sábado, 18 de febrero de 2012

ESPÍRITUS DE LOS ELEMENTOS (IV)

Por Jaq D. Hawkins

(Traducido por Manon de Spirits of the Fire)

La Naturaleza del Fuego

     El Fuego es el elemento de la acción, la pasión, la transmutación y el cambio (preferiblemente en correspondencia con la Voluntad). El Fuego es el elemento del éxtasis interno, el cual no puede ser descrito adecuadamente a alguien que nunca lo haya conocido. El Fuego gobierna todas las formas de magia, porque la magia es un proceso de cambio. Sexualidad y pasión, el Fuego sagrado del sexo, la chispa de la divinidad que brilla dentro de todas las cosas vivientes, todas estas cosas están asociadas con el elemento Fuego. No obstante la intensidad de la pasión que yace detrás del espíritu del Fuego, trasciende más allá de la básica urgencia primaria que inicia la reproducción. Para citar a William Shakespeare; “El amor es sólo una de las muchas pasiones.”
     La pasión del Fuego abarca todo lo que representa dinamismo, fuerza de vida, progresión, fortaleza de ánimo, y la experiencia interior del Fuego Divino de la inspiración espiritual, así como de la sexualidad tanto en sus formas básicas como espirituales, y la exigencia del deseo en todos sus aspectos. Donde el Aire representa la inspiración intelectual, el Fuego representa la chispa de acción que trae la inspiración a manifestación.
     El Fuego es a menudo simbolizado por el Sol. Es representado en las iglesias con imágenes de los rayos del sol, para representar el Fuego de Dios. Muchos textos religiosos hablan de la experiencia interior del Fuego, o de la Luz Divina. Durante las Cruzadas, los cristianos importaron símbolos del Fuego islámicos e incorporaron el Ahura Mazda Persa en su propia versión de Dios, que también porta influencias de cultos solares Babilónicos, Asirios y Sumerios.
     En un nivel práctico, el Fuego provee de calor, luz y la capacidad de cocinar, pero puede también traer la total devastación si está incontrolado. Aquí sobre el planeta Tierra, el Sol es la fuente de luz y calor. Es el originador y generador de la vida. Sin él, nos moriríamos. No es sorprendente que el Sol en alguna forma de representación sea el centro de la mayoría de sistemas religiosos.
     La funcionalidad y el folklore están juntos en muchas tradiciones e incluso en las supersticiones con relación al Fuego. En las pequeñas comunidades agrícolas, uno de los deberes de la mujer de la casa (la mantenedora tradicional de la continuidad de la familia) era levantarse en la mañana para traer el Fuego de vuelta a la vida y meditar en el corazón del hogar. Esta es una forma de magia folklórica que todavía sobrevive en algunas comunidades remotas. El encendido de hogueras en lo alto de las colinas ha sido históricamente usado como un temprano sistema de advertencia durante los tiempos de guerra en Britania, todavía está asociado con festivales del Fuego tales como Midsummer y Lugnassah (Laa Lunys en Manx). Saltar sobre un Fuego es un antiguo rito de la fertilidad, como lo es conducir el ganado entre dos fuegos, lo cual es también un rito purificador. Las mujeres cristianas de hace menos de un siglo, mantenían todavía una vela consagrada quemándose durante y después del nacimiento de un niño hasta que el pequeño era bautizado para guardarlo de que las hadas lo robaran, lo cual estaba conectado con las asociaciones del submundo con el Fuego, así como con la creencia cristiana de que las hadas eran las almas perdidas de los muertos o los ángeles caídos. En la Isla de Man, se considera desafortunado prestar Fuego o incluso yesca y pedernal en el Día de Año Nuevo, o algunas veces el 6 de Enero, que es una antigua fecha para el Año Nuevo.
     Los hechizos que involucran energía, autoridad, sexo, curación, destrucción, purificación o evolución espiritual, están asociados con el Fuego.
     El Fuego es el elemento reformador, como el Fuego de donde el Fénix renace una y otra vez. Es también el elemento de consumación y propósito. El Fuego continua hasta que todos los recursos están exhaustos. El Fuego es un elemento poderoso, que puede ser usado para resultados positivos o negativos, y uno que puede fácilmente irse de las manos si no es cuidadosamente contenido. La magia del Fuego puede ser terrorífica, aunque el miedo puede ser una poderosa herramienta en la magia. La magia del Fuego puede ser usada en adivinación, hechizos de amor, curación, protección, purificación y muchas otras cosas, pero debería siempre ser manipulada con precaución.
     Los Espíritus del Fuego tienen más formas de las que pudiéramos suponer. La más obvia es la del espíritu de la llama, ya sea la llama de una pequeña vela o el colérico Fuego de un bosque, pero están también los posesivos espíritus de la pasión y la Voluntad, el Espíritu de la Danza, los espíritus de los lugares calientes, de la luz, y de la reacción química. Los espíritus del Fuego tienen propósito, y persisten mientras haya combustible para ese propósito. El Fuego nunca desiste simplemente.
