miércoles, 2 de abril de 2014

Shub Niggurath: Sexo, Sangre, Caos y Muerte

porAsenath Mason

Escrito conjuntamente con Adam Kosciuk

(Traducido por Shaagar y Daemon Barzai 

de "Necronomicón Gnosis")


“Shub-Niggurath, Gran Señor de los Bosques, dador de Vida, concede tu fertilidad a este rito. Confiérele tu fertilidad. Los portentos de tu fecundidad son regocijados aquí. Ruegos sean siempre hechos a Shub-Niggurath, la Cabra Negra de los Bosques. ¡Ia! Shub-Niggurath.”
Parker Ryan
         El elemento femenino de la naturaleza siempre se ha relacionado con lo oscuro, lo desconocido y lo oculto. Para los antiguos, la Madre Tierra fue la única que dio vida a todos, del mismo modo que todas las plantas nacen de la tierra. Pero al mismo tiempo ha sido un eterno símbolo del misterio de la vida después de la muerte, ya que todo lo que ha emergido de ella siempre ha tenido que volver a su fuente. Por un lado, este punto de vista se debió a la observación de las relaciones entre el Sol y la Tierra, a la que se creía “impregnada” con los rayos solares. Por otro lado, los antiguos observaron las relaciones entre nuestro planeta y la Luna que también realiza una función significativa en la regulación de los ciclos naturales de la Tierra. Hay muchos ejemplos de diosas que aparecen en la iconografía como una trinidad – representando las fases de la Luna y el ciclo eterno: nacimiento-vida-muerte y renacimiento. Esto se reflejaba en las atribuciones y simbolismo de figuras como Kore, Deméter, Perséfone o Hécate. A todo esto hemos de añadirle influencias culturales posteriores  - las religiones patriarcales han eliminado el elemento femenino de la esfera de lo sacro. La feminidad fue demonizada, vista como algo malo e impuro, y la mujer devino el símbolo del pecado. La sexualidad humana pasó por un proceso similar. El acto divino de unión entre el elemento masculino y femenino fue originalmente una expresión de lo más sagrado, el principio divino presente en la esfera mundana. Pero el sexo se asoció siempre al poder, y el control sobre la sexualidad fue la clave a la dominación  sobre la sociedad. En todas las culturas a lo largo del mundo hallamos patrones de comportamiento en torno al sexo, ya sea disfrutando la aprobación social o castigándolo severamente. Pero, lo que es más importante, el sexo nos da poder sobre nosotros mismos porque es la expresión última de la vida. De este modo, tenemos la convicción, característica de todas las religiones monoteístas, que nos dice que el sexo es pecado, dado que todo el dominio sobre la vida está reservado a Dios y al hombre no se le permite aspirar al poder divino. El objetivo de este capítulo es explorar el rol y significado de Shub-Niggurath, la 'diosa' de la sexualidad perversa, presente en el Necronomicón, la única que dota a sus adoradores con toda la abundancia y el elixir de la inmortalidad.
         Después de esta corta introducción procedamos con la parte principal de este capítulo: las características de Shub-Niggurath, la deidad conocida como la Gran Cabra Negra de los bosques con un Millar de Retoños. El Necronomicón la describe como la manifestación terrenal del poder de los Antiguos. Es la única que preside el Sabbat de las brujas. Su elemento es Tierra, 'simbolizado por el símbolo de Tauro en el cielo, y en el Mundo por la Puerta del Viento del Norte'. Sus días de poder, cuando su energía es más fuerte es Beltane (el inicio del quinto mes), y Rodmas  (el catorceavo día del noveno mes), y durante el resto del año se le puede invocar durante la Luna Nueva. En el Necronomicon: The Wanderings of Alhazred se nos informa que está adscrita al planeta Venus – el único siempre asociado al amor y la fertilidad. El culto de Shub-Niggurath no se localiza en un único lugar, sino esparcido entre grupos de adoradores del mundo entero. De acuerdo a la leyenda, vino del planeta Yaddith, colonizado tempranamente por los Nug-Soths. Aunque sus poderes mágicos eran grandes, no pudieron parar a los Dholes, que empezaron a multiplicarse bajo la superficie de Yaddith. Durante muchos miles de años sus sabios trataron de encontrar, sin éxito, un modo de librarse de ellos. Finalmente, los Dholes emergieron y destruyeron todas las ciudades del planeta. Muchos ciudadanos lograron escapar pero los Dholes los alcanzaron por medio de los sueños. Las leyendas oscuras dicen que fue Shub-Niggurath quien moraba en las cuevas subterráneas de Yaddith y los Dholes eran simplemente sus sirvientes. Entonces, después de la muerte de todos los habitantes de Yaddith, Shub-Niggurath abandonó el planeta y viajó más allá de las esferas de Nath, llegando por último a la Tierra. De acuerdo a los adoradores iniciados en sus misterios, fue a parar a Horag-Kalath, una ciudad subterránea en el Sur de Arabia. Hay, de todos modos, otras teorías que dicen que habita la corte de Azathoth en el centro del universo. En lo que concierne a su culto, podemos decir que son uno de los grupos más numerosos de toda la galaxia. Entre sus sirvientes podemos encontrar gente de Sarnath, Hyboreanos, los hongos de Mi-Go, y muchos cultos druídicos y bárbaros. Aunque Lovecraft nunca describió su rol de un modo detallado, la frecuencia en que se menciona su nombre en ritos y ceremonias prueba que su función en los Mitos de Cthulhu es grande.
         Shub-Niggurath, como diosa de la fertilidad es también la madre de muchos dioses y criaturas. Se cree que se unió con Hastur para dar a luz a Ithaqua, Zhar y Lloigor. También existen teorías de acuerdo a las cuales el Señor del Lago de Hali es el padre de sus Retoños Oscuros. Estas son las criaturas a quienes se alude en uno de  los nombres de Shub-Niggurath: 'Cabra Negra de los Mil Retoños'. Se asemejan a enormes y viscosos cuerpos formados de retorcidos tentáculos con numerosos labios  de los que gotea lodo. Los tentáculos se agrupan en pezuñas con las que la criatura se mueve. Son los mensajeros de la diosa – aceptando ofrendas dirigidas a ella, devorando a los incrédulos, presidiendo los ritos de los adoradores y difundiendo la adoración de su madre por todo el mundo. De acuerdo a otras teorías, la Cabra Negra fue la que se apareó con Cthulhu para dar a luz a todos los ejércitos de razas servidoras que ayudaron a los Antiguos a conquistar la tierra. De todos modos hoy, al igual que su padre, están aprisionadas en cavernas subacuáticas, en lo profundo del océano, aguardando el día en que las estrellas tengan la alineación correcta. De la unión de Shub-Niggurath con Yog-Sothoth nacieron dos deidades: Nug y Yeb.  También se apareó con Yig, siendo Byatis el hijo surgido de esta relación.
         La apariencia de la diosa se describe la mayor parte de las veces como una enorme y flexible masa de negros tentáculos reptantes, una boca goteando limo y cortas patas de cabra. De acuerdo a Tyson es mostrada por lo general de pie, con cuatro cuernos erizándose por encima de su cabeza peluda, su boca gruñendo con salvajes dientes. Sus brazos y manos son los de una mujer, pero sus pies y piernas los de una cabra. Siempre está desnuda, con la vagina expuesta, de la que emergen todas las criaturas oscuras. Su torso está cubierto con numerosos pechos redondos que representan la fertilidad de la diosa.
         Teniendo en mente la información expuesta, tratemos de enfocar la atención en el simbolismo esotérico de la diosa. En primer lugar trataremos acerca de la oscuridad que es uno de sus atributos principales. Por un lado, en muchos cultos antiguos, p.ej. en Mesopotamia o Egipto (los países asociados con el origen del simbolismo de Shub-Niggurath en los escritos de Parker Ryan) el color negro (aunque representa también la muerte y el inframundo) habitualmente simboliza fertilidad y vida, debido esto al color del fértil lodo depositado por el Nilo, permitiendo el crecimiento de las plantas. Debido a la muerte de Osiris (a menudo llamado 'el dios negro' podemos asociar también este color con la metáfora del renacimiento y la resurrección –justamente como un ciclo natural. La Muerte es igualmente la eterna contrapartida del sexo (los cuales se representan por Eros y Thanatos). Desde un punto de vista biológico la unión sexual esta enlazada con las enfermedades venéreas, y simultáneamente es el proceso de reproducción lo que permite la supervivencia de las especies. A través del sexo el hombre trata de derrotar a la muerte. De todos modos, desde un punto de vista psicológico, el Sexo y la Muerte son dos instintos básicos en el hombre, representando simbólicamente el proceso de creación: en lo que lo viejo debe ser destruido con objeto de crear algo nuevo, tal y como está establecido en el principio alquímico de 'Solve et Coagula'.
         El ciclo natural está íntimamente (y no sólo de manera metafórica) conectado con el simbolismo de la Luna. Una de las más antiguas diosas lunares es la egipcia Ta-Urt, la madre de Set en la Tradición Tifoniana. Esta diosa draconiana representa la rueda de los eternos cambios que constantemente ocurren en el mundo de la naturaleza. De manera similar a la diosa dragón Tiamat, ella es una deidad de un carácter muy oscuro y caótico en gran medida conectado con el elemento agua. El simbolismo de este elemento es un atributo común de las diosas Tifonianas, representando la fuente de la dinámica, la vida y el caos. Las Aguas y la Oscuridad también simbolizan una suma infinita de todas las potencialidades. Tal vez esta es la razón por la que Shub-Niggurath se representa como una reptante masa de tentáculos –como señal de las eternas fuerzas del caos, asumiendo la forma de la serpiente enroscada Ouroboros.
         Podría alguien preguntarse porque en unos mitos tan futuristas como son los de Cthulhu la deidad de la fertilidad está adscrita a una entidad tan horrible – y la respuesta es simple: el sexo ha pertenecido siempre a una esfera temida y reprimida. Por un lado fue limitado por el trasfondo cultural y por otro, fue este oscuro e instintivo elemento en el hombre, lo oculto y lo desconocido, la fuente del miedo. Este tema está presente en especial en los tiempos modernos, con la gente apartada de la naturaleza, lo que resulta en problemas en el contacto con la propia sexualidad. La esfera de Eros es una de las más primitivas y atávicas en nosotros, la confrontación con el elemento animal e instintivo es por ello uno de los más difíciles desafíos vitales. Esto trae también como consecuencia la represión de una gran cantidad de energía procedente de la libido que podría ser usada creativamente si se pudiera acceder a la sexualidad. La diosa arquetípica de este proceso es Lilith (identificada con la Cabra Negra por Tyson), el símbolo de las prácticas sexuales oscuras, los impulsos eróticos liberados y las pasiones ocultas. En este sentido es muy similar a Kali (la segunda diosa que, de acuerdo con Tyson, es la misma que Shub-Niggurath) – la madre y la asesina, la única que aporta vida y la única que se la lleva. En las religiones monoteístas el sexo sólo sirve para un propósito: la procreación. No hay lugar para el placer en la unión sexual. El elemento femenino que osa rebelarse contra esta regla y es consciente de su potencial es demonizado y deviene un símbolo del mal. Ello se refleja en uno de los apócrifos en el que Lilith rechaza yacer bajo Adán en la unión sexual e intenta dominar el coito. También se refleja en el proceso de esclavitud de los cultos primitivos y las diosas lunares por las culturas patriarcales posteriores, debido a este comportamiento Lilith fue exiliada del Jardín de Edén y reemplazada por la más sumisa Eva.
         Otra cualidad compartida por las diosas de la oscuridad, también Shub-Niggurath, es el tema de la sangre. La sangre al igual que el sexo, es uno de los símbolos más universales de la vida. Las culturas orientales creen que es el vehículo del prana, y las occidentales, como el Judaísmo, afirman que toda sangre pertenece a Dios y procede de él. Es por ello que los rituales de sangre y los sacrificios  se emplean a menudo en ceremonias dedicadas a la diosa – el dominio de la sangre simboliza el dominio de la vida, dominar sobre la fertilidad de la tierra simboliza dominar sobre las vidas de los otros. Desde otro punto de vista, la sangre está vinculada con la diosa oscura a través del ciclo menstrual y el vampirismo la dulce-amarga unión de la vida y la muerte, que está de algún modo reflejado en el propio acto sexual. La sangre menstrual se asocia también con el ciclo lunar, el cual es uno de los atributos de las diosas oscuras, como hemos ya señalado. Una mujer menstruando es 'impura' debido a que no está preñada – y la preñez es la única expresión de la sexualidad femenina permitida por las culturas solares. El vampirismo es la eterna e insaciable sed de vida, abriéndose uno mismo a las energías transformadoras de la oscuridad, y a la cara oscura de la sexualidad humana. En la Cábala Qlifótica el vampirismo se relaciona con la esfera de Gamaliel, la qlifa regida por Lilith. Esta es la oscura matriz de la diosa de la que un mago bebe la sangre de la luna y penetra en sueños visuales, a menudo de naturaleza sexual.
         Enfoquémonos ahora por unos momentos en el simbolismo de la matriz. Para ello debemos mirar de nuevo a la imagen de la diosa como reflejo de la naturaleza en nuestro planeta. Ella es la matriz ya que todo lo que vive emerge de ella. Ella es la Madre porque sustenta la vida que dio a sus criaturas. Este es el motivo por el que el yoni de la diosa está siempre expuesto en todas las representaciones de su apariencia. La abundancia y fertilidad de este principio se expresa también por el número ilimitado de su descendencia que nace de su interior. Pero la Madre Tierra es también Muerte, ya que no hay vía de escape del retorno a su interior. Históricamente, esto se enlaza con el motivo de la sangre de una manera muy interesante: algunas antiguas tribus pintaban a los que habían fallecido con ocre, lo que los coloreaba de rojo. Como los niños que nacen cubiertos de la sangre de sus madres, también los muertos deben retornar a la matriz de su madre eterna pintados color sangre. La vagina es también un símbolo del cáliz. De ahí que podamos asociar a Shub-Niggurath con Babalón, la Mujer Escarlata. El cáliz de Babalón es la matriz de la diosa, el sagrado Grial, llenado con sangre que es el elixir del conocimiento acerca del misterio de la vida y la muerte. Por medio de beber de esta poción, un mago se llena de la felicidad y poder inherentes a la vida, y al amargo beso de la muerte. Kenneth Grant identifica este líquido con la poción mágica bebida por las brujas durante los misteriosos sabbats, el símbolo de la sexualidad integrada:

“Es en la fusión de las energías solares y lunares que el secreto de la vida y la regeneración yacen. La sangre es vida, pero el brebaje de los Ritos Sabáticos no era la roja sangre de la vida animal tal y como fluía por las venas del cuerpo viviente, sino el esencial prana u ojas guardado en los centros secretos de energía la cual emanaba en ciertas épocas específicas. El Rito del Sabbat implicaba un conocimiento de estas épocas al igual que de los centros donde la primal Bindu moraba previa a su concentración en forma de carne. De hecho, el vinum sabati  se preparaba y embebía con el objeto de convertir esta sangre o esencia de nuevo en sí misma, de modo que pudiera convertirse en un cuerpo no material. Fue de hecho la matriz de toda creación espiritual o - mejor aún - creación en la forma de espíritu; un proceso mágico más bien que uno religioso.”

         En el Árbol de la Noche esta fórmula se nos presenta por medio del túnel de Characith, el siddhi mágico que es la capacidad de conseguir la integridad sexual plena, asumiendo aquí el cáliz la forma de un recipiente, repleto del elixir de la inmortalidad. Esta poción es el resultado de la unión entre los elementos masculino y femenino. Provee al adepto de energía ilimitada, creatividad y eterna juventud. En el caso de Shub-Nigurath, este proceso se refleja en un ritual en el cual Gof’nn hupadgh' es formado – el amado adorador de la diosa. Si la Cabra Negra halla digno al adorador, se celebra una  ceremonia en la cual la deidad lo devora y después lo transforma en un sátiro inmortal.
         Ahora tratemos brevemente el rol y el significado de las ya bien conocidas deidades cornudas de la fertilidad, asociadas con la imagen de la diosa. Los más interesantes son los cultos de la cabra de la ciudad egipcia de Mendes  - los únicos que fueron posteriormente asimilados en los misterios del dios griego Pan, y la forma más moderna de Bafomet. Podemos postular que es un símbolo universal que une a todos los opuestos en sí: la cabeza de una cabra, las alas, las pezuñas, la parte superior del cuerpo de forma femenina, y la antorcha ardiente sobre la cabeza, entre los cuernos. Por medio de tales atributos, como las pezuñas (que señala a su contacto con el elemento tierra), o el pelaje grueso (un símbolo universal de vitalidad y fertilidad), Pan/Bafomet representa la fertilidad de la tierra – lo cual se expresa también por medio de los cuernos, recordándonos las mitológicas 'vacas sagradas', asiendo la tierra con sus cuernos. Un símbolo similar es a cabra griega Amaltea, la cual se asocia en nuestra cultura con la abundancia. Bafomet es también la criatura que representa el equilibrio entre la energía sexual masculina y el resto de los elementos.  Simbólicamente esto incluye la creatividad, la sabiduría y el conocimiento. Es la imagen de lo que une lo humano y lo divino – o lo humano y la bestia, formando conjuntamente una imagen de divinidad despertada. Tal y como escribe Peter J. Carroll:

“Bafomet es el campo psíquico generado por la totalidad de seres vivos del planeta. Desde el Eón Chamánico ha sido representado como Pan, Pangenitor, Panfage, Todo-Creador, Todo-Destructor, al igual que Shiva-Kali – falo creativo y madre abominable y destructora – como Abraxas - dios polimórfico que es tanto bueno como malvado – como el Demonio con cabeza de animal del sexo y la muerte, como el malvado Arconte establecido sobre este mundo, como Ishtar o Astaroth – diosa del amor y la guerra – como el Anima Mundi o alma del Mundo, o simplemente como 'Diosa'”.
Liber Null & Psychonaut
        
         Shub-Niggurath, de todas formas, no es un simple reflejo de la Naturaleza. Como deidad estelar de la Gnosis Necronómica su naturaleza y sexualidad  tienen un significado más profundo. Desde un punto de vista podemos interpretar esta teoría como algo básico en el sendero antinómico, la separación del orden natural. El adepto que explora estos misterios, pugna por la auto recreación como dios separado, la unificación de la propia conciencia y su separación de la rueda del Samsara. Aquellos que deciden dedicarse a este camino se exponen a la desaprobación social y a ser señalados como malvados y siniestros. Se necesita una fuerza de voluntad inhumana y demoníaca para romper las barreras que aparecen ante su camino. Simbólicamente, esto se refleja en el 'Rito del Acompañante' (del Necronomicón de Tyson) el cual se observa durante tres días después del nacimiento de un niño, en una tribu sagrada para Shub-Niggurath. El objetivo del ritual es unir el alma del recién nacido con la de su 'hermano' demoníaco, que será su compañero durante el resto de su vida. El infante es asido por su padre y cuatro ancianos de la tribu, sobre las llamas de una fogata y pasado de uno a otro formando el dibujo de un pentagrama. Después la madre del niño mata una cabra sacrificial y el niño es bautizado por medio de un baño en sangre. Por último, el niño es elevado y se dice que de las estrellas desciende un espíritu que deviene unido al infante por toda la eternidad. Pero, desde otro punto de vista, podemos interpretar este fenómeno de un modo diferente. La vida y la sexualidad no se limitan sólo al planeta Tierra en el espacio cósmico. Tal y como escribe Linda Falorio en su artículo acerca de magia estelar – es el sistema que alcanza más allá del aura de la Luna y todo lo que se alimenta de ella, abriendo la conciencia humana a puntos de contacto extraterrestre. Y aunque también seamos criaturas de las estrellas, tendemos a sumergirnos en un sueño confortable en nuestro planeta y olvidarnos de las sutiles corrientes que tratan de penetrar el aura de la Tierra. Esto no trata de confirmar la existencia de Ovnis, aliens o extraterrestres. La clave es abrirse uno mismo a las corrientes de energía y los mensajes que llegan a nosotros desde las estrella a través del plano astral, y sacarles partido en el progreso evolutivo del individuo y la humanidad.
         La sexualidad es el camino de la expresión y la expansión a través del cual grandes cantidades de energía se derraman en el universo. De hecho, toda energía es sexual por naturaleza y el mundo material no es nada más que formas variadas de esta estructura. Por medio de una cuidadosa atención y una mente abierta, el hombre es capaz de abrirse él mismo sexualmente hacia nuevas experiencias que lo expandan más allá del mundo de los humanos. Esto puede significar tanto contactos sexuales como energéticos con las deidades de los Mitos de Cthulhu en el plano astral, en sueños o durante meditaciones acerca de la naturaleza de estas fuerzas. Pero debemos en primer lugar explorar el reino de nuestra propia sexualidad para descubrir la conexión con otros seres que viven en las estrellas. Cuando ves la verdadera cara de la diosa y le abres la puerta, entonces la Cabra Negra vendrá a ti con Mil Retoños, cuyos aullidos emergerán de la Tierra.

La Comunión Negra
Un Rito de Magia Sexual para Invocar a
Shub-Niggurath en el Templo de la Carne

         Este ritual está diseñado para dos compañeros, hombre y mujer como un acto de hechicería sexual. El participante masculino actuará como el sacerdote que invoca a la Diosa y que busca la comunión con ella, a través del éxtasis de la carne. La participante femenina asume el rol de sacerdotisa, que busca la posesión y la identificación total con la Diosa, y la manifestación como su avatar material.
         La sacerdotisa debe de estar desnuda durante el ritual, con el sello de Shub-Niggurath pintado en su vientre, por debajo del ombligo en donde se sitúa el chakra Svadisthana. En el templo debe arder un incienso fuerte (p.ej. opio o musk). Los participantes deben también preparar el altar, en donde la comunión sexual tomará lugar. Aparte de esto, serán necesarias velas negras, un cáliz con vino tinto, que representa el elixir de la Diosa.
Sello de Shub-Niggurath
         El ritual comienza con la sacerdotisa recostada en el altar y cantando: 'Ia, Ia, Shub-Niggurath'. Mientras que el sacerdote recita el encantamiento la sacerdotisa se debe concentrar en ser poseída por la fuerza invocada. Ella debe visualizar a la Diosa con todos sus atributos, e identificarse plenamente con ella de modo que la consciencia de la diosa y de la sacerdotisa se conviertan en  una. Ella debe despertar  la energía sexual de la serpiente Kundalini, inflamándose hasta sentir la lujuria primitiva insaciable, enviada por Shub-Niggurath.

         El sacerdote:

¡Shub-Niggurath! la Cabra Negra de los Mil Retoños.
¡Yo te convoco a este templo de carne!
¡Entra en el cuerpo de esta sacerdotisa
Y únete a mí en el éxtasis de la unión!
¡Me ofrezco a ti en tu altar de perversión!
¡A través del fuego y de la sangre!
¡Revélame tus negros dones!
¡Déjame probar tus conocimiento prohibido!
¡Otórgame la sabiduría más antigua que el tiempo!
¡Abre tu útero de caos
Y déjame disolverme en el libertinaje
De la carne y del espíritu!
¡Ven a mi Negra Diosa!
¡Ven a este festival Sabático!

Chillando extáticamente: ¡IA, IA Shub-Niggurath!

         En este momento la sacerdotisa sentirá el poder de la diosa mientras está en el altar. Cuando ella esté lista, se levantará y recitará su parte del ritual, mientras el sacerdote tomará su lugar en el altar y continuará el cántico.

         La sacerdotisa:

Soy la Ramera primigenia.
Soy la Señora de la transformación: de la carne al espíritu,
Soy el negro útero del universo.

¡Bebe de mi copa de fornicación!
¡Saborea mi insaciable lujuria!
¡Y ahonda en la boca del caos
En búsqueda de putrefacción y renacimiento!

Yo poseo la llave del jardín de las delicias,
Soy la tierra que consume lo vivo y lo muerto,
Soy el pozo de las abominaciones primigenias,
¡Yo le doy vida a la Sombra y devoro la Luz!

¡Húndete en mi diluyente abrazo
Y recibe mi oscura comunión!

         Es ahora cuando el acto sexual comienza, en el que ella lo monta a él hasta hallar el estado de la completa posesión. En este punto ella es la manifestación de la Diosa, la personificación del libertinaje, la lujuria primaria encarnada.
         Ambos participantes deben relajar el espíritu y recibir la comunión de las fuerzas. El resto del ritual depende mucho de cómo la fuerza se manifieste a través de la sacerdotisa. Sin embargo, ábrete a una experiencia extática, y deja que tus instintos y deseos más oscuros sean revelados. Cuando la comunión esté completa, bebe del cáliz y absorbe el néctar mágicamente cargado.
         Se recomienda un destierro después de la práctica.



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