viernes, 7 de marzo de 2014

Yig el Dios Serpiente y el Poder del Éxtasis

porAsenath Mason


(Traducido por Shaagar y Daemon Barzai de "Necronomicón Gnosis")

En los Mitos de Cthulhu Yig es una deidad terrenal y chtónica, una serpiente gigante, el padre de todas las otras serpientes. H.P. Lovecraft lo describe como una entidad india, el dios serpentino de las tribus de la llanura central, y 'un extraño y semi-antropomorfo demonio de una naturaleza altamente arbitraria y caprichosa.' Yig fue habitualmente amigable con aquellos que lo adoraban, pero en otoño devenía anormalmente famélico. Después, él era conducido por medio de los ritos adecuados:

"Ese era el motivo por el que los tom-tom de los Pawnee, Wichita, y el pueblo Caddo martilleaban incesantemente una semana tras otra en Agosto, Septiembre y Octubre; y el motivo por el que los hombres medicina realizaban extraños ruidos con sonajas y silbatos curiosamente al igual que Aztecas y Mayas."

Lovecraft compara a Yig con deidades como Quetzalcóatl o Kukulcan. Quetzalcóatl, conocido también como la 'serpiente emplumada', fue un antiguo dios mejicano de diversos atributos. Los Aztecas lo consideraban el dios del viento, el dios del zodiaco (la serpiente emplumada era también el símbolo del cielo), y el señor de todas las enseñanzas. También fue el creador de la quinta raza humana del mundo, como tal fue el que creó al hombre a partir del polvo de los 'preciosos huesos'  de generaciones previas de la humanidad. El polvo se había vitalizado con su propia sangre. Quetzalcóatl fue conocido bajo muchos nombres: Kukulcan, Gukukmatz, Kukumatz, etc. Fue adorado por los habitantes de la antigua Mesoamérica: los Quiché, los Aztecas, los Toltecas, los Maya, los Olmecas y los Mixtecas, desde los tiempos antiguos hasta que el área fue invadida por los españoles bajo el mando de Cortés. Su culto incluía, entre otros elementos, el sacrificio humano. Su nombre se origina a partir de la figura de un jefe heroico, o un rey-sacerdote. La imagen de una serpiente emplumada es la representación más común de Quetzalcóatl. Algunas veces también se le representaba de forma antropomórfica: con un sombrero puntiagudo con una joya espiral sobre su pecho, hecho de caparazón de caracol. También, en las descripciones de Lovecraft, aparece en forma medio humana: como una negra y demoníaca figura con cabeza y hombros gigantes. Quetzalcóatl fue una deidad de funciones ambiguas, que diferían según la civilización que lo adoraba. Muchas veces se le atendía como una estrella de la mañana mientras su hermano gemelo Xolotl era la estrella del atardecer (Venus). Como estrella de la mañana se le llamó Tlahuizcalpantecuhtli, significando 'señor de la estrella del amanecer'. Se creía que inventó el calendario y los libros, y era el dador de alimento: la panocha de maíz. También era el patrón de los sacerdotes.
         Una figura similar a Quetzalcóatl fue otra 'serpiente emplumada', Kukulcan. Su nombre se derivaba del dios Tolteca que llegó a territorios mayas junto a la tribu Itza, guiado por la tribu que ostentaba el mismo nombre. Kukulcan fue el dios de la tierra, el agua y el fuego, y sus símbolos eran: el maíz creciendo, el pescado o el lagarto. Fue visto principalmente como el dios de la resurrección y el renacimiento, y su culto incluía algunas estatuas representando falos.
         Kukumatz, otra deidad relacionada, fue el dios principal de los indios Quiché. Al igual que Quetzalcóatl y Kukulcan, se le representó en forma de serpiente, y es identificado a menudo con estas dos figuras mitológicas. Era un dios andrógino: la madre y el padre. Era el corazón de los 'cielos' y el creador de las plantas y animales. También el portador de la civilización a la humanidad: ley, agricultura, pesca y medicina.
         En los Mitos de Cthulhu, Yig es adorado tanto en el plano terrestre como en las tierras ubicadas en otras dimensiones. Su culto puede hallarse en K'naa, la parte del antiguo reino de Mu. Es uno de los dioses principales de esta tierra, aparte de Shub-Niggurath, Nug y Yeb. En The Vermis Misteriis es el guardián del Lado Derecho, una de las puertas principales a las dimensiones de más allá del mundo de la creación:

"Los brujos le ofrecen hembras inocentes y puras, cuya fuerza vital absorbida del modo correcto convierte a las cosas materiales en cambiables y sumisas en las manos del Brujo. De modo que el brujo puede convertir algunas sustancias del mundo material en otras cosas. Este es el motivo por el que el Título de este Guardián es Señor de la Serpiente, ya que en Su abrazo, todo lo difícil abandona su piel y se presenta descubierto ante Él."

Su poder mágico es así la fuerza de la transformación. La propia serpiente es un antiguo símbolo de metamorfosis y rejuvenecimiento. La eliminación de la piel representa el poder transformador, el cambio a una nueva existencia. El concepto relacionado con este principio es la fuerza representada por el veneno de la serpiente que envenena el organismo y causa la muerte - la transición a un nuevo estado de ser. Por este motivo Yig podría ser comparado a Samael, el ángel demoníaco cuyo nombre significa 'El Veneno de Dios'. En la literatura talmúdica Samael se nos presenta como el acusador, seductor y destructor. Él es el ángel de la muerte, que asesina hombres con una gota de veneno. Se le considera el 'príncipe de los demonios', el comandante del ejército demoníaco, y el gobernador del Infierno, el ángel con doce alas. En la Biblia se le muestra como la serpiente, y provisto de esta forma seduce a Eva en el Jardín del Edén. También es el iniciador del libertinaje sexual, como se menciona entre los líderes de los ángeles que descienden a la tierra con el propósito de unirse a las mujeres terrestres, acerca de lo cual podemos leer en el libro apócrifo de Enoch. Su consorte es Lilith, y a veces también otras personificaciones femeninas del libertinaje y la prostitución: Naamah, Eixheth Zenunium y Agrat bat Mahlat. En la tradición cabalística es el príncipe de los demonios  y el patrón de la magia. Corresponde con el segundo solsticio, el viento del oeste y el tercer día de la semana. En los amuletos se le muestra como un ángel de la muerte. También se cree que las manchas oscuras de la luna son causadas por su impureza. El nombre Samael también se asigna a la tercera Qlifa en el Cabalístico Árbol de la Noche, la esfera  donde el adepto experimenta la muerte mágica, atraviesa el rito de pasaje y renace en los siguientes niveles qlifóticos.
         Como ángel de la muerte, Samael también está relacionado con la esfera Saturnal y el túnel qlifótico de Thantifaxath, el sendero que conecta el mundo material (Malkuth/Lilith) con el plano astral (Yesod/Gamaliel). Es la esfera de la muerte, habitada por gules y larvas, iluminado por el fosforescente resplandor de velas hechas de huesos. En Nightside of Eden Kenneth Grant escribe:

"El Fresno y el Ciprés, la Hierba Mora, el Olmo y el Tejo, son los árboles de la oscuridad en cuyas sombras el túnel desaparece en las células más profundas de la tierra. Así el túnel tiene sus parecidos con el océano espacial a través de su asociación con el dios Set, los hijos de las diosa de las Siete Estrellas cuyo vehículo planetario es Saturno."

