martes, 25 de marzo de 2014

Vampiros y el Arte del Cambio de Forma Astral

porAsenath Mason

(Traducido por Shaagar y Daemon Barzai de "Necronomicón Gnosis")

                         

“Mis labios son rocío, y conozco el arte de perder, en una profunda cama, la anticuada consciencia. Todas las lágrimas se secan sobre mis pechos triunfantes, y soy el motivo de que el viejo ría con risa de niño. Para aquellos que ven diáfano y sin velos, reemplazo al sol, la luna, las estrellas y los cielos. Muestro intensamente tal conocimiento del placer, tal sutil erudición cuando sofoco a hombres entre mis brazos de terciopelo o abandono a mordiscos y besos mi tímido, lascivo, frágil y robusto pecho, que incluso los ángeles impotentes se condenarían a sí mismos por mi causa sobre mis lánguidos colchones.”
C.A. Smith: The metamorphoses of the Vampire

         Entre las entidades mencionadas en el Necronomicón, los vampiros son bastante escasos en comparación con los Grandes Antiguos o los Otros. La versión de Simón menciona a unas pocas entidades vampíricas en el Libro de Urilia, como sirvientes e hijos de Tiamat, la madre de todos los demonios. Pero son sólo unas cortas descripciones con sellos para convocarlos. La mayoría de ellos están originados en la tradición Sumeria en la que está basada una parte importante del Necronomicón de Simón, aunque de todos modos está hecho de tal manera que no tiene mucho que ver con está mitología.
         La figura mesopotámica es, por ejemplo, Lamashtu, la mitológica diablesa de la que se creía que acechaba a las mujeres al dar a luz. De las fuentes escritas debemos asumir que fue más que un demonio, una diosa - dado que era hija del dios Anu. A Lamashtu se la representaba con un cuerpo peludo, cabeza de león, orejas y dientes de asno, largos dedos, y los pies de un pájaro con afilados espolones. Las serpientes fueron también un elemento significante de su iconografía. A diferencia de la mayoría de demonios, que actuaban en favor de los dioses, depredaba a sus víctimas por puro placer. Se creía que podía entrar en la matriz de una mujer preñada y tocar el feto siete veces, lo que supuestamente mataba al no nacido. También robaba recién nacidos a sus madres. Las mujeres se protegían de Lamashtu portando amuletos con la imagen de Pazuzu, otro demonio de la tradición mesopotámica. Se decía que Pazuzu era capaz de forzar a Lamashtu a volver al Inframundo. En tablillas de arcilla encontramos muchos hechizos contra Lamashtu. Uno de ellos es:

         “Grande es la hija del Cielo que tortura bebés
         Su mano es una red, su abrazo es muerte
         Ella es cruel, colérica, depredadora,
         Una corredora, una ladrona es la hija del Cielo
         Toca los vientres de las mujeres trabajando
         Expulsa al bebe de la mujer preñada
         La hija del Cielo es uno de los Dioses, sus hermanos
         Sin hijos propios.
         Su cabeza es una cabeza de león
         Su cuerpo es un cuerpo de asno
         Ruge como un león
         Constantemente aúlla como un perro demoníaco.”

