martes, 10 de mayo de 2011

AUTOEROTISMO SEXO-MÁGICO EN LA CORRIENTE SINIESTRA

Por Nikolas Schreck y Zeena Schreck

(Traducido por Manon de Demons of the Flesh)


Ejercicios Autoeróticos
     Tu primer ejercicio físico es simplemente experimentar el orgasmo de una forma más autoconsciente y enfocada de lo que anteriormente te esforzabas. Este será tu primer esfuerzo deliberado por conocer el orgasmo no meramente como un intenso y familiar placer físico proveniente de una estimulación no mágica, sino de aprehender su potencial mágico como un estado alterado de consciencia. Durante el sexo ordinario, generalmente estamos tan cautivados sólo por el placer que prestamos poca o ninguna atención a los cambios sutiles que el orgasmo genera, excepto en aquellos casos en los que un despertar de profundos estados alterados de consciencia sucede. Este experimento te prepara para acercarte al orgasmo desde la perspectiva más alerta del mago.
     De noche, en una habitación parcialmente oscura, llévate al orgasmo usando cualquier método conveniente de tu preferencia. La única condición es que no uses ninguna estimulación visual externa como agente afrodisíaco, ya que necesitarás estar centrado en lo que esté sucediendo dentro de tu mente. Las horas de oscuridad, como se ha dicho, están reinadas por lo Femenino Daemónico, conforme a las enseñanzas tradicionales del sendero de la mano izquierda. Los trabajos nocturnos también te permiten concentrarte más completamente sobre tu paisaje interno, mientras que la luz atrae la atención alejándola del yo. Esta es una de las muchas razones de porqué los magos de la corriente siniestra en todas las culturas siempre han sido atraídos por el simbolismo de la oscuridad.
     Concéntrate en esos seis a diez segundos que dura el orgasmo con una atención que nunca previamente le hayas prestado. Algunas de las cuestiones sobre las que deberías intentar permanecer alerta son: ¿Qué has notado que nunca antes notaste en el efecto del orgasmo sobre tu mente? ¿Qué pensamientos o sensaciones exactos se manifestaron en tu mente durante el orgasmo? Cada mago individual experimentará fenómenos mentales completamente diferentes. Algunos notarán que pensamientos enteramente triviales, sentencias fragmentadas sin sentido o imágenes aparentemente absurdas relampaguean dentro de la mente durante el clímax. Otros pueden experimentar alucinaciones eróticas intensamente realistas pero fugaces. Quizá habrá una ausencia de contenido psíquico en general. En este punto, los resultados reales son menos importantes que el hecho de tu observación aguda de los mismos. El mismo hecho de enfocar tu atención sobre un fenómeno que normalmente das por sentado empieza sutilmente a cambiarlo. Este paso eventualmente te permitirá proceder realmente a dar forma al orgasmo para propósitos mágicos. Parte central de los principios del sendero de la mano izquierda es el concepto de que si un mago puede separar su consciencia de una ocurrencia dada, también puede controlarla.

     Experimentos con el autoerotismo como agente modificador de la consciencia deberían ser entonces emprendidos con los ojos cerrados, mientras se está sentado en posición que permita a la espina ser mantenida recta. Esta postura refuerza las condiciones psicológicas deseadas de alerta y concentración que son fácilmente perdidas cuando estamos excitados y logramos el orgasmo tendidos boca abajo. Practica el mantener un calmado estado mental deliberadamente distante, mientras periódicamente observas la naturaleza exacta de tu estado de consciencia orgásmica, un evento interno que se manifiesta de forma diferente para cada uno de nosotros. Al principio puede mostrarse difícil el permanecer sexualmente excitado mientras que simultáneamente se asume una actitud de desapego hacia ti mismo, pero con la repetición este equilibrio puede ser logrado.
     Las metas aquí son justamente claras. La primera simplemente es desarrollar una habilidad automática para la percepción lúcida de las fases de tu propia excitación sexual y clímax que son normalmente oscurecidas por la excitación sexual. En segundo lugar, tu voluntad estará apuntando a forjar la facultad de sostenimiento de una agudeza y atención psíquicas inquebrantables incluso durante el trauma objeto de distracción que es el orgasmo. Se deberían hacer esfuerzos iniciales para prolongar la meseta preorgásmica tanto como sea posible. Un entrenamiento más riguroso en la extensión de la duración del orgasmo es mejor conducido con la asistencia de un maestro cualificado; este ejercicio sólo es un principio experimental, diseñado para comprobar tus propias capacidades.
