domingo, 7 de junio de 2015

Magia en el Mundo Material

Por Phil Hine

(Traducido por Shaagar Snekersson de Condensed Chaos)

Aquellos que en el siglo XIX reactivaron la Magia nos han legado a nosotros, sus ‘hijos mágicos’, una falsa dicotomía entre Alta Magia y Magia Inferior. La Alta Magia trata sobre convertirse en más ‘espiritual’, y la Magia Inferior, o Hechicería, es meramente la manipulación del mundo material, mundano. Las raíces filosóficas de esta dicotomía yacen en la cristiandad de la post-Ilustración; en donde se produjo una gran brecha entre lo Espiritual (el dominio de la Iglesia) y lo Temporal (el entorno de trabajo de los Científicos emergentes). Los resurgimientos de lo oculto del último siglo buscaron reconciliar los anhelos espirituales con el nuevo poder de la ciencia, mientras el poder de la religión ortodoxa se fundió con las llamas de la guerra, el rápido cambio social, y el emerger de la tecnología. Cosa bastante extraña, es la propia ciencia, una vez enemigo del impulso espiritual, la que ahora ofrece reconciliación. Las revoluciones de la Física Cuántica y la Dinámica No-Lineal nos están devolviendo la consciencia, oculta durante tiempo, de que el mundo es mágico. Que somos, como dijo de forma tan elocuente Alan Moore, impredecibles más allá de los sueños de Heisenberg. Los Altos Magos ‘Tradicionales’ crearon edificios imponentes en un espacio abstracto, que usaron para ascender hacia su idea de ‘Deidad’, buscando trascender el abrazo del mundo material. Unos pocos de los más notables entre estos arquitectos del Espíritu, han caído espectacularmente de las alturas a las que escalaron y los biógrafos nos han provisto de una nítida encapsulación de sus ardientes pasiones, mientras legiones de clericales escritorzuelos aún nos muestran extractos de sus visiones, sus anotaciones y sistemas. Pero su momento ha pasado. La magia ya no es el dominio de los ricos y no necesitamos declaraciones de ángeles caídos para anunciar la incertidumbre del futuro. Aunque el burlarse de los errores de sus antepasados ha sido siempre una locura propia de los jóvenes, no olvidemos que, en esencia, sus magias funcionaban; por eso estamos aquí. Incluso ahora, percibo la intensa emoción de la siguiente generación de magi; y es mi ferviente esperanza que ellos superarán a la presente generación, que no serán seducidos por el pasado, sino conducirán la magia hacia adelante. 

Al igual que el énfasis trascendental de los magi del siglo XIX reflejó las pasiones de la época, así hace la magia contemporánea mostrando las características dominantes de este final del siglo XX: una fe en la Tecnología y una visión acaparadora de la cultura. En cualquiera de nuestras ciudades occidentales, podemos experimentar la mezcla cultural de estilos de todas partes del mundo, de cualquier época o lugar. Así, también, observamos la tendencia a reducir la magia a una profusión de técnicas, al ir el aspirante a magi incrementando su búsqueda de ‘mejores’ técnicas; resultados más rápidos; iluminaciones instantáneas. Los tecnólogos del espíritu actuales corren los mismos riesgos que corrieron las generaciones previas de arquitectos de lo abstracto; de estrechar su visión; de desequilibrio.

La magia es poderosa; es peligrosa, como lo es todo aquello que provoca cambio. Uno puede verse impulsado hacia la magia, ser seducido por sus encantos, o arrojado a sus orillas como resultado de una crisis pero, desde luego, no es para todo el mundo. Muy pocas personas suministrarían indiscriminadamente a la gente poderosas drogas psicoactivas, o dejarían a los niños jugar con maquinaria peligrosa. Esta es la seducción de la tecnología, que sus creadores se distancien de los usos que se da a sus creaciones, y sus encantos sean seductores a corto plazo mientras que las consecuencias sean algo diferentes. En los Sesenta fuimos alimentados con el encanto de la utopía por medio del aprovechamiento de la Potencia Nuclear. Treinta años más tarde, el encanto se ha agriado un tanto. Pasa lo mismo con la magia. Aquello que imaginamos que la magia nos ayudará a ser, y lo que realmente acabamos siendo tras años de práctica, son habitualmente cosas bastante diferentes.