         Set, el dios egipcio, es otra deidad representada como una serpiente. Mientras recorre el sendero de Thantifaxath, el adepto es mordido por una serpiente, y el veneno que fluye por sus venas se eleva de uno a otro nivel de conciencia, junto a visiones de sangre y de la luna. Este es el motivo por el cual Kenneth Grant adscribe Yig al nivel qlifótico de Gamaliel, la esfera lunar de los sueños y visiones, inducidos por la intoxicación de la conciencia con un elixir transformador. Aquí el mago abandona su cuerpo terrestre del mismo modo que una serpiente arroja su piel, y entra en el reino astral de las fantasías lunares.
         En Necronomicon: The Wanderings of Alhazred de Tyson, también  se adscribe Yig a la esfera de Saturno: dado que Yig es el más anciano de los Antiguos, así Saturno es el más anciano de los planetas; la serpiente es el más frío de los animales, y Saturno se ubica en el más distante de los huecos cósmicos; Yig es el más sabio de los Antiguos y Saturno es un símbolo de sabiduría y misterio; la serpiente caza su presa en la oscuridad de la noche y Saturno está sumergido en las profundidades más oscuras del espacio; al igual que la serpiente a veces deviene lento y soñoliento, de modo que Saturno es el más lento de los planetas. También se cree que Saturno influencia todos aquellos fenómenos y cualidades relacionados con la muerte: frío, envejecimiento, sueño, estancamiento, depresiones, melancolía, oscuridad y el inevitable flujo de tiempo que lo devora todo al igual que el dios Cronos (el Saturno romano), que engulle a sus propios hijos en un terrorífico ciclo de muerte y renacimiento.
         El signo de Yig es el cuadrado numérico de Saturno: tres filas y tres columnas, donde cada tres celdas suman quince, siendo el total de las quince celdas cuarenta y cinco. A partir de este cuadrado se puede crear un sello de Yig, con el uso de letras hebreas. Se cree que dicho amuleto, hecho de plomo y llevado cerca del corazón, protege de la mordedura de las serpientes y provee al poseedor de la benevolencia de Yig.
         Los hijos de Yig son todos serpientes y criaturas serpentinas halladas en las mitologías de todo el mundo. Hay un mito que cuenta que en los tiempos antiguos las primeras civilizaciones fueron gobernadas por gente-serpiente. El rey de Lemuria era una presunta serpiente o medio-serpiente. También el mítico reino de Valusia fue habitado por ofidios, los adoradores de Yig. Eran brujos y alquimistas, que dedicaban sus vidas a la magia. Cuando la civilización de Valusia fue destruida, los habitantes se cobijaron en ciudades y corredores subterráneos, la más grande de ellas fue la tierra de Yoth. Pero cuando la gente serpiente halló habitantes de otra ciudad subterránea, N'kai, muchos de los antiguos adoradores de Yig lo rechazaron y empezaron a adorar al dios de N'kai, Tsathoggua. Como castigo, Yig transformó a los infieles adoradores en serpientes y les despojó de sus atributos humanos: el habla, los miembros y la inteligencia. Después la civilización de adoradores de Yig se mudó a un área alrededor de la montaña de Voormithadreth, tras lo cual, llegaron a Lemuria. Cuando también estas civilizaciones cayeron, la gente serpiente sobrevivió escondiéndose en profundas cuevas. Tal es la historia tal y como la cuentan los relatos de los Mitos de Cthulhu.
         Aparte de las ya mencionadas deidades serpiente como Quetzalcóatl y similares o el dios egipcio Set, podemos encontrar numerosos mitos de gente-reptiliana en la tradición Hindú, especialmente las historias sobre las serpientes Naga. De acuerdo a esta tradición, los Nagas son entidades demoníacas, a menudo inmortales, representadas en forma medio-humana, medio ofidia: con la mitad superior del cuerpo humana (por encima de la cintura), y la parte por debajo de la cintura en forma de serpiente. También tienen más cabezas - usualmente siete o cinco. Habitan el inframundo, el reino de las serpientes (naga-loka), donde podemos hallar muchos palacios, casas, torres y jardines. Este reino ofidio se llama Patala o Niraya (Infierno). La capital es la Ciudad de los Placeres (Bhogovati), gobernada por Vasuki. Otros famosos Nagas son Ananta y Shesha. A los Nagas les gusta la joyería y todo tipo de motivos decorativos. Uno de sus atributos es también una belleza excepcional. También se cree que poseen grandes habilidades mágicas. En las creencias tradicionales son adorados como dadores de fertilidad, y en el Tíbet se les contempla como deidades acuáticas, los guardianes de los escritos Budistas.