     Una vez hayas experimentado tu propia habilidad para utilizar hechicería auterótica, también sería útil conducir experimentos autoeróticos uno detrás de otro con otro/a mago/a habilidoso/a. Algunos trabajos efectivos han sido llevados a cabo de esta manera. Por ejemplo, cuando ambos están separados por una larga distancia, coordinar un momento sincronizado para trabajar hacia una meta mutua puede ser beneficioso. Igualmente, esto puede ser emprendido con un cómplice de confianza por teléfono. Este método puede ser muy efectivo por una buena cantidad de razones. Porque el contacto sensorial directo entre iniciados está limitado sólo a lo auditivo, volviéndose todos los otros sentidos ligeramente más intensos, en la misma manera en que alguien que ha perdido su visión encuentra después que ha mejorado la claridad de sus sentidos restantes. Ya que la intensificación de la consciencia sensorial durante un trabajo es uno de los factores clave de su efectividad, este es otro medio de lograr esa meta. (Esta práctica también es un preludio sorprendentemente efectivo, para algunos de los fenómenos inquietantes de la magia sexual realizados con una pareja durante la experiencia fuera-del-cuerpo.)
     Un ejemplo final del trabajo autoerótico dual es cuando los dos están juntos, cara a cara. Aunque esto no permitiría el usual rito del sendero de la mano izquierda de unión de los fluidos y energías sexuales a través del coito, puede ser una alternativa potente. Las ventajas para este método son la elevada estimulación sensorial y sexual de estar cada uno en compañía del otro durante el rito y aún así permanecer como entidades separadas. A menudo también es más fácil sincronizar ambos orgasmos para que sucedan exactamente en el mismo momento por la simple razón de que cada uno conoce qué necesita hacer para prolongar y controlar su clímax. En este caso, los fluidos sexuales aún pueden ser mezclados inmediatamente después a través de un talismán u otro objeto que sea significativo para el trabajo.
Prolongación del Orgasmo Autoerótico
     La capacidad de prolongación del orgasmo está realmente centrada en la prolongación del estado inmediatamente anterior al orgasmo.
      El signo más inmediatamente evidente de la prolongación del orgasmo en ambos géneros es obviamente que la ola de placer extático continua pasado el umbral usual. Sin embargo, ya que la retención de placer del cuerpo puede ser un fenómeno tan extremadamente subjetivo, necesitarás tener en cuenta diferencias más objetivas también. Cuando el orgasmo femenino comienza, por ejemplo, la vagina típicamente empieza a contraerse rítmicamente, con cada acción de apretar durando aproximadamente un segundo. Integrar la respiración profunda dentro de los ejercicios autoeróticos puede muy a menudo permitir a las mujeres incrementar significativamente el número de contracciones vaginales, lo cual estará acompañado por una extensión del placer orgásmico. Prolongando el estado preorgásmico, estas acciones de apretar se vuelven notablemente más lentas que durante el orgasmo usual, con cada contracción durando unos pocos segundos. Continuando con la respiración profunda y la relajación, en oposición a la tendencia del cuerpo a resistirse al sentimiento de “dejarse llevar” que a menudo acelera la respuesta orgásmica, algunas mujeres pueden prolongar la fase preorgásmica por varios minutos, incluso tanto como media hora a una hora o más antes de llegar realmente al clímax. Después de volverse más habilidosa en esta técnica la adepta femenina encontrará que las contracciones durante el orgasmo final son más largas y espaciadas que en un orgasmo normal, creando así un orgasmo prolongado.
      Cuando tú primero alcances esta meseta de placer, puede parecer casi atroz, una extraña mezcla de dolor/placer que en sí misma algunas veces desanima a las mujeres de continuar en este estado. En tus esfuerzos iniciales por prolongar la fase preorgásmica, debes acostumbrarte a la intensidad añadida que un más grande desarrollo del clímax aporta, lo cual es de una naturaleza tan diferente a la corta y aguda quemadura del placer que nosotros encontramos en la sexualidad diaria. Esto entonces transciende estrictamente a la respuesta física y lo convierte en un asunto de reforzamiento de la voluntad para abrir el propio cuerpo a niveles previamente inesperados de placer. Aquí empezarás a acercarte a la comprensión de que la experiencia promedio del sexo es de poca utilidad para la corriente siniestra – estados de energía erótica mucho más poderosos son necesarios. La no entrenada inclinación automática de la mente rechazará los estados alterados de consciencia y se retraerá a la confortable normalidad, lo cual es la principal fuerza de obstáculo en el camino de la prolongación del orgasmo.
      Si puedes soportar los primeros pocos minutos de orgasmo prolongado, notarás que el placer se agudiza y desvanece, es rítmico como el flujo de las mareas. La excitación sexual permanece en un estado siempre creciente de tensión excitatoria, en lugar de aliviarse repentinamente como ocurre con el clímax ordinario. Muchas mujeres, capaces de placer multiorgásmico durante el sexo, han confundido el orgasmo prolongado con la habilidad para llegar al clímax repetidamente, lo cual parece ser una ocurrencia relativamente común. Mientras que esto puede ser útil para las operaciones de sexo mágico, debería estar claro por la descripción de más arriba que el orgasmo prolongado es bastante diferente de la experiencia de muchos orgasmos individuales en un corto periodo.