         Tiene su propio animal sagrado (asno) y su propia barca en la cual viaja por los ríos del inframundo. A veces se le identifica con Dimme, otro demonio depredador de niños. Sus cualidades y la imagen permiten clasificarla como una entidad vampírica. El texto de Simón la denomina 'la Reina de la Enfermedad y el Sufrimiento'.
         Una criatura similar a esta es Lalartu, otro demonio vampírico con tendencia a matar madres que dan a luz. Lalartu se muestra como la que un día estaba viva, una sombría entidad no muerta. Ella está 'atrapada entre los Mundos' y busca penetrar en uno u otro. Otra entidad que se menciona en el Necronomicón de Simón es Lalassu, una diablesa del mismo tipo y cualidades similares. Ronda los lugares habitados por humanos y se alimenta del miedo y la locura. Ambas, Lalassu y Lalartu parecen ser aspectos de Lilith e incluso se comenta que ambos son dos de los numerosos nombres de esta diosa oscura. Lo mismo concierne a Xastur, 'una asquerosa diablesa que asesina a los hombres mientras duermen, y devora todo aquello que quiere'. En el Necronomicón solo nos muestran su sello, pero ninguna descripción. Solo se remarca que los adoradores de Tiamat conocen muy bien a Xastur ya que ella es la amada de los Antiguos.
         El Necronomicón menciona también a entidades vampíricas que se alimentan de energía sexual: Gelal y Lilith, íncubo y súcubo. Como está escrito: 'Gelal invade la cama de una mujer y Lilith la del hombre'. Ellos se alimentan del 'Agua de la Vida y del Alimento de la Vida' que 'vivifican a los Muertos', es decir, los fluidos sexuales de su presa. El nombre Lilith es obviamente una referencia a los demonios hembra mesopotámicos. La Babilonia Lilitu acechaba a las parturientas y a los bebés. Se pensaba que chupaba la sangre de sus víctimas, de ahí la asociación con el vampirismo. Después llegaron a ser conocidos como los hijos de Lilith, su descendencia morando en las costas marinas y lacustres, muy relacionados con lo acuático. Se les dibujaba en forma bestial: con largas alas, puntiagudos espolones de ave y grueso pelo en algunas partes de su cuerpo. Los Gelal se describen como los demonios de la esfera del aire, perteneciendo Lilith a la del agua. De acuerdo con otras leyendas, Lilith fue la primera mujer de Adán. Se rebeló contra dios y abandonó el Jardín del Edén para asentarse en las costas del Mar rojo, en la tierra de Zemargad. Allí copuló con Samael/Satán y dio a luz a cientos de hijos monstruosos: Lilim o Lilitu - los súcubos demoníacos: criaturas aladas similares a humanos. Les enseñó el arte de la seducción y la brujería, y a través de los fluidos sexuales que llegaron a obtener, dio luz a más descendencia demoníaca.
         Una imagen similar de un súcubo es ofrecida en el Necronomicón de Tyson. Los súcubos son llamados 'amantes de los vientos' y se les describe como entidades de aire. Llegan en sueños e inducen emisiones nocturnas, alimentándose de la energía vital de los fluidos sexuales. La imagen de tal espíritu es el de una bella mujer de largo y brillante pelo, con un vestido de seda y ataviada con sutiles joyas. Al igual que un súcubo común, consume toda la energía vital de su amante y lo abandona exánime. Aquí observamos otra referencia a Lilith: una creencia extendida era que tanto Lilith como sus demoníacos hijos rondaban la tierra por la boche y visitaban las casas - para estrangular recién nacidos y obtener semen masculino. Lilith y su descendencia son los símbolos más comunes del disfrute libidinoso cuyo fin no es la procreación. Pueden asumir cualquier forma, pero la más común es la de una bella y seductora mujer.
         Los demonios de este tipo no se hallan sólo en Mesopotamia, sino en todo el mundo, en muchas antiguas creencias. Los hindúes temían a unos demonios llamados Churreyl, que se aparecían en forma femenina y absorbían la vida de los hombres por medio de felaciones. Se creía que los Churreyl eran espíritus de mujeres muertas en el momento de dar a luz. Otro demonio hindú fue Yukshee, también apareciéndose en forma de atractiva y tentadora mujer con un apetito sexual insaciable. De ella se sabía que dejaba a sus amantes extremadamente exhaustos y a menudo impotentes. Pishauchee fue un demonio que evocaba sueños eróticos masculinos. En la mitología Hindú también encontramos espíritus del tipo incubo: Bhootum, Preyt, Rauksheh, Gandharvas, o Pisacha - demonios que copulaban con mujeres dormidas y chupaban su sangre. La diosa Asirio-Babilónica Ishtar tenía una servidora súcubo en forma de una atractiva prostituta denominada mano di Unnini, una encarnación de lascivia (la lasciva). En el área de Francia encontramos unos terroríficos súcubos llamados Mares. Se creía que se sentaban encima del pecho de los durmientes y les evocaban pesadillas. En Escandinavia estos demonios evocaban también sueños eróticos y se aparecían a los hombres como bellas mujeres. En el Japón los espíritus súcubo eran las denominadas damas zorro, conocidas por sus habilidades en el cambio de forma y su poder de seducción. Su verdadera cara sólo se puede ver en un reflejo sobre la superficie del agua. También en Irlanda encontramos un demonio femenino–súcubo: Lhiannan Shee. Los habitantes de la isla de Man la consideraban un vampiro hembra que moraba