lunes, 10 de enero de 2011

LA CAOSFERA

Por Nick Hall
(Traducido por Manon de Chaos & Sorcery)




    Una vez se ha obtenido un juego adivinatorio o se ha hecho uno, el hechicero puede comenzar a construir las otras herramientas. La elección depende de la preferencia individual, sin embargo una herramienta simple pero multipropósito es la caosfera. La caosfera como previamente fue descrita es una estrella de ocho rayos, generalmente dibujada en dos dimensiones como un círculo con ocho flechas saliendo de él, y es uno de los más antiguos símbolos mágicos.
    La caosfera puede ser hecha de una gran variedad de substancias. Si es posible, el material elegido debería ser natural, no sintético, ya que una substancia natural contiene ya una cierta cantidad de energía del caos. Si el hechicero tiene acceso a una forja u horno, la caosfera puede ser hecha de hierro o arcilla, o puede ser grabada en una sección transversal de un árbol. Como antes, estas sólo son sugerencias y otros materiales también pueden ser usados. La caosfera terminada puede ser pintada en negro, si el hechicero así lo desea, ya que una casofera negra es ideal para ser usada como espejo negro, el cual en sí mismo tiene una gran variedad de usos. Como espejo negro, puede ser usada para visualizar entidades y llamarlas desde el abismo del caos para hacer el trabajo del hechicero, tal como enviar a la entidad para que ataque a un enemigo, encontrar un objeto perdido o guardar una posesión mientras el hechicero no esté cerca de la misma. La caosfera también puede ser usada como una trampa para un espíritu, amuleto o fetiche, o como un portal dentro del astral. Un uso de hechicería final de la caosfera es usarlo para absorber un ataque durante un combate mágico. Cuando un hechicero se hace consciente de que es la víctima de una actividad mágica adversa y no está siendo sólo paranoico, puede tomar la siguiente acción protectora: sujete un trozo de pelo y recorte de uñas a la caosfera, lo cual creará un atractor, desviando el ataque dentro de la caosfera que a su vez lo absorberá como un agujero negro, anulando el ataque.
    El tamaño de la caosfera depende de la elección personal, aunque una caosfera de un diámetro de  ocho pulgadas (veinte centímetros aproximadamente) permite ser usada como punto focal para la visualización y lo relaciona con los ocho rayos de la caosfera, así como imprime las conexiones en la mente durante su construcción. Una caosfera más pequeña puede ser construida, que el hechicero puede llevar sobre su persona en todo momento, almacenada en una bolsita o llevada alrededor del cuello, actuando automáticamente como un poderoso amuleto. Una función alternativa es que puede ser usada efectivamente para lanzar hechizos, o como un punto focal para llamar a una entidad que requieras en cualquier momento sin atraer la atención sobre ti mismo.
    La caosfera de ocho pulgadas de diámetro es lo suficientemente grande como para ser usada como base sólida sobre la que poder preparar mezclas de polvos y herbales para una variedad de trabajos de hechicería. La caosfera también puede ser visualizada hacia otras herramientas mágicas, o de hecho cualquier objeto, para impartir una carga primitiva y poderosa. Este es un método simple e inmediato que permite al hechicero consagrar cualquier objeto al Caos en preparación para otros trabajos de hechicería. Esta técnica de visualización será más desarrollada en los capítulos sobre las técnicas de la hechicería y la magia con muñecas. Siguiendo a esto hay un ejemplo de un trabajo de curación simple usando una piedra consagrada de esta forma.
    Ciertas preparaciones son generalmente necesarias antes de que el hechicero pueda empezar un trabajo de hechicería. Para este trabajo de curación particular de hechicería, quema una pequeña cantidad de incienso o cristales de frankincienso; este era tradicionalmente usado en países de África Oriental y Arabia durante rituales de purificación o destierro, y es resina gomosa obtenida de un árbol que era sagrado para estos pueblos originalmente nómadas. Quemar frankincienso así ayuda en el destierro de la enfermedad y el aroma que se produce actúa también como un agente calmante natural que relaja tanto al hechicero como a la persona a ser curada. El hechicero también puede masajear a la persona para relajarla, lo cual también ayudará a mejorar el vínculo mágico entre el paciente y el hechicero. La preparación final es pedir al paciente que se concentre sobre el área afectada ya que esto ayuda a confinar la mente del paciente evitando cualquier distracción del pensamiento.
    Cuando las preparaciones hayan sido completadas, el trabajo curativo puede comenzar. El hechicero puede empezar la curación canturreando, usando un tono tan profundo como sea posible, o alternativamente cantando el mantra aum, que es usado en el Tíbet, entro otros lugares. Esto debería permitir que se logre un estado de no mente o gnosis, lo cual capacita al hechicero para operar dentro de su consciencia mágica en lugar de la consciencia normal o robótica. Cuando se ha obtenido un estado de gnosis, el hechicero puede comenzar a visualizar la caosfera sobre la piedra. La visualización debería ser mantenida tanto como sea posible, durante lo cual la piedra debería ser colocada sobre la parte afectada del cuerpo del paciente. El hechicero después empieza a visualizar la enfermedad, dolencia o infección siendo atraída dentro de la caosfera por el poder contenido dentro de la piedra. En este punto, el hechicero debería ser capaz de discernir el nombre del demonio o entidad que originalmente provocó que la enfermedad se manifestará y a qué se parece. Cuando la enfermedad está totalmente contenida dentro de la piedra, será sellada allí por la caosfera que fue visualizada al principio del trabajo. El hechicero después susurra suavemente, pero con autoridad, el nombre del demonio y las palabras: “Se ha marchado.” La hechicería ahora ha sido completada.
    Como una aplicación final, la piedra debería ser enterrada o arrojada a un río tan pronto como sea posible. Esto representa simbólicamente la muerte de la enfermedad y el demonio que originalmente la causó. El moderno Hechicero del Caos sólo aplica la noción de demonios en un sentido análogo. Percibiendo la enfermedad como un demonio, la mente del hechicero es capaz de manipularla y destruirla más efectivamente que llamando directamente al virus o enfermedad por su nombre médico; también mantiene el trabajo curativo dentro de la concepción tradicional de cómo fue provocada la enfermedad. Los Caldeos tenían un demonio para cada enfermedad y afección conocida por ellos, y convocarían al demonio durante un trabajo curativo para desterrarlo de la persona enferma usando una forma de exorcismo para curarle. Hoy la mayoría de personas van al doctor que a menudo prescribirá medicamentos, lo cual el paciente aceptará sin pensar exactamente en qué contiene la botella... desafortunadamente, un acercamiento menos personal.
    Una caosfera visualizada también puede ser proyectada hacia cualquier parte del cuerpo de una persona para permitir al hechicero tomar control de cualquier situación. Si el hechicero está siendo amenazado por un agresor, puede responder proyectando una caosfera visualizada dentro del tercer ojo del agresor; esta es situada entre los dos ojos físicos en el centro de la frente. Esta técnica de hechicería particular confundirá al agresor y dará tiempo al hechicero para decidir qué forma de acción evasiva sea requerida. Alternativamente una caosfera visualizada dentro del área genital puede ser usada para elevar la consciencia sexual de una persona del hechicero y, esperanzadoramente, una respuesta placentera. Un ataque mágico puede ser enviado visualizando una caosfera dentro de la fotografía del sujeto del ataque. Esta técnica puede también eliminar cualquier recuerdo del hechicero de la mente de la persona atacada a través de la fotografía.
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Este texto ha sido extraído de un libro muy interesante que te recomiendo que compres para tu biblioteca personal en el siguiente enlace:



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