lunes, 31 de marzo de 2014

Realidades Alternativas: El Mundo del Sueño, el Reino de la Imaginación

Por Robert A. Johnson
(Traducido por Manon de Inner Work)



Nuestros patrones verbales traicionan muchas de nuestras suposiciones automáticas: si uno comenta un sueño con un amigo, el amigo probablemente va a preguntar algo como, "¿Ocurrió ese detalle realmente, o sólo en el sueño?" La implicación es que lo que sucede en un sueño no es "real". De hecho, sería más adecuado preguntar, "¿Ocurrió en la realidad onírica, o en la realidad física? ¿En el mundo de los sueños, o en el mundo ordinario?"

Ambos son mundos genuinos, ambas son realidades que existen realmente. Pero el mundo de los sueños, si nos damos cuenta de ello, tiene un efecto más práctico y concreto sobre nuestras vidas que el que tienen los eventos exteriores. Porque es en el mundo de los sueños que el inconsciente está llevando a cabo sus poderosas dinámicas. Es ahí que las grandes fuerzas batallan o se combinan para producir las actitudes, ideales, creencias y compulsiones que motivan la mayor parte de nuestra conducta.

Una vez nos sensibilizamos a los sueños, descubrimos que toda dinámica en un sueño está manifestándose de alguna forma en nuestras vidas diarias - en nuestras acciones, relaciones, decisiones, rutinas automáticas, impulsos y sensaciones. Pero esta creencia es la gran ilusión del control del ego. Estos aspectos de nuestras vidas son realmente determinados a partir de un lugar mucho más profundo. Es en el mundo de la ensoñación que sus fuentes raíces son reveladas de una forma que podamos ver y entender.

Los sueños expresan al inconsciente. Los sueños son mosaicos dinámicos, compuestos de símbolos, que expresan los movimientos, conflictos, interacciones y desarrollos de los grandes sistemas de energía que se encuentran dentro del inconsciente.

El inconsciente tiene una capacidad particular para crear imágenes y usar esas imágenes como símbolos. Son estos símbolos los que forman nuestros sueños, creando un lenguaje por el que el inconsciente comunica sus contenidos a la mente consciente.

Igual que un fuego ardiente, inheremente exuda calor, el inconsciente inherentemente genera símbolos. Es simplemente la naturaleza del inconsciente hacerlo así. Conforme aprendemos a leer esos símbolos ganamos la habilidad de percibir el funcionamiento del inconsciente que hay dentro de nosotros. Esta habilidad de producir símbolos afecta a más cosas que sólo a nuestros sueños: toda vida humana está nutrida por el flujo de la imaginería simbólica surgida en los manantiales del inconsciente:

La imaginería simbólica del inconsciente es la fuente creativa del espíritu humano en todas sus realizaciones. No sólo han surgido la consciencia y los conceptos de su comprensión filosófica del mundo a partir del símbolo, sino que también la religión, el rito, el arte y la costumbre. Y dado que el proceso inconsciente de formación de símbolos es la fuente del espíritu y el lenguaje humanos, cuya historia es casi idéntica a la génesis y desarrollo de la consciencia humana, siempre empieza como un lenguaje simbólico. Por eso Jung escribe: "Un contenido arquetípico, se expresa a sí mismo primero y principalmente, en metáforas." (Neumann, Great Mother, p. 17)

Los símbolos-imágenes del inconsciente encuentran su camino al nivel de la consciencia principalmente a través de dos rutas: los sueños y la imaginación. Es más fácil entender la cualidad simbólica con los sueños, porque los sueños a menudo presentan criaturas míticas y situaciones sobrenaturales que serían imposibles en la vida física diaria. Generalmente las personas se sienten confundidas por las imágenes de sueño hasta que aprenden que las imágenes son simbólicas y no deben ser tomadas literalmente.

Ya que las imágenes de sueño no tienen sentido en términos ordinarios, la gente las desecha como "extrañas" o sin sentido, pero en realidad, los sueños son completamente coherentes. Si nos tomamos el tiempo necesario para aprender su lenguaje, descubrimos que todo sueño es una obra maestra de comunicación simbólica. El inconsciente habla en símbolos, no para confundirnos, sino que simplemente porque es su idioma nativo.

Nunca fui capaz de estar de acuerdo... en que el sueño es una "fachada" detrás de la que su significado yace escondido - un significado ya conocido pero maliciosa-mente, por así decir, negado a la consciencia. Para mí, los sueños son una parte de la naturaleza, que no alberga intención de engaño, sino que expresa algo como mejor puede, igual que una planta crece o un animal busca su alimento como mejor puede. Estas formas de vida, tampoco tienen deseo de engañar a nuestros ojos, pero estamos sujetos a engaño porque nuestros ojos son cortos de vista. Tiempo antes de que encontrara a Freud consideraba al Inconsciente y los sueños, que son sus exponentes directos, como procesos naturales a los que ninguna arbitrariedad puede ser atribuida, y por encima de todo, ninguna intención engañosa. (Jung, MDR, p. 161)

Podemos comparar un sueño a una pantalla en la que el inconsciente proyecta su drama interno. Vemos allí las varias personalidades interiores que componen la mayor parte de nuestro carácter total, las dinámicas entre las fuerzas que crean el inconsciente. Estas fuerzas invisibles y sus actividades emiten cargas, por así decir, que son transmitidas hacia la pantalla. Toman la forma de imágenes y la interacción de las imágenes de sueño nos da una representación exacta de esas dinámicas que llevamos dentro de nosotros.

Para aprender a entender estas imágenes, nuestro punto de inicio perceptivo es nuestra toma de consciencia de que no deben ser tomadas literalmente: aprendemos a buscar una actitud, una personalidad interior, un desarrollo o conflicto interior que se viste en la forma y color de esta imagen para que pueda ser visible para nosotros en la Tierra de los Sueños.

Imaginación y Símbolos

Hemos dicho que los sueños son el primero de los dos grandes canales de comunicación con el inconsciente; el segundo es la imaginación.

Desconcierta a mucha gente al principio, oír que la imaginación es un órgano de comunicación coherente que emplea un altamente refinado y complejo lenguaje de símbolos, para expresar los contenidos del inconsciente. Además, es verdad que si aprendemos a observarla con un ojo entrenado, descubrimos que la imaginación es un verdadero flujo de energía e imaginería significativa fluyendo desde el inconsciente la mayor parte del tiempo.

Podemos imaginar dos conductos que corren desde el inconsciente hasta la mente consciente. El primer conducto es la facultad de soñar; el segundo es la facultad de imaginar. El sueño y la imaginación tienen una cualidad especial en común: su poder para convertir las formas invisibles del inconsciente en imágenes que sean perceptibles para la mente consciente. Esta es la razón de que algunas veces sintamos como si la ensoñación fuera la imaginación en funcionamiento durante el sueño y la imaginación fuera el mundo de sueño fluyendo a través de nosotros mientras estamos despiertos.

Igual que el inconsciente emite cargas de energía en la noche que crean patrones sobre la pantalla de la mente-de-sueño, el inconsciente también funciona durante las horas de vigilia. Emite una corriente continua de pulsos energéticos que encuentran su camino hasta la mente consciente en la forma de sensaciones, estados de ánimo y en su mayor parte, las imágenes que aparecen en la imaginación. Igual que en los sueños, los significados simbólicos de las imágenes pueden ser entendidos por las personas que desean aprender.

El material que fluye a través de la imaginación toma muchas formas, desde lo frívolo hasta la visionario. En la parte baja de la escala está la fantasía pasiva: esta es la ensoñación fantasiosa que revolotea a través de la mente en raros momentos durante el día o algunas veces nos distrae por largos periodos de tiempo. Tales fantasías son meros entretenimientos o distracciones que no añaden nada a la consciencia.

En la parte alta de la escala está la experiencia visionaria, en la que la Imaginación Activa y los encuentros religiosos se funden. La Imaginación Activa es una forma de usar la imaginación constructivamente para aproximarse al inconsciente; hay muchas otras maneras, incluyendo profundas formas de meditación.

Nuestra cultura en el siglo veinte tiene un tremendo prejuicio colectivo contra la imaginación. Reflejada en las cosas que la gente dice: "Sólo estás imaginando cosas," o, "Eso es sólo tu fantasía, no es real."

De hecho, nadie "crea" algo en la imaginación. El material que aparece en la imaginación tiene su origen en el inconsciente. La imaginación, apropiadamente entendida, es un canal a través del que este material fluye a la mente consciente. Para ser incluso más exactos, la imaginación es un transformador que convierte el material invisible en imágenes que la mente consciente puede percibir.

La raíz de la palabra imaginación es la palabra latina imago, cuyo significado es "imagen"; la imaginación es la facultad formadora de imágenes de la mente, el órgano que tiene el poder de vestir a los seres del mundo interno con la imaginería para que podamos verlos. La imaginación genera los símbolos que el inconsciente usa para expresarse a sí mismo.

Una larga serie de desarrollos históricos y psicológicos a través de los siglos ha producido nuestro actual malentendido de lo que son realmente la fantasía y la imaginación. No tenemos aquí el espacio para evocar todos esos desarrollos, pero ya que el prejuicio están tan generalizado, será de valor mientras tanto echar un vistazo brevemente a cómo la fantasía y la imaginación eran entendidas por nuestros ancestros intelectuales, los antiguos griegos.

Nuestra palabra fantasía deriva de la palabra griega phantasía. El significado original de esta palabra es instructivo: significa "una creación visible." Derivaba de un verbo que significa "hacer visible, revelar." La correlación es clara: la función psicológica de nuestra capacidad para la fantasía es hacer visibles las por otra parte invisibles dinámicas de la psique inconsciente.

Encontramos aquí en la psicología de los griegos una intuición fundamental que la moderna psicología profunda ha tenido que redescubrir: la mente humana está investida con un poder especial para convertir el reino invisible en formas que puedan ser vistas en la mente y contempladas. Nosotros llamamos a este reino invisible el inconsciente: para Platón era el mundo de las formas ideales; otros antiguos pensaban de él que era la esfera de los dioses, la región del espíritu puro. Pero todos sentían una cosa: sólo nuestro poder para crear imágenes nos permite verlo.

Para los griegos, la phantasía denotaba esta facultad especial de la mente para producir imaginería poética, abstracta y religiosa. La phantasía es nuestra capacidad para "hacer visibles" los contenidos del mundo interior dándoles forma, personificándolos. Los griegos tomaron por cierto que la realidad del mundo interior, se expresaba como formas ideales o cualidades universales que se vestían a sí mismas en las imágenes divinas de sus dioses. Para ellos, la phantasía era el órgano por el que ese mundo divino hablaba a la mente humana1.