         Otro hijo de Yig mencionado es los Mitos es Byatis, el dios del olvido, que vino con los Grandes Antiguos desde las estrellas. Su madre se supone que es Shub-Nigguraht con la que Yig copuló. Byatis es conocido por su poder de oscurecer la mente y causar olvido con su mirada. Aquellos que lo invocan caen presa de su hambre. Se alimenta de ellos y drena su fuerza vital. Después los sueños de las víctimas están repletos de imágenes terroríficas del Abismo y los lugares oscuros del universo.
         También los legendarios basiliscos son considerados hijos de Yig. Se les representa usualmente como ofidios, con ochos piernas o cola de dragón, ojos de sapo, y una cabeza puntiaguda, sobre la que portan una corona. Se creía que salían de un cascarón de huevo de un gallo de siete años, incubado por un sapo o una serpiente. El legendario poder de los basiliscos causaba la muerte con una simple mirada. Similarmente, al igual que otros hijos de Yig, los basiliscos habitaban el inframundo y las regiones chtónicas: cuevas, bodegas y pozos, y en muchas historias, son los guardianes de los tesoros guardados en estos lugares. La creencia en la existencia de basiliscos era tan grande que a menudo se mataron gallos jóvenes con el objeto de prevenir la creación de estos monstruos demoníacos. Por ejemplo, en Basel, en el 1417, el consejo sentenció a un gallo negro de once años por poner un huevo: el animal fue decapitado y quemado en público.
         La conexión de los basiliscos con Yig puede haberse originado de su asociación con Saturno. 'La Sangre de basilisco' o 'la sangre de Saturno', fue el nombre atribuido al elixir mágico que se creía daba suerte y protegía de la brujería. Ningún ser humano puede resistir la mirada del basilisco. Se puede luchar contra él con un espejo, puedes controlarlo incluso con el sonido de una flauta, porque entonces el basilisco empieza a bailar y pierde sus poderes asesinos hasta que finaliza la música. Es el poder de Azathoth, el dios ciego, el centro de la creación, rodeado por un sobrenatural sonido de flautas, la música que todos los seres deben obedecer.
         Todos los hijos de Yig contienen dentro de sí mismos un elemento de su esencia y son el reflejo de su naturaleza. Hay una leyenda que, cuando todas las serpientes mueran en la tierra, también Yig abandonará este mundo. Pero nadie sabe si esta leyenda es cierta, y ningún hombre podrá ser testigo de este final; ya que las serpientes son más antiguas que la raza humana, y pasarán eones antes de que muerdan el polvo.
         La llave para entender el misterio de Yig se esconde en la historia The Curse of Yig escrita conjuntamente con Zeala Bishop, donde Lovecraft describe el culto a Yig y el encuentro con el dios. Había la convicción entre las tribus indias de que a nadie le está permitido matar a ninguna serpiente aunque hubiera en abundancia porque esto podía atraer el enfado de su padre, el dios Yig. Se creía que era un dios extremadamente vengativo que podía tomar cruel venganza sobre todos aquellos que causaban daños a sus hijos. Su método favorito era convertir a su víctima, tras las torturas adecuadas, en una serpiente moteada. En la historia, Lovecraft muestra a una pareja de jóvenes colonos, que llegaran a territorios donde el culto a Yig era muy fuerte. El hombre tenía casi 'un miedo epiléptico' a las serpientes - incluso la simple mención de una serpiente podía hacerlo desfallecer y desmayarse, la visión de ellas le producía un shock, a menudo llegando a causarle convulsiones. Los colonos trataron de evitar el contacto con serpientes por todos los medios. Pero un día, tuvieron que guarecerse del viento tras unas rocas, y su esposa se dio cuenta de la existencia de un nido de serpientes de cascabel. Para prevenir el shock de su marido, las mató todas. Desde ese momento vivieron bajo el continuo miedo de la terrible venganza de Yig. Cada día recordaban realizar oraciones y hechizos protectores, pero un día se olvidaron de este hábito y fueron a dormir sin ninguna protección. Por la noche se despertaron con el sonido de silbantes serpientes de cascabel que estaban reptando alrededor de su cama. Las serpientes mataron al hombre,  la mujer aterrorizada se transformó en una criatura con forma de serpiente, al igual que su descendencia nacida tras este evento.
         El encuentro con Yig es así de naturaleza sexual. Eso es debido a que su culto se relaciona también con orgías y celebraciones de la sexualidad. Tyson describe el siguiente método de convocar a Yig: es llamado hacia el cuerpo de la sacerdotisa que yace desnuda sobre el suelo, retorciéndose y silbando. Sus muslos están untados con sangre y los ojos vueltos de modo que sólo se ve el blanco. Después debe recitarse el siguiente encantamiento:

"Aproxímate, Inmortal;  presta atención a la convocatoria de la flauta de Azathoth, tu creador, la canción de la cual nadie de su sangre puede renegar;  desciende deslizándote por los haces de las estrellas desde los anillos del dragón. Gran Serpiente vieja en años y sabia en conocimientos, al principio de los tiempos ofreciste el don de la sabiduría a la raza de los hombres, por medio de preñar a una mujer durante los días prohibidos de su ciclo; penetra de nuevo este recipiente humano cuyos muslos están rayados con sangre e inserta tus conocimientos en su mente, para que así tus fieles siervos puedan aprovecharse de su enseñanza. Haz dulces los frutos de su matriz. Poténciala con tus poderosas artes para defendernos de nuestros enemigos, y contra aquellos que difaman tu recuerdo. ¡Yë, y'ti mn'g thu'lh ugg'a aeth Yig fl'anglh uuthah!"
Necronomicon:  The Wanderings of Alhazred

         Los adoradores de Yig creen que penetra en  los cuerpos de sus sacerdotes y el signo de su presencia es cuando la persona cae al suelo y empieza a silbar como una serpiente. Emiten el sonido con los labios, pero el sonido no tiene la forma de ningún lenguaje humano, dado que Yig nunca habla, sino que envía imágenes y visiones a la mente del sacerdote poseído. Es mejor invocarlo en días concretos porque su poder es más grande durante dos días de cada ciclo lunar, cuando se cruzan la luna y el sol en su curso. Estas conjunciones se conocen entre los astrólogos como cauda draconis, la Cabeza y la Cola del Dragón. Esta posición de las estrellas también se conecta con la influencia de Yog-Sothoth, el guardián y la puerta entre los mundos.
         La escena del ritual de Yig del libro de Tyson se parece mucho a las prácticas extáticas realizadas por las sacerdotisas de la brujería africana, las pitonisas actuando como oráculos en los misterios de la Serpiente, acerca de lo que Kenneth Grant escribe en Aleister Crowley and the Hidden God.  El poder de la serpiente, la Kundalini es despertada como un impulso sexual, lo que produce éxtasis y trance. Esta es una interpretación metafórica moderna. Pero en los antiguos ritos africanos se usaban serpientes reales para inducir estados anormales en las mujeres sensitivas que devenían poseídas y dementes por medio del contacto con serpientes: por la fascinación de su mirada, miedo de su tacto, o el uso de sus lenguas. Estas sacerdotisas caían en un trance llamado Estupor de la Serpiente en el cual revelaban habilidades tales como clarividencia, clariaudiencia, etc. Actuaban como oráculos y profetizas a través de los cuales se manifestaban los poderes divinos a los celebrantes allí reunidos.
         Kenneth Grant da un ejemplo de práctica vudú, en la cual una sacerdotisa cae en un trance por medio del contacto con la titilante lengua de la serpiente. Ella era 'penetrada' por la fuerza divina, contorsionándose, su cuerpo entero convulsionando y hablando palabras proféticas. En su trance extático las mujeres 'proferían oráculos, se comunicaban con los espíritus de los muertos, elementales y demonios cósmicos, y - si eran Iniciadas de una alta orden - con entidades cósmicas que existían más allá del espacio y el tiempo.'
         El ritual de Yig revela una gran similitud con este tipo de prácticas. Es también importante darse cuenta de que la sangre se usa para invocar la presencia de la deidad. El contacto con la sangre siempre significa impureza ritual y el cruzar la barrera entre el reino de la vida y el de la muerte: la esfera mundana y la espiritual. En las prácticas mágicas antiguas se necesitaba la sangre cuando alguien quería contactar con el Otro Lado - para adivinación u otros propósitos. Por ejemplo, una sacerdotisa del oráculo de Apolo en Argos bebía la sangre de un cordero para entrar en trance adivinatorio. Era similar a muchos otros oráculos antiguos. La sangre produce trance y visiones, esencial en las prácticas adivinatorias.
         La sangre es también un poderoso estimulante, que embriaga la mente y permite un giro de la consciencia más allá del estado mental común.  En el ritual de Yig, la sacerdotisa  es, de este modo, estimulada por el olor, tacto y visión de este poderoso líquido. La sangre es esparcida sobre sus muslos, lo cual es símbolo ya sea de menstruación (la 'impura' y mágica fase del ciclo femenino, cuando la mujer es más sensible a los impulsos sutiles), o a la desfloración, en la cual la serpiente representa el falo. Ambos conceptos pertenecen a la esfera de la sexualidad. El embriagamiento y el trance son, así, producidos por impulsos sexuales. La sacerdotisa, excitada hasta el orgasmo, es 'penetrada' por la deidad, la cual en esta práctica identificamos con Yig, cuando el poder de la serpiente emerge columna vertebral hacia arriba y activa los chacras, las zonas de energía. En el momento del orgasmo, la energía es movida hacia el centro de la Voluntad, el chacra Ajna.  El tercer ojo se abre y se adquiere la visión de otros planos y dimensiones. En este punto la Serpiente despliega sus alas y deviene Dragón, la radiante energía activada y liberada. Esto puede ser experimentado como un trance extático en el cual uno es capaz de flotar por encima del cuerpo físico y explorar el Otro Lado. En la tradición Tántrica, los fluidos sexuales secretados durante el orgasmo son considerados como potentes líquidos mágicos.
         Un ejemplo de este proceso se ofrece a continuación, en la meditación con Yig, que se alcanza al activar el Poder de la Serpiente y elevarlo al nivel del éxtasis y la embriaguez.

