miércoles, 16 de abril de 2014

Los Arquetipos y el Inconsciente

Por Robert A. Johnson

(Traducido por Manon de Inner Work)


El concepto de arquetipos surge frecuentemente en el trabajo con los sueños o en la Imaginación Activa; por lo tanto, puede ser útil hablar de este importante concepto ahora, temprano en nuestro material. Después, conforme aparezcan ejemplos de imágenes arquetípicas en nuestro discurso, estaremos en una mejor posición para entender su significado. Echaremos ahora un vistazo a las ideas básicas contenidas en el concepto de los arquetipos; después, en la medida en que marchemos a través de ejemplos de sueños específicos y pasos prácticos, tendremos una oportunidad para profundizar nuestro entendimiento sobre el asunto.

La idea de los arquetipos psicológicos es una de las más útiles y provocativas contribuciones de Jung al pensamiento moderno. Tiene amplia aplicación fuera del área de la psicología y ha influido a muchos eruditos en áreas tales como la antropología, la historia de la cultura, la mitología, la teología, la religión comparada y la interpretación literaria. Este es el motivo de que Jung demostrara que los arquetipos aparecen de forma simbólica, no sólo en los sueños de personas individuales, sino que también en la mitología, en los patrones culturales, los símbolos y los ritos religiosos, y todos los productos de la imaginación humana, tales como la literatura y el arte.

La idea de los arquetipos es antigua. Está relacionada con el concepto de las formas ideales de Platón - patrones ya existentes en la mente divina que determinan en qué forma el mundo material llega a ser. Pero debemos a Jung el concepto de los arquetipos psicológicos - los patrones característicos que preexisten en la psique colectiva de la raza humana, que se repiten a sí mismos eternamente en las psiques de seres humanos individuales y determinan las formas básicas en las que percibimos y funcionamos como seres psicológicos.

Jung se hizo consciente de la existencia de los arquetipos cuando observó que los símbolos que surgen en los sueños de las personas a menudo se corresponden exactamente con las imágenes que aparecían en los antiguos mitos, el arte y la religión, en tiempos y lugares que al soñador le hubiera sido imposible conocer. Empezó a sentir que hay ciertos símbolos primordiales, y ciertos significados universales que los fijan al inconsciente humano, que espontáneamente salen a la superficie desde el inconsciente en cualquier momento o lugar sin necesidad de transmisión cultural.

A la misma vez Jung observó que estas "imágenes primordiales," como las llamó, formaban el patrón biológico conforme al que nuestra estructura psicológica básica como seres humanos está formada. Podríamos pensar de ellas como los anteproyectos que dictan la forma de nuestras estructuras mentales internas, o los moldes básicos que determinan nuestros roles, valores, comportamiento, capacidades creativas y modos instintivos de percepción, sensación y razonamiento.

Dado que estos modos son intrínsecos al substrato colectivo básico de la psique humana, no tienen que ser transmitidos por la cultura, la literatura, el arte o la migración. Surgen espontáneamente del inconsciente para aparecer en los sueños, visiones o imaginación de cualquier individuo, en cualquier lugar y tiempo. Y como aparecen como universales, imágenes de propiedad colectiva, su simbolismo evoca sentimientos similares, hacen surgir asuntos similares y constelan conductas similares donde quiera que surgen y entran en la vida de un individuo o una cultura.

El término "arquetipo" aparece tan tempranamente como en Filón el Judío, con referencia a la Imago Dei (Imagen de Dios) en el hombre. También pueden ser encontradas en Irineo, que dice: "El creador del mundo no hizo estas cosas directamente de sí mismo, sino copiándolas de arquetipos a partir de sí mismo."... "Arquetipo" es una paráfrasis explicatoria de lo Platónico [formas ideales]. Para nuestros propósitos este término es apropiado y útil porque nos dice que... estamos tratando con tipos arcaicos, o - diría yo - primordiales, o sea, con imágenes universales que han existido desde los tiempos más remotos. (Jung, 9, CW, 5-6)