En la psicología europea hasta al menos los tiempos medievales, se pensaba que la capacidad formadora de imágenes llamada imaginación o phantasía era un órgano que recibe significados desde los mundos espirituales y estéticos y les da forma en una imagen que puede ser mantenida en la memoria y hecha el objeto del pensamiento y el razonamiento. En la religión, la facultad imaginativa era el sendero legítimo de la inspiración religiosa, la revelación y la experiencia. El hecho de que la información entrara en la mente consciente a través de la imaginación no hacía a ningún sabio desacreditarla, porque "una experiencia de imaginación poética [era] considerada conven-cionalmente como acompañada por una creencia en la realidad de lo que es imaginado (Oxford English Dictionary).

Fue quizá en tiempos isabelinos que el otro significado paralelo de fantasía, empezó a arraigar - una ensoñación ficticia, algo fantasioso e irreal. La palabra fantasear fue acuñada - derivada de fantasía - para significar algo que ha surgido caprichosamente en la imaginación como un mero entretenimiento. Desafortunadamente, este es el malentendido de la naturaleza de la imaginación que hemos heredado en la mente popular de nuestro siglo.

Si pensamos sobre ello aunque sea brevemente, debería estar claro lo estúpido que es denigrar a la imaginación. Los seres humanos dependen del poder formador de imágenes de la imaginación y sus imágenes-símbolos para la imaginería poética, la literatura, la pintura, la escultura y esencialmente todo funcionamiento artístico, filosófico y religioso. No podríamos desarrollar la inteligencia abstracta, la ciencia, las matemáticas, el razonamiento lógico e incluso el lenguaje, si no fuera por nuestra capacidad para generar estas imágenes-símbolos. Esta es la razón de que Neumann pudiera decir lo que se citó antes:

La imaginería simbólica del inconsciente es la fuente creativa del espíritu humano en todas sus realizaciones... Y dado que el proceso inconsciente de formación de símbolos es la fuente del espíritu y el lenguaje humanos, cuya historia es casi idéntica a la génesis y desarrollo de la consciencia humana, siempre empieza como un lenguaje simbólico. (Neumann, Great Mother, p. 17)

Imaginación Activa: El Uso Consciente
de la Facultad Imaginativa

La Imaginación Activa, como el inconsciente, siempre ha existido en la vida humana. Pero como con muchas facetas de nuestra vida interior, le tocó a Jung redescubrir este arte perdido y hacerlo disponible para el mundo moderno.

A primera vista, la Imaginación Activa puede parecer demasiado simple o infantil como para ser tomada en serio como técnica psicológica: consiste en ir a las imágenes que surgen en la propia imaginación y hacer un diálogo con ellas. Implica un encuentro con las imágenes. El ego-mente consciente realmente entra dentro de la imaginación y toma parte en ella. Esto a menudo significa una conversación hablada con las figuras que se presentan, pero también implica entrar dentro de la acción, la aventura o el conflicto que está hilando su historia en la imaginación de uno mismo.

Es este conocimiento, esta participación consciente en el evento imaginal, lo que lo transforma de una mera fantasía pasiva a Imaginación Activa. La unión de las mentes consciente e inconsciente sobre el fundamento común del plano imaginal nos da la oportunidad de romper algunas de las barreras que separan al ego del inconsciente, para establecer un genuino flujo de comunicación entre los dos niveles de la psique, resolver algunos de los conflictos neuróticos con el inconsciente, y por lo tanto aprender más sobre quienes somos como individuos.

Debido a la noción popular de que la imaginación es ficticia, mucha gente reacciona automáticamente pensando que tal experiencia en la imaginación no tiene sentido. Ellos piensan, "Sólo estaría hablando conmigo mismo." Pero si trabajamos con la Imaginación Activa pronto confirmaremos que dialogamos con partes genuinas internas de nosotros mismos. Confrontamos poderosas personalidades que viven en nuestro interior, en el nivel inconsciente y que están muy a menudo en conflicto con nuestras ideas y conductas conscientes. Realmente entramos en las diná-micas del inconsciente: viajamos al interior de una región a la que la mente consciente no sabía cómo ir.

Esta experiencia, ten por seguro, es simbólica. Las imágenes con las que interactuamos son símbolos, y las encontramos en un plano simbólico de existencia. Pero un principio mágico está en funcionamiento: cuando experimentamos las imágenes, también experimentamos directamente las partes interiores de nosotros mismos que están revestidas con las imágenes. Este es el poder de la experiencia simbólica en la psique humana cuando es llevada a cabo conscientemente: su intensidad y efecto sobre nosotros a menudo son tan concretos como lo sería una experiencia física. Su poder para realinear nuestras actitudes, enseñarnos y cambiarnos a profundos niveles, es mucho mayor que la de los eventos externos por los que podemos pasar sin llegar a notarlo.

Cuando experimentamos el símbolo, simultáneamente experimentamos el complejo, el arquetipo, la entidad psíquica interior que es representada por el símbolo. Cuando la imagen habla, es con una de nuestras propias voces internas. Cuando respondemos, es la parte invisible de nuestro propio sí-mismo la que escucha y registra. Está ante nosotros en la forma de la representación imaginal.

En la Imaginación Activa no estoy tanto "hablándome a mí mismo" como hablando a uno de mis yoes. Es en ese intercambio entre el ego y los varios personajes que surgen desde el inconsciente y aparecen en mi imaginación que empiezo a unir las piezas fragmentadas de mí en una unidad. Empiezo a conocer y aprender de las partes de mí que anteriormente no conocía.

Cuando la gente me pregunta si la Imaginación Activa es "real" o si los sueños son "reales", siempre pienso en un detalle de la historia de Don Quijote de la Mancha. Don Quijote decía que estaba buscando "pan hecho de más que sólo trigo." Quería decir, por supuesto, la Hostia, el pan que es comido como parte del ritual cristiano. La Hostia está hecha de trigo, aunque también está hecha del arquetipo, del cuerpo de Cristo, de espíritu, hecha de más que sólo trigo.

En el mismo sentido figurativo puedo decir que la Imaginación Activa es "más real que lo real." No sólo es real en el sentido de que tiene una relevancia práctica y concreta sobre nuestras vidas, sino que también nos conecta a un mundo de fuerzas que son superpersonales y transcendentes. Nos permite participar en la formación del flujo de las principales corrientes de energía que se juntan en cada uno de nosotros para formar los patrones de largo alcance de nuestras vidas, nuestras relaciones, y nuestras actitudes. Nos afecta en el nivel de las realidades que profundizan más, y nos afectan más profundamente que cualquier evento local en nuestras vidas diarias.

Por comparación con estas grandes fuerzas internas, y los contornos y direcciones de largo alcance que establecen en nosotros, las preocupaciones y decisiones de la vida diaria resultan ser en su mayoría olas sobre la superficie del gran río de la vida que se mueven lenta e inexorablemente hacia su destino. El trabajo con los sueños y la Imaginación Activa nos sintoniza con una mayor visión de la vida, en la dirección de ese gran río. Sacan nuestras mentes brevemente de las olas y contracorrientes locales que nos preocupan la mayor parte del tiempo.

Con lo que llegamos a sentir que el sueño y la imaginación nos conectan a un nivel de existencia que no sólo es "real" en el sentido externo de realidad, sino que es más que real.


1Los romanos aparentemente no tenían palabra en Latín para esta idea exacta de imaginación poética, espiritual o religiosa que producía una representación simbólica de la verdad interior. La palabra imaginación significaba en Latín clásico "ficticio", en el sentido de que la imagen no es lo mismo que el objeto externo que representa. Los escritores romanos vinieron a usar la palabra griega phantasía cuando querían hablar de la facultad humana por la que expresamos los contenidos del alma al usar la imaginería poética o espiritual. Cicerón usaba los caracteres griegos para escribir la palabra (Nota del Traductor).


------------------------------------------

Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



martes, 25 de marzo de 2014

Vampiros y el Arte del Cambio de Forma Astral

porAsenath Mason

(Traducido por Shaagar y Daemon Barzai de "Necronomicón Gnosis")

                         

“Mis labios son rocío, y conozco el arte de perder, en una profunda cama, la anticuada consciencia. Todas las lágrimas se secan sobre mis pechos triunfantes, y soy el motivo de que el viejo ría con risa de niño. Para aquellos que ven diáfano y sin velos, reemplazo al sol, la luna, las estrellas y los cielos. Muestro intensamente tal conocimiento del placer, tal sutil erudición cuando sofoco a hombres entre mis brazos de terciopelo o abandono a mordiscos y besos mi tímido, lascivo, frágil y robusto pecho, que incluso los ángeles impotentes se condenarían a sí mismos por mi causa sobre mis lánguidos colchones.”
C.A. Smith: The metamorphoses of the Vampire

         Entre las entidades mencionadas en el Necronomicón, los vampiros son bastante escasos en comparación con los Grandes Antiguos o los Otros. La versión de Simón menciona a unas pocas entidades vampíricas en el Libro de Urilia, como sirvientes e hijos de Tiamat, la madre de todos los demonios. Pero son sólo unas cortas descripciones con sellos para convocarlos. La mayoría de ellos están originados en la tradición Sumeria en la que está basada una parte importante del Necronomicón de Simón, aunque de todos modos está hecho de tal manera que no tiene mucho que ver con está mitología.
         La figura mesopotámica es, por ejemplo, Lamashtu, la mitológica diablesa de la que se creía que acechaba a las mujeres al dar a luz. De las fuentes escritas debemos asumir que fue más que un demonio, una diosa - dado que era hija del dios Anu. A Lamashtu se la representaba con un cuerpo peludo, cabeza de león, orejas y dientes de asno, largos dedos, y los pies de un pájaro con afilados espolones. Las serpientes fueron también un elemento significante de su iconografía. A diferencia de la mayoría de demonios, que actuaban en favor de los dioses, depredaba a sus víctimas por puro placer. Se creía que podía entrar en la matriz de una mujer preñada y tocar el feto siete veces, lo que supuestamente mataba al no nacido. También robaba recién nacidos a sus madres. Las mujeres se protegían de Lamashtu portando amuletos con la imagen de Pazuzu, otro demonio de la tradición mesopotámica. Se decía que Pazuzu era capaz de forzar a Lamashtu a volver al Inframundo. En tablillas de arcilla encontramos muchos hechizos contra Lamashtu. Uno de ellos es:

         “Grande es la hija del Cielo que tortura bebés
         Su mano es una red, su abrazo es muerte
         Ella es cruel, colérica, depredadora,
         Una corredora, una ladrona es la hija del Cielo
         Toca los vientres de las mujeres trabajando
         Expulsa al bebe de la mujer preñada
         La hija del Cielo es uno de los Dioses, sus hermanos
         Sin hijos propios.
         Su cabeza es una cabeza de león
         Su cuerpo es un cuerpo de asno
         Ruge como un león
         Constantemente aúlla como un perro demoníaco.”