El Éxtasis Serpentino
Un Ritual de Posesión

Este es un trabajo avanzado basado en el control de la energía psico-sexual, conocida como el Poder de la Serpiente o Kundalini. No debería ser realizado por una persona que nunca haya trabajado con la fuerza Kundalini.  Este ritual requiere un conocimiento básico del cuerpo astral y la capacidad de dirigir y enfocar la energía interna es partes específicas del cuerpo. De lo contrario el trabajo podría no ser útil, o incluso ser dañino para el practicante. También es aconsejable tener un conocimiento de magia sexual y ser capaz de alcanzar un orgasmo interior sin medios físicos, aunque esto último no es necesario.
El trabajo incluye una técnica de magia sexual para dirigir la energía del orgasmo hacia los chakras para activarlos y permitir así un flujo regular de la fuerza Kundalini. Esto transforma la experiencia del orgasmo en una implosión de todo el organismo, que luego se enfoca en el tercer ojo y se libera a través del chakra de la corona. Esta técnica Tántrica eleva la conciencia a altos niveles y permite experimentar el Otro Lado, las dimensiones más sutiles de la realidad. Aquí el trabajo se enfoca en la invocación o posesión de Yig, que es identificado con la serpiente Kundalini, y que la consciencia transcienda las dimensiones 'entre los ángulos', como es descripto en la Gnosis del Necronomicón.

Siéntate en una posición cómoda o acuéstate. Cierra tus ojos. Respira lenta y profundamente, continúa hasta que te sientas completamente relajado y listo para comenzar con la visualización.