Desde el inconsciente emanan influencias determinantes que, independientes de la tradición, garantizan en cada individuo único una similitud e incluso igualdad de experiencia, y también de la forma en la que es imaginativamente representada. Una de las principales pruebas de esto es el casi universal paralelismo entre los motivos mitológicos, lo cual, debido a su cualidad como imágenes primordiales, he llamado arquetipos. (9, CW, 118)

Sólo podemos suponer que la conducta [humana] es el resultado de patrones de funcionamiento, que he descrito como imágenes [primordiales]. El término "imagen" es usado para expresar no sólo la forma de la actividad que toma lugar, sino que para la situación típica en la que la actividad es llevada a cabo. Estas imágenes son "primordiales" desde el momento en que son peculiares a toda la especie, y si se "originaron" en algún momento, sus orígenes deben haber coincidido al menos con el principio de la especie. Son la "cualidad humana" del ser humano, la forma específicamente humana que su actividad toma. (9, CW, 153)

Como la palabra misma implica, los arquetipos están relacionados con los tipos - tipos en el sentido de un rasgo característico o un set de cualidades que parecen surgir en conjunción una y otra vez en patrones reconocibles y espontáneamente recurrentes. La "doncella virtuosa" es un tipo, la "sabia y gentil reina" es un tipo, el "valiente guerrero" es un tipo, y el "puritano" es un tipo. Casi ningún ser humano real se adecua exactamente a ningún tipo, porque los tipos son, por su misma naturaleza, modelos idealizados de rasgos de carácter o patrones de conducta. Encontramos personajes en la literatura y figuras en nuestros sueños que se adecuan exactamente a un tipo, pero los seres humanos reales son combinaciones de muchos tipos que se unifican para formar una personalidad humana rica, inconsistente y multifacética.

Si encontramos nuestro camino de vuelta al patrón primordial que produjo cada uno de estos tipos universales que instintivamente reconocemos como los rasgos de personalidad que existen potencialmente dentro de todos nosotros, la imagen primordial que existía en la mente del primer ser humano así como en la tuya y en la mía, entonces hallaremos también en un sentido el original del tipo, el primero de ese tipo, la plancha a partir de la que la página fue impresa.

La raíz arque del griego arché, significa "el primero," y tipo significa "impresión," "impronta," o "patrón." Los arquetipos psicológicos, por lo tanto, son los "primeros patrones" preexistentes que forman el anteproyecto básico para los grandes componentes dinámicos de la personalidad humana. En un sentido real, cuando miramos a los tipos, nos damos cuenta de que son ellos, en combinación, los que nos hacen identificablemente humanos. Son innatos en nosotros como parte de nuestra herencia como miembros de la raza humana.

No todas las imágenes que aparecen en los sueños son arquetipos. Deberíamos empezar observando que el inconsciente está compuesto de energía, y que se forma a sí mismo en distintos sistemas de energía - o lo que podríamos llamar "formas de energía." Estas formas de energía pueden ser sensaciones, actitudes, sistemas de valores o personalidades enteras que viven dentro de nosotros. Realmente, todos nosotros tenemos muchas personalidades distintas coexistiendo dentro de nosotros a nivel inconsciente. Son estas "personalidades" internas las que se aparecen en nuestros sueños como "personas."

Ninguna de estas ideas es correcta. Probablemente haya un infinito número de arquetipos, como hay innumerables rasgos y patrones conductuales que existen universalmente entre los seres humanos. Identificar un arquetipo es un asunto de sentir que uno está enclavado dentro de un sistema universal de energía humana, viendo un poderoso símbolo que brota desde las profundidades de nuestra naturaleza humana colectiva; no es un asunto de trabajar a partir de una lista de tipos que alguien haya hecho. En esta área no sólo tenemos el derecho sino que el deber de hacer uso de nuestra propia imaginación creativa. Somos libres de llamar a los arquetipos por nombres que tengan significado para nosotros como individuos. Después, hablaremos más sobre esto.

Algunos ejemplos deberían dar una idea más clara de cómo encontramos a los arquetipos: en todas las culturas y religiones desde el inicio de la historia, la idea del alma ha brotado espontáneamente. La humanidad siempre ha intuido o postulado la existencia de una entidad interior que era invisible aunque activa. Los hombres a menudo se referían a su alma en la poesía y la alegoría religiosa como si fuera una presencia femenina. Algunas veces el alma era vista como una mujer interior que se unía en matrimonio con Cristo o hacía posible la comunión con Dios. Algunas veces los hombres visualizaban una musa femenina que los inspiraba para la poesía, la literatura, el arte o una sensibilidad refinada. Las mujeres, por contraste, a menudo imaginaban el alma como una presencia masculina que daba sabiduría y fuerza.

Jung descubrió que lo que la gente llamaba el "alma" en lenguaje religioso realmente tiene una contrapartida psicológica, una parte específica y objetiva de la psique interior que actúa como el "alma" de la religión y la poesía y realiza las mismas funciones que han sido descritas. En los hombres el alma aparece en sueños como una presencia femenina. En las mujeres, aparece realmente como una figura masculina. Para distinguir esta entidad psicológica objetiva de la noción religiosa, Jung llamó a la figura femenina anima y llamó a la figura masculina en los sueños de las mujeres animus. Estas dos palabras significan "alma" y "espíritu," respectivamente, en latín.

En los capítulos finales veremos algunos ejemplos de la aparición del anima y el animus en los sueños y la imaginación. El punto aquí es que la principal característica de un arquetipo es su universalidad, lo que produce una estructura o una forma de energía que parece existir en las estructuras psicológicas de todos los hombres y mujeres, en todas partes. Esta es la verdad del alma, tanto como entidad objetiva como símbolo universal. Estas son partes de nuestra herencia humana, parte de lo que nos hace humanos.

No sólo el alma existe entre todas las personas como una realidad interna, sino que genera un set universal de símbolos - las varias imágenes del anima y el animus - por los que se representa a sí misma. Así que podemos encontrar un conjunto similar de imágenes en los sueños de la mayor parte de los hombres para el anima, así como en el mito, las leyendas, la religión, el arte y la literatura. Y lo mismo es verdad del simbolismo universal del animus para las mujeres.

Igual que un arquetipo puede ser más fácilmente identi-ficado como una estructura interna, como en el caso del anima y el animus, también lo puede ser como una cualidad universal que todas las personas reconocen o una forma universal de sentir y comportarse a través de la que todos pasamos. Por ejemplo, una mujer podría soñar que se encontró en la presencia del dios o diosa del amor. El amor es un arquetipo: amar es una tendencia preformada en los seres humanos, parte del proyecto primordial para nuestra forma humana de sentir, relacionarnos y actuar hacia otros. Encuentra su camino hacia toda persona y toda cultura. Es tan universal que decirlo parece innecesario.

La mujer que sueña con este arquetipo no está armada sólo con el impulso de amar. Ella también tiene la capacidad de odiar o sentir rencor, como todos nosotros, oculta en algún lugar dentro de su personalidad total. Pero en su sueño ella está en la presencia de una imagen que representa al arquetipo del amor - amor como una fuerza universal, suprapersonal que se precipita desde algún profundo lugar en la psique primordial de nuestra especie.

Cara a cara con esa imagen, si ella puede ver que es la energía universal del amor la que está desafiándola y afectándola, puede entender mejor sus sentimientos, emociones y conductas.

Mencionamos antes que hay innumerables arquetipos en el inconsciente humano. Determinar que se está tratando con un arquetipo en el sueño de uno, es un asunto de sentir cuándo algún instinto o patrón universal humano está detrás de la imagen - o reconocer un símbolo como una de esas imágenes primordiales que nos hablan de las cualidades humanas atemporales y ubicuas.

No necesitamos saber cuáles de estas han sido oficialmente designadas como arquetipos por Jung. No necesitamos saber por qué nombres junguianos han sido llamadas, aunque eso podría ser útil a veces.

Los junguianos generalmente encuentran sus nombres para los arquetipos en los mitos y las antiguas religiones, porque ahí es donde las imágenes aparecieron por primera vez, a menudo en su más dramática y memorable forma. Por ejemplo, el arquetipo del viaje heroico en el que uno es puesto a prueba por el destino es a menudo llamado una "odisea" porque su imagen más grande es el viaje de Odiseo. Pero todos esos nombres son en alguna medida arbitrarios. Somos libres de usar nuestro propio juicio, sentimientos e imaginación para decidir si estamos tratando con un arquetipo, y somos libres de usar los nombres para ellos que sean más significativos para nosotros.

Hace años un joven estudiante graduado vino a trabajar con sus sueños conmigo, y una figura masculina empezó a aparecer repetidamente en sus sueños. El estudiante espontáneamente inventó su propio nombre para este amistoso compañero que mostraba un carácter universal. Le llamó "el hermano tribal."

El soñador y su hermano tribal vivían en una tribu de Vikingos en una antigua época en Europa. En algunos sueños él y su compañero eran guerreros y fueron juntos a una batalla. En otros, eran sanadores. En uno descubrieron a una mujer radiante y mágica con una túnica blanca que se convirtió en la consorte del soñador. Juntos, fueron a través de todas las luchas y numinosos descubrimientos de la temprana madurez. La amistad del soñador con su figura interna era tan íntima y la sensación era tan real, que se sentía solo cuando pasaban muchos días sin verle en sus sueños.

Es patente que el "hermano tribal" es un arquetipo, y que hay un arquetipo correspondiente a la "hermana tribal" en las estructuras de las mujeres. Hombres y mujeres a menudo sueñan con tales figuras en los años de la temprana madurez - alguien de la misma edad y sexo que es su ayuda, su leal aliado y su compañero en las pruebas y desafíos de la vida. Y la imagen corresponde a una realidad objetiva, porque el sistema de energía realmente vive dentro del individuo y presta su fuerza y consciencia para su desarrollo, justo como describe la imagen. En una mujer, la hermana tribal es un arquetipo de consciencia femenina que aumenta el sentido de su lado femenino y fortifica su identidad mientras ella evoluciona hacia una femineidad madura.

Cito este ejemplo para enfatizar que tienes el derecho a hacer tus propios juicios y elegir tus propios nombres. Nadie encontrará "hermano tribal" escrito en alguna lista estándar de arquetipos o en un diccionario de símbolos. No obstante, un soñador vio este símbolo en su sueño, lo reconoció como una imagen universal en la vida humana, y encontró un nombre para él que viene del pasado arcaico. Está dentro de tu poder así como del suyo.

Algunas veces se hace más fácil ver cómo las personalidades que aparecen en nuestros sueños se corresponden a grandes fuerzas en la naturaleza humana, si comparamos los arquetipos con la antigua concepción griega de los dioses. Los dioses, como los griegos los concebían, eran fuerzas que interactuaban con los vivos. Estas fuerzas estaban presentes en toda vida, aunque fueran universales, atemporales y vivieran fuera de los límites de una vida o tiempo particulares. "Los dioses" podían también ser descritos como "campos de energía" actuando sobre la raza humana. Aunque sus imágenes presentaban personalidades integradas que son similares a las "personas" de nuestros sueños que portan un aura de gran poder y se adecuan a algún gran tipo en la naturaleza humana.

Por esta razón Jung dijo que los héroes y los dioses del panteón griego eran realmente símbolos por excelencia para los arquetipos. Sus imágenes expresan los tipos universales y primordiales que constituyen la personalidad humana.