         Tiene su propio animal sagrado (asno) y su propia barca en la cual viaja por los ríos del inframundo. A veces se le identifica con Dimme, otro demonio depredador de niños. Sus cualidades y la imagen permiten clasificarla como una entidad vampírica. El texto de Simón la denomina 'la Reina de la Enfermedad y el Sufrimiento'.
         Una criatura similar a esta es Lalartu, otro demonio vampírico con tendencia a matar madres que dan a luz. Lalartu se muestra como la que un día estaba viva, una sombría entidad no muerta. Ella está 'atrapada entre los Mundos' y busca penetrar en uno u otro. Otra entidad que se menciona en el Necronomicón de Simón es Lalassu, una diablesa del mismo tipo y cualidades similares. Ronda los lugares habitados por humanos y se alimenta del miedo y la locura. Ambas, Lalassu y Lalartu parecen ser aspectos de Lilith e incluso se comenta que ambos son dos de los numerosos nombres de esta diosa oscura. Lo mismo concierne a Xastur, 'una asquerosa diablesa que asesina a los hombres mientras duermen, y devora todo aquello que quiere'. En el Necronomicón solo nos muestran su sello, pero ninguna descripción. Solo se remarca que los adoradores de Tiamat conocen muy bien a Xastur ya que ella es la amada de los Antiguos.
         El Necronomicón menciona también a entidades vampíricas que se alimentan de energía sexual: Gelal y Lilith, íncubo y súcubo. Como está escrito: 'Gelal invade la cama de una mujer y Lilith la del hombre'. Ellos se alimentan del 'Agua de la Vida y del Alimento de la Vida' que 'vivifican a los Muertos', es decir, los fluidos sexuales de su presa. El nombre Lilith es obviamente una referencia a los demonios hembra mesopotámicos. La Babilonia Lilitu acechaba a las parturientas y a los bebés. Se pensaba que chupaba la sangre de sus víctimas, de ahí la asociación con el vampirismo. Después llegaron a ser conocidos como los hijos de Lilith, su descendencia morando en las costas marinas y lacustres, muy relacionados con lo acuático. Se les dibujaba en forma bestial: con largas alas, puntiagudos espolones de ave y grueso pelo en algunas partes de su cuerpo. Los Gelal se describen como los demonios de la esfera del aire, perteneciendo Lilith a la del agua. De acuerdo con otras leyendas, Lilith fue la primera mujer de Adán. Se rebeló contra dios y abandonó el Jardín del Edén para asentarse en las costas del Mar rojo, en la tierra de Zemargad. Allí copuló con Samael/Satán y dio a luz a cientos de hijos monstruosos: Lilim o Lilitu - los súcubos demoníacos: criaturas aladas similares a humanos. Les enseñó el arte de la seducción y la brujería, y a través de los fluidos sexuales que llegaron a obtener, dio luz a más descendencia demoníaca.
         Una imagen similar de un súcubo es ofrecida en el Necronomicón de Tyson. Los súcubos son llamados 'amantes de los vientos' y se les describe como entidades de aire. Llegan en sueños e inducen emisiones nocturnas, alimentándose de la energía vital de los fluidos sexuales. La imagen de tal espíritu es el de una bella mujer de largo y brillante pelo, con un vestido de seda y ataviada con sutiles joyas. Al igual que un súcubo común, consume toda la energía vital de su amante y lo abandona exánime. Aquí observamos otra referencia a Lilith: una creencia extendida era que tanto Lilith como sus demoníacos hijos rondaban la tierra por la boche y visitaban las casas - para estrangular recién nacidos y obtener semen masculino. Lilith y su descendencia son los símbolos más comunes del disfrute libidinoso cuyo fin no es la procreación. Pueden asumir cualquier forma, pero la más común es la de una bella y seductora mujer.
         Los demonios de este tipo no se hallan sólo en Mesopotamia, sino en todo el mundo, en muchas antiguas creencias. Los hindúes temían a unos demonios llamados Churreyl, que se aparecían en forma femenina y absorbían la vida de los hombres por medio de felaciones. Se creía que los Churreyl eran espíritus de mujeres muertas en el momento de dar a luz. Otro demonio hindú fue Yukshee, también apareciéndose en forma de atractiva y tentadora mujer con un apetito sexual insaciable. De ella se sabía que dejaba a sus amantes extremadamente exhaustos y a menudo impotentes. Pishauchee fue un demonio que evocaba sueños eróticos masculinos. En la mitología Hindú también encontramos espíritus del tipo incubo: Bhootum, Preyt, Rauksheh, Gandharvas, o Pisacha - demonios que copulaban con mujeres dormidas y chupaban su sangre. La diosa Asirio-Babilónica Ishtar tenía una servidora súcubo en forma de una atractiva prostituta denominada mano di Unnini, una encarnación de lascivia (la lasciva). En el área de Francia encontramos unos terroríficos súcubos llamados Mares. Se creía que se sentaban encima del pecho de los durmientes y les evocaban pesadillas. En Escandinavia estos demonios evocaban también sueños eróticos y se aparecían a los hombres como bellas mujeres. En el Japón los espíritus súcubo eran las denominadas damas zorro, conocidas por sus habilidades en el cambio de forma y su poder de seducción. Su verdadera cara sólo se puede ver en un reflejo sobre la superficie del agua. También en Irlanda encontramos un demonio femenino–súcubo: Lhiannan Shee. Los habitantes de la isla de Man la consideraban un vampiro hembra que moraba en pozos y manantiales de agua. Podía absorber toda la fuerza vital de sus amantes. En la propia Irlanda se le conoció como Leanan Sidhe y, aparte de sus cualidades demoníacas, también tenía otras beneficiosas: era la musa de la creación artística. Todos aquellos que ella escoge como amantes quedan dotados de creatividad, ayudándolos a obtener riqueza y fama. Pero se creía que una relación con ella no podía durar mucho, porque ella lentamente iba tomando vida en intercambio por sus favores. En el mundo de la antigua Grecia hallamos también las Sirenas - tradicionalmente representadas como mitad mujer, mitad pez. Pero las imágenes originales no son de pez, sino mitad pájaro. Se pensaba que atraían a los marineros 'encantándolos con sus cantos lascivos'. Al igual que Lilitu, las Sirenas visitaban a los hombres durmientes por la noche o al mediodía cuando estaban 'más sujetos a sueños eróticos seguidos por emisión de semen'. Las Sirenas también eran presentadas como criaturas sedientas de sangre, es por esto que posteriormente se les identificó con los demonios alados. Otro personaje Hindú del tipo súcubo fue Mohini. De acuerdo con la leyenda original, era una ninfa. Vishnú tomó su forma para obtener amrita, la bebida de la inmortalidad. En la leyenda Mohini seduce a Shiva y da a luz a su hijo. Pero también se le conoció por sus aspectos demoníacos: se creía que por la noche buscan amantes entre los hombres para obtener su semen y así dar a luz a su descendencia demoníaca. El origen del vampiro del Necronomicón se puede rastrear, así, en muchas culturas antiguas.
         Aparte de las entidades vampíricas descritas en el Necronomicón, la vasta colección de historias que constituyen los Mitos de Cthulhu incluye muchas otras criaturas únicas de este tipo, o sus grupos. En las historias de Augusth Derleth encontramos los nombrados 'vampiros llameantes'. Son secuaces de Cthuga, una entidad misteriosa cuya esencia es la de un fuego viviente o plasma. Derleth lo describe como a una 'enorme masa ardiente continuamente variando en forma'. Los Vampiros Flamígeros se originaron en la estrella Fomalhaut. A veces esta estrella puede ser percibida como una enorme construcción laberíntica. Los vampiros llama son diferentes a otros íncubos y súcubos. Como su morada es el fuego ardiente y el calor extremo, no tienen pelo en sus cuerpos, solo una piel desnuda de tonalidades negras y rojas.
De los laberintos de Fomalhaut
Los vampiros mencionados en el Necronomicón de Simón son espectros y fantasmas, generados por lo general en creencias Sumerias tempranas. Los vampiros Mesopotámicos son entidades de esta clase. Hubo unas pocas clases de criaturas vampíricas de este tipo en esta mitología. Montague Summers distingue tres clases distintas de espíritus malignos en la tradición babilónica: el primer grupo eran aquellos fantasmas incapaces de descansar en sus tumbas, y así, vagaban perpetuamente de un lado a otro de la faz de la tierra; el segundo grupo estaba formado por aquellas entidades horribles que eran mitad humanas, mitad demonios; y finalmente la tercera clase era los demonios, meros espíritus de la misma naturaleza que los dioses, demonios, que cabalgaban en los torbellinos y las tormentas de arena, afligiendo a la humanidad con plagas y pestes.
         Entidades que pueden ser considerados vampiros típicos fueron Ekimmu, las almas de las personas muertas que no podían encontrar descanso y vagaban sobre la faz de la tierra depredando a los humanos. Aparecían en lugares desiertos y atacaban a los viajeros perdidos. Los antiguos Babilonios creían que los vampiros eran los espíritus de aquellos cuyos cadáveres quedaban sin enterrar, aquellos que habían sufrido una muerte violenta o prematura, o aquellos que habían dejado algunos de sus deberes sin realizar. Tales espíritus se creían que no encontraban descanso en el Inframundo, sino que retornaban al mundo de los humanos. Los Ekimmu aparecían incluso en las casas. Atravesaban las paredes y puertas y absorbían la fuerza vital de las personas, más que chupar su sangre. De este modo, mientras los Lilitu representaban el vampirismo de sangre, los fantasmas de la sombra como el Ekimmu pertenecían a una esfera más sutil de vampirismo energético. Los Ekimmu, como algunas de las criaturas del Necronomicón eran vampiros astrales, seres residiendo en los reinos astrales más inferiores desde donde descendían a la tierra, donde se alimentaban de las energías espirituales de las personas.
         Al igual que todas las fuerzas enumeradas en el Necronomicón son ciudadanos del Lado Oscuro, los reinos qlifóticos del lado oculto del Árbol de la Vida, como son los vampiros. Súcubos e íncubos, tales como Gelal y Lilith, pueden ser hallados en la esfera astral de Gamaliel, la qlifa de los sueños, fantasías y visiones. Aquí residen los hijos de Lilith, que es la señora que gobierna este nivel qlifótico. Los impulsos de Gamaliel son los únicos conectados con el vampirismo: los instintos lunares astrales, fantasías sexuales, oscuros y sangrientos sueños y visiones. Gelal y Lilith invades los sueños de sus víctimas, desplegando las oscuras fantasías sexuales en visiones oníricas y depredando la energía obtenida de este modo. Tal y como lo describe Kenneth Grant en Cults of the Shadow:

“Si la sombra está fuertemente desarrollada y está bajo el control del mago negro, puede proyectarse en el aura de aquellos que duermen y obsesionarlos con fantasías sexuales que los pueden conducir a la locura y al suicidio. Dicha sombra es absorbida de nuevo por el vampiro que la ha provocado nutriéndose con la energía recogida por la sombra.”

