sistemas de magia tienen sus técnicas, historias, principios y teorías – por lo que ¿es la Magia del Caos solo una forma de magia entre muchas otras, o es otra cosa: algo, quizá, único?
En este libro quiero examinar estas cuestiones cuidadosamente y delinear mis ideas sobre ello. Pero ten en cuenta que incluso aunque pueda parecer a veces que hablo de la Magia del Caos como superior, esa no es mi intención: no considero que la Magia del Caos sea superior a cualquier forma de magia. Es una criatura de su tiempo y, a la larga, otras formas la cambiarán y redefinirán en algo nuevo. Igualmente, las antiguas formas de magia pueden y de hecho lo hacen, funcionar igual de bien. La cuestión de la “superioridad” o “inferioridad” no es en última instancia válida desde un ángulo práctico, pero diré esto: creo que si contemplamos a la Magia del Caos como una forma de entender el fenómeno de la magia en general, entonces podrá darnos ciertas intuiciones únicas que a otras formas de magia les puede faltar. O, dicho de otra manera, pienso que la práctica de la Magia del Caos nos permite ver la esencia de la magia en sí más claramente, de una forma no dogmática y holística. Por ejemplo, si soy un estricto kabbalista y percibo el mundo a través de las lentes de la más antigua Kabbalah hebraica, entonces cuando encuentre el Vudú, el Tantra Hindú y Budista, etc., seré confrontado con reivindicaciones, procedimientos y creencias que contradicen a las mías, y me veré forzado a tomar una decisión ideológica. ¿Es el alfabeto hebreo o el sánscrito, por ejemplo, el lenguaje de la divinidad? La perspectiva de la Magia del Caos sobre esto diría que ni el uno ni el otro, sino más bien que es la intención, el valor y la creencia que se pone sobre tales alfabetos lo que los hace mágicamente potentes. Puede que consideres que esto es un dogma, pero no lo creo así: pienso más bien, que simplemente es una reorientación del énfasis. La mente humana está enmarcada de tal manera por la evolución que siempre confía en sus percepciones, o si no, no sería capaz de percibir en absoluto. Todo el mundo cree en un momento dado, que lo que está haciendo es lo correcto. Por lo tanto, si consideramos al dogma como una forma objetivamente sofocante de pensamiento, no podremos transcenderlo real y simplemente no teniendo una opinión en absoluto – tal cosa es imposible. Cada momento de pensamiento consciente tiene un punto de vista. Pero, podemos tener un punto de vista que socave el dogma y sea capaz de contemplar la verdad y la realidad del momento, siempre y cuando su énfasis esté en la percepción directa en lugar de en la teoría. ¿Cómo puede alguien percibir si el alfabeto hebreo o el sánscrito es realmente divino? Se pueden tener firmes convicciones, pero no hay nada en la arquitectura de la experiencia que nos diga esto. No obstante, podemos saber que son alfabetos útiles si hacemos uso de ellos y obtenemos buenos resultados mágicos. No necesitamos definir uno como mejor que el otro, pero ambos tienen una larga historia de uso mágico y son poderosos incluso hoy en día. Y es esta experiencia directa de su poder lo que importa – no cualquier definición metafísica o teológica.
Habiendo dicho esto, creo que la Magia del Caos nos da un marco de referencia en el que ver toda magia sobre una base similar. El mago del caos no niega la validez del Vudú, el Tantra, la Kabbalah, la Magia Ceremonial Occidental, las formas chinas, etc. El mago del caos no dice que estas no sean válidas o que sean inferiores porque en su lugar sea el Ouránico Barbárico el lenguaje sagrado y el Liber Null/Psychonaut y el Book of Pleasure las escrituras sagradas. Más bien, todas son examinadas como potencialmente válidas, en la medida en que son realizadas con sinceridad. Pero esto significa que los mecanismos de la magia son algo objetivamente reales y transculturales: la magia funciona en cualquier cultura, en cualquier escenario, no porque el marco cultural sea inherentemente mágico, sino porque estos marcos poseen ciertos elementos y componentes que son mágicamente poderosos. Y dondequiera que estos se produzcan, la magia se produce. La Magia del Caos, en última instancia, es simplemente magia en su forma más pura, bajo el aspecto de un nuevo movimiento. En realidad, toda magia es Magia del Caos y la Magia del Caos simplemente es magia en sí misma, no requiriendo el término “Caos” en absoluto.
Pero si eso es así, ¿cuáles son sus implicaciones últimas, y qué nos dice esto sobre nosotros mismos y nuestro universo?