Visualízate a ti mismo en el pico rocoso de una montaña. Está oscuro, y el sol ya se ha puesto. La atmósfera es tenebrosa y hay oscuras nubes en el cielo. Se ven relámpagos a la distancia, pero no llueve. Lentamente la tempestad se acerca y los relámpagos golpean uno a uno a tu alrededor.

De repente, escuchas un silbido detrás de ti. Te das la vuelta y ves un gran caldero negro. También hay cientos de serpientes de cascabel. Trepan al caldero y derraman su veneno en él. Dentro del caldero un espeso vapor negro asciende y forma una sombría figura con forma de serpiente gigante. El sonido de los silbidos y los truenos parece estar rítmicamente armonizado y empiezas a caer en un trance alucinógeno. También puedes oír el sonido de los tambores desde algún lugar en la distancia. Extrañas sombras danzan a tu alrededor, iluminadas por el destello de los frecuentes relámpagos.
Después de unos momentos las sombras asumen  formas de  mujeres desnudas. Tienen una pálida piel blanca y ojos no humanos. Empiezan a realizar una danza sensual y extática alrededor del caldero, entre las serpientes.  Las serpientes están enrolladas a su alrededor y trepan por sus cuerpos. Las serpientes les muerden, y el veneno y la sangre gotean por los cuerpos de las sacerdotisas, pero no parecen estar afectadas. De repente, caen al suelo y se contorsionan en un trance extático. Las serpientes se enroscan alrededor de sus cuerpos desnudos, estimulándolas con sus lenguas y penetrándolas. Toda la escena es acompañada por los rítmicos sonidos de los truenos, los silbidos y el tamborileo.

Mientras que la visión continúa, empieza a excitarte  sexualmente. Dirige la energía que sube a través de tus genitales por todo tu cuerpo. Empieza a cantar /susurrar el mantra: '¡Ia, Ia Yig!, ¡Me estoy transformando!, ¡Soy Yig!'

Simultáneamente continúa la visualización:

Cuando estés abrumado por toda la atmósfera, la gran serpiente sombría se enrosca a tu alrededor y te empuja dentro del caldero. El veneno mortal entra en tu cuerpo, por tu piel desnuda. Puedes sentir dolor, pero al mismo tiempo un extraño deleite. Uno de los rayos golpea el caldero y enciende un fuego bajo él. Las llamas calientan la vasija y sientes un calor enorme quemando tu cuerpo.

Mientras la excitación crece y eres gradualmente inflamado por el orgasmo, sientes el torrente  de calor y poder en la base de tu espina, y la diriges a tu tercer ojo. Si eres mujer, en este momento debes visualizar a la serpiente entrando a través de tu vagina y penetrando todo tu cuerpo - desde la espina hasta alcanzar el tercer ojo.

Al momento del orgasmo tienes que sentir tu tercer ojo, estallando con energía. Todo tu cuerpo vibra. Absorbes la energía con todo tu ser. Los límites y las barreras que atan la consciencia desaparecen, y tus instintos atávico y primarios son liberados, brindándote visiones primitivas y salvajes.

Siente como tu tercer ojo se abre y el chakra de la corona se convierten en un portal a través del que tu consciencia asciende sobre el cuerpo físico. Visualiza como tu cuerpo astral asume la forma de una serpiente alada. Un agujero negro se abre sobre tu cabeza y flotas en el negro vacío, donde extraños ángulos y ocultas dimensiones constituyen un enorme laberinto de estrellas, galaxias y mundos, a través del cual te puedes deslizarte fácilmente en tu forma serpentina.

Abre tu consciencia a esta experiencia y déjala durar hasta que sientas la necesidad de retornar. Lentamente desciende a tu cuerpo físico. Siente cómo la corriente de energía baja, desde tu cabeza a la base de la espina, y más abajo – dentro de la tierra por debajo de ti.

El viaje terminó.

Toma unas pocas respiraciones profundas y abre tus ojos.



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