         Ocurre de modo similar con todos los otros demonios relacionados con Lilith. Pertenecen a la esfera astral de la luna y hacen su aparición principalmente a través de sueños y visiones. En el Árbol de la Muerte, la sangre y la noción de vampirismo están también relacionadas con la esfera de Golachab, que es también el nivel del fuego, y con el túnel de Characith – el camino entre el qlifot de Golachab y el de Satariel. Characith contiene el elixir del éxtasis y la inmortalidad. Se relaciona con la Luna roja y la sangre de la Diosa. Linda Falorio escribe:

“Los vampiros se crean de aquellos que se entretienen aquí para beber, dado que fácilmente se vuelven adictos a los placeres obtenidos en la persecución de sus oscuros deseos. Absorbiendo vida para sostener su energía y vida más allá de lo común, adquieren el poder del encantamiento, lanzando extraños hechizos a para seducir y atraer víctimas frescas a su llamada astral.
The Shadow Tarot

         Entre los escritores de relatos relacionados con los Mitos de Chtulhu que escribieron acerca de los vampiros encontramos a muchos de los seguidores de Lovecraft. A Coven of Vampires de Brian Lumley muestra un amplio espectro de figuras vampíricas. En la historia Kiss of the Lamia encontramos otro personaje vampírico mítico. La lamia era tradicionalmente considerada como un monstruo con la parte inferior del cuerpo en forma de serpiente y cabeza y pechos de mujer. La Lamias depredaban a los humanos y chupaban la sangre de los niños, de aquí que se las considerara vampiros. Se describen personajes similares en algunas de las historias de Clark Ashton Smith como The Youngest Vampire, Morthylla, o The end of the story. La Lamia es un ser derivado de la mitología griega y se identificó con Skylla, siendo su origen explicado del siguiente modo por Erberto Petoia: era la hija del rey Belo y atrajo la atención de Zeus que la deseaba. Ella le dio algunos hijos, pero a todos los mató su celosa esposa, Hera. Entonces la Lamia devino un monstruo sediento de sangre. Vagaba en la oscuridad de la noche y cuando encontraba algún niño le chupaba toda su sangre. Otra leyenda cuenta que la Lamia era un demonio que se aparecía por los alrededores del Parnaso cuando un joven estaba allí cantando o tocando la flauta. Habitualmente sus motivos eran sexuales y, en caso de ser rechazada, mataba al hombre.
         Los íncubos y los súcubos son espíritus comunes que dependen de los humanos ya que sólo pueden existir de la energía absorbida de la gente. Pueden ser tanto útiles y colaboradores como peligrosos y destructivos. La experiencia sexual con un íncubo o un súcubo ocurre por lo general durante el estado de duermevela cuando uno no está completamente despierto y no puede mover el cuerpo, aunque de todas formas está conscientemente atento y percibe la situación más bien de forma mental que física. Es el estado mentalmente alerta o hipnagógico. A menudo tales experiencias están acompañadas por sensaciones sensuales intensas, como cuando una persona nota la presencia de una pareja demoníaca, escucha los sonidos, huele el olor o incluso ve la forma del demonio - habitualmente una negra, densa sombra flotando sobre la cama. Uno puede tener también la sensación de un peso sobre el propio cuerpo de aquí las leyendas medievales acerca de pesadillas acerca de una entidad sentada sobre el pecho de un durmiente. De todos modos, no voy a explorar este tipo de magia sexual más profundamente en este libro. En un capítulo posterior describiré otro aspecto de la magia sexual, conectado con Yig y la energía serpentina.
         Un típico vampiro descrito en el Necronomicón es Akhkharu. Nuevamente, Akhkharu parece no ser una única entidad, sino un nombre adscrito a un grupo de criaturas del mismo tipo. Son descritos como los únicos que chupan la sangre del hombre, la esencia de Kingu, con el fin de tomar ‘forma humana’. Pero sólo se pueden alimentar de la esencia, nunca serán capaces de transformarse a sí mismos en tales. Todos los espíritus vampíricos están provistos de la capacidad de cambiar de forma y explicaré este arte de una manera más específica en el ejemplo acerca de Akhkharu.
El rito de Akhkharu

         El cambio de forma astral como el representado por Akhkharu implica un cambio en el cuerpo astral de las sombras, este cambio es para asumir la forma de un demonio nocturno o alguna otra criatura depredadora. Al asumir la forma de una sombra-demonio, asumimos su consciencia y sus habilidades. Como es un entidad predadora y sedienta de sangre, estas técnicas no deben de ser empleadas por personas con desórdenes mentales o emocionales. También un cuidadoso destierro después del trabajo es altamente recomendado.
         El cambio de forma ocurre en el nivel energético y una gran cantidad de energía se emplea para asumir una forma concreta. Las leyendas acerca de los hombres lobos implican una transformación completa. Las técnicas astrales influyen sólo la forma astral. Aquí también es importante mencionar que el uso de esta técnica cambia el cuerpo astral de forma temporal. La práctica frecuente, provoca grandes cambios en el cuerpo astral y la transformación es más completa y más duradera. Esto tiene un impacto en el aura y en la energía de la persona, esta carga puede ser percibida o vista por un clarividente.
         La técnica de Akhkharu puede ser usada para ganar una mirada profunda dentro de la propia Sombra y a los diferentes niveles del inconsciente, espacio en el cual los instintos bestiales y predatorios emergen. El cuerpo astral de la sombra es una parte de la Bestia, esas emociones que los psicólogos junguianos clasifican como la Sombra, los aspectos reprimidos de la consciencia. Es el equivalente Qlifótico del cuerpo de luz, conectado con el concepto del Santo Ángel Guardián en la tradición mágica del Sendero de la Mano Derecha. El trabajo con la propia Sombra brinda un equilibrio interno entre las fuerzas opuestas: Luz y Oscuridad, Vida y Muerte. De igual modo debe  ser abordado con responsabilidad y cuidado. De otro modo puede causar desórdenes psíquicos.
         Dibuja el sello de Akhkharu y ponlo en el altar. Enciende sólo una vela negra y un incienso fuerte en grandes cantidades. La habitación en la cual estés realizando el rito debe estar llena de humo. Recita el encantamiento y colócate en una posición para meditar o simplemente recuéstate.
El sigilo de Akhkharu del Necronomicón de Simón
Concéntrate por unos momentos en el sello. Luego comienza con el encantamiento:
¡IA! ¡IA AKHKHARU!

¡Antiguo dios del principio de los tiempos!
¡Despierta y ven!
¡Ven con tus oscuras alas!
¡Que el Abismo de la Oscuridad se abra ante mí y
 Las esencias primarias demoníacas que me rodean
Entren en mi alma!
¡Lepaca Yog-Sothoth!
¡Levántate criatura de la Noche!
¡Ven desde el Vacío!
¡Yo abro la Puerta para ti!
¡Demonios de la Aversión!
Venid a mí en las silenciosas alas de la Noche,
¡Yo os convoco!
¡Nyarlathotep, ven desde el Frío Yermo,
Desde tu reino oscuro y se testigo de este rito!
¡Abre las puertas a otras dimensiones
Por las que yo deseo viajar!

¡Por el poder de Tiamat y de los Antiguos!
¡Lepaca Draconis!

         Visualiza y siente ahora que las energías oscuras entran en la habitación y te rodean. Siente la atmósfera a tu alrededor - se vuelve densa e intensa.

¡Akhkharu, sombrío maestro de la pestilencia,
Ven a mí desde la más alta Oscuridad,
Tu morada en el Abismo Exterior!
¡Sed, Ustur, Nattig, Lamas -
 Guardianes de los cuatro vientos, os llamo!
¡Que el reino astral me reciba esta noche
Como una sombra viva!
¡Busco descender al Inframundo y emerger transformado, Poderoso y sin obstáculos de cualquier barrera humana!

         Visualiza tu cuerpo astral de luz a tu derecha, al lado de tu cuerpo físico. Es brillante y brilla con luz astral. También visualiza tu cuerpo astral de sombras a tu lado, a la izquierda. Es completamente oscuro y succiona toda la luz hacia él y la transforma en oscuridad. Ve y siente como tu cuerpo de luz  empieza a volverse vago y lentamente desaparece. Al mismo tiempo tu cuerpo de sombra crece y se vuelve más fuerte, hasta que sólo este cuerpo queda, y toda la luz desaparece.

¡IA! ¡IA AKHKHARU!
Entro en tu esencia, me transformo
En un demonio de la noche, una sombra astral.
Estoy transformándome en una forma vampírica.
Camino sobre los vientos y me muevo
A través de los espacios y entre ellos.
Soy la carne y la sangre del Dragón Negro.
Bebo la esencia de Kingu para que despierte la chispa Demoníaca en las profundidades de mi alma.
¡Ia Tiamat! ¡Ia Kingu!
¡Cabalgo en el aliento del Dragón
Como una criatura de la Noche
La encarnación salvaje de la bestia primaria!
En la Oscuridad muero y renazco.
Me transformo en Akhkharu para buscar la esencia divina
A través de mis oscuras fantasías.
¡Las criaturas de la Noche me esperan
Para que me una a ellas en la cacería nocturna!

¡Que así sea!