Estrictamente hablando, los arquetipos no son fuerzas, sino que más bien los patrones preexistentes que dan una forma típica a las fuerzas que hay en nosotros. No obstante, cuando encontramos las imágenes de los arquetipos siempre sentimos ese poder al que le ha sido dada forma en la imagen. Sentimos que no sólo hemos pulsado un tipo simbólico sino que también un amplio depósito de poder sobrehumano en el inconsciente colectivo humano. Podemos sentir al arquetipo como una carga de energía. Se siente como si estuviera fuera de nosotros, algo con lo que tiene la mente consciente que interactuar y tratar. Cuando los vemos en funcionamiento como fuerzas que nos mueven e influyen, podemos empezar a entender por qué los griegos y otros antiguos pueblos los entendían o experimentaban como poderes supranaturales.

Porque los sistemas de energía formados por los arquetipos son transpersonales, universales y se corresponden a realidades atemporales y primordiales, realmente experimentamos los arquetipos en sueños como si fueran divinidades o dioses. Los experimentamos como los Grandes Poderes. Algunas veces nos ayudan, algunas nos amenazan, alternativa-mente nos refuerzan o nos abruman, nos liberan o nos poseen, dependiendo de la evolución a través de la que estemos pasando y los asuntos implicados. Los sentimos como grandes, transcendentes, energías eternas que están fuera de nuestro control aunque sean parte de nuestras vidas y naturaleza.

Como con la mayoría de conceptos psicológicos, mucho de lo que hay en la idea de los arquetipos está conectado con la vida ordinaria y diaria. Sentimos a los arquetipos en funcionamiento en nuestras vidas diarias sin identificarlos como tales.

Por ejemplo, si conocemos a una mujer que ha luchado contra probabilidades abrumadoras y ha mostrado un coraje sobrehumano, diremos, “Ella es una heroína. Se ha comportado heroicamente a lo largo de todo esto.” Sin pensar en ello, reconocemos que el arquetipo de la heroína vive en ella, forma parte de su carácter y que se ha comportado conforme a este tipo universal que instintivamente conocemos.

En otro caso podemos decir que un hombre que conocemos “actúa como un Scrooge1.” Queremos decir con ello que el arquetipo del cínico avaro – otro tipo o patrón de personalidad que todos reconocemos – se manifiesta en las actitudes y comportamiento de ese hombre.

El arquetipo del héroe o la heroína vive en cada uno de nosotros. Como lo hace el arquetipo del avaro. Este es el motivo de que los reconozcamos instantáneamente en otros. En algunas personas un arquetipo particular está fuertemente en evidencia: podemos verlo “escrito sobre todos ellos.” En otros, los arquetipos son potencialidades que permanecen en el inconsciente. El arquetipo heroico, por ejemplo, puede salir a la superficie en una persona particular sólo cuando una crisis lo demande, o el amor o la lealtad lo inspiren.

Ninguno de nosotros es sólo una cosa. No somos criaturas monodimensionales; somos ricas combinaciones de los infinitamente variados arquetipos. Cada uno de nosotros es en parte heroína o héroe y en parte un cobarde, en parte padre y en parte hijo, en parte santo y en parte ladrón. Es en el aprendizaje para identificar estos grandes motivos arquetípicos dentro de nosotros, aprendiendo a honrar a cada uno como un legítimo rasgo humano, aprendiendo a vivir la energía de cada uno de forma constructiva, que hacemos del trabajo interior una gran odisea del espíritu.

Los arquetipos a menudo son presentados por el inconsciente como imágenes que son divinas, reales, mágicas o míticas. Si el arquetipo de la heroína universal aparece en tu sueño, puede tomar el rostro de una figura legendaria como Juana de Arco. Puede tener una brillante armadura o llevar una espada mágica. Generalmente habrá algo que cree la sensación de nobleza o autoridad.

Incluso si la sensación específica de asombro, divinidad o magia no está presente, puede haber un sentimiento de que se está mirando al ejemplo prototípico del tipo, cualidad o experiencia universal: la Madre de todas las Madres, el Padre Tiempo, la guerra que es el Armagedón, el amor que abarca toda la experiencia humana del amor que alguna vez ha sido.


1Ebenezer Scrooge es el nombre del protagonista de la novela de 1843 Cuento de Navidad de Charles Dickens (Nota del Traductor). 


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