en pozos y manantiales de agua. Podía absorber toda la fuerza vital de sus amantes. En la propia Irlanda se le conoció como Leanan Sidhe y, aparte de sus cualidades demoníacas, también tenía otras beneficiosas: era la musa de la creación artística. Todos aquellos que ella escoge como amantes quedan dotados de creatividad, ayudándolos a obtener riqueza y fama. Pero se creía que una relación con ella no podía durar mucho, porque ella lentamente iba tomando vida en intercambio por sus favores. En el mundo de la antigua Grecia hallamos también las Sirenas - tradicionalmente representadas como mitad mujer, mitad pez. Pero las imágenes originales no son de pez, sino mitad pájaro. Se pensaba que atraían a los marineros 'encantándolos con sus cantos lascivos'. Al igual que Lilitu, las Sirenas visitaban a los hombres durmientes por la noche o al mediodía cuando estaban 'más sujetos a sueños eróticos seguidos por emisión de semen'. Las Sirenas también eran presentadas como criaturas sedientas de sangre, es por esto que posteriormente se les identificó con los demonios alados. Otro personaje Hindú del tipo súcubo fue Mohini. De acuerdo con la leyenda original, era una ninfa. Vishnú tomó su forma para obtener amrita, la bebida de la inmortalidad. En la leyenda Mohini seduce a Shiva y da a luz a su hijo. Pero también se le conoció por sus aspectos demoníacos: se creía que por la noche buscan amantes entre los hombres para obtener su semen y así dar a luz a su descendencia demoníaca. El origen del vampiro del Necronomicón se puede rastrear, así, en muchas culturas antiguas.
         Aparte de las entidades vampíricas descritas en el Necronomicón, la vasta colección de historias que constituyen los Mitos de Cthulhu incluye muchas otras criaturas únicas de este tipo, o sus grupos. En las historias de Augusth Derleth encontramos los nombrados 'vampiros llameantes'. Son secuaces de Cthuga, una entidad misteriosa cuya esencia es la de un fuego viviente o plasma. Derleth lo describe como a una 'enorme masa ardiente continuamente variando en forma'. Los Vampiros Flamígeros se originaron en la estrella Fomalhaut. A veces esta estrella puede ser percibida como una enorme construcción laberíntica. Los vampiros llama son diferentes a otros íncubos y súcubos. Como su morada es el fuego ardiente y el calor extremo, no tienen pelo en sus cuerpos, solo una piel desnuda de tonalidades negras y rojas.
De los laberintos de Fomalhaut
Los vampiros mencionados en el Necronomicón de Simón son espectros y fantasmas, generados por lo general en creencias Sumerias tempranas. Los vampiros Mesopotámicos son entidades de esta clase. Hubo unas pocas clases de criaturas vampíricas de este tipo en esta mitología. Montague Summers distingue tres clases distintas de espíritus malignos en la tradición babilónica: el primer grupo eran aquellos fantasmas incapaces de descansar en sus tumbas, y así, vagaban perpetuamente de un lado a otro de la faz de la tierra; el segundo grupo estaba formado por aquellas entidades horribles que eran mitad humanas, mitad demonios; y finalmente la tercera clase era los demonios, meros espíritus de la misma naturaleza que los dioses, demonios, que cabalgaban en los torbellinos y las tormentas de arena, afligiendo a la humanidad con plagas y pestes.
         Entidades que pueden ser considerados vampiros típicos fueron Ekimmu, las almas de las personas muertas que no podían encontrar descanso y vagaban sobre la faz de la tierra depredando a los humanos. Aparecían en lugares desiertos y atacaban a los viajeros perdidos. Los antiguos Babilonios creían que los vampiros eran los espíritus de aquellos cuyos cadáveres quedaban sin enterrar, aquellos que habían sufrido una muerte violenta o prematura, o aquellos que habían dejado algunos de sus deberes sin realizar. Tales espíritus se creían que no encontraban descanso en el Inframundo, sino que retornaban al mundo de los humanos. Los Ekimmu aparecían incluso en las casas. Atravesaban las paredes y puertas y absorbían la fuerza vital de las personas, más que chupar su sangre. De este modo, mientras los Lilitu representaban el vampirismo de sangre, los fantasmas de la sombra como el Ekimmu pertenecían a una esfera más sutil de vampirismo energético. Los Ekimmu, como algunas de las criaturas del Necronomicón eran vampiros astrales, seres residiendo en los reinos astrales más inferiores desde donde descendían a la tierra, donde se alimentaban de las energías espirituales de las personas.
         Al igual que todas las fuerzas enumeradas en el Necronomicón son ciudadanos del Lado Oscuro, los reinos qlifóticos del lado oculto del Árbol de la Vida, como son los vampiros. Súcubos e íncubos, tales como Gelal y Lilith, pueden ser hallados en la esfera astral de Gamaliel, la qlifa de los sueños, fantasías y visiones. Aquí residen los hijos de Lilith, que es la señora que gobierna este nivel qlifótico. Los impulsos de Gamaliel son los únicos conectados con el vampirismo: los instintos lunares astrales, fantasías sexuales, oscuros y sangrientos sueños y visiones. Gelal y Lilith invades los sueños de sus víctimas, desplegando las oscuras fantasías sexuales en visiones oníricas y depredando la energía obtenida de este modo. Tal y como lo describe Kenneth Grant en Cults of the Shadow:

“Si la sombra está fuertemente desarrollada y está bajo el control del mago negro, puede proyectarse en el aura de aquellos que duermen y obsesionarlos con fantasías sexuales que los pueden conducir a la locura y al suicidio. Dicha sombra es absorbida de nuevo por el vampiro que la ha provocado nutriéndose con la energía recogida por la sombra.”

         Ocurre de modo similar con todos los otros demonios relacionados con Lilith. Pertenecen a la esfera astral de la luna y hacen su aparición principalmente a través de sueños y visiones. En el Árbol de la Muerte, la sangre y la noción de vampirismo están también relacionadas con la esfera de Golachab, que es también el nivel del fuego, y con el túnel de Characith – el camino entre el qlifot de Golachab y el de Satariel. Characith contiene el elixir del éxtasis y la inmortalidad. Se relaciona con la Luna roja y la sangre de la Diosa. Linda Falorio escribe:

“Los vampiros se crean de aquellos que se entretienen aquí para beber, dado que fácilmente se vuelven adictos a los placeres obtenidos en la persecución de sus oscuros deseos. Absorbiendo vida para sostener su energía y vida más allá de lo común, adquieren el poder del encantamiento, lanzando extraños hechizos a para seducir y atraer víctimas frescas a su llamada astral.
The Shadow Tarot