         Siéntate en una posición cómoda o acuéstate. Apaga la vela y deja que la habitación se hunda en la oscuridad. Enfócate completamente en tu cuerpo de sombras. Mira cómo se transforma, coóo se convierte en una criatura depredadora, con garras y alas. La forma cambiará por medio de tu fantasía y tu imaginación. Cuando la transformación sea completa, proyecta tu consciencia en la forma oscura que has creado: permite que tu consciencia se hunda en esta criatura. Ve tu cuerpo, tus manos, pies, etc. Siente la piel, cada músculo, mueve las diferentes partes de tu cuerpo, tus alas. Ve a través de los ojos de esta criatura. Siente sus emociones, sus instintos y como la energía crece. Concéntrate en esto hasta que te identifiques completamente con la criatura y olvida tu identidad humana. Después vuela a través de la puerta oscura que se abre delante de ti. Tu forma astral te permite viajar entre los espacios. Ahora eres un vampiro astral, Akhkharu buscando una presa. Permite que tus oscuros instintos te conduzcan. Aprende a usar tus poderes astrales. Eres libre y no estás limitado por ninguna inhibición, moral, mental o física, ninguna barrera existe ya más. Deja que tus fantasías te conduzcan por los reinos astrales.

Cuando termines con la meditación, retorna a tu estado normal de consciencia. Visualiza tanto tu cuerpo de luz como de sombra. Ve y siente como ambos entran en tu cuerpo físico. Abre tus ojos. Enciende una luz muy brillante para dispersar las energías oscuras desparramadas por el cuarto. Realiza un cuidadoso destierro. También se aconseja un baño y que te limpies físicamente


Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomendamos que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



martes, 18 de marzo de 2014

TRABAJO INTERIOR: BUSCANDO AL INCONSCIENTE

Por Robert A. Johnson
(Traducido por Manon de Inner Work)


El propósito de este libro es proveer un práctico acercamiento paso a paso, para hacer tu propio trabajo interior. Específicamente, encontrarás un método de cuatro pasos tanto para el trabajo onírico como para la Imaginación Activa. Como parte de nuestra exploración también tocaremos brevemente el uso de la ceremonia y la fantasía como avenidas hacia el inconsciente.

Me refiero a estas técnicas como “trabajo interior” porque son formas directas y poderosas de acercarse al mundo interno del inconsciente. Trabajo interior es el esfuerzo por el que ganamos conocimiento de las capas más profundas de consciencia dentro de nosotros y nos dirigimos hacia la integración del sí-mismo1 total.

Es necesario un acercamiento práctico, indiferentemente de cuán sofisticados podamos ser sobre el nivel teórico. Aunque todos hemos estado expuestos a cierta cantidad de teorías psicológicas, pocos tenemos idea de cómo ponerlas realmente a trabajar con los sueños y el inconsciente. Generalmente nuestra energía está donde empezó, en el nivel de la teoría, y no se traduce en un encuentro concreto e inmediato con el sí-mismo interior.

En el mundo de la psique, es tu trabajo, en lugar de tus ideas teóricas, lo que crea consciencia. Si vamos a nuestros sueños y sinceramente trabajamos con los símbolos que encontramos en ellos, generalmente aprendemos más sobre lo que necesitamos conocer de nosotros mismos y el significado de nuestras vidas, indiferentemente de cuánto conozcamos de las teorías psicológicas implicadas.

El punto del trabajo interior es crear consciencia. Aprendiendo a hacer tu propio trabajo interior, ganas intuición de los conflictos y desafíos que tu vida presenta. Eres capaz de buscar las profundidades ocultas de tu propio inconsciente para encontrar las fuerzas y recursos que esperan ser descubiertos allí.

Realmente, cualquier forma de meditación que abra nuestras mentes a los mensajes del inconsciente puede ser llamada "trabajo interior." La humanidad ha desarrollado una infinita variedad de acercamientos al mundo interior, cada uno adaptado a una etapa de la historia, cultura, religión o visión de nuestra relación con el espíritu. Unos pocos ejemplos son la meditación yóguica, el zazen en el Budismo Zen, la oración contemplativa en el Cristianismo, la meditación sobre la vida de Cristo practicada por Tomás de Kempis e Ignacio de Loyola, la meditación Sufí y la meditación ética de la filosofía de Confucio.

Jung observó que el pueblo aborigen de Australia dedicaba dos terceras partes de sus vidas de vigilia, en algún tipo de trabajo interior. Hacen ceremonias religiosas, analizan e interpretan sus sueños, hacen búsquedas espirituales, mantienen el estilo de vida aborigen. Todo este esfuerzo consistente es dedicado a la vida interior, al reino de los sueños, los tótem y los espíritus - o lo que es lo mismo, a hacer contacto con el inconsciente. Las personas modernas apenas pueden apartar unas pocas horas libres en toda una semana para dedicarlas al mundo interior. Este es el motivo, aun con toda nuestra tecnología, de que podamos conocer menos de nuestras almas y de Dios de lo que los pueblos primitivos aparentemente conocen.

Pero hay otra diferencia básica entre nosotros y los pueblos aborígenes: ellos se han mantenido fieles a sus antiguas formas de adoración y de acercamiento al mundo interior. Cuando eligen enfocarse en el espíritu, hay una forma prescrita de hacer la búsqueda espiritual, una forma prescrita de entender los sueños y visiones, una ceremonia prescrita para encontrar a los dioses en el círculo mágico o ante el altar. Para nosotros, la mayor parte de las antiguas formas se han perdido. Aquellos de nosotros que queremos aprender una vez más a caminar sobre la Tierra del Ensueño, a comunicar con los grandes espíritus, tenemos que aprender de nuevo a dirigirnos a nuestros sueños, aprender cómo reavivar antiguos fuegos a partir de la energía del inconsciente, aprender cómo redespertar los recuerdos tribales largo tiempo olvidados. Tenemos que ir a un chamán actual como Carl Jung para encontrar un camino hacia el alma y ser coherentes con nuestra mente moderna.

Las formas de trabajo interior que exploraremos están basadas en las enseñanzas e intuiciones de Jung. El trabajo con los sueños ha derivado, por supuesto, del análisis junguiano de los sueños. Implica aprender a leer el lenguaje simbólico de los sueños. La Imaginación Activa es una forma especial de usar el poder de la imaginación para desarrollar una relación funcional entre la mente consciente y la inconsciente. Es un proceso milenario que Jung reformuló en una técnica que la gente moderna pudiera usar.

La Imaginación Activa no es como alguna de las actuales técnicas de "visualización" en las que uno imagina algo con una meta en mente. No hay un guión; la Imaginación Activa tiene una relación completamente diferente con el inconsciente, una basada en el reconocimiento de su realidad y poder. En la Imaginación Activa, vas a tu inconsciente para encontrar lo que hay allí y aprender lo que tiene que ofrecer a la mente consciente. El inconsciente no es algo a ser manipulado para que se adecue a los propósitos de la mente consciente, sino un compañero igual con el que entablar un diálogo que conduzca a una madurez más plena.

Muchas personas son conscientes de que el inconsciente se comunica con nuestras mentes conscientes a través de los sueños. Muchos han aprendido teorías sobre cómo interpretar los sueños. Pero la mayor parte de nosotros se queda paralizada cuando intenta trabajar con los propios sueños. Aquí está un escenario familiar: despierto con un sueño. Decido intentar "hacerlo por mi cuenta." Obedientemente escribo el sueño en mi cuaderno. Me siento a "interpretar." De repente mi mente se queda en blanco. Me pregunto: "¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Por dónde empiezo?" Miro la página. El sueño parece o completamente obvio o absolutamente sin sentido.

Algunas veces hacemos un intento de encontrar algunas asociaciones para las imágenes del sueño. Pero perdemos la paciencia. Sentimos que hemos perdido el punto. Decidimos volver a intentarlo de nuevo otro día, pero entonces otras cosas nos reclaman.

En los primeros años de mi trabajo encontré que este era un problema universal entre los pacientes y amigos. De alguna manera, no importa cuánto leamos sobre teorías del simbolismo de los sueños, todos nos atascamos cuando llegamos al trabajo práctico e inmediato con nuestros propios sueños. Las personas venían a la consulta con cuadernos llenos de sueños. Cuando les preguntaba qué habían aprendido de los sueños, decían: "No lo entiendo. Cuando estoy aquí durante mi sesión analítica, obtenemos grandes revelaciones de mis sueños. Pero cuando me siento por mí mismo para trabajar con ellos, no veo nada. No sé por dónde empezar."

Ponerse en marcha con los propios sueños no es un problema sólo para los legos; es igualmente un problema para la mayor parte de los psicólogos. Cuando trabajo con los sueños de los pacientes, puedo brillar, pero cuando es mi propio sueño, mi mente se cortocircuita. Esto es normal, porque todo sueño comunica información que no es conocida conscientemente por el soñador. Por lo tanto implica un esfuerzo real, un poco de estrés para nuestras capacidades, conseguir entender lo que el sueño está diciendo. Si la interpretación viene demasiado fácilmente, proba-blemente no va a ser tan adecuada o tan profunda.

En respuesta a esta necesidad práctica, empecé a desarrollar el acercamiento a los sueños en cuatro pasos que encontrarás en este libro. Mi meta es suministrar una forma para que la gente interprete los sueños por sí misma. La mayor parte de la gente necesita aprender cómo ir a sus propios sueños, sus propios inconscientes, por su propia autoridad. Pero, con el fin de hacer esto, necesitamos un acercamiento práctico que nos ponga en marcha: una serie de pasos físicos y mentales que nos capacite para acercarnos al sueño, dividirlo en símbolos y descubrir los significados que estos símbolos tienen para nosotros.

Desde el momento, hace años, en el que mis pacientes y yo desarrollamos el método de cuatro pasos, observé que la mayor parte de las personas que lo usaban conscientemente podían obtener la substancia real de sus sueños y llegar a una interpretación medianamente adecuada. Ellos encontraban la esencia o energía principal de sus sueños, y eso es lo importante.

Una sobreimplicación con las teorías es un obstáculo principal para el trabajo con los sueños:

Naturalmente, un doctor debe estar familiarizado con los así llamados "métodos." Pero debe guardarse contra cualquier rutina específica de aproximación. En general uno debe guardarse contra las asunciones teóricas... Para mí, al tratar con un individuo, sólo el entendimiento individual servirá. Necesitamos un lenguaje diferente para cada paciente. En un análisis puedo hablar el dialecto Adleriano, en otro el Freudiano. (Jung, MDR, p. 131)2

De Jung tomé el coraje para decirles a mis pacientes que no pongan su fe en conceptos abstractos. Pon tu fe en tu propio inconsciente, en tus propios sueños. Si deseas aprender de tus sueños, trabaja con ellos. Vive con los símbolos de tus sueños como si fueran compañeros físicos en la vida diaria. Descubrirás, si lo haces, que realmente son tus compañeros en el mundo interior.