     Un espíritu del Fuego necesariamente no tiene que tomar forma de llama, pero bien puede realizar su propósito en el reino del Espíritu, existiendo en los mismos márgenes de la ignición física. El espíritu del Fuego puede ser convocado a través de las más primitivas formas de magia; el tamborileo o la danza por ejemplo, que fácilmente conducen al trance extático. El Fuego tiene muchas asociaciones con el submundo, incluyendo a la mayoría de dioses y diosas del mismo. La adoración de alguno de estos antiguos dioses ha sido históricamente conectada con el acto del sacrificio animal y humano, que es una de las razones por las que muchos de los modernos paganos rechazan la magia del Fuego.
     A pesar de ello, el principio de la fuerza de la vida de la magia funciona en muchas formas, el dejar atrás las costumbres bárbaras de otras eras no nos separa de acceder a esta misma potente fuerza espiritual.
     Comprender el espíritu del Fuego yace en aprender a comprender nuestras propias pasiones e impulsos humanos, y en este entendimiento yace la clave del aprendizaje de la contención de los espíritus del Fuego. Justo como aprendimos cuando éramos pequeños a controlar nuestros impulsos primarios y acciones en orden a operar dentro de los límites de la aceptación social, somos capaces de aprender a contener a los espíritus del Fuego dentro de parámetros, una vez comprendemos su naturaleza básica.
     La magia del Fuego a menudo es realizada usando una llama en una forma u otra, aunque también puede ser efectuada a través de la pasión extática, el sexo, la danza, o incluso agitando fuertes, algunas veces negativas, emociones. El Fuego es la fuerza conductora detrás del Espíritu. Es la fuerza que nos inspira a perseverar a pesar de los obstáculos y retrasos, o a perseguir lo que puede parecer imposible de obtener.
     Mantener el Fuego bajo control depende de la comprensión de su naturaleza básica, tanto como un bombero entiende los principios de la conducta de las llamas. Como es verdad para todos los demás elementos de la naturaleza, el Fuego se comporta caóticamente, pero dentro de los confines de las leyes físicas que pueden ser comprendidas.
     Los espíritus del Fuego son seres vivos. Justo como los más comúnmente percibidos espíritus de la Tierra viven dentro de las plantas y las rocas, los espíritus del Fuego viven dentro del potencial de la llama. Este potencial alcanza más allá de la llama en sí misma, e incluye a los espíritus del Fuego que existen totalmente en el mundo del Espíritu. Algunas veces estos espíritus del Fuego pueden poseer nuestro propio espíritu humano por un tiempo. Como los espíritus del Aire, los espíritus del Fuego pueden ser inmateriales.
     En magia, el elemento Fuego a menudo es invocado para propósitos de acción. Los hechizos de Fuego pueden ser usados para propósitos para el cual otros hechizos se han demostrado insuficientemente poderosos o activos. Si el propósito es bastante importante, el mago desafiará los peligros obvios.
     Soy muy consciente del hecho de que muchos de mis escritos sobre la magia están repletos de advertencias y precauciones. Se podría esperar que un libro que se centra sobre el elemento Fuego pueda contener poco más. No es así. Aunque siempre hay la necesidad de precaución y discreción cuando se usa la magia de cualquier tipo, no vacilaré en animar al lector a abrazar el poder del Fuego.
     Como dije al principio, los aspectos de la divinidad invocados por los hechizos de Fuego, a menudo están asociados con el submundo de una u otra forma. El misterio del Fuego está no solamente asociado con la pasión, sino que también con los misterios de la muerte. Esta es no obstante otra razón para la circunspección cuando se esté tratando con los espíritus del Fuego, y aun así los misterios del ciclo de vida y muerte son integrales a la más básica de las filosofías de la magia.
     El foco de un ritual de espíritu del Fuego, puede ser la llama de una vela, una fogata, una chimenea u hoguera, pero el hábitat del espíritu se encuentra en el Espíritu; en el infinito potencial que no conoce tiempo ni espacio. El reino de un espíritu de llama se halla justo más allá del nivel de manifestación. Cualquier bombero puede confirmar que el Fuego puede comenzar a arder de repente en las condiciones correctas, las llamas erupcionan espontáneamente desde lo potencial de calor y combustible. De una manera similar, un espíritu de Fuego puede manifestarse espontáneamente como un estallido de fuego, como una acción o incluso como un estallido de iluminación. Esta iluminación es diferente a la inspiración que puede ser conseguido por un espíritu de Aire; es un repentino despertar de conocimiento de los misterios. Esta es la base de todos los éxtasis religiosos.
     Los espíritus de fuego a menudo son representados en el arte como demonios o habitantes de subterráneas comunidades del submundo. Los dibujos animados nos muestran pequeñas llamas con expresiones maliciosas en sus fogosas caras, esparciendo su toque prolíficamente en la escena, o como pequeñas criaturas demoníacas de las mitologías cristianas, que se multiplican rápidamente e inundan la situación para pesadumbre de un personaje principal que está sufriendo las consecuencias de su imprudencia. Esta forma de representación no es tan ficticia como sus creadores pueden pretender. El Fuego se extiende fácilmente, los espíritus del Fuego generan todo aquello que está en su propia naturaleza en la medida en que haya combustible para alimentarlo. Aun así pueden ser contenidos.
     El Fuego está principalmente asociado con la pasión y la fuerza de la vida, y también con la ira. Tanto la ira como la pasión son emociones fuertes, ambas son difíciles de controlar. Ambas son poderosas herramientas en la magia, como los espíritus del Fuego son atraídos o creados por estas emociones, son tan fuertes como las emociones en sí mismas, y no son tan fácilmente aplastados como una llama visible. A pesar de ello son espíritus independientes, con existencia separada de la creación humana, en la misma medida que el espíritu de la llama de una vela existe aparte del humano que la enciende con una cerilla.
     El Fuego es una fuerza limpiadora y purificante, así como una fuerza directiva. La creación y destrucción existen dentro del mismo potencial, dentro de la errática atmósfera cambiante que caracteriza a los espíritus del Fuego. El Fuego es transmutador. La misma fuerza que puede crear la terrorífica destrucción de un edificio el Fuego puede fundir la arena convirtiéndola, en puro cristal claro. Puede destruir la infección tan eficientemente como puede destruir un bosque. De la destrucción viene la nueva vida, como es representada por el Fénix. De las llamas de la purificadora transmutación, viene el oro de la alquimia. De la reacción química en una explosión nuclear viene la lasciva destrucción, sin embargo de la más pequeña explosión de Aire y combustible en el motor de combustión, viene el poder de las máquinas.
     En la naturaleza, el Fuego periódicamente limpia una parte e la Tierra tal y como cuando un rayo cae, y comienza un Fuego en el bosque, sin embargo del despertar de la destrucción crecerá nueva vida. En el rojo calor de la lava que se derrama sobre la Tierra, están los nutrientes que enriquecerán el suelo para donde crecerán especialmente saludables cultivos. En nuestro miedo de la naturaleza destructiva del Fuego, algunas veces olvidamos al Fénix, algunas veces olvidamos que en el despertar de la destrucción viene nuevo potencial. Tememos la transmutación. A pesar de ello, ahí yace el valor de conocer a los espíritus del Fuego. ¿Qué es la magia sino transmutación?
     El culto a los dioses del Fuego se ha centrado demasiado a menudo sobre el principio históricamente destructivo. Nuestra sociedad ha evolucionado suficientemente ahora, como para ver el equilibrio en la creación y destrucción, para enfocar nuestros esfuerzos en lo que deseamos crear y destruir solamente para aclarar el camino para este intento creativo.
     La energía del Fuego es una fuerza consuntiva. Limpia consu-miendo implacablemente hasta que no hay nada más que consumir. El sabio mago recordará esto. Justo como una fogata será alimentada por un suministro predeterminado de madera, un hechizo de Fuego debería tener sus recursos predeterminados y dejar aparte, lo material o espiritual, para que el hechizo no escape a nuestro control y consuma la fuerza de vida del mago. La fuerza destructiva del Fuego puede conducir a la muerte, sin embargo el espíritu creativo de la pasión y el ímpetu conduce a la vida y la continuidad. La fortaleza de ánimo y la perseverancia se abastecen del Fuego. El Fuego atrae energía dentro de sí mismo. Los antiguos chamanes celtas usaban este principio cuando exaltaban el Fuego de la Necesidad.
     Para comprender a los espíritus que asociamos con el Fuego, aprendemos y entendemos el eterno equilibrio de la creación y la destrucción, el cual es desechado a menudo en las leyendas como la antigua era de la batalla entre lo bueno y lo que es percibido como malo, o el dios Sol y su adversario. Cuando comprendemos el equilibrio natural de estas cosas y la necesidad esencial de lo uno por lo otro, entonces entendemos la naturaleza de los espíritus de la fuerza creativa, destructiva, transmutadora y directriz, a la que conocemos como el Fuego.

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