         Entre los escritores de relatos relacionados con los Mitos de Chtulhu que escribieron acerca de los vampiros encontramos a muchos de los seguidores de Lovecraft. A Coven of Vampires de Brian Lumley muestra un amplio espectro de figuras vampíricas. En la historia Kiss of the Lamia encontramos otro personaje vampírico mítico. La lamia era tradicionalmente considerada como un monstruo con la parte inferior del cuerpo en forma de serpiente y cabeza y pechos de mujer. La Lamias depredaban a los humanos y chupaban la sangre de los niños, de aquí que se las considerara vampiros. Se describen personajes similares en algunas de las historias de Clark Ashton Smith como The Youngest Vampire, Morthylla, o The end of the story. La Lamia es un ser derivado de la mitología griega y se identificó con Skylla, siendo su origen explicado del siguiente modo por Erberto Petoia: era la hija del rey Belo y atrajo la atención de Zeus que la deseaba. Ella le dio algunos hijos, pero a todos los mató su celosa esposa, Hera. Entonces la Lamia devino un monstruo sediento de sangre. Vagaba en la oscuridad de la noche y cuando encontraba algún niño le chupaba toda su sangre. Otra leyenda cuenta que la Lamia era un demonio que se aparecía por los alrededores del Parnaso cuando un joven estaba allí cantando o tocando la flauta. Habitualmente sus motivos eran sexuales y, en caso de ser rechazada, mataba al hombre.
         Los íncubos y los súcubos son espíritus comunes que dependen de los humanos ya que sólo pueden existir de la energía absorbida de la gente. Pueden ser tanto útiles y colaboradores como peligrosos y destructivos. La experiencia sexual con un íncubo o un súcubo ocurre por lo general durante el estado de duermevela cuando uno no está completamente despierto y no puede mover el cuerpo, aunque de todas formas está conscientemente atento y percibe la situación más bien de forma mental que física. Es el estado mentalmente alerta o hipnagógico. A menudo tales experiencias están acompañadas por sensaciones sensuales intensas, como cuando una persona nota la presencia de una pareja demoníaca, escucha los sonidos, huele el olor o incluso ve la forma del demonio - habitualmente una negra, densa sombra flotando sobre la cama. Uno puede tener también la sensación de un peso sobre el propio cuerpo de aquí las leyendas medievales acerca de pesadillas acerca de una entidad sentada sobre el pecho de un durmiente. De todos modos, no voy a explorar este tipo de magia sexual más profundamente en este libro. En un capítulo posterior describiré otro aspecto de la magia sexual, conectado con Yig y la energía serpentina.
         Un típico vampiro descrito en el Necronomicón es Akhkharu. Nuevamente, Akhkharu parece no ser una única entidad, sino un nombre adscrito a un grupo de criaturas del mismo tipo. Son descritos como los únicos que chupan la sangre del hombre, la esencia de Kingu, con el fin de tomar ‘forma humana’. Pero sólo se pueden alimentar de la esencia, nunca serán capaces de transformarse a sí mismos en tales. Todos los espíritus vampíricos están provistos de la capacidad de cambiar de forma y explicaré este arte de una manera más específica en el ejemplo acerca de Akhkharu.
El rito de Akhkharu

         El cambio de forma astral como el representado por Akhkharu implica un cambio en el cuerpo astral de las sombras, este cambio es para asumir la forma de un demonio nocturno o alguna otra criatura depredadora. Al asumir la forma de una sombra-demonio, asumimos su consciencia y sus habilidades. Como es un entidad predadora y sedienta de sangre, estas técnicas no deben de ser empleadas por personas con desórdenes mentales o emocionales. También un cuidadoso destierro después del trabajo es altamente recomendado.
         El cambio de forma ocurre en el nivel energético y una gran cantidad de energía se emplea para asumir una forma concreta. Las leyendas acerca de los hombres lobos implican una transformación completa. Las técnicas astrales influyen sólo la forma astral. Aquí también es importante mencionar que el uso de esta técnica cambia el cuerpo astral de forma temporal. La práctica frecuente, provoca grandes cambios en el cuerpo astral y la transformación es más completa y más duradera. Esto tiene un impacto en el aura y en la energía de la persona, esta carga puede ser percibida o vista por un clarividente.
         La técnica de Akhkharu puede ser usada para ganar una mirada profunda dentro de la propia Sombra y a los diferentes niveles del inconsciente, espacio en el cual los instintos bestiales y predatorios emergen. El cuerpo astral de la sombra es una parte de la Bestia, esas emociones que los psicólogos junguianos clasifican como la Sombra, los aspectos reprimidos de la consciencia. Es el equivalente Qlifótico del cuerpo de luz, conectado con el concepto del Santo Ángel Guardián en la tradición mágica del Sendero de la Mano Derecha. El trabajo con la propia Sombra brinda un equilibrio interno entre las fuerzas opuestas: Luz y Oscuridad, Vida y Muerte. De igual modo debe  ser abordado con responsabilidad y cuidado. De otro modo puede causar desórdenes psíquicos.
         Dibuja el sello de Akhkharu y ponlo en el altar. Enciende sólo una vela negra y un incienso fuerte en grandes cantidades. La habitación en la cual estés realizando el rito debe estar llena de humo. Recita el encantamiento y colócate en una posición para meditar o simplemente recuéstate.
El sigilo de Akhkharu del Necronomicón de Simón
Concéntrate por unos momentos en el sello. Luego comienza con el encantamiento:
¡IA! ¡IA AKHKHARU!