La capacidad de realizar actos avanzados de magia requiere años de esfuerzo; años de estudio, entrenamiento, práctica, análisis, y creciente autoconsciencia. Estos años son valiosos; el paso del tiempo nos permite crecer, crear nuestros propios códigos de ética y honor, formando las raíces de nuestro poder, y el lecho sobre el que construimos nuestra realidad mágica. Como se dice a menudo, un poderoso mago está solo entre la multitud, extraño o inhumano hasta cierto punto. Muchos anhelan este estado, alimentando el ego con sentimientos de superioridad y el deseo de que otros lo vean como ‘sabio’. Lo que no se afirma tanto es que el adepto, que siente su separación muy acusadamente, es más probable que lamente la pérdida de inocencia, aunque sea secretamente. Uno no puede modificar el mundo sin ser modificado a su vez en el proceso. Cada aumento de poder requiere su propio sacrificio. El juego de consecuencias mágicas nunca acaba.

La emergencia de la Magia del Caos ha propiciado un cambio en el énfasis de la magia moderna. La hechicería, o la magia dirigida hacia un resultado ‘observable’ en el mundo real, ha parecido, hasta un tiempo reciente, algo ‘no del todo acabado’, en oposición a la búsqueda de la ‘Perfección Espiritual’. Del mismo modo que los científicos y los matemáticos dejaron de tratar de amarrar a la naturaleza, que estaba, bueno… liada, y no siempre se acoplaba a las fórmulas nítidas, y en vez de ello escogieron examinar eventos tan pequeños y abstractos que era difícil ver cómo se relacionaban con la vida cotidiana. Gran parte de la magia práctica tiene que ver con la experiencia íntima en cuanto a que es demasiado fácil para un individuo convencerse a sí mismo de que es un ‘gran mago’, solo en base a su experiencia personal y no a la capacidad de transformar esa experiencia en acción. Así uno tiende a encontrarse con personas que se proclaman a sí mismas como mágicamente potentes, aunque queda claro que son deplorablemente impotentes en lo que concierne a los asuntos de la vida ordinaria.

Declaración de Intención

En consecuencia, si la magia ha de ser eficaz, debemos ser capaces de evaluar nuestros logros y, por otra parte, relacionar las técnicas mágicas que usamos, con lo que surge de tal uso. Lo que significa que si, por ejemplo, realizas una invocación ritual de una entidad particular con un propósito específico, necesitas ser capaz de ser consciente de los modos en que ese ritual se hace eco en tu vida. La Magia del Caos dirige esta cuestión poniendo un énfasis riguroso en LA DECLARACIÓN DE INTENCIÓN. Todos los actos formalizados de magia requieren una Declaración de Intención, que está estructurada básicamente en la línea “Es mi voluntad [hacer algo] para [un resultado designado]…” Exploraré el sentido práctico de esto en su momento.

Autoevaluación

Además, la Magia del Caos pone énfasis en la Autoevaluación. Desafortunadamente, la capacidad de cada individuo para el autoengaño y la ceguera ante ciertas áreas problemáticas, no deja de producirse en cierta manera aunque se haya alcanzado cierto grado de eficacia mágica. Siempre es fácil ignorar o apartar a un lado todo aquello que no encaja en nuestra imagen dominante de la individualidad. En algunos sistemas mágicos o místicos, la responsabilidad evaluatoria es delegada en un maestro o gurú, alguien que se supone que tiene una percepción especial del carácter de uno y sabe qué es lo correcto que el estudiante deba hacer. Dentro del enfoque del Caos, la responsabilidad por la acción y el movimiento la tiene fundamentalmente cada individuo. Por supuesto, puedes buscar consejo o diferentes perspectivas por medio de cualquier método disponible, desde consultar con los espíritus, la adivinación o preguntar a los amigos su opinión, pero la responsabilidad la tienes tú. La capacidad de examinar tu conducta, pensamientos y sentimientos con un cierto grado de desapasionamiento y con objetividad, es una habilidad que una vez empieces a usar puede ser aplicada a cualquier área de tu vida.