Análisis y Trabajo en Casa

Este libro no está pensado para sustituir la ayuda y guía de tu analista si estás haciendo análisis formal. Sino que está pensado para ayudarte con tu trabajo en casa. Deberías tratar las aproximaciones que aquí encuentres y seguir el consejo de tu analista para usar estas técnicas.

Las personas consiguen más del análisis cuando hacen su trabajo en casa día a día y llevan sus sueños, material de fantasía e Imaginación Activa al terapeuta después de que han trabajado con él y lo han "digerido" parcialmente. La sesión analítica puede entonces ser dedicada a refinar y amplificar el trabajo que ya ha sido hecho. Esto permite al analista hacer el mejor uso del tiempo del paciente y ayuda al paciente a desarrollarse a un ritmo más rápido.

Trabajando Sin un Analista

Si no hay un analista disponible para ti, podrías preguntarte si sería correcto que trabajaras con tus sueños o usaras otras técnicas de trabajo interior por ti mismo. Creo que podrías hacerlo con seguridad y te beneficiarías del aprendizaje de estos métodos. Hay una condición: Debes observar las precauciones.

Conforme vayas leyendo a través de estos capítulos encontrarás advertencias y algunas sugerencias para alejarte de problemas. Asegúrate de tomarlas seriamente y de seguirlas. Debes entender que cuando te acercas al inconsciente estás tratando con una de las fuerzas más poderosas y autónomas de la experiencia humana. Las técnicas de trabajo interior están pensadas para poner en movimiento los grandes poderes del inconsciente, pero en un sentido esto es como destapar un géiser: las cosas pueden irse de las manos si no eres cuidadoso. Si fallas en tomarte en serio este proceso, o intentas convertirlo en un mero entretenimiento, puedes herirte.

Necesitas ser particularmente cuidadoso con la Imaginación Activa. No debería ser practicada a menos que tengas alguien a mano que esté familiarizado con este arte, alguien que sepa cómo dar marcha atrás de vuelta a tierra si te vieras abrumado por el mundo interior. La Imaginación Activa es segura si obedecemos las reglas y usamos el sentido común, pero es posible ir demasiado profundo y sentir como si estuviéramos siendo succionados demasiado hacia dentro del inconsciente. Tu ayudante puede ser un analista o un lego que tenga alguna experiencia con la Imaginación Activa. El punto principal es tener un amigo al que puedas llamar si pierdes tu orientación.

Nada de esto debería disuadirte de hacer trabajo interior. Sólo estamos observando una ley universal: algo que tiene gran poder para el bien también puede ser destructivo si ese poder es manipulado mal. Si queremos vivir íntimamente con las pode-rosas fuerzas del mundo interior, también debemos respetarlas.

1En el texto “self”, que puede traducirse igualmente como “yo”. No obstante siguiendo la línea de traducción de las obras junguianas al español (que se basa en el término original de Jung en alemán, Selbst), utilizamos la expresión “sí-mismo” que hace referencia al ser total, al individuo en el que consciente e inconsciente colaboran equilibradamente y con ello lo diferenciamos del “yo”, el sujeto de la mente consciente; igualmente y en otras partes a lo largo del texto, este término se usa para referirse al arquetipo de la totalidad de la psique, el principio de coherencia, estructura y organización que rige el equilibrio y la integración de los contenidos psicológicos (Nota del Traductor).

2Memorie, Dreams and Reflections será denominado a partir de aquí con esta abreviación. Otras obras de Jung serán referidas por la abreviación CW, para Collected Works, precedido por el número del volumen y seguido por el número del párrafo. Para eliminar tantas notas a pie de página como sea posible, todas las citas serán seguidas en el texto por el nombre del autor y un breve título. Las referencias completas para todos los materiales citados serán encontradas en la Bibliografía.


------------------------------------------

Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



viernes, 7 de marzo de 2014

Yig el Dios Serpiente y el Poder del Éxtasis

porAsenath Mason


(Traducido por Shaagar y Daemon Barzai de "Necronomicón Gnosis")

En los Mitos de Cthulhu Yig es una deidad terrenal y chtónica, una serpiente gigante, el padre de todas las otras serpientes. H.P. Lovecraft lo describe como una entidad india, el dios serpentino de las tribus de la llanura central, y 'un extraño y semi-antropomorfo demonio de una naturaleza altamente arbitraria y caprichosa.' Yig fue habitualmente amigable con aquellos que lo adoraban, pero en otoño devenía anormalmente famélico. Después, él era conducido por medio de los ritos adecuados:

"Ese era el motivo por el que los tom-tom de los Pawnee, Wichita, y el pueblo Caddo martilleaban incesantemente una semana tras otra en Agosto, Septiembre y Octubre; y el motivo por el que los hombres medicina realizaban extraños ruidos con sonajas y silbatos curiosamente al igual que Aztecas y Mayas."

Lovecraft compara a Yig con deidades como Quetzalcóatl o Kukulcan. Quetzalcóatl, conocido también como la 'serpiente emplumada', fue un antiguo dios mejicano de diversos atributos. Los Aztecas lo consideraban el dios del viento, el dios del zodiaco (la serpiente emplumada era también el símbolo del cielo), y el señor de todas las enseñanzas. También fue el creador de la quinta raza humana del mundo, como tal fue el que creó al hombre a partir del polvo de los 'preciosos huesos'  de generaciones previas de la humanidad. El polvo se había vitalizado con su propia sangre. Quetzalcóatl fue conocido bajo muchos nombres: Kukulcan, Gukukmatz, Kukumatz, etc. Fue adorado por los habitantes de la antigua Mesoamérica: los Quiché, los Aztecas, los Toltecas, los Maya, los Olmecas y los Mixtecas, desde los tiempos antiguos hasta que el área fue invadida por los españoles bajo el mando de Cortés. Su culto incluía, entre otros elementos, el sacrificio humano. Su nombre se origina a partir de la figura de un jefe heroico, o un rey-sacerdote. La imagen de una serpiente emplumada es la representación más común de Quetzalcóatl. Algunas veces también se le representaba de forma antropomórfica: con un sombrero puntiagudo con una joya espiral sobre su pecho, hecho de caparazón de caracol. También, en las descripciones de Lovecraft, aparece en forma medio humana: como una negra y demoníaca figura con cabeza y hombros gigantes. Quetzalcóatl fue una deidad de funciones ambiguas, que diferían según la civilización que lo adoraba. Muchas veces se le atendía como una estrella de la mañana mientras su hermano gemelo Xolotl era la estrella del atardecer (Venus). Como estrella de la mañana se le llamó Tlahuizcalpantecuhtli, significando 'señor de la estrella del amanecer'. Se creía que inventó el calendario y los libros, y era el dador de alimento: la panocha de maíz. También era el patrón de los sacerdotes.
         Una figura similar a Quetzalcóatl fue otra 'serpiente emplumada', Kukulcan. Su nombre se derivaba del dios Tolteca que llegó a territorios mayas junto a la tribu Itza, guiado por la tribu que ostentaba el mismo nombre. Kukulcan fue el dios de la tierra, el agua y el fuego, y sus símbolos eran: el maíz creciendo, el pescado o el lagarto. Fue visto principalmente como el dios de la resurrección y el renacimiento, y su culto incluía algunas estatuas representando falos.
         Kukumatz, otra deidad relacionada, fue el dios principal de los indios Quiché. Al igual que Quetzalcóatl y Kukulcan, se le representó en forma de serpiente, y es identificado a menudo con estas dos figuras mitológicas. Era un dios andrógino: la madre y el padre. Era el corazón de los 'cielos' y el creador de las plantas y animales. También el portador de la civilización a la humanidad: ley, agricultura, pesca y medicina.
         En los Mitos de Cthulhu, Yig es adorado tanto en el plano terrestre como en las tierras ubicadas en otras dimensiones. Su culto puede hallarse en K'naa, la parte del antiguo reino de Mu. Es uno de los dioses principales de esta tierra, aparte de Shub-Niggurath, Nug y Yeb. En The Vermis Misteriis es el guardián del Lado Derecho, una de las puertas principales a las dimensiones de más allá del mundo de la creación:

"Los brujos le ofrecen hembras inocentes y puras, cuya fuerza vital absorbida del modo correcto convierte a las cosas materiales en cambiables y sumisas en las manos del Brujo. De modo que el brujo puede convertir algunas sustancias del mundo material en otras cosas. Este es el motivo por el que el Título de este Guardián es Señor de la Serpiente, ya que en Su abrazo, todo lo difícil abandona su piel y se presenta descubierto ante Él."

Su poder mágico es así la fuerza de la transformación. La propia serpiente es un antiguo símbolo de metamorfosis y rejuvenecimiento. La eliminación de la piel representa el poder transformador, el cambio a una nueva existencia. El concepto relacionado con este principio es la fuerza representada por el veneno de la serpiente que envenena el organismo y causa la muerte - la transición a un nuevo estado de ser. Por este motivo Yig podría ser comparado a Samael, el ángel demoníaco cuyo nombre significa 'El Veneno de Dios'. En la literatura talmúdica Samael se nos presenta como el acusador, seductor y destructor. Él es el ángel de la muerte, que asesina hombres con una gota de veneno. Se le considera el 'príncipe de los demonios', el comandante del ejército demoníaco, y el gobernador del Infierno, el ángel con doce alas. En la Biblia se le muestra como la serpiente, y provisto de esta forma seduce a Eva en el Jardín del Edén. También es el iniciador del libertinaje sexual, como se menciona entre los líderes de los ángeles que descienden a la tierra con el propósito de unirse a las mujeres terrestres, acerca de lo cual podemos leer en el libro apócrifo de Enoch. Su consorte es Lilith, y a veces también otras personificaciones femeninas del libertinaje y la prostitución: Naamah, Eixheth Zenunium y Agrat bat Mahlat. En la tradición cabalística es el príncipe de los demonios  y el patrón de la magia. Corresponde con el segundo solsticio, el viento del oeste y el tercer día de la semana. En los amuletos se le muestra como un ángel de la muerte. También se cree que las manchas oscuras de la luna son causadas por su impureza. El nombre Samael también se asigna a la tercera Qlifa en el Cabalístico Árbol de la Noche, la esfera  donde el adepto experimenta la muerte mágica, atraviesa el rito de pasaje y renace en los siguientes niveles qlifóticos.
         Como ángel de la muerte, Samael también está relacionado con la esfera Saturnal y el túnel qlifótico de Thantifaxath, el sendero que conecta el mundo material (Malkuth/Lilith) con el plano astral (Yesod/Gamaliel). Es la esfera de la muerte, habitada por gules y larvas, iluminado por el fosforescente resplandor de velas hechas de huesos. En Nightside of Eden Kenneth Grant escribe:

"El Fresno y el Ciprés, la Hierba Mora, el Olmo y el Tejo, son los árboles de la oscuridad en cuyas sombras el túnel desaparece en las células más profundas de la tierra. Así el túnel tiene sus parecidos con el océano espacial a través de su asociación con el dios Set, los hijos de las diosa de las Siete Estrellas cuyo vehículo planetario es Saturno."