Magia del Caos como Eclecticismo

Quizá la primera cosas que se volverá patente a aquellos que son de otras tradiciones mágicas, es que la Magia del Caos es muy ecléctica en su abordaje. Mientras que tiene ciertas características y estilo definitorio de lanzamiento de hechizos (la magia sigílica), así como su propia terminología, los magos del caos pueden y de hecho lo hacen, emplear estilos mágicos de todas las culturas y tradiciones. Nunca verías a un kabbalista estricto evocando a una diosa nórdica, por ejemplo, o trabajando con poderes tradicionalmente asociados con el Vudú, pero para un mago del caos dicha cosa es muy común. Todas las culturas son respetadas como mágicamente potentes y útiles, y el énfasis está siempre en la sinceridad e intensidad con la que un ritual es realizado por encima de cualesquiera otras consideraciones.
Pero ¿qué significa el eclecticismo en un contexto mágico? Para entenderlo, echemos un vistazo a su opuesto, y consideremos las implicaciones: si eres fiel a una sola tradición y creencia como siendo objetivamente verdadera, el eclecticismo no parecerá beneficioso. Si son las diez Sefirot tal y como las encontramos en el árbol de la vida kabbalístico lo que define la subestructura de la realidad, entonces ¿qué utilidad habría en usar un sistema alternativo, como el de los ocho Trigramas (bagua) del I Ching? Uno podría decir que son complementarios en algunos aspectos – y lo son – pero también se contradicen. Puedes armonizarlos, pero igual de fácilmente puedes hacerlos colisionar. Depende de tu perspectiva, pero es fácil ver por qué un estricto kabbalista no sentiría necesidad o deseo por trabajar dentro de un marco de trabajo chino Taoísta, y viceversa. Si un paradigma realmente se “adecua” a la realidad y describe la totalidad de las energías mágicas, entonces otro paradigma no es ni necesario ni especialmente deseable. Si detrás del cosmos hay realmente una estructura Sefirótica en lugar de los ocho Trigramas, entonces se deduce que trabajar dentro de un marco kabbalístico sería objetivamente superior a hacerlo a la forma Taoísta.
Un acercamiento ecléctico es justo lo opuesto: reconocería que tanto el sistema de diez Sefirot como el de ocho Trigramas tiene potencia mágica. Y esto no es porque describan la estructura real de la realidad sino más bien porque emplean un marco de referencia a través del cual se puede influir e interactuar con la realidad de una forma mágica. Que sean las diez Sefirot o los ocho Trigramas no es el factor crucial: más bien es el significado con el que el mago los reviste y la intensidad de su creencia lo que cuenta. Una mera adherencia intelectual a un sistema – aunque sea elaborada – no hace poderosa a la magia, mientras que un intenso deseo mágico puede manifestarse incluso si el sistema es comparativamente simple o burdo. La magia puede manifestarse incluso sin una adherencia a un sistema en absoluto, de hecho. Así que no es el sistema lo que funciona, sino el mago.
Asumamos por un momento que todos los sistemas mágicos del mundo son igualmente poderosos. ¿Qué significa esto? Primero, significaría que sus reivindicaciones exclusivas no son objetivamente verdaderas. El alfabeto hebreo no tiene un poder profundo que le falte al alfabeto sánscrito. Los Dioses y Diosas Taoístas no son de alguna manera inferiores al panteón egipcio, ni son las oraciones en latín usadas en los grimorios euorpeos más o menos efectivas que las árabes, siríacas o persas usadas en Oriente Medio. En segundo lugar, también significaría que no hay un poder inherente en los diagramas o simbolismo de ninguno de estos sistemas – al menos no un poder en los símbolos y formas por sí mismos. Si todos son igualmente poderosos, y si todos utilizamos formas culturales artificiales, entonces estas formas culturales son meros portales a algo más profundo. No son sus especificaciones superficiales las que importan, sino otra cosa. Y, en tercer lugar, significaría que si los Dioses, Diosas y fuerzas patrocinados por estos diferentes sistemas fueran objetivamente reales, entonces no son necesariamente reales en la forma en que son retratados. Una oración es ofrecida a un Santo, por ejemplo, porque se cree que los Santos existieron y lograron la Santidad sobre la tierra que después les permite responder a las oraciones. Aunque si eso no es así, pero la oración es no obstante respondida, entonces hay algo realmente objetivo que está sucediendo, pero la historia superficial no es correcta. La oración es respondida no por la Santidad, sino por otro factor.
Puedes preguntarte si todos los sistemas mágicos del mundo son igualmente poderosos, pero ese es otro tópico para otro momento. La Magia del Caos ciertamente procede a partir de la comprensión de que lo son, y esta es la razón de que sea un sistema ecléctico de magia. Pero por el hecho de que es ecléctica, no considera sus reivindicaciones exotéricas como realmente verdaderas. En su lugar, la Magia del Caos se centra en lo que está pasando por detrás de la escena en cada caso, por así decir, como siendo lo que define a la verdadera magia.
Por ejemplo, un mago kabbalístico hará uso de un sello visual de un ángel como parte de un rito de evocación. Un mago Taoísta, también, tendrá un particular trigrama presente en una rito similar, o hará uso de un ideograma chino. Un ídolo también puede ser usado. En el Vudú, un veve sirve de la misma que un sello angélico en la Kabbalah, y en el Tantra Budista o Hindú, un yantra es utilizado de la misma forma. Las formas de cada una de estas herramientas visuales son diferentes, pero el hecho de utilizar una herramienta visual es el mismo. Por lo tanto, un mago del caos concluiría a partir de esto que el uso de una ayuda visual en magia es objetivamente benéfico y poderoso, pero quizá la forma o representación exacta de esa ayuda visual no es tan importante.
Lo mismo se aplica a las oraciones, encantamientos y palabras de poder encontradas en las varias tradiciones mágicas del mundo. Mientras que la Kabbalah considera al hebreo como un lenguaje sagrado, el Tantra afirma que lo es el sánscrito. La Magia Islámica en los países árabes está basada en la idea de que el antiguo árabe coránico posee su propia potencia especial, mientras que los lenguajes litúrgicos como el latín, el griego antiguo, el copto, el arameo y la iglesia eslovena son idealizados en tierras cristianas. Cada tradición puede reivindicar superioridad o exclusividad, pero la universalidad de la magia refuta tales aseveraciones. Parece en cambio que es en el uso de un lenguaje no estándar en sí mismo, donde reside el beneficio real, y no en su supuesto origen divino. Pero incluso aquí no podemos estar seguros, porque hay muchos ejemplos de magia popular en los que no se usa un lenguaje no estándar en absoluto, y los encantamientos son pronunciados o dichos en rima, o son meras declaraciones. Siendo más bien otra cosa, lo que funciona. 
Uno podría considerar los varios otros aspectos de la magia y hacer paralelos similares. El punto es que todos estos sistemas son funcionales, pero no por las razones que dan. El hebreo no es un lenguaje mágicamente potente porque sea el lenguaje de los ángeles, sino porque es tanto usado de una forma mágica en el presente como lo ha sido igualmente en el pasado. Esta sería la conclusión del mago del caos, si es que se fuera a hacer una conclusión – y hay buenos argumentos para abstenerse de hacer conclusiones, igualmente.
El eclecticismo en Magia del Caos es así no solo una apreciación de los varios estilos mágicos encontrados en el mundo, sino también un entendimiento de que la base de la magia es universal y puede encontrarse y ser accedida a través de muchos medios. También puede tomar lugar enteramente fuera de un contexto cultural específico – tal como la magia sigílica de Austin Osman Spare – o en una forma ficticia tal como los Mitos Lovecraftianos. Aunque precisamente porque este abordaje es ecléctico, también ve algo que una visión rígida y dogmática no puede: que los mecanismos de la magia están objetivamente presentes en todos los sistemas y estilos de magia, aunque no entendidos necesariamente como tales. Por ejemplo, todas las formas de magia a lo largo del mundo entienden la necesidad de ayudas y señales visuales especiales. Aunque en su saber tradicional, no declaran necesariamente una razón coherente de por qué esto es así. Igualmente, hacen uso de lenguajes especiales bastante a menudo, pero ¿por qué? Obviamente respuestas falsas como “Dios lo dijo” o “es el lenguaje de los ángeles” son dadas – pero, aun así, a pesar de la respuesta equivocada, el uso de estos lenguajes puede mejorar la eficacia de un hechizo o rito mágico. Y una vez las explicaciones míticas son dispensadas, podemos empezar a obtener una comprensión de lo que realmente está ocurriendo.
Para simplificarlo, mira los sellos y nombres angélicos como son dados en los grimorios europeos y compáralos con los yantras, sílabas semilla y mantras hindúes.


En el Tantra, sin embargo, vemos un estilo de diseño enteramente diferente:


Aquí, también, hay un extracto de alguna de las palabras especiales usadas en la oración a un ángel solar, como es dada en el Heptameron de Pedro d'Abano:

Adonai, Eyeh, Eyah, Eyeh, Abrayeh... Sadai, Kadosh, Kadosh, Kadhosh... Eyeh, Sarai... Phaa... Adonai...

Compárala con el mantra semilla (bija) tántrico del Sol:

Aum hram hreem hraum sauh Suryaya namaha

Como puedes ver, ambos son bastante diferentes. Sin embargo, en el caso del sello y el yantra, los dos son no figurativos y diferentes a cualquier cosa del mundo natural. Ambos transmiten a la mente un sentido de potencia mágica en sí mismos, pero también de algo que está más allá de lo físico y que es misterioso. Igualmente, las palabras de poder usadas por Pedro d'Abano y los tradicionales mantras del Sol (Surya) en el Tantra hindú no son en absoluto los mismos, aunque tienen las mismas cualidades como los sellos y yantras, aunque de una forma lingüística. Podemos concluir a partir de esto que son potentes no por algún sentido inherente dentro de ellos sino más bien por su efecto sobre la mente. Mirarlos, recitarlos y relacionarse con ellos en un contexto mágico abre al poder mágico, pero el poder está en la relación e interacción con el mago más bien que en los sellos, yantras, oraciones o mantras en sí mismos.
Por supuesto, esto no quiere decir que todos los sellos o palabras de poder deban ser no figurativos. Hay muchos ejemplos de formas mágicas que no emplean ni lo uno ni lo otro. No obstante, podemos decir con seguridad que esta es una forma de manifestar el poder mágico, y sigue la misma “tecnología”, si quieres llamarla así. Prefiero llamarlo la arquitectura del ritual mágico. Y fue el peculiar genio de Austin Osman Spare el que fue capaz de ver más allá de las formas externas y mitos de la magia en esta arquitectura básica. La magia sigílica es, de hecho, la misma idea básica que subyace en las formas más antiguas de magia, pero desvestida de cualquier contexto cultural per se. En vez de ir a una tradición externa, el mago del caos – tomando el ejemplo de Spare – puede crear su propia tradición interna, derivando los sigilos, mantras, etc. de su propio sentido del arte y la estética. O puede elegir no seguir esta en absoluto, y utilizar simplemente varias otras formas y tradiciones preestablecidas de magia. Aunque lo que coloca al mago del caos aparte es que rehúsa estar restringido por cualquier “orden” definido. Y subyaciendo a esta tendencia también está una comprensión de que nunca la forma externa de cualquier tradición o técnica es la que le da poder, sino más bien lo que pasa en la realización a un nivel psíquico. Por lo tanto, el eclecticismo de la Magia del Caos puede ver el poder en todo y no estar atado a nada.

Magia del Caos como Sigilización

La Magia del Caos no es mero eclecticismo, no obstante. Como una tradición mágica por propio derecho, posee ciertas técnicas únicas. La más prominente y popular de estas es la magia sigílica. Por supuesto, ahora encontrarás otras tradiciones que también realizan magia con sigilos, pero fue Austin Osman Spare quien desarrolló el método, tomando su inspiración de los extraños sellos encontrados en los antiguos grimorios así como de su propio sentido de la creatividad y la estética como artista.
Pero un sigilo es más que simplemente una técnica. Encarnadas en la técnica están muchas ideas básicas que subyacen y definen a la Magia del Caos, como conjunto. Si uno entendiera completamente la teoría y práctica de la magia de los sigilos, también entendería la esencia de la Magia del Caos. Como un estilo de lanzamiento de hechizos, encarna el etos del Caos y es un ejemplo muy ilustrativo de las teorías de la Magia del Caos puestas en práctica.
La magia sigílica, si no la conoces ya, es una forma muy simple e intuitiva de lanzamiento de hechizos. Todo lo que necesitas para intentarla es un bolígrafo y un trozo de papel. El primer paso es decidir un deseo específico. Por ejemplo, digamos que quieres una porción de tarta. Entonces, escribes tu declaración de intención:

I WILL ACQUIRE A SLICE OF CAKE1

Prefiero hacerla categórica y definida en lugar de posible, como en “I will acquire” (voy a adquirir o adquiriré) en lugar de “I want to acquire” (quiero adquirir).
Después de que lo hayas hecho, eliminarás las letras repetitivas, con lo que tendrías lo siguiente:

IWLACQUREASCOFK

Puedes usar estas letras o, si quieres simplificarlo incluso más, eliminar las vocales:

WLCQRSCFK

Una vez se ha hecho, toma las letras que tengas y solápalas las unas sobre las otras, hasta que un diseño abstracto quede – muy similar en apariencia a lo que podrías encontrar en los antiguos grimorios:


Ahora que tienes el sigilo, el siguiente paso es cargarlo y sumergirlo en tu mente subconsciente. Esto lo que requiere es un único momento de intensa energía mental seguido de una liberación. En la Magia del Caos a esto se le llama gnosis, que es la palabra griega para conocimiento. Esta puede ser lograda a través de una variedad de formas. La liberación sexual es una forma muy común y fácil, como lo es mirar fijamente al sigilo hasta que se notan alteraciones visuales y ligeras alucinaciones. Algunos usan métodos más extremos como el dolor o la hiperventilación, también, pero es importante no comprometer tu salud en aras de un hechizo. Mantén el sigilo ante tu vista (sea ante tus ojos o en tu imaginación) en el punto álgido de intensidad, olvida tu deseo y mira al sigilo como si fuera independiente y libre de toda asociación. Después déjalo todo ir y relájate en un estado de tranquilidad y extenuación. Puedes entonces quemar, enterrar o si no destruir el sigilo y expulsarlo de tu mente. Por supuesto, puede que no seas capaz de olvidarlo realmente para siempre, pero si realizas alguna otra tarea absorbente, tu mente espontáneamente lo olvidará el tiempo suficiente para que entre en espera. En ese punto, el sigilo, como una forma abstracta del deseo, se dice que se sumerge en la mente subconsciente donde tiene la habilidad de manifestarse en el mundo material.
Aun así, cuando estés creando y concentrándote sobre el sigilo, debes creer absolutamente en que funcionará. Esta creencia debe continuar a través de todo el proceso hasta que te agotes, momento en el que puedes reírte del proyecto expulsado y no preocuparte más de él. No necesitas creer en él hasta el fin, sino que debe salir de tu mente: olvidarte de él. Si crees o no, ya no importa, lo que no debe es ser por más tiempo un elemento de tu  consciencia de vigilia. Ahora hará su trabajo detrás de escena, en lugares de los que no eres consciente. Esto es magia sigílica en pocas palabras.
En esta simple forma de lanzamiento de hechizos, hay una abundancia de teoría práctica que puede que no hayas pillado inmediatamente. Por ejemplo, toma nota de que el sigilo no se parece a nada del mundo natural, o humano, el mundo tecnológico para el caso. Es su propio diseño único, aislado de todo lo demás. Por eso, no tiene asociaciones para ti excepto el deseo que simboliza. Esto le permite a tu deseo volverse muy concentrado, único y exteriorizado en algo más allá de sí mismo. Al crear un sigilo, estás forzando implícitamente tu deseo dentro del mundo a través de un símbolo. Esto es parte de la teoría de la Magia del Caos: ese deseo, una vez exteriorizado, es capaz de manifestarse a partir del propio poder del mago. Esto es diferente de algunas formas antiguas de magia que la consideran trabajando a lo largo de líneas puramente astrológicas o elementales, o como una forma de convocación de un Espíritu con el fin de tenerlo a tus órdenes. La magia, en este sentido, es autodirigida. Viene de dentro de ti.
Igualmente, observa cómo el hechizo sigílico intenta eludir la mente consciente y acceder a algo más profundo. En algunas formas de magia, no se intenta ir realmente más allá de la consciencia ordinaria. Un encantamiento recitado, algo de incienso quemado, etc. es bastante. Se asume que la realización externa de una serie particular de actos significativos es suficiente, sean o no cambios en la consciencia. En la magia sigílica, la consciencia debe cambiar, en algún nivel. Y esto se hace normalmente a través de la alteración de nuestra consciencia de vigilia normal en algo muy diferente: un estado supra-normal, si así lo deseas. Después, el hechizo es olvidado por completo, lo que le permite dejar la mente consciente y entrar dentro de las profundidades del subconsciente o inconsciente. Esto, también, es parte de la teoría de la Magia del Caos: que el poder mágico real de la mente no está en su habilidad para dirigir conscientemente su energía, sino más bien en su habilidad para dejar de ver y disminuir la distancia, permitiendo al poder inconsciente surgir. O para expresarlo de una forma más simple, nuestra mente inconsciente o subconsciente es más poderosa que nuestra mente consciente, en un escenario mágico. Por esto, la obra mágica no es tanto una necesidad de proceder directamente desde nuestra intención o deseo consciente como la necesidad de acceder a las profundidades del inconsciente. Por lo tanto, parte de la Magia del Caos está en enfocarse en el deseo para después cegar o borrar nuestra comprensión consciente – aunque solo sea por un breve momento – con el fin de sumergir el deseo dentro de un lugar en el interior de nosotros mismos que tiene acceso al ancho universo. Nuestra mente consciente puede ser vista como una fuerza directora y ordenadora – lo opuesto al Caos – mientras que nuestra mente inconsciente o subconsciente es la verdadera fuente de energía y manifestación. El deseo, dejando la mente consciente, entra en el dominio del poder, y es entonces capaz de manifestarse en formas que la mente consciente no podría lograr.

Magia del Caos y Creencia

Otro aspecto de la Magia del Caos es cómo trata la creencia. La creencia es una forma de energía consciente. Cuando creemos algo fervientemente, lo revestimos con nuestros deseos y todo lo que vemos en el mundo lo hacemos a través de sus ojos, por así decir. Se convierte en nuestro paradigma y todas las sensaciones, pensamientos, impresiones y deseos de nuestra mente se ven “coloreados” por él. La creencia es por ello una de las más fuertes herramientas mágicas que tenemos a nuestra disposición.
Normalmente, los seres humanos ven la creencia como un asentimiento o la aceptación de una descripción de la realidad. Podemos creer en una religión, una ideología política, etc. pero creemos porque pensamos que estas cosas son verdaderas. Nuestra idea no expresada es que nuestros pensamientos deben alinearse tan estrechamente como sea posible con la “manera en que las cosas son”, y que hay alguna virtud inherente en esto. Así que estamos “convencidos” de algo y lo hacemos nuestra creencia.
A través de nuestras creencias, también nos definimos a nosotros mismos, a otros y al mundo. Esto no solo es verdad respecto de las creencias religiosas, políticas y filosóficas, sino también de nuestras opiniones básicas sobre las cosas. El mundo está fragmentado y dividido de acuerdo a esto, y percibimos todas las cosas desde este punto de vista. La lucha religiosa de la era moderna se debe en no poca parte a las formas negativas y destructivas de la creencia que se manifiestan a este respecto. Cuando creemos que estamos en el lado correcto de la verdad y que los demás no, los demás están deshumanizados, convirtiéndose en nuestros enemigos. De hecho, la división de “amigos contra enemigos” – y toda dualidad en general – es otra manifestación de nuestra creencia. Podríamos decir correctamente que la vida humana está compuesta de creencias en la misma medida que compuesta del cuerpo y la mente, porque muy a menudo la creencia toma precedencia sobre todo lo demás.
Sin embargo, en la Magia del Caos, la creencia es una herramienta que puede ser asumida y dispensada a voluntad. Es un medio para un fin, más que un fin en sí mismo. Un mago del caos aprende a creer cualquier cosa (al menos por el momento), todo y nada.  Durante el ritual de magia sigílica – o cualquier ritual – el mago del caos cree firmemente que el deseo será logrado. Después de que el ritual haya acabado, no obstante, el ritual y el sigilo son tratados con indiferencia y olvidados. Incluso si el mago del caos no cree activamente, funcionará, esto, una vez más, es una mera herramienta para trasladar el poder del hechizo de la mente consciente a la inconsciente. No hay duda de lo que es objetivamente verdadero: los resultados te lo dirán. No necesitas hacer nada más que realizar el rito adecuadamente.
Esto una vez más sigue la teoría básica de la Magia del Caos: la energía mental debería ser centrada y aumentada durante el ritual con el fin de darle poder, pero una vez el ritual ha finalizado, la energía debería salir de la mente consciente tanto como sea posible. Entonces se sumergirá inevitablemente en el subconsciente donde puede manifestarse. La mente consciente realmente retira la energía de la creencia del mundo exterior. Cuando creemos algo conscientemente, su energía se reduce al acto de creer. Sin embargo, una vez que desaparece de la consciencia, entra en nuestras profundidades y, una vez allí, puede ser reabsorbida en otras formas de energía o tomar una vida propia, manifestándose en el mundo.
En las más elaboradas formas de Magia del Caos, esta actitud hacia la creencia se convierte incluso más importante, porque el mago del caos aprende a tener total fe en cualquier rito que realiza, no importa lo profundamente que contradiga a otros ritos, o incluso a sus opiniones “naturales”. Un mago del caos debería ser capaz de convocar a un santo católico o a una entidad de una obra de ficción (como las de Lovecraft o Tolkien) con tanta creencia, confianza y certidumbre como marcaría el número de un amigo de confianza. Cuanto más creas en el momento del ritual, más poder tendrás. Sin embargo, como antes, una vez la creencia ha cumplido su propósito puede y debería ser abandonada. Por lo tanto, un mago del caos puede realizar cualquier ritual de cualquier tradición, pero no es coloreado en lo más mínimo por dicha tradición. Un mago del caos realmente no debería tener ningún set de creencias cuando llega a una visión del mundo total, porque un set de creencias excluye otras creencias y resultados reduciendo su poder.
Hay una cuestión pertinente aquí sin embargo: ¿es realmente posible creer deliberadamente en algo por un momento, para conscientemente dejar de creer en ello al siguiente? La mayoría de la gente dirá que no es posible, y que nuestras creencias son algo sobre lo que no tenemos control. Podemos elegir inconscientemente creer en algo pero no podemos hacerlo conscientemente: estamos a merced de nuestra mente inconsciente o subconsciente.
Pero ¿cuántas personas intentan realmente alterar sus creencias a voluntad? No muchas. Tenemos una forma acostumbrada y común en la que tratamos a las creencias y, más allá de eso, muy pocos piensan de forma diferente. Dado que normalmente derivamos nuestras creencias a partir del mundo que nos rodea o de las sugestiones que nos hacen, asumimos naturalmente que la creencia ocurre según el siguiente patrón:

estímulo – percepción – creencia (refuerzo intelectual)

Esto es, primero viene algún tipo de información o estimulación, y después viene nuestra percepción. Al percibirla, la interpretamos y llegamos a conclusiones sobre el asunto que entonces sirven como refuerzos intelectuales para futuros comportamientos y, de ahí, “creencias”. La Magia del Caos opera sobre una precisa inversión de este patrón:

creencia – percepción – estímulo

Esto es, primero creemos lo que deseamos, después nuestra percepción sigue a esta creencia. Finalmente, la creencia se manifiesta en el mundo exterior (o el mundo interior, en términos de las experiencias místicas) como un efecto mágico real.
Puede llevar un rato, pero si intentas creer activamente en algo, lo creerás. Después, si eliges dejar de creerlo por completo, podrás. Puedes hacerlo sin evidencia, lógica o cualquier forma de información que lo apoye. Todo lo que se necesita es esfuerzo y determinación.
Dado que la creencia normalmente sigue al estímulo, si conscientemente creas el apropiado estímulo, podrás entrenarte para creer en cualquier cosa. Por ejemplo, puedes ser un firme ateo, pero si colocas un altar en tu habitación a Krishna, cantas ante él regularmente, enciendes velas y haces ofrendas de fruta, etc., entonces, con el tiempo, notarás que empiezas a “creer” en Krishna. Tus pensamientos o mente intelectual pueden decirte que “obviamente Krishha no existe realmente”, pero tu corazón o mente emocional te dirá lo contrario. Empezarás a sentir una conexión con Krishna y Krishna sentirá como si realmente existiera. En algún punto sentirás a Krishna impregnando la habitación, tu cuerpo, tu mente e incluso todo el mundo. Entonces “creerás” que Krishna realmente existe y tiene un interés personal en tu vida. Tu creencia seguirá al estímulo perfectamente.
Es igual con todos los rituales: incluso si inicialmente no crees en los Espíritus a ser evocados, el mismo acto de relacionarte con ellos como si fueran reales, instilará en ti una creencia en su realidad. Después, una vez el rito haya acabado, tu creencia ya no es necesaria por más tiempo y puede o no desaparecer. No obstante, la energía consciente y deliberada que pongas en el rito, transformará naturalmente tu forma de ver el mundo mientras el rito esté tomando lugar. Altera tu consciencia. Y cuando la creencia es vista de esta manera, no se convertirá más en un obstáculo o fuente de ataduras. Por el contrario, es muy liberadora.

Individualismo y el Alfabeto del Deseo

Si fuéramos a difinir el etos de la Magia del Caos en dos palabras, creo que las dos mejores serían “extremo individualismo”. En Magia del Caos, ser tú mismo es una absoluta necesidad, y se destaca en contraste con otras tradiciones en las que la conformidad a alguna pauta preestablecida es obligatoria. Mientras que la Magia del Caos presenta una serie de técnicas y actitudes a emplear como parte del repertorio mágico personal, estas son transmitidas de forma tal que uno debe personalizarlas. En Magia del Caos, la innovación y la imaginación están por encima de la adherencia a normas establecidas.
Por ejemplo, cuando practicas Magia Kabbalística, utilizas el alfabeto hebreo, las Diez Sefirot, los 72 Nombres de Dios, etc. Todo está dispuesto para ti en perfecto detalle. Igualmente, si sigues algún grimorio al pie de la letra, estarás trabajando dentro de un conjunto predeterminado de normas y estilos. En contraste, la Magia del Caos te anima a crear tu propio camino, quizá creando tu propio alfabeto, rituales e incluso tus propias entidades. Esto no quiere decir que el anterior acercamiento tradicional sea peor – de hecho, para muchas personas, puede ser mucho más efectivo. Mi propio abordaje personal es tomar una actitud de “ambos/y” en lugar de “uno/o”. Seguir un sistema previamente definido tiene sus ventajas igual que la innovación tiene sus propias ventajas. En todas las cosas, sin embargo, los resultados son lo que importa – no cómo llegues a ellos. No obstante, hay algo muy beneficioso en el acto de creación de un sistema propio, como leerás en el capítulo sobre el descondicionamiento.
Quizá uno de los ejemplos más claros de esta tendencia en la Magia del Caos esté en su concepto del “alfabeto del deseo”. Austin Osman Spare, de profesión artista gráfico, desarrolló este método como una forma de crear un lenguaje mágico privado para uno mismo que pudiera poner en uso en el lanzamiento de hechizos y la evocación. Estamos muy acostumbrados a sistemas de símbolos en magia – el más común y fácilmente reconocible es el de los símbolos usados para representar a los planetas y signos del zodiaco. Los sellos de diferentes Espíritus como los encontrados en los grimorios son otro ejemplo de un sistema de símbolos, la mera contemplación de los cuales pone al practicante en un reverencial estado mental. Así que los símbolos no son solo una forma común de representar conceptos importantes, sino también una manera espiritualmente (y mágicamente) potente de alterar la mente.
Puedes, sin embargo, crear tu propio set de símbolos en lugar de confiar en un sistema externo dado a ti. Una vez los establezcas, pueden convertirse en un alfabeto mágico, a partir del que poder formar tus deseos en palabras y lanzar hechizos basados en ellas en tus rituales. 
Tomemos como ejemplo, un conjunto de siete emociones con el que todos estamos familiarizados:

1. Lujuria
2. Odio
3. Amor
4. Miedo
5. Orgullo
6. Aceptación
7. Alegría

Puedes entonces hacer un sigilo personalizado para cada una de ellas. Puede derivar de las letras de la palabra o no. Lujuria (lust) puede convertirse en:


O simplemente puedes hacer un dibujo que te atraiga:


Una vez tengas dichas imágenes, hay una plétora de cosas que puedes hacer con ellas, tales como cargarlas continua y rutinariamente como sigilos permanentes que entonces poseerán su propia energía, o puedes usarlos para simbolizar y potenciar meramente ciertos aspectos de otros sigilos. Hay muchos otros usos también. La cuestión aquí, sin embargo, es que hay algo inherentemente beneficioso en formar tu propio sistema mágico de símbolos. Las imágenes que formas como símbolos tienen un poder que es tanto único para ti, como únicamente suyo. Tú los creas, y por ello, también simbolizan y se refieren a ti, constituyendo su poder interno. No obstante, en la medida en que son objetos externos creados para existir independientemente de ti, también poseen poder externo. Podrías decir que hacen de puente sobre el abismo entre los mundos de dentro y de fuera de ti, permitiendo que un punto de convergencia tome lugar. Y una vez que has creado una afinidad hacia ellos, su poder aumenta y puedes utilizarlos para sobrealimentar los hechizos y rituales. Igual que un símbolo religioso tiene una habilidad para inspirar ciertos sentimientos y pensamientos en el creyente, este alfabeto del deseo se convierte en tu propio set personal de inspiraciones, poseyendo los significados que les has dado. De acuerdo a la Magia del Caos, hay una gran eficacia en ello. Y conforme trabajes con estos símbolos te permitirán entrar en aspectos más profundos de tu mente inconsciente.
La razón es esta: cuando eres tú quien crea los símbolos, apuntarán naturalmente hacia ti, y emergerán desde tu interior. Cuando los símbolos hayan sido hechos por otro, se corresponderán con él y apuntarán hacia fuera. Al hacer uso del sistema de otro, entras dentro de su realidad. Es verdad que hay gran poder en esto, pero también hay gran poder en hacer justo lo opuesto: entrar completamente dentro de tu propio sistema, tu propia realidad. La magia no es solo un acto de transferir energía y manipular las cosas existentes, sino también de creación. Y la creación no es lo mismo que copiar. Hay un poder inherente en ser único y hacer cosas únicas. Convertirte en tu propio creador y crear tus propias formas y estilos de magia es la esencia de la Magia del Caos. Austin Osman Spare empezó esta tendencia y ha continuado hasta el presente día: el sendero del caos es el sendero de ser tu propia ley y tu propio paradigma. Eres libre de trabajar con otros paradigmas, por supuesto, pero la diferencia entre la Magia del Caos y el mero eclecticismo es que la Magia del Caos enfatiza tu propia obra personal. Tú creas tu propio sistema alfabético de símbolos, tus propios sigilos y, con el tiempo, tus propias entidades en la forma de servidores y egrégoras. La cuestión siempre, es de creación y de individualismo. Como dicen, “Dios es un ateo”. Si hay una cosa tal como un Dios, no existe dentro del marco de referencia de otro. Él hace el suyo propio.

Estados Alterados de Consciencia –
Gnosis Inhibidora y Excitadora

Otra característica de la Magia del Caos es su insistencia en el uso de estados alterados de consciencia como un medio para el poder mágico. Mientras que otras tradiciones mágicas también incorporan estados alterados de consciencia, en la Magia del Caos son fuertemente enfatizados, y uno podría razonablemente decir que sin tales estados alterados, no hay Magia del Caos. Aunque no es única de la Magia del Caos, es una de las características más definitorias de la misma.
La idea básica es que, con el fin de que un hechizo funcione, uno debe de alguna manera “hundirlo” o “sumergirlo” en la mente inconsciente. Mientras que transformar un deseo en un sigilo es una forma de eludir la mente consciente a través de la creación de un símbolo no representativo, esto en sí mismo no es bastante. El sigilo también debe ser incrustado en las profundidades de la propia consciencia para que tome efecto. Si no, permanece en la superficie o en el nivel superficial de la consciencia, y se convierte en nada más que un diseño interesante.
Para sumergir el sigilo en las profundidades de la propia consciencia, una forma relativamente extrema de experiencia debe ser inducida. Esto es lo que quiere decir un “estado alterado de consciencia” – algo fuera de lo ordinario que se inclina para incrustar el sigilo de que se trate en las profundidades de la mente. En la realidad normal de vigilia, a menudo “andamos en sueños” a lo largo del día, y solo cuando sucede algo que está fuera de lo ordinario es que capta nuestra atención. En un sentido incluso más dramático, nuestros recuerdos de la vida – sean buenos o malos – generalmente son de las experiencias extraordinarias, las que han dejado huella en nosotros. No recordamos lo que desayunamos en este mismo día, cinco años atrás, pero recordaremos nuestro primer beso, la vez que nos atacó un perro, una enfermedad especialmente mala, etc. La Magia del Caos hace uso de este aspecto de nuestra psique creando una experiencia temporalmente extraordinaria que se asocia con el sigilo – o, para decirlo en términos más simples, uno aumenta la intensidad de la experiencia mientras mira o visualiza el sigilo. De esta manera, se incrusta en la mente, porque la mente ahora lo trata como algo especial. (Sin embargo, ¡no está tan arraigado que uno no pueda olvidarse de él!)
Esto es a lo que técnicamente se le llama “gnosis” en Magia del Caos – un estado de intensidad seguido por la vacuidad y la extenuación. Y la Magia del Caos utiliza dos formas particulares de inducir gnosis: excitación e inhibición. Estos, al menos, son los términos técnicos.
La gnosis excitadora, como el nombre implica, es gnosis que surge a partir de la excitación de los sentidos y la mente. Puede realizarse a través del dolor, la dicha sexual, la indulgencia en varios estímulos sensoriales o a través de la sobrecarga sensorial. También hay formas emocionales en las que puede inducirse tales como la ira, el miedo, el amor, la lujuria o el gozo. Puedes inducirla en cualquier número de formas pero el factor común es que tu mente es excitada y estimulada. Esto crea la tensión mental necesaria para impartir el poder mágico al ritual o hechizo en el que estás involucrado, así como asegura que tus percepciones en dicho momento se incrustarán en tu mente. Por ejemplo, puedes mirar un sigilo mientras experimentas una ardiente ira o dolor, y después destruir el sigilo de forma frenética. Después lo olvidas y dejas de pensar en él. La ira o el dolor – así como la destrucción del sigilo – sirvieron para cargar e incrustar el sigilo en tu ser, mientras que el olvido y distracción subsecuentes eliminan el sigilo de tu mente consciente. Como una semilla, cae entonces en tus profundidades donde puede influir en la realidad.
La gnosis inhibidora es muy similar, solo que en lugar de excitar la mente y los sentidos los reducirá al mínimo. Ejemplos de gnosis inhibidora son mirar fijamente al sigilo durante un largo periodo de tiempo, no haciendo nada más, o mirar a tu cara en un espejo mientras visualizas el sigilo en el espacio. Otros métodos pueden ser convertir el sigilo en un mantra y recitarlo durante un periodo de tiempo o escuchar sonido blanco en la oscuridad mientras miras al sigilo, iluminado solo por la luz de una vela. Como con la gnosis excitadora, la intención es entrar dentro de un estado alterado de consciencia, pero mientras que la gnosis excitadora es intensa y rápida (generalmente), la gnosis inhibidora es más lenta y toma efecto gradualmente. Puede que no seas ni consciente de cuando el sigilo se ha cargado y activado, ya que no siempre hay unos signos claros de que tal cosa haya ocurrido. No obstante, es una forma extraordinaria y extrema de experiencia, y la mente la trata como gnosis. Cuanto más inhibido se vuelve, mejor, podría uno decir: si pudieras reducir todos tus pensamientos al olvido, dejando solo el sigilo, entonces esta forma de gnosis tendría unos beneficios potenciales mayores a los de la gnosis excitadora. Sin embargo, es más difícil.
Ninguna de estas dos formas de gnosis está restringida a la magia sigílica. Pueden ser usadas en tándem con cualquier forma de ritual, incluyendo los de la Magia Ceremonial Tradicional. Una evocación de Marte o un Espíritu Marcial, por ejemplo, puede ser acompañada por la furia o la tensión muscular, igual que una evocación de Venus o de un Espíritu Venusino puede ser acompañada por la liberación sexual. Esto no quiere decir que todas las formas de magia lo justifiquen, sino como un experimento interesante en el que puedas ciertamente probar diferentes técnicas y mirar sus efectos. La Magia del Caos, como se dijo anteriormente, es un estilo de magia de formato libre y, como tal, la experimentación solo puede ser una virtud, no un vicio.
A este respecto, la Magia del Caos abraza y hace uso de los mejores aspectos de las tradiciones místicas y mágicas del mundo. Cualquier cosa que altere la consciencia puede teóricamente ser usada como parte de un ritual y, por lo tanto, el mago del caos puede aprender a hacer uso de todos los estados de la consciencia, con tal de que sean suficientemente intensos y enfocados. Y en un contexto más amplio el mago del caos aprende a usar todos los estados de la consciencia por sus poderes mágicos. Incluso estados de intenso miedo, preocupación o ansiedad pueden ser usados como fuentes de poder. Más que estar a su merced, el mago del caos aprende a controlarlos y emplearlos para lograr sus deseos. Finalmente, ningún estado de la mente es temido – ni incluso el mismo miedo – y todo se convierte en una fuente de más poder.

Magia del Caos como Libertad - Descondicionamiento

Quizá el más importante y personalmente benéfico aspecto de la Magia del Caos, es que es una forma de magia que te permite descondicionar tu mente de sus limitaciones anteriores, permitiéndote vivir, moverte y actuar con libertad. Esta es la esencia de la Magia del Caos, realmente: eliminar de uno mismo las asunciones, conclusiones y conjuntos de patrones de pensamiento y, en su lugar, usarlos como herramientas. Más que ser limitaciones son una fuente de poder. Pero, incluso más importante, cuando son usadas como meras herramientas y no significadores de la realidad, entonces uno existe automáticamente fuera de ellas. Entras en el caos de la realidad, sabiendo que es la substancia de todas las cosas y dándote cuenta de que el así llamado “orden” es una mera y breve condensación de este último caos. Este es el proceso conocido como descondicionamiento.
En la vida, tal y como se vive con regularidad, somos compelidos a vivir de acuerdo a los estándares de la sociedad, cultura, religión, política, economía y los medios de comuni-cación (corporaciones). Nos lo dictan todo: cómo vestirnos, cómo comer, qué creer, qué es cómico, qué es triste, a qué dedicar nuestro tiempo, etc. Esto funciona bien para ellos, pero no para nosotros. Quienes viven como engranajes de la máquina lo hacen sin haber siquiera pagado por ello. Como esclavos, existen meramente para cumplir el sueño de otro. Y esta situación solo se sostiene porque están condicionados para aceptarla y se comportan de acuerdo a la misma. Es como si estuvieran atrapados en el hechizo de otro, o alguien estuviera escribiendo las páginas de sus libros. Dicha situación puede ser llamada “libertad”, pero realmente no lo es.
La cuestión de la Magia del Caos es la liberación de la mente de tales restricciones. Puede que no sea una tarea completamente alcanzable en esta vida, pero cuanto más rompamos nuestras cadenas, más veremos. Así es simplemente como funciona. El mismo acto de la percepción y la influencia mágicas es, en sí mismo, el proceso de descondicionarnos de nuestra ceguera e impotencia adquiridas. 
Si consideramos las implicaciones de cualquier magia, la misma implica que somos más que el cuerpo y la mente. Tenemos la habilidad para ver realidades más allá de la física, así como para obtener conocimiento sobre el mundo físico más allá de los medios físicos (como en la adivinación). Tenemos la habilidad para influir en los eventos. Podemos convocar y hablar con los Espíritus. Podemos dejar el cuerpo – sea a través de una experiencia fuera del cuerpo o como un viaje astral – y podemos también sumergirnos en las profundidades de nuestras mentes. La mente puede ser alterada de incontables maneras, y la aburrida realidad consensual solo resulta ser la forma más recurrente de alteración de la mente. Hay muchas más. La Magia del Caos es en última instancia un sendero hacia ellas y no una mera forma de hacer que la realidad ordinaria sea más confortable o deseable. La Magia del Caos trata sobre salirse de la realidad ordinaria en busca de algo mayor – pero esto, por supuesto, puede ser afirmado por todas las formas de magia.
Quizá la distinción es que la Magia del Caos tiene una perspectiva única sobre los paradigmas o visiones del mundo y cómo pueden ser manipulados. En lugar de quedarse atascado en un sistema de creencias particular – aunque sientas que es bueno y verdadero – es una práctica común en la Magia del Caos involucrarse en lo que se denomina cambio de paradigma. Aquí, consciente y voluntariamente entrenas tu mente para creer en incontables sistemas diferentes. Por ejemplo, justo ahora puedes sentir afición por el sistema kabbalístico de Isaac Luria. Lo cual es bueno, pero si eso es todo lo que ves, entonces no podrás ver nada más. La Magia del Caos tendría que hacerte abandonar tu afición y creencia en la Kabbalah Luriánica y hacerte emprender algo totalmente diferente, como el panteón Órfico o el Nórdico. O, si tienes una convicción Wiccana, dejar la Wicca atrás y centrarte exclusivamente en el uso de los Santos Cristianos en un contexto mágico. Y ver lo que pasa.
Esto no quiere decir que dejes permanentemente cualquier sistema o que emprendas constantemente cualquier sistema nuevo. La cuestión es hacerlos oscilar. Hay una tensión natural entre la Kabbalah fuertemente judía e iconoclasta y la adoración de imágenes griega, por ejemplo, igual que existe una tensión entre las creencias de la Wicca y el Catolicismo Romano. Cuando puedes cambiar deliberadamente entre los dos, creyendo incondicionalmente en cierto sistema un día, descartándolo a continuación por otro sistema al siguiente, entonces estarás utilizando la creencia como una herramienta más que como un set intelectual o emocional de límites. Tus creencias ya no te definen: tú las defines a ellas.
También hay una diferencia entre hacerlo y simplemente emprender un nuevo sistema de creencias cuando realizas un ritual. En el cambio de paradigma, buscas activamente derrumbar tus apegos a las creencias y visiones del mundo como una forma de aumentar el poder mágico, en sí. Todo poder mágico es proporcionado a nuestro grado de habilidad en la superación de limitaciones de nuestro propio cuerpo y mente, porque la más pura definición de la magia es ver o actuar de una forma que está más allá de las limitaciones físicas (esto es, de una forma “espiritual”). Cuando puedas deshacerte de las viejas creencias como de máscaras y emprendas unas nuevas a voluntad, entonces descubrirás que tu esencia o núcleo es algo que está más allá de la creencia. Puede ser vinculado al hallazgo del ojo de la tormenta: durante la mayor parte de nuestras vidas tenemos conjuntos de ideas sobre las cosas a los que nos adherimos, y aunque estos cambian periódicamente, siempre estamos convencidos de que estamos en lo “correcto” y los demás están “equivocados”. Pero ¿qué ocurre cuando nos desapegamos de estas tendencias? Repentinamente, ninguna creencia es correcta o equivocada. No hay necesidad para la mente de enmarcarse en una “apropiada” imagen del mundo. La creencia se convierte en un medio de ejercer o aprovechar el poder más que en una forma de definir la realidad. Y, entonces – lo más extraordinario de todo – llegamos a entender la realidad de una forma enteramente nueva: una forma que ni siquiera implica la “comprensión” en el sentido ordinario de la palabra. Una desconexión ocurre entre lo que la mente “piensa” y lo que “experimenta”, y la experiencia es vivida en su más pura y desnuda forma. Es calmada y tranquila, plena de poder – el ojo en el centro de la tormenta.
En este punto, no solo eres capaz de ver la experiencia/ realidad desde múltiples perspectivas diferentes, sino también podrás deshacerte por completo de las “perspectivas”. Sin embargo,  no hay dogmatismo en nada de esto: puedes entender de dónde viene una persona de un sistema de creencias diferente y también operar fuera de las creencias en su conjunto. Lo uno no excluye a lo otro.
En un sentido más profundo, esto también tiene el beneficio psicológico de permitirte integrar los diferentes aspectos de tu personalidad. Hay “oscuridad” y “luz” en cada uno de nosotros y cuando se desequilibran, se dan formas mórbidas de acción. Todos sabemos de casos en los que personas exteriormente "morales" y "honradas" se ven expuestas por participar en los mismos comportamientos que condenan – o algo peor. Pero esto no significa necesariamente que los hipócritas en cuestión realmente se autoidentifican como hipócritas. Más bien, simplemente lo pasan por alto o racionalizan sus propias malas conductas, manteniendo durante todo el tiempo una creencia consciente en su bondad inherente. Y precisamente por racionalizar y justificar sus “oscuros” deseos es que dichos deseos tienen un dominio completo sobre ellos. Este es también el sendero del autoritarismo: todo régimen político autoritario se rodea de consignas benevolentes y altos ideales mientras en su núcleo no se mantiene nada más que un sistema de violencia institucionalizada y explotación. Los autoritarios en sus vidas personales son de la misma manera: son los primeros en condenar a otros, todo el tiempo amamantando terribles secretos y relacionándose con las personas como meros objetos. Dicho de forma simple, se creen su propia mierda y su mala conducta resulta de ello.
La alternativa realmente es el sendero de la transformación: cuando alcanzamos un punto en el que podemos ser completa-mente honestos con nosotros mismos, entonces podemos empezar a cambiarnos para mejor. Generalmente, de todos modos solo queremos cambiar nuestros aspectos más oscuros. Ellos, también requieren un paradigma que podamos cambiar. También son creencias que podemos abandonar, si sabemos cómo. Nada es necesario que se mantenga igual si no lo queremos. Cuando aprendes a relacionarte con tus creencias y paradigmas como herramientas externas más que como necesidades internas, entonces todos los aspectos de tu personalidad pueden ser tratados de la misma manera. Esto es similar a algunas formas del antiguo misticismo que enfatizaban la visión del cuerpo y la mente como “no siendo uno mismo”. El Budismo se centra fuertemente en esta enseñanza pero también está presente en el Neoplatonismo, el Taoísmo y ciertas formas de Hinduismo. Cuando consideramos el cuerpo y la mente como no siendo ya nuestro verdadero yo, entonces ¿qué somos? Estamos fuera de la prisión de las creencias. Y una vez estamos allí, todo puede cambiar – tal es la esencia de la Magia del Caos.

------------------------------------------

Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:





No hay comentarios:

Publicar un comentario