      Cuando a los magos varones se les presenta el concepto de orgasmo prolongado, a menudo se sorprenden preguntándose si estamos hablando de una incesante y posiblemente dolorosa eyaculación. Este malentendido comprensible puede ser rastreado hasta la confusión general que perdura concerniente a la diferencia entre orgasmo y eyaculación, que a pesar de su manifestación frecuentemente simultánea no son necesariamente la misma cosa. De hecho, el orgasmo prolongado masculino, similar a su contraparte femenina, no apunta a incrementar la duración de la eyaculación en sí misma, sino a extender el más intenso periodo de placer que inmediatamente precede a la eyaculación. Esta fase del orgasmo, algunas veces referida alternativamente como emisión o estado cumbre del clímax masculino, es generalmente experimentada como la más aguda sensación de placer en el proceso orgásmico. Es típicamente experimentada por muchos hombres como el "punto de no retorno", el intenso momento cuando la eyaculación parece inevitable. En el encuentro sexual normal, no hay razón ninguna que impulse a resistirse a la rendición ante esta sensación arrolladora. Durante una acción sexo mágica, es obviamente deseable aferrarse a este pináculo de éxtasis durante tanto tiempo como sea posible.
      Mientras que la respiración sea profunda y la relajación corporal concomitante durante los ejercicios autoeróticos masculinos, se tenderá a la extensión ligeramente de la fase de emisión pre-eyaculatoria, el mago varón necesitará adoptar medidas añadidas ante cualquier diferencia dramática en la prolongación del orgasmo. Una vez más, la duración depende de cómo de sensible eres aplicando estímulos a tu propio cuerpo durante la excitación erótica, un procedimiento de autoaprendizaje sexual que sólo puedes medir por el éxito. Tu objetivo estará continuamente llevándote al punto de eyaculación tantas veces como posiblemente puedas, repetidamente llegando cerca del límite, y después refrenándote deliberadamente. Es importante entender que un estado de elevación constante de excitación sexual debería ser mantenido a lo largo de todo el proceso; frustrará el propósito si controlas la eyaculación decreciendo realmente tu nivel de excitación. Usa un reloj para medir tus esfuerzos, intenta alargar paulatinamente el periodo en el que mantienes la erección completa en la cumbre de la excitación sin eyacular. Es posible para algunos hombres prolongar consistentemente esta fase del orgasmo tanto como una hora conforme el control mental empiece a funcionar automáticamente con la respuesta física progresivamente entrenada.
      La reacción fisiológica que estás buscando idealmente efectuar es el flujo extendido del claro fluido prostático (comúnmente conocido como "pre-eyaculatorio") del pene congestionado mientras permanece en un estado de completa tensión sexual. Conforme tu ejercicio continua, eventualmente serás capaz de elegir el momento exacto para permitir la eyaculación; esta fase del orgasmo no debería permitirse que te tome por sorpresa. No es infrecuente que la eyaculación en sí misma dure considerablemente más de lo usual después de una prolongación de la fase de emisión del orgasmo, con una considerablemente más intensa sensación de la que es normalmente evidente. Controlando este aspecto de tu respuesta sexual no sólo expandirá en gran medida tu oportunidad física de realizar magia sexual en un alto nivel de excitación y alteración del estado de consciencia muy conveniente; sino que también te proveerá un entrenamiento necesario para completar tu orgasmo en el momento-punto deseado en futuros trabajos sexo-mágicos.
      Indiferentemente del género, hay ciertos rasgos compartidos en el orgasmo prolongado masculino y femenino que llevan a análisis. Debe ser enfatizado que el mago no se esfuerza en prolongar el orgasmo como una forma de logro atlético superficial. Aunque el aumento entrenado del placer orgásmico definitivamente mejora la capacidad para el placer en la vida erótica no mágica de uno mismo, el fundamento mágico de estos ejercicios debería ser mantenido al frente.
      Si la prolongación del orgasmo es conseguida, incluso ligeramente, deberías ahora tener más oportunidad para observar cómo las características particulares del estado alterado de consciencia inducido orgásmicamente se manifiestan en tu mente. Mientras mayor sea la meseta de placer disponible para el mago sexual, mayor es su habilidad para lograr metas de hechicería e iniciáticas. Las dramáticas transformaciones fisiológicas creadas por el orgasmo son una de las más esenciales herramientas del mago sexual. Cuando los hombres y mujeres experimentan el orgasmo ordinario, podemos experimentar cambios predecibles en las funciones corporales. La presión sanguínea se eleva y el pulso aumenta, así como los cambios previamente discutidos en la respiración y la tensión muscular. Sin embargo, prolongar el orgasmo parece que altera este patrón: después de un rato, el promedio de respiración autónoma, las pulsaciones y presión sanguínea empiezan a descender, y un más profundamente aparente estado de consciencia alterado se manifiesta. Incluso aunque el cuerpo permanezca en un elevado nivel de excitación sexual benéfico para el mago sexual, la presencia de la mente se agudiza en lugar de relajarse.