¡Antiguo dios del principio de los tiempos!
¡Despierta y ven!
¡Ven con tus oscuras alas!
¡Que el Abismo de la Oscuridad se abra ante mí y
 Las esencias primarias demoníacas que me rodean
Entren en mi alma!
¡Lepaca Yog-Sothoth!
¡Levántate criatura de la Noche!
¡Ven desde el Vacío!
¡Yo abro la Puerta para ti!
¡Demonios de la Aversión!
Venid a mí en las silenciosas alas de la Noche,
¡Yo os convoco!
¡Nyarlathotep, ven desde el Frío Yermo,
Desde tu reino oscuro y se testigo de este rito!
¡Abre las puertas a otras dimensiones
Por las que yo deseo viajar!

¡Por el poder de Tiamat y de los Antiguos!
¡Lepaca Draconis!

         Visualiza y siente ahora que las energías oscuras entran en la habitación y te rodean. Siente la atmósfera a tu alrededor - se vuelve densa e intensa.

¡Akhkharu, sombrío maestro de la pestilencia,
Ven a mí desde la más alta Oscuridad,
Tu morada en el Abismo Exterior!
¡Sed, Ustur, Nattig, Lamas -
 Guardianes de los cuatro vientos, os llamo!
¡Que el reino astral me reciba esta noche
Como una sombra viva!
¡Busco descender al Inframundo y emerger transformado, Poderoso y sin obstáculos de cualquier barrera humana!

         Visualiza tu cuerpo astral de luz a tu derecha, al lado de tu cuerpo físico. Es brillante y brilla con luz astral. También visualiza tu cuerpo astral de sombras a tu lado, a la izquierda. Es completamente oscuro y succiona toda la luz hacia él y la transforma en oscuridad. Ve y siente como tu cuerpo de luz  empieza a volverse vago y lentamente desaparece. Al mismo tiempo tu cuerpo de sombra crece y se vuelve más fuerte, hasta que sólo este cuerpo queda, y toda la luz desaparece.

¡IA! ¡IA AKHKHARU!
Entro en tu esencia, me transformo
En un demonio de la noche, una sombra astral.
Estoy transformándome en una forma vampírica.
Camino sobre los vientos y me muevo
A través de los espacios y entre ellos.
Soy la carne y la sangre del Dragón Negro.
Bebo la esencia de Kingu para que despierte la chispa Demoníaca en las profundidades de mi alma.
¡Ia Tiamat! ¡Ia Kingu!
¡Cabalgo en el aliento del Dragón
Como una criatura de la Noche
La encarnación salvaje de la bestia primaria!
En la Oscuridad muero y renazco.
Me transformo en Akhkharu para buscar la esencia divina
A través de mis oscuras fantasías.
¡Las criaturas de la Noche me esperan
Para que me una a ellas en la cacería nocturna!

¡Que así sea!

         Siéntate en una posición cómoda o acuéstate. Apaga la vela y deja que la habitación se hunda en la oscuridad. Enfócate completamente en tu cuerpo de sombras. Mira cómo se transforma, coóo se convierte en una criatura depredadora, con garras y alas. La forma cambiará por medio de tu fantasía y tu imaginación. Cuando la transformación sea completa, proyecta tu consciencia en la forma oscura que has creado: permite que tu consciencia se hunda en esta criatura. Ve tu cuerpo, tus manos, pies, etc. Siente la piel, cada músculo, mueve las diferentes partes de tu cuerpo, tus alas. Ve a través de los ojos de esta criatura. Siente sus emociones, sus instintos y como la energía crece. Concéntrate en esto hasta que te identifiques completamente con la criatura y olvida tu identidad humana. Después vuela a través de la puerta oscura que se abre delante de ti. Tu forma astral te permite viajar entre los espacios. Ahora eres un vampiro astral, Akhkharu buscando una presa. Permite que tus oscuros instintos te conduzcan. Aprende a usar tus poderes astrales. Eres libre y no estás limitado por ninguna inhibición, moral, mental o física, ninguna barrera existe ya más. Deja que tus fantasías te conduzcan por los reinos astrales.

Cuando termines con la meditación, retorna a tu estado normal de consciencia. Visualiza tanto tu cuerpo de luz como de sombra. Ve y siente como ambos entran en tu cuerpo físico. Abre tus ojos. Enciende una luz muy brillante para dispersar las energías oscuras desparramadas por el cuarto. Realiza un cuidadoso destierro. También se aconseja un baño y que te limpies físicamente


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