Modelos y Metáforas

A pesar de la aparente complejidad de las teorías ocultas – las jerarquías de los planos internos, los chakras, las líneas de energía, los arquetipos, las almas, el registro akásico, las agencias de cobro de deudas kármicas y cosas por el estilo, todas ellas tienden a compartir una tendencia común a representar descripciones del mundo fenoménico (donde pasamos la mayoría de nuestro tiempo) en términos muy simples. La Magia del Caos tiende a revertir este tipo de modelo y a generar otros muy simples para describir experiencias abstractas, reconociendo además, la necesidad de usar a veces modelos complejos para enfrentarse al mundo fenoménico. Peter Carroll, el principal exponente del Caos, señala que ello se caracteriza por un enfoque ‘Caballeresco’ de la metafísica, basado en reconocer que la metafísica está, después de todo, sujeta a creencia. Muchos de los sistemas de creencias Ocultos, consisten en una mezcolanza de especulaciones metafísicas que son aceptadas como la “verdad”, teniendo tienen diversos retales adicionales ‘adosados’ al ir, aquellos que los han creado, probando y ensamblando todo y más en el mismo modelo. Los científicos una vez creyeron que podrían llegar a una gran teoría del todo. Los ocultistas están tratando de hacer lo mismo, aunque ello trata de manifestarse en forma de intentos de mezclar entre sí sistemas divergentes tales como el Tarot, las Runas y el I Ching.

La Magia del Caos, de todas formas, se caracteriza por una voluntad de usar diferentes modelos y aprender de ello. Así los Magos del Caos usan metáforas de la Teoría del Caos, la Ecología, la Biología, la Psicología, la Ciencia Ficción, la programación de ordenadores, la teoría administrativa y cualquier otra cosa que pudiera ser interesante o potencialmente útil. El capítulo de este libro que trata acerca de los Servidores del Caos es el resultado de mi estudio de los principios de programación usando el leguaje COBOL. Nunca llegué a ser un adepto de la programación en COBOL, pero me dio una perspectiva útil desde la que examinar las técnicas mágicas que estaba usando en ese momento. Usar este modelo concreto me condujo a preguntarme si podía transferir algunas de las propiedades del modelo a algún tipo de acción mágica, y por medio de la experimentación, hallé que así era, aunque no del modo que había esperado. Encontrar nuevos modelos y metáforas puede a veces contagiarnos entusiasmo para realizar nuevas exploraciones y saltos creativos hacia la oscuridad de lo desconocido. Pero los modelos, mágicos, o de cualquier otro tipo, pueden convertirse en trampas sutiles. Nos parece fácil abrazar un nuevo modelo o mapa de la realidad , aunque de repente nos hallamos atados dentro de sus limitaciones. Pero algunos modelos son más adecuados para unas tareas y situaciones específicas. Más que tratar de ajustarse a un modelo de modo que pueda valer para cualquier cosa, el enfoque Caota anima a usar el modelo más apropiado para la situación. Hace algunos años, me abordó una conocida que me pidió que creara un talismán ‘protector’ para su hogar. Ahora hay muchas formas diferentes de abordar este tipo de magia. Tal vez hubiera sido más fácil para mí crear un ‘escudo’ alrededor de su hogar, lo que podría haberse llevado a cabo sin demasiada parafernalia. De todas formas, quería que esta persona ‘sintiera’ que se había realizado algo definitivo, de modo que opté por un ritual de invocación angélica usando toda la pompa y formalidad de la Qabalah, lo que despejó todas sus dudas, por medio de la certeza de que se habían convocado poderosas fuerzas que iban a proteger su hogar frente a cualquier persona o cosa que pudiera llegar con intenciones malignas.

Si nuestros modelos básicos de realidad son cambiados, entonces de repente, mucho de lo que damos por seguro acerca del mundo puede llegar a ser cuestionado. Es una tendencia común comportarse como sí nuestras metáforas y mapas fueran “Verdad”. Si escogemos vivir de acuerdo a la declaración “Nada es verdad”, entonces estamos obligados a reconocer la fragilidad de una metáfora, no siendo esta más de lo que es. El Caos ha cambiado el énfasis de buscar aquello que es ‘mágico’, entendido como algo que está más allá del mundo conocido, a reconocer que el propio mundo es algo mágico.

El Yo y el Otro

Una de las relaciones más básicas es la del Yo y el Otro; yo y todo lo demás; nosotros y ellos. Incluso esta relación está modelada por el patrón de realidad dominante basado en nociones del siglo XIX tales como la separación absoluta de la mente y la materia; la naturaleza mecánica del mundo físico y la distinción entre subjetividad y objetividad. En este modelo, que es nuestra descripción consensuada de la realidad experimentada, la mente da sentido a actos aleatorios casuales, que ocurren en el mundo exterior, objetivo. Esto no es tanto una detallada descripción del mundo como una descripción que, a gran escala, confirma y apoya muchas de nuestras propias presunciones acerca de las relaciones humanas con el resto del planeta. Los modelos tienden a hacer del mundo un lugar más simple, dar forma a la experiencia para que se adapte a nuestras expectativas, y también hacer la pulcra tarea de justificar nuestra posición ‘superior’ a cualquier otra cosa. Un buen ejemplo de tal modelismo reduccionista es la creación de estereotipos. Todos usamos estereotipos en diversa medida. Pueden ser positivos, actuar como modelos de un rol determinado o tipos idealizados, o estereotipos negativos, que son respuestas a la ansiedad – pérdida de control. Un ejemplo más simple aún es la tendencia a describir nuestro propio comportamiento como respuesta a una situación dada mientras atribuimos el comportamiento de otros a su personalidad. Un ejemplo específico dentro del contexto mágico es que mientras que tú bien puedes invocar a deidades, interpretándolas como arquetipos o subpersonalidades, ¿hasta qué punto aceptas que esas deidades podrían tener una existencia, propósito e intenciones que están separados y más allá de ti? Así, en varios niveles nosotros nos asignamos significado, intencionalidad y propósito, y nos ‘olvidamos’ acerca del ‘Otro’ – sean otras personas u otras especies. ¿Dónde es esto relevante para la magia? Como muchos otros modelos básicos dentro de nuestra realidad consensual, las consecuencias de la distinción Yo-Otro raramente son cuestionadas. De todos modos, la perspectiva de la Magia del Caos exige que el mago sea capaz de ‘ver tras la fachada’ de la realidad suprema en favor de las complejidades y patrones subyacentes. El Caos enfatiza la atención al detalle, ser cauteloso con la tendencia a no ser crítico con lo que parece, en la superficie, que es obvio. En el nivel más práctico de la hechicería – el uso de encantamientos para cumplir deseos, todo tiene el fin de facilitar la observación de una situación en los términos de nuestro propio punto de vista, siendo este lo más importante, o que nuestra perspectiva de un evento es lo único que cuenta. Las técnicas de Magia del Ego de la Magia del Caos te permiten cambiar tus perspectivas y observar una situación desde el punto de vista de otra persona. La perspectiva relativista de la Magia del Caos enfatiza qué situaciones y eventos son raramente tan diáfanos como nos gustaría que fueran. También está la cuestión acerca de cómo el ‘Yo’ es considerado.

Aunque la ciencia se ha apartado más o menos del concepto religioso de un alma inmortal, aún tiende a realizar una distinción entre la experiencia interna y la externa al seguir sosteniendo la división Mente-Cuerpo - El Fantasma en la Máquina. Las teorías mágicas que, al igual que las teorías científicas, fueron codificadas y generalizadas en el siglo XIX, tienden a reforzar esta división en varios grados. En contraste, el Caos acepta el punto de vista que sostiene que la mente surge del cuerpo. En la superficie, esto parece ser un argumento reduccionista, que es un criticismo que ha sido asignado a la magia del caos en más de una ocasión. De toda formas, hay más cosas dentro del concepto que el ir desproveyéndonos a nosotros mismos de cualidades esencialistas. Muchos magos usan el término CuerpoMente para indicar que la Mente y el Cuerpo deben ser considerados un todo unificado. Si esto puede ser aceptado, entonces la distinción subjetivo–objetivo es cuestionada por completo. Es más, este punto de vista está apoyado por la Ciencia del Caos, que no solo ha subrayado el hecho de que el mundo ‘objetivo’, que una vez se pensó que era algo mesurable, cuantificable y explicable siguiendo las reglas matemáticas, tiene un alto nivel de ‘difuminación’ e indeterminación; pero también que el ‘mundo subjetivo’ de la mente puede ser examinado usando herramientas analíticas. No solo aquí no hay ‘Fantasma’ en la máquina, sino que la idea de una ‘máquina’ fisiológica moviéndose a través de un entorno pasivo ha demostrado ser bastante más simplista. La filosofía del Caos está desarrollando la idea de los sistemas interdependientes – ecologías - que tienen la capacidad inherente para la autoorganización. Como ejemplo puramente práctico, sal hacia el bosque o a algún espacio ‘natural’ similar. Estás penetrando en un sistema dinámico, cuyos elementos incluyen flora, fauna, historia local, características geográficas y geológicas, asociaciones míticas, variaciones estacionales y meteorología. Cuando penetras ahí, te conviertes en otro elemento en un embrollo de dinámicas interrelacionadas. Tu experiencia de ser en este lugar dependerá de tu interacción con otros elementos, de muchos de los cuales es probable que no seas consciente (al menos al principio). Antes de que empieces a imponer algún significado ‘mágico’ al lugar, obsérvalo, se consciente de tu propia relación con él, y te quedarás sorprendido.

Esto ilustra otro punto básico acerca de la dinámica Yo-Otro; que podemos ser demasiado apremiantes a la hora de atribuir significados e interpretaciones a una situación, no permitiendo que puedan darse a conocer ellos mismos por otros medios. Más que mantener ‘diferencias’ entre el Yo y lo Otro, la Magia del Caos apoya una celebración de la diversidad y la diferencia. Si “Nada es Verdad, Todo está Permitido”, entonces no hay propósito o un gran esquema cósmico para la vida más allá de lo que escogemos imponer o creer. Para algunos esto es cinismo. Para el Mago del Caos, esto es una bocanada de vertiginosa libertad.

Realidad Alcanzable

La magia es un conjunto de técnicas y enfoques que pueden ser usados para extender los límites de la Realidad Alcanzable. Nuestro sentido de la Realidad Alcanzable está formado por las limitaciones que creemos que nos aprisionan dentro de un estrecho margen de acciones y logros – aquello que creemos que es alcanzable para nosotros en un momento determinado. En este contexto, el propósito de la magia es explorar simultáneamente esos límites y tratar de apartarlos – ampliar la ‘esfera’ de acción posible. La duda y el cinismo son las actitudes sociales dominantes en esta última década del siglo veinte. Una de las primeras barreras que hallarás en primer lugar es la duda acerca de si es posible que la magia pueda ‘funcionar’. Al igual que el sexo, la magia necesita ser experimentada directamente antes de ser entendida plenamente. Un solo acto por el que te demuestres a ti mismo que la MAGIA FUNCIONA vale más que un millar de libros de la llamada teoría oculta.

Mucho de aquello que pasa por ser teoría mágica no es más que una mezcla de conceptos prestados, abarcando desde los mapas de los Planos Internos derivados de la Teosofía a la psicología popular y la física ‘alternativa’. Para el enfoque del Caos, la cuestión de cuánto de todo ello es “Verdad” es irrelevante, desde el momento en que lo que importa es la adopción de una creencia que lo hace viable, más bien que su coherencia. La mayoría de las teorías ocultistas son tratadas del mismo modo, como si fueran descripciones científicas del mundo. Esto es, se las supone “verdaderas” independientemente de la experiencia humana y son pasadas de libro en libro sin ser cuestionadas, y eventualmente pasan a lograr la aceptación general, al punto en que algunas personas se molestan mucho si parece que tú no las suscribes. Este tipo de teoría es conocida como Teoría-de-la-Acción. Uno de los problemas que encuentra alguna gente cuando se topa con la Magia del Caos, es la tendencia a descartar la teoría mágica ortodoxa en favor de la experiencia personal. De todas formas, hay otro tipo de teoría, Teoría-en-Uso, que es de mucha utilidad para el mago contemporáneo. La Teoría-en-Uso tiene relación con las directrices y patrones que aprende un mago, a través de la experiencia personal y la práctica. Las Teorías-en-Uso no pueden ser enseñadas, sino que surgen de los resultados de aplicar la magia a tu vida. Mientras que los libros y otras personas te pueden dar conocimiento acerca de técnicas mágicas, depende de ti cómo las apliques, y que teorías y creencias tejes alrededor de los resultados de tu aplicación. No hay modos ‘correctos' de realizar actos mágicos, solo aquellos que a ti te funcionan. La magia tiene que ver con llegar a ser más flexible, por ello no debería sorprenderte si te encuentras a ti mismo cambiando tus ideas acerca de la magia cada cierto tiempo.

Poder Mágico

También debe entenderse que la magia no tiene solo que ver con ampliar las fronteras de la Realidad Alcanzable, sino además entender que algunas limitaciones autoimpuestas pueden ser tanto una fuente de poder como una restricción. ¿Qué es el ‘poder’ de todas formas? Es una de esas palabras que se lanzan al aire muy a menudo, y los escritos mágicos tienden a implicar que un mago que es ‘poderoso’ puede convocar a peligrosos demonios, castigar a sus enemigos y ser acompañado por compañeros encantadores. Hay también mucha cháchara acerca de misteriosas y sutiles energías a través de la cual este poder se manifiesta. La palabra poder tiene varias definiciones, entre las cuales está “la capacidad de actuar o producir un efecto, la posesión de control, influencia o autoridad sobre otros,” y, como Bertrand Russell lo expresó, “la capacidad de conseguir el efecto pretendido”. Esta última definición está más cerca de lo que significa ‘poder mágico’.

Una confusión ha surgido en años recientes acerca de la relación entre el poder y el principio fundamental de la Magia del Caos, que dice que “nada es verdad y todo está permitido.” Algunos críticos han escogido interpretar esto como significando que la cuestión central de la Magia del Caos es eliminar todas las restricciones y encontrar el poder en la libertad absoluta. Esto es tanto un malentendido del enfoque del Caos, como un malentendido acerca de la naturaleza del poder. El poder absoluto, sin restricciones, es una ficción del mundo en la época actual. Cualquier lugar que elijas para observar un ejemplo de alguien que es ‘poderoso’ míralo más de cerca y hallarás que el poder está severamente restringido. Toma por ejemplo la crisis de los rehenes en Irán. En teoría, el entonces presidente Jimmy Carter, tenía el poder de reducir a Irán a humeantes escombros en cuestión de minutos. Aunque Carter tenía el poder militar para hacer esto, realmente no se podía llevar a cabo. A la luz de esto, una definición más apropiada de poder mágico podía ser que es la capacidad de lograr el efecto deseado dentro de las restricciones de una situación dada. Un malentendido común acerca del poder mágico es que de algún modo permite al mago ejercer control sobre aspectos de la realidad, y una distinción ha surgido entre “poder-sobre” (malo) y “poder-desde-dentro” (bueno). El término “poder-sobre” se usa para describir el ejercicio del poder contra otro, por medios físicos, legales o financieros. Donde “poder-desde-dentro” es el mismísimo sentido personal de ‘ser capaz’ que surge a partir de actos de creatividad o magia. Esta distinción tiene su valor, en tanto que nos capacita para entender que el poder mágico es algo que sentimos dentro, más que un agente externo. A continuación viene el tema de los así llamados poderes mágicos tales como la telepatía, la levitación, el influenciar a gente (y eventos) a distancia, percibir auras, precognición o, también, doblar cucharas. En el Tantra tales habilidades son conocidas como Siddhis, una palabra que es traducida por lo general como “logros”. Algo que es un logro es el resultado de práctica, disciplina y paciencia. Si alguna vez conoces a un mago que aparentemente realiza maravillosos actos al quitarse el sombrero es bien seguro que ha estado practicando durante un largo tiempo.

La magia es la búsqueda de poder – la capacidad de conseguir el efecto pretendido. Te conviertes en ‘poderoso’ en este sentido, cuando te has demostrado a ti mismo (y a otros, si estás trabajando en un grupo o en contacto con otros magos) que tú puedes manifestar tu intención, hasta el punto en que estás confiado y relajado – que la magia no es tanto algo que tú ‘haces’, sino una expresión de tu ser. La comprensión de los límites y restricciones que canalizan tu poder, es la diferencia entre el mago eficaz y el megalomaníaco. La Magia del Caos no es algo que tenga que ver con descartar todas las reglas y restricciones, sino el proceso de descubrir las más efectivas guías y disciplinas que te capacitan para efectuar cambios en el mundo.

Realidad Mágica: La Zona Crepuscular

La magia es un proceso bidireccional; la usas para cambiarte a ti mismo y, como consecuencia, ella te cambia a ti. Permitirte penetrar en una realidad mágica no se trata de crear un enclave de magia más allá de tu vida cotidiana, sino permitir a la magia entrar – permitiendo la intrusión de lo extraño, lo irracional, las cosas que no puedes explicar, aunque son innegablemente reales. Tu bien puedes aprender a convocar espíritus usando magia ritual, pero ¿qué ocurre cuando el espíritu te convoca a ti? Encuentros con luces extrañas, siluetas medio percibidas, presencias corriendo y luces parpadeantes; estas están muy asociadas con la espesura salvaje, - vienen con el territorio. ¿Pero qué haces cuando la magia llega llamándote a casa?

No hay guión o enseñanza acerca del tema. Aprendes por medio de la experiencia y escuchando a tus colegas. Esto es ciertamente una intrusión en la Zona Crepuscular – los difuminados límites que dibujamos entre la experiencia común y diaria, y lo que es más-que-real. ¿Qué es lo que hay de importante en estas experiencias? En primer lugar, que son reales de un modo que sobrepasa todas las racionalizaciones que digan lo contrario. Cuando estoy en presencia de lo extraño, me estremezco y las lágrimas acuden a mis ojos. Conozco y valoro esta respuesta, dado que me permite diferenciar entre lo extraño ‘real’ y la imaginación hiperactiva. En segundo lugar, a menudo son compartidas por otros. Un mago trata con dioses, demonios, espíritus, elementales y vete a saber qué más. Es fácil, por ello, llegar a la actitud mental de pensar que todas estas diversas entidades están prestas a acudir a una señal tuya y que no tienen existencia más allá de ti. Esta actitud tiende a fragmentarse cuando un espíritu aparece sin anunciarse, especialmente si otra gente también lo percibe. Una característica común de tales experiencias es que tendemos a comportarnos ‘normalmente’ con ellas. Es solo más tarde que nos damos cuenta y decimos “qué C*ñ*…” Pocos años antes, un amigo que estaba de visita volvió del baño y me dijo que había una “cosa” en el rellano. Intrigado, salí para dar un vistazo a esta “cosa” y hallé una sombra que se movía, de unos seis pies de alto aproximadamente y con forma de hombre, en la penumbra de la escalera. Procedimos a preguntar a esta entidad y resultó ser evasiva, aunque prometía “dar poder”. Insatisfecho con sus respuestas, le dijimos que nos dejara en paz. Fue solo después que la extrañeza causada por la experiencia nos impactó. Fue particularmente divertido que aunque aceptáramos la presencia de la desconocida entidad sin reservas, fuimos muy escépticos con las respuestas que había dado a nuestras preguntas y que la despidiéramos cuando no nos dio la información de calidad que requeríamos.