         Set, el dios egipcio, es otra deidad representada como una serpiente. Mientras recorre el sendero de Thantifaxath, el adepto es mordido por una serpiente, y el veneno que fluye por sus venas se eleva de uno a otro nivel de conciencia, junto a visiones de sangre y de la luna. Este es el motivo por el cual Kenneth Grant adscribe Yig al nivel qlifótico de Gamaliel, la esfera lunar de los sueños y visiones, inducidos por la intoxicación de la conciencia con un elixir transformador. Aquí el mago abandona su cuerpo terrestre del mismo modo que una serpiente arroja su piel, y entra en el reino astral de las fantasías lunares.
         En Necronomicon: The Wanderings of Alhazred de Tyson, también  se adscribe Yig a la esfera de Saturno: dado que Yig es el más anciano de los Antiguos, así Saturno es el más anciano de los planetas; la serpiente es el más frío de los animales, y Saturno se ubica en el más distante de los huecos cósmicos; Yig es el más sabio de los Antiguos y Saturno es un símbolo de sabiduría y misterio; la serpiente caza su presa en la oscuridad de la noche y Saturno está sumergido en las profundidades más oscuras del espacio; al igual que la serpiente a veces deviene lento y soñoliento, de modo que Saturno es el más lento de los planetas. También se cree que Saturno influencia todos aquellos fenómenos y cualidades relacionados con la muerte: frío, envejecimiento, sueño, estancamiento, depresiones, melancolía, oscuridad y el inevitable flujo de tiempo que lo devora todo al igual que el dios Cronos (el Saturno romano), que engulle a sus propios hijos en un terrorífico ciclo de muerte y renacimiento.
         El signo de Yig es el cuadrado numérico de Saturno: tres filas y tres columnas, donde cada tres celdas suman quince, siendo el total de las quince celdas cuarenta y cinco. A partir de este cuadrado se puede crear un sello de Yig, con el uso de letras hebreas. Se cree que dicho amuleto, hecho de plomo y llevado cerca del corazón, protege de la mordedura de las serpientes y provee al poseedor de la benevolencia de Yig.
         Los hijos de Yig son todos serpientes y criaturas serpentinas halladas en las mitologías de todo el mundo. Hay un mito que cuenta que en los tiempos antiguos las primeras civilizaciones fueron gobernadas por gente-serpiente. El rey de Lemuria era una presunta serpiente o medio-serpiente. También el mítico reino de Valusia fue habitado por ofidios, los adoradores de Yig. Eran brujos y alquimistas, que dedicaban sus vidas a la magia. Cuando la civilización de Valusia fue destruida, los habitantes se cobijaron en ciudades y corredores subterráneos, la más grande de ellas fue la tierra de Yoth. Pero cuando la gente serpiente halló habitantes de otra ciudad subterránea, N'kai, muchos de los antiguos adoradores de Yig lo rechazaron y empezaron a adorar al dios de N'kai, Tsathoggua. Como castigo, Yig transformó a los infieles adoradores en serpientes y les despojó de sus atributos humanos: el habla, los miembros y la inteligencia. Después la civilización de adoradores de Yig se mudó a un área alrededor de la montaña de Voormithadreth, tras lo cual, llegaron a Lemuria. Cuando también estas civilizaciones cayeron, la gente serpiente sobrevivió escondiéndose en profundas cuevas. Tal es la historia tal y como la cuentan los relatos de los Mitos de Cthulhu.
         Aparte de las ya mencionadas deidades serpiente como Quetzalcóatl y similares o el dios egipcio Set, podemos encontrar numerosos mitos de gente-reptiliana en la tradición Hindú, especialmente las historias sobre las serpientes Naga. De acuerdo a esta tradición, los Nagas son entidades demoníacas, a menudo inmortales, representadas en forma medio-humana, medio ofidia: con la mitad superior del cuerpo humana (por encima de la cintura), y la parte por debajo de la cintura en forma de serpiente. También tienen más cabezas - usualmente siete o cinco. Habitan el inframundo, el reino de las serpientes (naga-loka), donde podemos hallar muchos palacios, casas, torres y jardines. Este reino ofidio se llama Patala o Niraya (Infierno). La capital es la Ciudad de los Placeres (Bhogovati), gobernada por Vasuki. Otros famosos Nagas son Ananta y Shesha. A los Nagas les gusta la joyería y todo tipo de motivos decorativos. Uno de sus atributos es también una belleza excepcional. También se cree que poseen grandes habilidades mágicas. En las creencias tradicionales son adorados como dadores de fertilidad, y en el Tíbet se les contempla como deidades acuáticas, los guardianes de los escritos Budistas.
         Otro hijo de Yig mencionado es los Mitos es Byatis, el dios del olvido, que vino con los Grandes Antiguos desde las estrellas. Su madre se supone que es Shub-Nigguraht con la que Yig copuló. Byatis es conocido por su poder de oscurecer la mente y causar olvido con su mirada. Aquellos que lo invocan caen presa de su hambre. Se alimenta de ellos y drena su fuerza vital. Después los sueños de las víctimas están repletos de imágenes terroríficas del Abismo y los lugares oscuros del universo.
         También los legendarios basiliscos son considerados hijos de Yig. Se les representa usualmente como ofidios, con ochos piernas o cola de dragón, ojos de sapo, y una cabeza puntiaguda, sobre la que portan una corona. Se creía que salían de un cascarón de huevo de un gallo de siete años, incubado por un sapo o una serpiente. El legendario poder de los basiliscos causaba la muerte con una simple mirada. Similarmente, al igual que otros hijos de Yig, los basiliscos habitaban el inframundo y las regiones chtónicas: cuevas, bodegas y pozos, y en muchas historias, son los guardianes de los tesoros guardados en estos lugares. La creencia en la existencia de basiliscos era tan grande que a menudo se mataron gallos jóvenes con el objeto de prevenir la creación de estos monstruos demoníacos. Por ejemplo, en Basel, en el 1417, el consejo sentenció a un gallo negro de once años por poner un huevo: el animal fue decapitado y quemado en público.
         La conexión de los basiliscos con Yig puede haberse originado de su asociación con Saturno. 'La Sangre de basilisco' o 'la sangre de Saturno', fue el nombre atribuido al elixir mágico que se creía daba suerte y protegía de la brujería. Ningún ser humano puede resistir la mirada del basilisco. Se puede luchar contra él con un espejo, puedes controlarlo incluso con el sonido de una flauta, porque entonces el basilisco empieza a bailar y pierde sus poderes asesinos hasta que finaliza la música. Es el poder de Azathoth, el dios ciego, el centro de la creación, rodeado por un sobrenatural sonido de flautas, la música que todos los seres deben obedecer.
         Todos los hijos de Yig contienen dentro de sí mismos un elemento de su esencia y son el reflejo de su naturaleza. Hay una leyenda que, cuando todas las serpientes mueran en la tierra, también Yig abandonará este mundo. Pero nadie sabe si esta leyenda es cierta, y ningún hombre podrá ser testigo de este final; ya que las serpientes son más antiguas que la raza humana, y pasarán eones antes de que muerdan el polvo.
         La llave para entender el misterio de Yig se esconde en la historia The Curse of Yig escrita conjuntamente con Zeala Bishop, donde Lovecraft describe el culto a Yig y el encuentro con el dios. Había la convicción entre las tribus indias de que a nadie le está permitido matar a ninguna serpiente aunque hubiera en abundancia porque esto podía atraer el enfado de su padre, el dios Yig. Se creía que era un dios extremadamente vengativo que podía tomar cruel venganza sobre todos aquellos que causaban daños a sus hijos. Su método favorito era convertir a su víctima, tras las torturas adecuadas, en una serpiente moteada. En la historia, Lovecraft muestra a una pareja de jóvenes colonos, que llegaran a territorios donde el culto a Yig era muy fuerte. El hombre tenía casi 'un miedo epiléptico' a las serpientes - incluso la simple mención de una serpiente podía hacerlo desfallecer y desmayarse, la visión de ellas le producía un shock, a menudo llegando a causarle convulsiones. Los colonos trataron de evitar el contacto con serpientes por todos los medios. Pero un día, tuvieron que guarecerse del viento tras unas rocas, y su esposa se dio cuenta de la existencia de un nido de serpientes de cascabel. Para prevenir el shock de su marido, las mató todas. Desde ese momento vivieron bajo el continuo miedo de la terrible venganza de Yig. Cada día recordaban realizar oraciones y hechizos protectores, pero un día se olvidaron de este hábito y fueron a dormir sin ninguna protección. Por la noche se despertaron con el sonido de silbantes serpientes de cascabel que estaban reptando alrededor de su cama. Las serpientes mataron al hombre,  la mujer aterrorizada se transformó en una criatura con forma de serpiente, al igual que su descendencia nacida tras este evento.
         El encuentro con Yig es así de naturaleza sexual. Eso es debido a que su culto se relaciona también con orgías y celebraciones de la sexualidad. Tyson describe el siguiente método de convocar a Yig: es llamado hacia el cuerpo de la sacerdotisa que yace desnuda sobre el suelo, retorciéndose y silbando. Sus muslos están untados con sangre y los ojos vueltos de modo que sólo se ve el blanco. Después debe recitarse el siguiente encantamiento:

"Aproxímate, Inmortal;  presta atención a la convocatoria de la flauta de Azathoth, tu creador, la canción de la cual nadie de su sangre puede renegar;  desciende deslizándote por los haces de las estrellas desde los anillos del dragón. Gran Serpiente vieja en años y sabia en conocimientos, al principio de los tiempos ofreciste el don de la sabiduría a la raza de los hombres, por medio de preñar a una mujer durante los días prohibidos de su ciclo; penetra de nuevo este recipiente humano cuyos muslos están rayados con sangre e inserta tus conocimientos en su mente, para que así tus fieles siervos puedan aprovecharse de su enseñanza. Haz dulces los frutos de su matriz. Poténciala con tus poderosas artes para defendernos de nuestros enemigos, y contra aquellos que difaman tu recuerdo. ¡Yë, y'ti mn'g thu'lh ugg'a aeth Yig fl'anglh uuthah!"
Necronomicon:  The Wanderings of Alhazred

         Los adoradores de Yig creen que penetra en  los cuerpos de sus sacerdotes y el signo de su presencia es cuando la persona cae al suelo y empieza a silbar como una serpiente. Emiten el sonido con los labios, pero el sonido no tiene la forma de ningún lenguaje humano, dado que Yig nunca habla, sino que envía imágenes y visiones a la mente del sacerdote poseído. Es mejor invocarlo en días concretos porque su poder es más grande durante dos días de cada ciclo lunar, cuando se cruzan la luna y el sol en su curso. Estas conjunciones se conocen entre los astrólogos como cauda draconis, la Cabeza y la Cola del Dragón. Esta posición de las estrellas también se conecta con la influencia de Yog-Sothoth, el guardián y la puerta entre los mundos.
         La escena del ritual de Yig del libro de Tyson se parece mucho a las prácticas extáticas realizadas por las sacerdotisas de la brujería africana, las pitonisas actuando como oráculos en los misterios de la Serpiente, acerca de lo que Kenneth Grant escribe en Aleister Crowley and the Hidden God.  El poder de la serpiente, la Kundalini es despertada como un impulso sexual, lo que produce éxtasis y trance. Esta es una interpretación metafórica moderna. Pero en los antiguos ritos africanos se usaban serpientes reales para inducir estados anormales en las mujeres sensitivas que devenían poseídas y dementes por medio del contacto con serpientes: por la fascinación de su mirada, miedo de su tacto, o el uso de sus lenguas. Estas sacerdotisas caían en un trance llamado Estupor de la Serpiente en el cual revelaban habilidades tales como clarividencia, clariaudiencia, etc. Actuaban como oráculos y profetizas a través de los cuales se manifestaban los poderes divinos a los celebrantes allí reunidos.
         Kenneth Grant da un ejemplo de práctica vudú, en la cual una sacerdotisa cae en un trance por medio del contacto con la titilante lengua de la serpiente. Ella era 'penetrada' por la fuerza divina, contorsionándose, su cuerpo entero convulsionando y hablando palabras proféticas. En su trance extático las mujeres 'proferían oráculos, se comunicaban con los espíritus de los muertos, elementales y demonios cósmicos, y - si eran Iniciadas de una alta orden - con entidades cósmicas que existían más allá del espacio y el tiempo.'
         El ritual de Yig revela una gran similitud con este tipo de prácticas. Es también importante darse cuenta de que la sangre se usa para invocar la presencia de la deidad. El contacto con la sangre siempre significa impureza ritual y el cruzar la barrera entre el reino de la vida y el de la muerte: la esfera mundana y la espiritual. En las prácticas mágicas antiguas se necesitaba la sangre cuando alguien quería contactar con el Otro Lado - para adivinación u otros propósitos. Por ejemplo, una sacerdotisa del oráculo de Apolo en Argos bebía la sangre de un cordero para entrar en trance adivinatorio. Era similar a muchos otros oráculos antiguos. La sangre produce trance y visiones, esencial en las prácticas adivinatorias.
         La sangre es también un poderoso estimulante, que embriaga la mente y permite un giro de la consciencia más allá del estado mental común.  En el ritual de Yig, la sacerdotisa  es, de este modo, estimulada por el olor, tacto y visión de este poderoso líquido. La sangre es esparcida sobre sus muslos, lo cual es símbolo ya sea de menstruación (la 'impura' y mágica fase del ciclo femenino, cuando la mujer es más sensible a los impulsos sutiles), o a la desfloración, en la cual la serpiente representa el falo. Ambos conceptos pertenecen a la esfera de la sexualidad. El embriagamiento y el trance son, así, producidos por impulsos sexuales. La sacerdotisa, excitada hasta el orgasmo, es 'penetrada' por la deidad, la cual en esta práctica identificamos con Yig, cuando el poder de la serpiente emerge columna vertebral hacia arriba y activa los chacras, las zonas de energía. En el momento del orgasmo, la energía es movida hacia el centro de la Voluntad, el chacra Ajna.  El tercer ojo se abre y se adquiere la visión de otros planos y dimensiones. En este punto la Serpiente despliega sus alas y deviene Dragón, la radiante energía activada y liberada. Esto puede ser experimentado como un trance extático en el cual uno es capaz de flotar por encima del cuerpo físico y explorar el Otro Lado. En la tradición Tántrica, los fluidos sexuales secretados durante el orgasmo son considerados como potentes líquidos mágicos.
         Un ejemplo de este proceso se ofrece a continuación, en la meditación con Yig, que se alcanza al activar el Poder de la Serpiente y elevarlo al nivel del éxtasis y la embriaguez.

El Éxtasis Serpentino
Un Ritual de Posesión

Este es un trabajo avanzado basado en el control de la energía psico-sexual, conocida como el Poder de la Serpiente o Kundalini. No debería ser realizado por una persona que nunca haya trabajado con la fuerza Kundalini.  Este ritual requiere un conocimiento básico del cuerpo astral y la capacidad de dirigir y enfocar la energía interna es partes específicas del cuerpo. De lo contrario el trabajo podría no ser útil, o incluso ser dañino para el practicante. También es aconsejable tener un conocimiento de magia sexual y ser capaz de alcanzar un orgasmo interior sin medios físicos, aunque esto último no es necesario.
El trabajo incluye una técnica de magia sexual para dirigir la energía del orgasmo hacia los chakras para activarlos y permitir así un flujo regular de la fuerza Kundalini. Esto transforma la experiencia del orgasmo en una implosión de todo el organismo, que luego se enfoca en el tercer ojo y se libera a través del chakra de la corona. Esta técnica Tántrica eleva la conciencia a altos niveles y permite experimentar el Otro Lado, las dimensiones más sutiles de la realidad. Aquí el trabajo se enfoca en la invocación o posesión de Yig, que es identificado con la serpiente Kundalini, y que la consciencia transcienda las dimensiones 'entre los ángulos', como es descripto en la Gnosis del Necronomicón.

Siéntate en una posición cómoda o acuéstate. Cierra tus ojos. Respira lenta y profundamente, continúa hasta que te sientas completamente relajado y listo para comenzar con la visualización.

Visualízate a ti mismo en el pico rocoso de una montaña. Está oscuro, y el sol ya se ha puesto. La atmósfera es tenebrosa y hay oscuras nubes en el cielo. Se ven relámpagos a la distancia, pero no llueve. Lentamente la tempestad se acerca y los relámpagos golpean uno a uno a tu alrededor.

De repente, escuchas un silbido detrás de ti. Te das la vuelta y ves un gran caldero negro. También hay cientos de serpientes de cascabel. Trepan al caldero y derraman su veneno en él. Dentro del caldero un espeso vapor negro asciende y forma una sombría figura con forma de serpiente gigante. El sonido de los silbidos y los truenos parece estar rítmicamente armonizado y empiezas a caer en un trance alucinógeno. También puedes oír el sonido de los tambores desde algún lugar en la distancia. Extrañas sombras danzan a tu alrededor, iluminadas por el destello de los frecuentes relámpagos.
Después de unos momentos las sombras asumen  formas de  mujeres desnudas. Tienen una pálida piel blanca y ojos no humanos. Empiezan a realizar una danza sensual y extática alrededor del caldero, entre las serpientes.  Las serpientes están enrolladas a su alrededor y trepan por sus cuerpos. Las serpientes les muerden, y el veneno y la sangre gotean por los cuerpos de las sacerdotisas, pero no parecen estar afectadas. De repente, caen al suelo y se contorsionan en un trance extático. Las serpientes se enroscan alrededor de sus cuerpos desnudos, estimulándolas con sus lenguas y penetrándolas. Toda la escena es acompañada por los rítmicos sonidos de los truenos, los silbidos y el tamborileo.

Mientras que la visión continúa, empieza a excitarte  sexualmente. Dirige la energía que sube a través de tus genitales por todo tu cuerpo. Empieza a cantar /susurrar el mantra: '¡Ia, Ia Yig!, ¡Me estoy transformando!, ¡Soy Yig!'

Simultáneamente continúa la visualización:

Cuando estés abrumado por toda la atmósfera, la gran serpiente sombría se enrosca a tu alrededor y te empuja dentro del caldero. El veneno mortal entra en tu cuerpo, por tu piel desnuda. Puedes sentir dolor, pero al mismo tiempo un extraño deleite. Uno de los rayos golpea el caldero y enciende un fuego bajo él. Las llamas calientan la vasija y sientes un calor enorme quemando tu cuerpo.

Mientras la excitación crece y eres gradualmente inflamado por el orgasmo, sientes el torrente  de calor y poder en la base de tu espina, y la diriges a tu tercer ojo. Si eres mujer, en este momento debes visualizar a la serpiente entrando a través de tu vagina y penetrando todo tu cuerpo - desde la espina hasta alcanzar el tercer ojo.

Al momento del orgasmo tienes que sentir tu tercer ojo, estallando con energía. Todo tu cuerpo vibra. Absorbes la energía con todo tu ser. Los límites y las barreras que atan la consciencia desaparecen, y tus instintos atávico y primarios son liberados, brindándote visiones primitivas y salvajes.

Siente como tu tercer ojo se abre y el chakra de la corona se convierten en un portal a través del que tu consciencia asciende sobre el cuerpo físico. Visualiza como tu cuerpo astral asume la forma de una serpiente alada. Un agujero negro se abre sobre tu cabeza y flotas en el negro vacío, donde extraños ángulos y ocultas dimensiones constituyen un enorme laberinto de estrellas, galaxias y mundos, a través del cual te puedes deslizarte fácilmente en tu forma serpentina.

Abre tu consciencia a esta experiencia y déjala durar hasta que sientas la necesidad de retornar. Lentamente desciende a tu cuerpo físico. Siente cómo la corriente de energía baja, desde tu cabeza a la base de la espina, y más abajo – dentro de la tierra por debajo de ti.

El viaje terminó.

Toma unas pocas respiraciones profundas y abre tus ojos.



Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomendamos que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace: