jueves, 19 de febrero de 2015

Cosmología Antigua

Traducido por Shaagar del capítulo del libro de Jan Fries "Helrunar: A Manual of Rune Magick

Os adjunto la siguiente traducción de este capítulo del excelente libro de Jan Fries, del que tengo la intención de ir traduciendo diversas partes. 

El orden del mundo y el orden de la mente están relacionados. Para observar cómo evolucionó este orden de consciencia, situemos nuestra mente de vuelta al principio del tiempo, cuando el mundo se mostraba joven, vasto y caótico. La mitología nórdica empieza, al igual que la de muchos lugares, con una vasta vacuidad, con una nada, un vacío predando toda creación. La Edda denomina a esta fase Ginnungagap (vacío enorme). Dentro de este espacio vacío, se desarrolló la polaridad. Desde el norte las heladas nieblas de Nilfheim (hogar de brumas), avanzaron hasta encontrar las chispas de fuego procedentes del sureño Muspellheim (hogar de destrucción). Al irse juntando la calor y la humedad, tuvo lugar una alquimia secreta, gotas de veneno se desprendieron, las cuales formaron al antiguo gigante Ymir. El principio fue la era en la que vivió Ymir, e Ymir fue la toda la vida a la vez. Este es el primer æón de las Edda, un tiempo de caos e inicio cuando las leyes eran desconocidas y los antiguos moraban sobre la tierra.
Ymir, como vida primera, es demasiado vasto como para ser conocido en sí mismo. Algunos eruditos sospechan que el ‘immer’ del alemán moderno (siempre, eternamente), yace oculto en el nombre. Esta es una valiosa (aunque no probada) idea, ya que describe muy bien la consciencia gigante. ‘Immer’ sugiere una cierta intemporalidad, una consciencia que experimenta el ‘como ahora’, ignorante del pasado y el futuro, ignorante del pensamiento causal y con los ojos abiertos de par en par hacia la maravilla del æón primigenio. En términos históricos, la leyenda de los gigantes puede ser entendida de muchos modos. Si estudias la evolución de los seres humanos te darás cuenta de cuan rápidamente aparece cada nueva especie. De algún modo, en el pasado distante, un grupo de simios se desarrolló como especie humana. Sucedió, hasta el punto en que sabemos, por medio de una serie de mutaciones bastante rápidas. En cada etapa de este desarrollo, la etapa previa se mostraba tanto sabia como primitiva – sabia porque el ‘tipo más viejo’ tenía un montón de tiempo para hallar un buen modo de vida, y primitiva dado que cada nueva mutación tenía una consciencia alterada que de algún modo trascendía las capacidades de sus antecesores. Para cada nuevo tipo, los tipos antiguos eran ‘gigantes’.
El desarrollo del ser humano empieza con el descubrimiento del individuo en contraste a la identidad de grupo. Este cambio se puede deducir a partir de las costumbres de entierro. Un grupo de simios no entierra a sus miembros. Tal vez el individuo muerto es cubierto con unas pocas ramas, o algunos de sus compañeros más cercanos permanecen cerca por un tiempo, pero pronto se dan cuenta de la finalidad de la muerte y marchan. Para los primeros humanos, y esto incluye a los Neandertales, el entierro era un asunto mucho más complicado. Podemos con seguridad asumir que el entierro de un determinado individuo ha tenido lugar cuando hallamos rituales de entierro en los cuales los muertos, en todo o en parte, son ritualmente comidos, o cubiertos de ocre rojo; cuando las tumbas son cuidadosamente construidas y diseñadas para resistir a los animales carroñeros; cuando los muertos son colocados en posiciones determinadas y reciben ofrendas; y cuando se les dan armas, herramientas, artefactos o elementos de poder (tales como marfil de mamut, cuernos de cabra montés, flores frescas, etc.) De ello también podemos deducir que algunas nociones acerca de religión o del estado tras la muerte fueron comunes.
Así el descubrimiento de la identidad empieza con el ‘Yo soy’ pero rápidamente se extiende hacia el ‘Yo soy xyz.’ Por xyz, podemos suponer uno o más nombres, símbolos, historia personal, función en el grupo, habilidades, talentos, problemas, status, jerarquía y todo tipo de elementos con los que los humanos suelen definirse a sí mismos. Aparentemente no es suficiente el ser, también insistimos en ser esto y aquello. Parece más o menos probable, o así me lo indica el espíritu, que el ‘grupo Yo’, el valor de la manada, perdió significado cuando cada miembro empezó a adquirir personalidad, unicidad y expresión creativa.
Como sugieren muchas mitologías, durante estos æones de comienzo, los Antiguos vinieron a la tierra y formaron nuestra consciencia según su imagen. Estas entidades primigenias obsesionaron e inspiraron a nuestros antepasados, les enseñaron el autodescubrimiento y la autoexpresión, y los llenaron de grandes pasiones  y motivaciones, con deseos y ansias, hasta que nuestros antepasados se convirtieron en las expresiones vivientes, las contrapartidas humanas de los Antiguos y Olvidados. Este proceso por el cual nuestros antepasados establecieron su sentido de la identidad puede haber sido salvaje, antisocial, ellos tenían grandes impulsos y pocas inhibiciones. Los antiguos los inspiraron con la abrumadora intensidad de su sensibilidad vital, una sensibilidad que ha sido considerada malvada y terrible por la mayoría de las culturas que se desarrollaron fuera de este entorno.
La identidad es una cuestión de continuidad. Requiere una noción de tiempo, definición del yo y un par de perdurables estructuras de creencia. Al ir empezando las personas a descubrir la continuidad de su personalidad no como un estado único (¿quién soy yo ahora?) sino un proceso continuo de desarrollo, empezaron a buscar los ciclos y ritmos regulares de la naturaleza. Probablemente estarás de acuerdo en que un conocido, legítimo y predecible mundo (o identidad) es algo mucho más seguro que el vasto y maravilloso mundo caótico de los inicios. Esencialmente, percibimos el mundo tal y como encaja en nuestras mentes. Bandler y Grinder han señalado (Structure of Magic Vol 1) que no podemos percibir el mundo real (cualquiera que este sea): lo que experimentamos es una representación sensorial de él. No podemos percibir el mundo real directamente: lo que percibimos es un modelo. Nuestra experiencia sensorial es seleccionada, ordenada y representada por partes profundas de nuestra mente que proveen a la mente consciente un pequeño, adecuado y editado sumario, el cual nosotros, en nuestra habitual ingenuidad, consideramos el universo entero. La mente profunda realiza un excelente trabajo blindando nuestras mentes conscientes, nuestro ego, con sus nociones limitadas de ‘Yo’, a partir del abrumador impacto de lo que sea que hay ahí afuera. Gran parte del orden de la naturaleza es un reflejo del orden de nuestra mente: el mundo es experimentado de acuerdo a nuestras creencias. Bastante a menudo, las restricciones que nos limitan no existen en el mundo real, sino en nuestras representaciones mentales del mismo. Durante incontables æones, los antiguos y su encarnación humana tuvieron una época maravillosa. Cuando las edades de hielo finalizaron la gente empezó a establecerse y desarrollaron la agricultura en unas comunidades paulatinamente mayores, se desarrolló una sociedad organizada y racional que requería unas estrictas leyes sociales, éticas y religiosas. Los antiguos encontraron este nuevo mundo demasiado pequeño para su gusto. Las caóticas fuerzas de las eras del alba fueron desterradas, reprimidas y olvidadas y los abrumadores y antiguos seres reemplazados por confiables dioses poseedores de diáfano carácter y definidas funciones. En The Book of the Forgotten Ones, se nos indica:
“Los claros dioses nos reemplazaron en los
altares,
los oscuros dioses nos escondieron tras el velo de su templo.
Ellos, los cubiertos de estrellas, se agitaron en el momento
de su despertar,
y exclamaron por nuestra llamada de volver al
hombre.
Venimos, hijos de la carne
a través del portal de la medianoche,
hacia la montaña del mediodía,
a la mente que se despierta.
Conócenos, y abrázanos, y sé
completo.’

En la Edda leemos que Ymir fue asesinado por Wodan, Wili, We y que a partir de su cuerpo, el mundo entero fue formado. Oímos acerca de los Hrimthursen, los gigantes de la escarcha, guardianes del conocimiento primigenio de las Edades del Hielo, que fueron asesinados o llevados al exilio cuando los dioses establecieron el orden. Leemos que el lobo Fenris tuvo que ser atado, y que en este proceso el dios bisexual Twisto (el hermanado[1]) perdió una mano y se convirtió en el dios con una sola mano Tyr. También aprendemos que al final de esta época la cadena explota y el lobo corre libre. Tras las edades de caos con sus arranques de talento y temeraria autoexpresión, los mundos han de ser ordenados. Para tener una sociedad estable, se necesitaban códigos morales, leyes y costumbres sociales, tradiciones de conducta y creencia, una estructura en la ciencia natural y el conocimiento que hiciera al mundo un lugar más confiable y limitado. Estas restricciones son las fuerzas que mantienen al lobo encerrado.
En el Voluspa leemos que los dioses fueron hacia sus cátedras dando nombres y senderos a las estrellas, el orden de las etapas del día, a los cuadrantes de la tierra y a las estaciones del año. Podemos examinar este orden cuando observamos el uso de los números en el simbolismo.
Cero: Este corresponde a Ginnungagap, el vacío enorme de antes de la creación. Esta es la nada primigenia de la que todo emanó y a la que todo vuelve. En cierto sentido, este vacío es nuestro y lo compartimos con todo lo que existe. ¿Qué tenemos en común con todo lo que posiblemente puede existir? Nada. Nada de nada. Lo encuentro tranquilizador.
Unidad: Todo es uno. Este es el estado básico que no posee ni separación, ni diferencia, ni cambio. En cierto sentido, Ymir es uno, y este uno procrea a las criaturas consigo mismas. Podemos ver la unidad como símbolo de una consciencia “aquí y ahora” que es típica de los gigantes feroces, los ancianos místicos y los niños pequeños.
Dualidad: Esta es la sexualidad primigenia, en la cual tenemos un ‘yo’ y un ‘tú’ que se comunican. Los dos son separados y diferentes, o al menos parece que así están.
En la Edda, se puede encontrar la dualidad en los dos estados extremos de Niflheim, que es frio, pálido, brumoso, velado, y Muspelheim donde los gigantes de fuego se revolcan en lava, fuego y calor. Tales polaridades reflejan el modo en que nuestros cerebros están formados, lo que puede explicar por qué los profetas new-age son a menudo tan antropocéntricos como para llegar a hablar de las ‘leyes cósmicas de la polaridad’ cuando deberían hablar más bien acerca de ‘nuestro típico modo humano de ordenar el mundo.’ La cuestión es que a la gente le gusta percibir las polaridades, y se siente bastante cómoda y tranquila de este modo. La mente es bastante capaz de trascender el ‘sí’ o ‘no’ básicos por medio de añadir un ‘tal vez’. Tenemos que escoger. El mundo es un lugar grande y muchas cosas son posibles.
Trinidad: Más allá de la dualidad, un triple misterio se desarrolla trascendiendo a los elementos primigenios. ‘Tú eres aquello que prefieres’ escribió Austin Spare en su Focus of Life, ‘el que ve es el instrumento de ver o de lo visto.’ Si consideramos a la unidad como ‘yo en todas partes’ y a la dualidad como ‘yo soy tú’, la trinidad va más allá al añadir ‘yo y tú y la comunicación entre nosotros’. En la mitología pagana, empezando con las espirales de los trisquel del periodo megalítico, el misterio triple de mayor importancia. Si observamos la palabra Ash (fresno), reconocemos su triple simbolismo. El árbol, que fue en su origen un fresno de montaña o serbal, consiste de tres unidades: raíces, tronco y ramas. Estos tres elementos corresponden a los tres niveles de consciencia, que son conocidos en muchas mitologías, especialmente en la china.
1.                Raices. Este nivel corresponde a la tierra, la carne y la forma, a la nutrición y la manifestación. Las raíces como nivel incluyen toda experiencia pasada, todas las épocas de pasadas vidas y la codificación genética de nuestras células, el completo abanico de habilidades para la subsistencia desarrollado por nuestros antepasados. Esto incluye los instintos salvajes, el deseo de poder, la lujuria sexual y todo tipo de obsesiones por las cuales la gente civilizada siente vergüenza e incomodidad.
2.                Tronco. Esta parte del árbol conecta el cielo y la tierra: en esencia, su encanto está en el estar entre los reinos de lo absoluto (cielo) y lo particular (tierra). En cosmología,  puede ser considerado el nivel humano, dado que nosotros, al igual que los árboles, vivimos entre los mundos. En términos humanos, este nivel corresponde con ideas tales como la razón, la emoción, la comunicación, el cambio y la interacción social.
3.                Ramas. Las ramas son el despliegue del árbol, su fuente de fresca energía, proveedores de respiración e inspiración. En las ramas hallamos semillas, y a partir de ellas nacerá la siguiente generación. Estas semillas son por sí mismas árboles potenciales. De este modo podemos considerar este nivel como símbolo de potencial para un futuro desarrollo. En el plano celestial hallamos las fuerzas ideales, las percepciones ideales de nosotros mismos, los dioses y ángeles, las nociones de aquello que un día podemos ser, conduciendo hacia la idea de ‘yoes futuros’.

Debe ser obvio que los tres niveles del árbol funcionan mejor cuando cada uno de ellos puede vivir de acuerdo con su naturaleza. Podemos aplicar el modelo a nuestra propia consciencia, para percibir que un ser completo y divino requiere del funcionamiento armónico de cada una de sus partes.
Así el árbol del mudo es también un árbol triple. Alrededor se sus tres ramas y sus tres raíces pueden encontrarse tres mundos:
El mundo de los ideales es Asgard, el mundo de los dioses (tierra de los Ases).
El mundo del instinto y la obsesión es Utgard, el reino de los gigantes (tierra-exterior).
El mundo de la razón y la emoción es Midgard, el reino humano (tierra media).
En Asgard el árbol se llama ‘Yggdrassil’. Esta palabra significa ‘caballo de Yggr’, siendo ‘Yggr’ un aspecto de Odín/Wotan; el nombre significa “el terrible’ y es la fuente de ‘ogro’. En muchas tradiciones chamánicas, el chamán tiene que trepar a un árbol del mundo (o una montaña del mundo) para recibir la iniciación a caballo entre los mundos. Aquí el chamán es libre de entender y unir al cielo y a la tierra, estando también ‘fuera’, y abierto para la unión del espíritu. La Edda nos dice que Odín recibió la visión de las runas mientras colgaba del árbol entre los mundos. Este ritual debe ser entendido como un modo de trascender los límites del ego, como una fórmula de extenuación, de ir afuera y más allá. No es un rito de autocrucifixión sadomasoquista, como algunos de los eruditos cristianos lo considerarían. La trayectoria de Cristo acaba con la cruz y su fórmula de sufrimiento, la de Odín empieza con la visión en el árbol y con el encuentro de los espíritus asistentes. Si Odín hubiera muerto ahí, los lobos y los cuervos hubieran devorado la carcasa. Odín vivió, pero aun así los lobos y los cuervos lo devoraron y se convirtieron en sus amigos durante toda una vida y más allá. Para entender este acertijo te sugiero que contactes con tus propias bestias . En el mundo de los dioses hay un pozo al pie del árbol. Tres nornas viven allí, Urda, Werdandi y Skulda, que tejen el destino, purifican toda vida en el pozo de Urda y crean la realidad por medio de la adivinación.


En el mundo de los gigantes el árbol es denominado ‘Mimameith’ o el árbol de Mimir. En la tradición germana común, Mimir solía ser el gobernante de las escondidas aguas que fluyen a través de la tierra, de los manantiales sagrados, pantanos y corrientes de agua, incluso a veces los profundos mares.
El pozo de Mimir es el manantial de toda memoria, y para beber de esta fuente, Odín pagó a Mimir con uno de sus ojos. Este ojo se convirtió en ciego para el mundo, pero se abrió hacia adentro, hacia el cerebro, de modo que Odín ve hacia afuera y hacia adentro al mismo tiempo. De este episodio podemos aprender dónde se ubica el sagrado pozo de Mimir. En el Fjölsvinsmal se nos dice que el árbol de Mimir es tan vasto que nadie puede ver sus ramas y raíces al mismo tiempo, y  que el árbol es eterno. Esto encaja muy bien con la consciencia gigántica, que no conoce el pasado ni el futuro sino el eterno ahora.
En el mundo humano, el árbol es llamado ‘Lärad’ que significa ‘dador de paz y silencio’. Este es el árbol viviente, no el ideal árbol de los dioses o el numinoso árbol de los gigantes sino el árbol manifiesto que vive en la tierra. El Voluspa lista numerosos animales que se nutren de este árbol, viven en sus ramas o se arrastran junto a sus raíces. Este árbol es comido y constantemente vuelve a crecer. Es el ecosistema en funcionamiento, una comunidad de formas de vida que interactúan y dependen las unas de las otras. Lärad es destruido y renacido al mismo tiempo, un árbol cambiante en un mundo cambiante, y esto nos encaja a los humanos muy bien. También hay un pozo en la raíz humana del árbol: El ‘rugiente caldero’ Hwergelmir. Este es el pozo de Hel o Helja que es la Reina y/o la personificación del inframundo que hay debajo.
En la cosmología nórdica, ya hemos encontrado los tres estados primigenios Ginnungagap, Niflheim y Muspelheim. Cuando los mundos fueron establecidos y el cosmos ordenado, estos tres reinos fueron inhibidos y adquirieron un curiosos estado intermedio.
Ginnungagap, el vacío abriéndose, rodea la tierra ahora y nos protege de los gigantes que viven entre las estrellas.
Nilfheim se convirtió en el inframundo clásico. Cuando la gente muere, se encuentran con visiones del más allá de paraíso que encajan con su naturaleza.
De todas formas, llega un tiempo en que las ilusiones se desvanecen. No importa cuán glorioso pueda ser el Valhalla, tras un tiempo los guerreros e incluso los dioses, han terminado con la gloria y la visión se esfuma. Entonces las puertas del infierno se abren y Helja recibe a los muertos. La Edda en prosa nos dice que rige sobre nueve mundos, sobre reinos de bruma y olvido, sobre crepusculares y sombríos reinos, sobre lugares donde las personas devienen sombras, caminando sin fin a través de la niebla y la bruma, en una atmósfera apartada de las nociones de tiempo o lugar, sólo los eternos velos de bruma. Harías bien en entender que esto no es un castigo. Desde un punto de vista (Vallhala) toda vida es gloria y batalla y festejo. De otro, Nilfheim, la vida es una ilusión poblada por sombras buscando significado y propósito, sin hallarlo. Helja es nuestra dama de los velos, porque puede enturbiar nuestra mente o revelar con claridad; porque se esconde y trae olvido o canta una canción con recuerdos que revelan antiguos misterios. Desde su punto de vista, los propósitos, objetivos y esfuerzos humanos no tienen sentido, llegar a saberlo es algo que la gente aprende en Niflheim. De todas formas, no es sólo nuestro trabajo lo que es visto como un jirón de niebla, sino también la noción de nosotros mismos. En Nilfheim hay un águila, ‘Hräswelgr’ (complacerse en la carroña) y un dragón oscuro ‘Nidhöggr’ (agazapado debajo), que destrozan y despojan a los cuerpos muertos de sus creencias y rasgan el alma apartándola de su nombre, propósito, pasado y futuro. Liberada de esta carga acumulada, el alma es absorbida por el ‘caldero rugiente’ y se dirige a renacer en cualquier parte. La idea de reencarnación es común tanto a los germanos como a los celtas. Lamentablemente, no sabemos cómo pensaban que funcionaba la reencarnación o por qué leyes estaba regida. Ahora, si tuvieras la ocasión de darte una vuelta por Niflheim, la cual es una experiencia que puedo recomendar efusivamente, harías bien en considerar a tu ego y a tu identidad como sombras o brumosas ilusiones, que pueden ser, pero que no necesitan ser. No hay certeza en este reino, ni encontrarás realidad, dado que todo es una ilusión. Si entiendes esto, te darás cuenta de la verdad tras la veladora niebla.
En Muspelheim, el hogar de la tierra seca’, las cosas son muy diferentes. Este es el reino de Loki y los gigantes de fuego, el corazón al rojo vivo de nuestro planeta. Aquí disfrutarás de oleadas de pasión, lujuria y abrumadores instintos. Muspelheim es caliente y brillante y tan intenso que la débil razón humana es un juguete para la gran vibración de magma, fuego, llamas y gas. Si podemos dejar atrás nuestros egos, podemos aprender a bailar en las erupciones de este fuego primigenio.
Ahora podrías preguntarte para qué son buenos tales modelos. Recuerda que los modelos mitológicos aportan una topografía del alma, y que el orden del mundo (no importa cuán extraño o fantástico) es también un mapa de la mente. Puedes haber oído acerca de la ‘proyección astral’ o gente que ‘abandona el cuerpo’ (significando que la consciencia del cuerpo está profundamente olvidada) y viaja por el mundo astral, que es el mundo de los sueños y la imaginación. Por ello, este arte, que es explicado de un modo práctico en el capítulo 27, el mago entrenado puede viajar por partes de la mente que habitualmente permanecen en el inconsciente. Estas ‘partes de la mente’ se representan a sí mismas a la consciencia como países, tierras y espacios, a través de los que puede viajar el/la mago/a, y donde puede encontrar extraños seres, representativos de estos países (o partes de la mente). Estos viajes mágicos cambian la estructura de la consciencia desde dentro. Podrías conocer a Helja, por ejemplo, obteniendo una maravillosa oportunidad de llegar a acuerdos con partes de tu mente profunda, simbolizadas por Nilfheim, y tal vez incluso aprenderás a usar el estado intercesor de Nilfheim para contactar otros mundos. La niebla está en todas partes y en ninguna, de modo que todos los mundos pueden ser alcanzados. O tal vez conozcas a Loki. Podrías aprender algunas cosas sorprendentes acerca de ti mismo e incluso las disfrutes (en caso de que te guste Loki). Tu personalidad se puede desintegrar, pero entonces, peores cosas podrían pasar. La identidad y la personalidad son plástico, después de todo, y se supone que se han de quedar aparte de vez en cuando. El ego está ahí para ser cambiado, y si lo pides humildemente, Helja y Loki sin duda estarán impacientes para ayudarte en esta tarea.
Uno de los modos de aprender acerca de las runas es viajar al árbol, de ahí a cualquier estado intermedio, y encontrar un camino hacia los mundos rúnicos. Cada runa se puede usar como una puerta o un umbral, y si estás en armonía con ella, pasar a través e ir hacia un astral (imaginario) mundo que describe a la runa mucho mejor de lo que cualquier libro lo haría. Si viajas a tal mundo rúnico descubrirás tu propio significado para la runa, que será el genuino, dado que es el que funciona para ti, y está inspirado por lo más profundo de tu mente. Algunos de estos mundos serán bellos, otros podrían estar incompletos, enfermos o si no, desequilibrados. Si viajas hasta ellos tienen una oportunidad de sanarlos, de corregir el equilibrio, y cuando vuelves a tu cuerpo y al mundo ‘real’, te darás cuenta que la curación ha cambiado tu realidad desde dentro.
Tal vez debería añadir que tales encuentros pueden ser peligrosos. Cierto, las visiones son ‘imaginarias’, no son entidades ‘objetivas’ y lugares sino ensoñaciones. Esto no cambia el hecho de que la mente profunda, que es la realidad que estas visiones representan, es muy real y de hecho crea todas las realidades que percibes. Actúas como en una representación, pero la realidad tras ella es tan auténtica como cualquier cosa que encuentres en la vida real. Si encuentras a Helja, por ejemplo, ciertamente aprenderás acerca de los horrores de la muerte, el olvido, la extenuación y la ilusión. Tus visiones incluirán cadáveres, huesos, enfermedad  y probablemente te muestre tu propia muerte con múltiples variaciones. Ahora puedes objetar que todo esto es pura imaginación. Cierto, se experimenta como imaginación, pero tras ello yace una realidad. Si dices ‘tú no eres real’ a Helja, ella te puede responder ‘ni tú lo eres’, y ambos estaréis en lo cierto. O podrías viajar a Muspelheim. Instintos y obsesiones de los que nunca fuiste consciente emergerán, los cuales, una vez evocados, habrás de aceptar e integrar. La Edda nos cuenta que cuando los dioses trataron de reprimir la caótica fiereza de Loki lo tuvieron que encadenar. También dice que las cadenas se rompieron y que de la explosión resultante surgió el fin del mundo. Esta es una lección importante. Si encuentras a Loki, olvídate de las cadenas. Comparte unas risas con él y conviértete en su hermano de sangre si puedes. No es una tarea fácil, pero es mejor un maldito punto de vista antes que una restricción.
LAS NORNAS Y OTRAS TRINIDADES GERMÁNICAS
Nyrnir significa ‘tejedoras’, la palabra se refiere a las arañas que construyen su realidad por medio de tejer, creando y devorando grandes hebras de proteínas, creando un universo que consiste en estructura, conexión y de los espacios entre todo ello. Las Nornas tejen destino, echan suertes que enlazan el destino y profetizan un futuro que se crea a si mismo por medio de ser adivinado. La Edda menciona a tres Nornas por su nombre:
Urda, que se refiere al pasado, tiene la sílaba ‘ur’ en su nombre, lo que denota una gran edad, originalidad y lo primigenio (especialmente en alemán). (Ver la runa Uruz).
Werdandi es la misma raíz en otro tiempo. ‘Werden’ en alemán significa ‘devenir’ y se refiere al tiempo presente.
Skulda se puede hallar en el inglés ‘shall’ y en ‘should’, y se refiere al futuro. Schuld, del alemán moderno, contiene su nombre, significa ‘una deuda’ o, en un sentido negativo, ‘culpa’. La palabra original no tiene implicaciones negativas. Simplemente indicaba que la cuenta aún no está saldada, para bien o para mal.
Las tres juntas son ‘wyrda’ o las ‘extrañas hermanas’. Los escritores modernos frecuentemente pretenden que estas tres Nornas son las únicas, una unidad centralizada de elaboración de destino para todos los mundos. Tales conceptos centralizados (‘ellas asignan el destino de todo’) son típicos de nuestra moderna perspectiva. En la Edda se nos dice que hay muchas más Nornas, algunas de ellas Ases, algunas elfos y otras enanos. Tal vez deberíamos concebir el destino como un complejo tejido que está siendo compuesto por muchas Nornas en muchos lugares, cada una de las cuales procesa el espacio y el tiempo de su propia forma. Finalmente, esto conduce a un modelo en el cual cada mago funciona como una araña, construyendo un mandala de realidades y proyectándolas en la sustancia del mundo. De hecho, somos las Nornas de nuestras propias vidas.
Otra trinidad evolucionó alrededor de Odin/Wotan. En la Edda en prosa los hallamos, por ejemplo, como Har (el Alto), Iafnhar (igualmente alto) y Thridi (el tercero). Estos tres componen un juego de adivinanzas con el rey Gylfi, en el cual cada aspecto aporta un punto de vista diferente.
Después está la trinidad de los hermanos (aspectos).
1.       Wotan
2.       Willi 3. Weh[2]
1.       Wotan es unidad. Esto se refiere al yo puro, pura consciencia y energía. Wotan, como has leído en el capítulo acerca de la historia, fue originalmente un dios de la furia, del chamanismo, de los trances salvajes, la canción y el éxtasis.
2.       Willi conecta con nuestra palabra ‘voluntad’ y la ‘verdadera voluntad’[3] siendo la expresión individual de la voluntad universal y evolutiva. Esta voluntad incluye cambio, evolución y transformación.
3.       Weh o Ve. ‘Santuario’ o ‘arboleda sagrada’ es decir, el templo natural. El alemán moderno Weh es algo doloroso, como el inglés ‘woe’. La palabra germana Wehen son los dolores del alumbramiento, mientras que Weihe es la consagración y la iniciación. A veces la Edda nos pone a ‘Honir’ por Wili -Honir es un observador silencioso-, y ‘Lodur’ por Weh, que es el ‘llameante’, un aspecto de Loki- Estos tres crearon a los seres humanos a partir de ‘ask’ (fresno) y ‘embla’ (aliso u olmo). En el Voluspa se nos dice que Odín dio alma, Honir dio sentido y Lodur proveyó de sangre y buen color. No es sorprendente, pues, que el triskel (la triple espiral), pueda ser considerada un símbolo tanto de las Nornas como de Wodan.
Estas tríadas pueden ser útiles en adivinación. Podemos consultar a las Nornas cuando queremos saber cómo se desenvolverá algo. Podemos escoger tres runas, o tirar tres dados, de modo que la primera runa se refiera al principio, la segunda a la situación presente, y la tercera a lo que deberíamos elaborar a partir de ello. El patrón Wodan, Willi, Weh se puede usar cuando queremos entender tres aspectos de una idea. La primera runa, Wodan, describe la esencia, la segunda su movimiento, energía y significado y la tercera su manifestación en cuerpo, tierra y realidad.
El número nueve.
Siendo el tres una representación del universo entero en la religión basada en la naturaleza del norte de Europa, el nueve, como 3 x 3, está más allá de la comprensión.

El antiguo árbol, por ejemplo, enlaza tres mundos, tres planos, tres pozos y tres guardianes. Tiene tres raíces básicas, pero nueve ramas extendiéndose a lo largo de todo el mundo. Habiendo pasado Odín nueve días y noches en el árbol o Frey teniendo que esperar nueve noches para su boda en el congelado norte o Grimnir soportando nueve largas noches encadenado entre hogueras, parecerá obvio que el numero nuevo significó algo parecido a ‘para siempre’.
Los Cuatro Cuadrantes
Otro patrón básico es la simetría cuádruple. El cuatro es en realidad una extensión del dos, doblar lo doble, una cruz y los cruces que conectan el mundo. Tú estás aquí, en el centro. En la Edda hallamos a los cuatro enanos que sostienen el mundo; Nordri y Sudri, Austri y Westri. A menudo los cuartos de la tierra están conectados con símbolos solares. Saliendo por ahora el sol por el este. Esto conecta al este con la idea de nacimiento, generación, comienzo. El sur es más intenso, lo que lo convierte en el cuadrante de la luz, el calor, el verano y el fuego, a menos que vivas en Australia. El oeste simboliza la edad y el decaer del sol. En muchas culturas el oeste es la dirección de la muerte. Después continúa el norte, que es la dirección de la máxima oscuridad, y así un perfecto representante del invierno, la tierra, el frio y el resplandor de las estrellas. El norte es la dirección de la noche, su oscuridad es el sueño de lo no nacido. Para los Celtas y los Germanos, la noche llegaba antes que el día, igual que la preñez está antes que el nacimiento. El año gaélico empezaba en noviembre, después de que todos los víveres fueran guardados, con la celebración de los antepasados. El invierno se consideró una preparación del año por venir. Es un hecho interesante que la mayoría de tradiciones paganas ubican el altar en el norte, que es la dirección de la estrella de Tir (estrella del norte), que fue considerado el ‘eje’ alrededor de los cuales giran los cielos. Los cristianos, con su orientación del sol y de la luz, introdujeron la costumbre de ubicar el altar en el este, lo cual es muy adecuado para su simbolismo de ‘nacimiento’ solar, gloria, crucifixión y resurrección.

Cuando reconocemos el orden de las estaciones en los periodos del día, en los cuatro elementos, en las direcciones de la tierra, este es el caso de un modelo básico que queda profundamente integrado en nuestras nociones de desarrollo cíclico y evolución. Para nuestros antepasados, cada una de las estaciones significaba un diferente panorama vital y, de hecho, un estilo de vida diferente. Cuando las brujas modernas celebran la rueda del año están continuando una tradición que es más importante que nunca. Al celebrar las estaciones, sintonizamos con el mundo natural. Muchas culturas creen que si dejan de celebrar los festivales estacionales, toda la naturaleza se desordenará. En nuestro mundo moderno de cemento, plástico y neón, nuestra naturaleza está fuera de lugar. Al celebrar los ritmos de cambio en la naturaleza, ponemos a nuestra propia naturaleza en equilibrio. Deben ser también, en mi opinión, oportunidades para dar las gracias al mundo natural y enviar alegría y bendiciones a todos los seres vivos. La propia naturaleza necesita sanación en nuestros días de polución y desperdicio. Al ir hacia lo salvaje nos recordamos a nosotros mismos.
Los sistemas cosmológicos, como los descritos en este capítulo, son más que vagas teorías. Si no están basados en hechos naturales, se basan en hechos psicológicos. La cosmología es un esfuerzo de ordenar la consciencia en patrones con significado. Como en cada sistema Cabalístico funcional, el modelo en el que crees pronto se revelará en todos los aspectos de la vida. Una vez que empiezas a pensar en términos de trinidad, por ejemplo, toda la vida se te mostrará triple. Ahora lo importante no es si ordenas tu mundo en sistemas de  doses, treses, cuatros o seiscientos tres y seis, dado que cada modelo tiene sus ventajas. Lo que importa es que ningún modelo es la verdad verdadera, y que la verdad incluye la libertad de usar todos los modelos e ir más allá de ellos. Cualquier pauta que sea creída con la suficiente intensidad pronto producirá su propia confirmación. Este es un poco como una máscara, en cuanto abarca la realidad y la reestructura. La verdad viste muchas máscaras y modelos, y cada uno de ellos es falso. Si deseas libertad para tus propios pensamientos, siéntete libre de usar cualquier modelo que se adapte a ti.



[1] El concepto original “twisted” hace referencia a algo compuesto de dos partes iguales confrontadas entre sí -como el reflejo de un espejo- y unidas. N. del T.
[2] Esta tripleta puede ser familiar a los Cabalistas. Tal vez Binah es Weh, Chokmah es Willi y Kether es Wodan.
[3] En el original ‘will’ (voluntad) y ‘true will’ (verdadera voluntad) N. del T.



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