Este tipo de conducta parece ser común, al menos con la gente con la que he hablado acerca de tales intrusiones de lo extraño. Hacemos lo que nos parece apropiado en ese momento y solo después el impacto de lo extravagante nos golpea. Y puede ser un buen impacto de hecho. Cuando la gente me pregunta “¿es peligrosa la magia?” recuerdo una experiencia que tuvo una amiga hace varios años. Ella estaba empezando a entender que la consciencia-de-la-diosa provenía del feminismo politizado, pero aún acarreaba sentimientos de culpabilidad católicos. Yo le había prestado a su novio una copia del Himno a Pan de Aleister Crowley. Una noche lo encontró y lo leyó. Ella se vio agitada por una mezcla de sentimientos que iban de la emoción a la repulsión al ir batallando en su interior, destellos emocionales y creencias. Repleta de una curiosa tensión y aprehensión, se fue a una estantería y cogió la baraja de Tarot de su novio de la que cayó a sus pies, boca arriba, la carta de ‘El Diablo’. En ese momento, dijo, el mundo se le resquebrajó. Ahora puedo decir que la experiencia fue una manifestación del Caos, o una sincronicidad –pero tales términos son casi irrelevantes. Lo que importa es que pasó y nada fue igual de nuevo. Esto es magia, de hecho. No creo que sea posible ir a la búsqueda de tales encuentros – ellos vienen hacia nosotros. De ahí el término ‘Zona Crepuscular’ – los UFOnautas nunca se le aparecen al creyente, sino a la ‘persona normal’ de la puerta de al lado. Pero parece haber algunos aspectos de la consciencia y la percepción que ayudan, mientras que otros estorban. El agotamiento físico que te hace estar alerta parece ser beneficioso, por ejemplo. El agotamiento mental, por otro lado, parece embotar tu sensitividad hacia las intrusiones exteriores. La actitud mental apropiada me atrevería a decir es la de “lo que ocurre, ocurre”. Esto tiene su eco en la doctrina de Austin Osman Spare de “No importa – no necesita ser“ - de nuevo, una forma de relajación en el entorno actual. Necesitas tener un juicioso, “flemático”, enfoque para este tipo de experiencia. Las explicaciones no importan, la experiencia sí. Algunos preguntan “¿Crees en fantasmas?” No. Lo que no quiere decir que nunca haya visto cosas que puedan ser explicadas como fantasmas. De ningún modo. Es solo que nunca he aceptado las creencias comunes acerca de los fantasmas. De nuevo, esto es uno de los mensajes principales de la Magia del Caos. No tienes que creer en Vidas Pasadas, Chacras, Adeptos Ocultos de la Reencarnación y el Plano Astral para realizar magia que sea efectiva. Si quieres creer en algo/todo de esto y más, es una opción que depende de ti. Del mismo modo, no tienes que creer en algo para que venga hacia ti y de repente te pida luz. Solía creer que la magia era mera psicología adornada. Esto fue así hasta que una noche me desperté para hallar algo pesado y nebuloso sentado sobre mí pecho. Sí, de acuerdo, lo admito – ¡me dio un susto de muerte!- Estuve yaciendo ahí por lo que pareció ser una eternidad hasta que mentalmente visualicé un pentagrama y lo proyecté hacia la ‘cosa’ que se desvaneció. Estuve conmocionado durante días. Actualmente he escuchado montones de explicaciones de otras personas, pero lo importante para mí es que me demostró, de una forma más convincente que cualquier argumento o libro, que la magia es algo real.



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