      Estudios sobre el orgasmo prolongado han indicado que los mismos también incrementan la actividad de las ondas alfa, aumentando simultáneamente la sincronicidad entre los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro. La producción de placer inductora de endorfinas, estimulada por toda la actividad orgásmica, es significativamente incrementada. Estas son claves de más valor para el iniciado erótico que todos los textos revelados y revelaciones místicas combinados, heredados por la sabiduría oculta. Muchos de los misterios de la magia sexual, hace tiempo confinados al oscuro dominio de los ocultistas, están gradualmente viniendo a la luz en el laboratorio. Si la ciencia ha sido lenta para examinar los estados alterados posibles de conseguir a través de la sexualidad, muchos magos sexuales también tienden tercamente a resistirse a la intuición que la ciencia pueda aportar a la práctica mágica. Considerando lo profundamente enraizada que está la magia sexual en ese "mundo material" tan a menudo despreciado por tantos magos, nosotros sólo podemos recomendar que el mago sexual del sendero de la mano izquierda integre activamente la más reciente información de la investigación sexológica científica dentro de su trabajo mágico.
El Aquietamiento de la Mente y la Visualización Autoerótica
      Cuando hayas logrado algún éxito con los ejercicios anteriores, experimenta con el aquietamiento de cualquier pensamiento verbalmente formado durante la excitación sexual y el orgasmo; tu meta es conseguir un silencio mental completo durante la excitación y el orgasmo. Si tu mente opera como la mayoría, encontrarás cercano a lo imposible parar deliberadamente el parloteo interno que genera. Deberías ya de haberte aplicado a la disciplina del entrenamiento yóguico, habiendo aprendido a contener el flujo de esta naturalmente ocurrente hemorragia de pensamiento incontrolado. Cualquier forma de magia, que es la reforma de la maya macrocósmica por la reforma de la maya microcósmica interna de la psique conforme a la voluntad, es imposible de ejecutar hasta que esta habilidad de aquietamiento del pensamiento haya sido asegurada. Para el adepto que sea específicamente atraído por la magia sexual del sendero de la mano izquierda, este talento es amaestrado mejor a través del autoerotismo antes de involucrarse en magia sexual con otros. Por lo menos, intentar el aquietamiento de la mente durante la excitación sexual y el orgasmo hará que te des cuenta de por qué los Tántricos del Vama Marga dediquen al menos un año a la respiración, el mantra, la meditación y las técnicas básicas antes de que el rito secreto con una shakti pueda ser realizado.
      Ahora selecciona una imagen familiar y simple de tu entorno inmediato sobre la que enfocarte, preferiblemente un objeto inanimado. Estudia el objeto por tanto rato como lo requieras para memorizar su apariencia en detalle. Puedes notar la poca atención que realmente prestas a todo sino los más obvios rasgos de cualquier fenómeno material dado. Con los ojos cerrados, en una habitación oscura, o bajo el cielo nocturno, esfuérzate en visualizar la imagen por un periodo de tiempo dado. Durante tus primeros esfuerzos, probablemente notarás que la imagen tiene una tendencia a cambiar drásticamente. Su tamaño se alterará, cambiará de color, incluso puede convertirse en alguna otra cosa. Conforme la mente vagabundee desde la imagen original sobre la que estabas concentrando tu atención, te darás cuenta de que el objeto es un claro símbolo visual de lo difícil que es enfocarse por un tiempo prolongado sobre cualquier forma de pensamiento sin distraerse. En la medida que tu habilidad para controlar la visualización de la imagen mejora, así lo hará la capacidad relacionada para mantener un pensamiento elegido, una ayuda invalorable para el trabajo mágico.
      Practica repetidamente tu habilidad para mantener el objeto imaginado sin transformaciones, esforzándote en estabilizar la apariencia de la imagen enteramente. Cuando puedas visualizar con confianza el objeto en el ojo de tu mente sin ninguna transformación de su apariencia subsecuente - un logro que bien podría requerir una gran cantidad de práctica - empieza experimentando cautamente con el cambio deliberado de la apariencia de la imagen. Selecciona diferentes colores para el objeto, o modifica su tamaño o forma. Cuando hayas logrado la habilidad para decidir qué parecerá el objeto a voluntad con tus ojos cerrados, intenta visualizar el objeto con tus ojos abiertos. Nota también que esto es intentado mejor en la oscuridad; la luz provee distracciones innecesarias.
      Comprueba tu habilidad para recordar la información visual adecuadamente. Estudia una fotografía hasta que creas que has memorizado su apariencia en detalle. Cierra tus ojos e intenta ver la fotografía en su totalidad. Después abre tus ojos y localiza los detalles de la imagen en los que hayas fallado un poco al incluirlos en tu imagen mental. Aprenderás que la mente tiende a absorber la información visual en una forma de taquigrafía impresionista, a menudo dando preponderancia a los factores mayores, prefiriendo ver lo que quiere ver en lugar de lo que realmente hay. Una de las técnicas más útiles para perfeccionar tu visualización interna es simplemente entrenar laboriosamente el ojo, para ser un más preciso dispositivo de registro. Las personas agraciadas con la así llamada memoria fotográfica están dotadas con una gran ventaja que puede ser explotada para el trabajo mágico.
      Cuando estés satisfecho de haber logrado una competencia razonable con la visualización controlada, intenta combinar esta con la estimulación autoerótica y el orgasmo. Tu meta debería ser retener una aguda y detallada consciencia sensorial de la imagen visualizada incluso en un elevado estado de excitación erótica, y especialmente en la cumbre del orgasmo. Inicialmente, puede que encuentres que el aumento de la respiración profunda y la excitación sexual desvíe tu atención de la imagen, provocando que el objeto visualizado oscile o se desvanezca completamente. Algunos serán capaces de mantener exitosamente la imagen en su visión sólo hasta el instante del orgasmo. Otros encontrarán que el foco mental necesario para concentrarse sobre la imagen reduce substancialmente el deseo sexual, no permitiendo el clímax. Con la repetición, deberías ser capaz de lograr completamente tanto la visualización controlada como el orgasmo enérgico sin disminución apreciable de la excitación sexual o la concentración mental. Aunque no hayamos añadido todavía el factor crucial de un deseo decidido a este ejercicio, la habilidad para equilibrar la generación de una imagen mental consistente con la simultánea generación y liberación de energía sexual te ha introducido a las funciones psicosexuales básicas necesarias para la hechicería sexual. Una vez hayas conquistado esta difícil facultad, el resto de tu entrenamiento sexo-mágico consiste principalmente en el refinamiento de esta habilidad y añadido progresivo de estratos personales de significado a tus experimentos de magia sexual. Una vez has logrado un nivel consistente de éxito en proyectar una imagen visual sobre tu pantalla mental, deberías crear el hábito de utilizar otras imágenes frecuentemente, añadiendo progresivamente complejidad a tus ejercicios. Una vez los objetos inanimados hayan sido amaestrados, pasa a imágenes menos fácilmente fijadas, tales como seres humanos. Practica la realización de visualizaciones adecuadas de personas que conozcas bien, así como de individuos que no hayas visto en años.
     Durante los ejercicios autoeróticos, intenta proyectar películas tridimensionales creíbles en tu mente, pobladas con un reparto de tu elección. Durante esta fase de tu autoiniciación, el significado es menos importante que la adecuada visualización. Permite que estos escenarios internos corran salvajemente, empujando los límites de tu imaginación hacia su más lejana frontera. El triunfo en este ejercicio habrá sido alcanzado cuando tus visualizaciones sean tan vívidas y tan detalladas como tus más memorables sueños. De hecho, la visualización mágica podría ser vista como un tipo de sueño, difiriendo de los sueños ordinarios en que estás completamente despierto y que estás orquestando y controlando deliberadamente el contenido visual que observas.
     No te decepciones si tus esfuerzos iniciales son más bien planos, marcados por un color tenue, y una oscuridad en los puntos finos. La práctica diaria mejorará tus esfuerzos tremendamente. Conforme tus poderes de visualización se vuelvan más refinados, tus primeros y torpes esfuerzos darán paso a una mucho más grande claridad, viveza de color, detalle y profundidad de perspectiva. Al crear un mucho más sofisticado y complejo mundo interior compuesto de visualizaciones, estás desarrollando algo mucho más que una agudización de la imaginería. Realmente estás ejercitando la habilidad divina de crear un reflejo adecuado del mundo. Este reflejo mágico de la realidad pronto será alterado por tu voluntad sexualmente energizada, creando así alteraciones en el mundo en sí mismo.
Evocación Autoerótica de Elementales Sexuales
      Estamos asombrados por la frecuencia con la que los modernos manuales mágicos y Órdenes enseñan que la invocación y evocación de las deidades es una simple y pequeña cosa, una de las más elementales tareas, tan sin esfuerzo lograda como marcar el teléfono para pedir una pizza. El mago aspirante es a menudo conducido a imaginar que la teurgia no consiste nada más que en hacer frente atentamente a un texto pre-escrito a la inteligencia divina o demoniaca en cuestión. Ya sea de una forma deslucida o con el fuelle del más serio Shakespeare, la sola recitación es a menudo presumida como siendo lo bastante poderosa como para puentear el inmenso espacio entre los reinos humano y divino. Que el invocador/evocador pueda no saber casi nada sobre el Dios o Diosa a ser convocado, y no haya aprendido nada del cuerpo objetivo de conocimiento necesario para formar un vínculo sacerdotal con la divinidad, parece ser de poco interés. "Querido/a Afrodita/Set/Lucifer/Laksmi/Tiamat/Quienquiera Que Sea," puede el mago implorar, "te suplico que aparezcas y me bendigas con tus poderes." Ahora bien, ¿por qué infiernos cualquier deidad que se respete a sí misma se mostraría en la sala de estar de un extraño, sólo porque le haya invitado? ¿No tienen los dioses y demonios cosas mejores que hacer con su tiempo que entretener las antojadizas necesidades de los humanos curiosos? En contraste a este acercamiento casual a la comunicación con los Dioses, creemos que un trabajo teúrgico genuino es una de los más difíciles empresas mágicas. La teurgia exige una gran cantidad de educación disciplinada concerniente a la precisa naturaleza de la inteligencia buscada, y un intenso periodo preparatorio de apertura del propio cuerpo y consciencia a los particulares atributos de la deidad. Idealmente, colocando un sólido trabajo preliminar para la comunicación humana con lo divino puede requerir un peregrinaje a lugares en el mundo que fueron contenedores para el dios/a, estudiar el lenguaje más asociado con la deidad, y otras experiencias liminales que entonen la psique del mago con la energía teogónica. El adepto del sendero de la mano izquierda en última instancia invoca a las fuerzas divinas que moran en su propio cuerpo durante el ritual sexual como una fase que conduce definitivamente a la propia autodeificación del adepto. Sin embargo, esta es una experiencia mejor trabajada en fases; esperar resultados inmediatos con la teurgia sexual es subestimar en gran medida el golfo entre los estados de consciencia humano y divino. Sin embargo, el novicio en la corriente siniestra puede comenzar el difícil negocio de la comunicación con inteligencias espirituales no humanas con una meta bastante más modesta: la convocación autoerótica de elementales sexuales. La forma Oriental de esta práctica, en el Tantrismo Vajrayana, consiste en la evocación mágica del adepto masculino de la Dakini como su consorte sexual. (La misma técnica por supuesto puede ser usada por las iniciadas para crear un elemental sexo-mágico masculino.)
     En Occidente, estos elementales sexuales de cuerpo sutil han sido más comúnmente conocidos como los succubi. La tradición demonológica Europea asocia los succubus femeninos con la demonesa Hebrea Lilith, la desobediente primera esposa de Adán, cuya larga historia puede ser rastreada realmente hasta su más temprana encarnación en una familia Sumeria bastante inferior de demonios del desierto conocidos como lilu (una criatura masculina) y las féminas lilitu, y ardat-lili. La Biblia Douay de 1610 llama a Lilith lamia, una palabra usada por los antiguos Romanos para describir una vampiresa sexual. La palabra lamia ha derivado de la Griega lamos "una boca enorme", una referencia a una entidad según se dice de labios voraces, que según cuentan bebe semen de las erecciones de los hombres dormidos que duermen con ella. La posición que ella tradicionalmente favorece, sentada a horcajadas sobre el varón, puede ser comparada a la posición de la shakti en el rito del sendero de la mano izquierda. Las mujeres tienen el mismo coito frecuentemente informado en sus sueños con el varón de la especie, el incubus, una criatura lasciva considerada en la demonología medieval como una de las muchas formas tomadas por el Diablo. Incubo es en Latín "pesadilla", personificado como una criatura que literalmente aplasta a la persona durmiente, una sensación comúnmente registrada descrita a través de todas las eras por aquellos que han sido objeto de un encuentro nocturno con estos elementales, que probablemente son tan terroríficos como deseables. Al cambio del último siglo, el poeta Irlandés W. B. Yeats, un iniciado de la Orden Hermética de la Aurora Dorada, describió estupendamente que MacGregor Mathers, el líder de la Orden, fue acosado por mujeres que estaban siendo objeto de infestaciones de incubus. Yeats escribió que "una lo ha llamado para pedirle su ayuda contra fantasmas que tienen la apariencia de los cadáveres muertos, e intentan meterse en su cama por la noche. Él los ha inducido a marcharse con una furiosa sentencia, 'Muy mal gusto por ambas partes.'"
     Dejando a lado la colorida leyenda de la dakini Oriental y los succubi e incubi Occidentales, es obvio que hombres y mujeres en toda cultura conocida por el ser humano han informado de la sensación realista de la unión sexual con tales seres. Estas visitas generalmente ocurren cuando el perceptor merodea en el estado hipnagógico entre el sueño y la vigilia, pero no son sentidas típicamente como un sueño. Bastante a menudo estos visitantes fantasmas toman la forma de una persona viva muy deseada conocida por el anfitrión. Los encuentros con tales seres no están casi nunca limitados a aquellos que se consideran a sí mismos magos; de hecho, la extraña sensación de realidad tangible que el sexo con estas criaturas elementales proporciona a menudo ha sido el punto de inflexión que ha convencido a los materialistas arraigados a iniciar la exploración de los estudios esotéricos.
     Para experimentar con la evocación autoerótica de elementales sexuales, utilizarás las habilidades de prolongación del orgasmo y visualización controlada con la que ya has trabajado. Por la noche, asume la misma posición sentado vertical como lo has hecho previamente, excitándote físicamente por tanto tiempo como sea posible mientras que visualizas con intensidad progresiva la forma desnuda de una pareja sexualmente deseable. El elemental puede estar basado en la apariencia de una persona real que encuentres sexualmente estimulante, o puede ser una creación completamente imaginaria. Una nota de precaución; si visualizas una persona real, no permitas que este rito se transmute a un simple ritual de lujuria con la intención de lanzar un hechizo sobre el objeto de deseo visualizado. Frustraría el propósito del ejercicio si el iniciado meramente estuviera intentando enviar una señal a otro mortal - un acto mucho más fácil de hechicería que la convocación de un ser elemental.
     Yendo más allá de la mera visualización del elemental, esfuérzate en no sólo verlo vivamente, sino en despertar todas las otras sensaciones eróticas. En sucesivos ejercicios, esfuérzate en oír la respiración del elemental, y su voz; oler la seductora fragancia de sus feromonas señalando su propia excitación sexual. Conforme tu ejercicio proceda para progresar desde estas impresiones sentidas, crearás el tacto de su piel, y sentirás su toque sobre tu piel, siendo eventualmente capaz de sentir la muy sutil aura de su presencia en el mundo material. Sólo cuando hayas sido capaz de mantener estas otras impresiones consistentemente sentidas procederás a consumar tu unión sexual con la criatura a la que has llamado, durante la cual saborearás sus besos y el sabor de su piel.
     Es interesante que muchos magos que realizan este ejercicio han sentido que el elemental conjurado era su propia/o anima o animus elusivos, una experiencia que algunas veces puede conducir a una inesperada ruptura iniciática en la autocomprensión sexual. Otros magos que experimentan con la evocación de elementales han encontrado que la vívida realización de estos seres internos ha precipitado realmente la llegada de una persona viva a sus vidas, portadora de una gran semejanza con el elemental imaginado. No es infrecuente que unos pocos ejercicios realizados exitosamente de este tipo conducirá a la espontánea, no buscada y frecuentemente alarmante aparición del elemental en sueños o en otros estados de consciencia. Aquellos que crearon elementales basados en individuos ya conocidos para ellos han informado de aparentes experiencias telepáticas con el sujeto "real". No importa a qué resultados objetivos este entrenamiento de las facultados sexo-mágicas conduzca, su principal propósito es acostumbrar al adepto al arte de controlar deliberadamente la substancia de maya en su mente, lo que es después de todo, el acto de la generación creativa ejercida por los dioses. Como Shiva, la consciencia del iniciado ha empezado a proyectar los deseos internos en una semblanza de realidad creíble.
     Por otra parte, sería todo demasiado fácil asumiendo automáticamente que toda comunicación con elementales sexuales es sólo un sorprendente mecanismo realista de la imaginación. Hacerlo así negaría la posibilidad de que tu experimento haya desbloqueado la puerta entre el mundo mortal y los otros reinos, facilitando el contacto con cualquier número de seres transhumanos que ronden el lado izquierdo de lo que fue una vez referido como "la tierra de las hadas." Con buena razón, algunos hacen hincapié en que los esquizofrénicos, paranoicos e individuos mentalmente enfermos en general sufren de una sobreabundancia de este "talento" imaginando muy creíble lo que en realidad no existe. Es verdad, y puede ser que el poder del mago de la visualización deliberada tome parte en alguna aún desconocida manera en ciertos elementos de la misma química cerebral perturbadora que aflige al mentalmente enfermo. El "pensamiento mágico" es de hecho un síntoma comúnmente descrito en varias formas de enfermedad mental. Desde la más amplia perspectiva de la tradición mágica, sólo podemos admitir que mientras se produce el despertar regular de estas poco usadas facultades imaginativas puede ser peligroso para el individuo desequilibrado, pero es de inmenso valor para el mago asentado sólidamente sobre tierra firme. En lugar de simplemente desechar la magia como locura, como lo harían los clínicamente inclinados, los poderes de visualización e imaginativos requeridos por el mago pueden tener mucho más en común con el realismo casi alucinatorio experimentado por los artistas creativos, en el proceso de proyectar sus mundos personales en formas detectables por los sentidos de otros. Los artistas, como los magos, han servido como mediums, trayendo a la consciencia aquellos aspectos de la realidad no percibidos por la mayoría de mentes. Por supuesto, la conexión entre la locura y la creatividad artística no ha permanecido ignorada. Muy al punto, Salvador Dalí una vez hizo notar que "la única diferencia entre Dalí y un loco es que Dalí no está loco". Así es con el mago, que rutinariamente entra en mundos a los que otros humanos dedican todas sus energías para evitarlos. Como con las prácticas del sendero de la mano izquierda, donde los escollos inherentes de incluso esta primera incursión dentro de la generación mental de elementales no puede ser pasada por alto. Uno de los más útiles y prácticos acercamientos al sexo con entidades demoníacas ha sido proporcionado por una fuente quizá inesperada: el autor William S. Burroughs, cuyos escritos y entrevistas revelan consistentemente una percepción y conocimiento trabajado de la iniciación erótica raramente observado en especialistas mágicos más tradicionales. El biógrafo Víctor Bockris, que entrevistó a Burroughs en 1980 para su With William Burroughs: A Report From The Bunker mencionaba que había experimentado lo que describió como "extremadamente intensas... alucinaciones... sexuales." Considerando que Bockris era, según su propia confesión, completamente ignorante de la sabiduría mágica tradicional de los succubus, es interesante notar que su experiencia está totalmente en total conformidad con las descripciones clásicas de tales visitas. Claramente, el fenómeno conocido como los succubus/incubus - o cualquier nombre por el que uno prefiera llamarlo - no es un fantasma inspirado por el adoctrinamiento religioso, sino un aspecto medianamente universal de la experiencia sexual humana, si bien es cierto que confinado al lado sombrío y no contado de nuestra existencia erótica. Bockris describió su perturbador visitante a Burroughs:
     "Desperté alrededor de las 5:00 a.m. y yacía sobre mi costado mirando a la ventana. Sabía que estaba despierto porque recuerdo haber mirado mi reloj, pensando que me había despertado temprano. Al instante siguiente era consciente de un cuerpo, reclinado sobre su costado, descendiendo sobre mí aproximadamente desde sesenta centímetros por encima de la cama. Inmediatamente reconocí y acepté la presencia de una chica con la que había tenido las más intensas fantasías sexuales de la mañana a la noche durante tres meses. Confundido, inicialmente pensé que había venido a verme y estaba sorprendido de cómo lo había hecho. Entonces me di cuenta de que esta "no era realmente ella". Pero lo que ella fuera, aquí estaba y mi fuerte deseo sexual por ella estaba siendo cumplido. La presencia de la criatura era extremadamente delicada y me di cuenta que debía moverme lenta y calmadamente, no haciendo repentinas arremetidas, o ella se evaporaría. ¿Ahora bien, qué era eso?
     Burroughs replicó que esta era "¡una visita del demonio amante, querido mío!" Reconociendo sus propios encuentros frecuentes con estas misteriosas criaturas eróticas, Burroughs recomendó que "Necesitamos urgentemente exploradores que estén dispuestos a investigar estas posibilidades desconocidas y al menos considerar la adopción de una actitud positiva hacia el sexo con otros seres," citando la discusión de Robert Monroe sobre encuentros sexuales durante las experiencias fuera-del-cuerpo en su libro Journeys Out Of The Body como la "más moderna descripción del sexo con un succubus."
     "Si vamos a investigar seriamente a los incubi y succubi, siento realmente que debemos empezar admitiendo que los psiquiatras no tienen pruebas más objetivas de que surgen de nuestras imaginaciones que la que tienen los sacerdotes de que surgen del diablo... podemos ser capaces de arrojar alguna luz sobre este misterio si podemos aprender algo de la reciente investigación sexual sobre el cerebro. Sólo tenemos que hacernos conscientes de que el cerebro es la principal zona erótica en los humanos." Especulando sobre la posibilidad de que la imagen de los succubus/incubus pueda tener un origen físico en el hemisferio derecho del cerebro, Burroughs sugirió que "cuando consideramos la posibilidad de la estimulación electrónica del cerebro podríamos crear un incubus o succubus de nuestra elección a voluntad, lo cual conduciría al desarrollo de la Casa de Putas Electrónica, donde cualquiera podría satisfacerse sin el impedimento del cuerpo físico."
     Cualquiera interesado en la persecución de los placeres arcanos del erotismo elemental haría bien en considerar las normas pragmáticas de Burroughs en relación a los riesgos potenciales de la unión con estos seres:
     "Tal y como lo veo, un incubus o succubus puede ser inofensivo, o puede ser destructivo. Como cualquier situación sexual, el peligro depende de cómo la manipulemos. No controlar tal situación puede indudablemente conducir a efectos negativos, pero no necesitamos adoptar las uniformemente negativas opiniones de las iglesias, psicólogos y psiquiatras sobre que estos son necesariamente seres malignos o peligrosos. Todo sexo es peligroso... ¿Cuánta gente se ha arruinado por una pareja sexual? El sexo proporciona un punto de invasión y los incubi y succubi simplemente nos hacen intensamente conscientes de esto... Ciertas cosas son claras para mí: diría que las personas que son visitadas por alguien con el que quieren follar en la forma de los incubus y succubus generalmente dejan de tener sexo con el cuerpo de la persona deseada. La naturaleza magnética de la atracción sexual entre estos seres y sus sujetos interfiere con otras fuerzas sexuales físicas. Cualquier fuerte alucinación sexual que he tenido corta a través de mi experiencia sexual real, y ha demostrado ser bastante más destructiva desde ese punto de vista. En segundo lugar, creo que es de sabios no permitir a la persona que te ha visitado en la forma de un succubus saber sobre ello porque puede darse cuenta del poder que tiene sobre ti y usarlo. En tercer lugar, cualquiera esforzándose en hacer contacto con un succubus debería saber que puede ser un incordio, del que es difícil deshacerse, y puede ser extenuante si se pierde el control. Un succubus puede ser un buen sirviente. Pero siempre será un mal maestro."
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